Continuando con el esfuerzo por cuidar a las mujeres y los niños necesitados en todo el mundo, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está donando US$25 millones a una iniciativa de UNICEF que proporciona nutrición a millones de niños y madres en todo el mundo.
La donación de la Iglesia se complementa, además, con US$25 millones adicionales a través del CNF Match Challenge, lo que eleva el impacto total a US$50 millones, según un comunicado de prensa publicado en ChurchofJesusChrist.org.
El Fondo de Nutrición Infantil de UNICEF es una iniciativa mundial que trabaja para prevenir y tratar la desnutrición.
Esta donación ayudará a UNICEF a cumplir su objetivo de llegar a 320 millones de niños y mujeres cada año para el 2030 en la República Democrática del Congo, Kenia, Nigeria, Filipinas y Sierra Leona.
El obispo W. Christopher Waddell, del Obispado Presidente, expresó que la Iglesia se siente agradecida de colaborar con UNICEF en este esfuerzo.
“Nuestra larga trayectoria de colaboración con UNICEF refleja valores compartidos y el compromiso de cuidar a los necesitados en todo el mundo”, declaró el obispo Waddell. “Los esfuerzos de la Iglesia por cuidar a las personas vulnerables se guían por las enseñanzas de Jesucristo de buscar y servir a las personas”.

Mujeres y niños
La organización de la Sociedad de Socorro encabeza los esfuerzos de la Iglesia para cuidar a las mujeres y los niños, especialmente a través de la nutrición infantil, la atención materna y neonatal, la vacunación y la educación.
La presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, dijo que todo niño merece un comienzo saludable en la vida.
“Nuestro compromiso a largo plazo con la nutrición materno infantil tiene como objetivo invertir directamente en el futuro”, dijo. “Al abordar estas carencias nutricionales críticas, estamos empoderando a las madres para que ayuden a sus hijos a alcanzar su potencial”.
En 2023, la presidenta Johnson viajó a Uganda para ver la ayuda que se estaba proporcionando, en colaboración con UNICEF, a los niños desnutridos de la zona.
Historia con UNICEF
UNICEF trabaja en más de 190 países y territorios, y ha estado en Sudamérica desde la década de 1940, realizando esfuerzos para mejorar la salud y los medios de vida de los niños y las familias, así como para proporcionar ayuda humanitaria a las personas vulnerables.
La Iglesia de Jesucristo trabaja en colaboración con organizaciones locales e internacionales para ayudar a los necesitados y ha apoyado a UNICEF desde 2013 con objetivos estrechamente alineados.
“UNICEF agradece a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días su largo compromiso para mejorar la vida de los niños, así como esta generosa contribución”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell. “Esta ayuda llega en un momento crítico y contribuirá a proporcionar una nutrición vital a millones de niños y mujeres que más la necesitan”.

Desde 2013, la Iglesia y UNICEF han trabajado conjuntamente a nivel mundial en objetivos estrechamente alineados en materia de nutrición infantil e inmunización, incluida la eliminación del tétanos materno y neonatal — logrando llegar a 10 millones de mujeres con una vacuna para mantenerlas protegidas.
La Iglesia realizó otras grandes donaciones en 2022 —con una donación de US$5 millones para la nueva campaña mundial de UNICEF contra la desnutrición, titulada “No Time To Waste” [“No hay tiempo que perder”]; y en 2023, con US$10 millones destinados a fortalecer los sistemas de salud en la República Centroafricana, Haití, Malí y Mozambique.
Ambas organizaciones también colaboran para asistir a los refugiados en situaciones de emergencia, habiendo llegado a 115 000 niños refugiados en diversos países a través del programa “Learning for Life” [“Aprender para la vida”]. Asimismo, en Tanzania, la colaboración entre la Iglesia y UNICEF trabaja para mejorar la educación y la salud en la primera infancia.

Cuidar de los más necesitados
En 2025, la Iglesia destinó US$1.58 mil millones en 196 países y territorios en iniciativas dirigidas a cuidar de los necesitados. La Iglesia también donó 37 063 409 libras de alimentos a través de los almacenes del obispo y contribuyó a 569 proyectos de ayuda de emergencia. Los miembros de la Iglesia participaron como voluntarios en 3514 proyectos humanitarios, dedicando un total de 7.4 millones de horas de servicio voluntario a lo largo del año.
La Iglesia trabaja con otras organizaciones benéficas y entidades sin fines de lucro de todo el mundo para maximizar el impacto de estas iniciativas de asistencia.
