La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana abarca Doctrina y Convenios 76, que incluye las enseñanzas del Señor sobre los tres grados de gloria de la eternidad.
A continuación, les ofrecemos algunas citas de líderes de la Iglesia actuales y del pasado sobre esta sección de Doctrina y Convenios.
Los 3 grados de gloria
“Para ayudarnos a desarrollar los atributos divinos y el cambio en nuestra naturaleza necesarios para comprender nuestro potencial divino, el Señor ha revelado la doctrina y ha establecido mandamientos basados en la ley eterna. Esto es lo que enseñamos en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, porque el propósito de la doctrina y las normas de esta Iglesia restaurada es preparar a los hijos de Dios para la salvación en la gloria celestial y, más particularmente, para la exaltación en su grado más alto.
“Los convenios que se hacen y las bendiciones prometidas a los fieles en los templos de Dios son la clave. Esto explica la edificación de templos en todo el mundo, sobre los que el coro ha cantado de forma tan maravillosa. Algunos se encuentran desconcertados por este énfasis, sin entender que los convenios y las ordenanzas del templo nos guían hacia el logro de la exaltación. Esto puede entenderse solo en el contexto de la verdad revelada de los tres grados de gloria. Debido al gran amor que nuestro Padre Celestial siente por todos Sus hijos, Él ha proporcionado otros reinos de gloria … los cuales son más maravillosos de lo que podemos comprender (véase Doctrina y Convenios 76:89).
“La expiación de Jesucristo hace todo esto posible. Él ha revelado que Él ‘glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos’ (véase Doctrina y Convenios 76:43). Esa salvación se concede en diferentes reinos de gloria”.
— Presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2022, “El amor divino en el plan del Padre”
“El propósito del plan de misericordia del Padre es extender misericordia a medida que se vuelvan a Él y cumplan su convenio de fidelidad a Él. No es negar la misericordia e infligir dolor y pesar.
“El propósito del plan de salvación del Padre es, de hecho, la salvación de ustedes en el Reino Celestial de gloria conforme reciban ‘el testimonio de Jesús’ (Doctrina y Convenios 76:51) y le ofrezcan su alma entera. No es excluirlos”.
— Élder Patrick Kearon del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2024, “La intención de Dios es llevarlos a casa”

“Uno de los muchos ejemplos de la función profética de José Smith se encuentra en la sección 76 de Doctrina y Convenios. Es un registro explícito de la visión de los cielos, incluso los reinos de gloria, que el profeta José y Sidney Rigdon tuvieron la bendición de recibir el 16 de febrero de 1832. En esa época, la gran mayoría de las iglesias enseñaban que la expiación del Salvador no brindaría la salvación a la mayor parte de las personas. Se creía que unos pocos se salvarían y que la inmensa mayoría sería destinada al infierno y la condenación, incluso a la tortura sin fin ‘más atroz, de una intensidad indescriptible’.
“La revelación que contiene la sección 76 ofrece una gloriosa visión de los grados de gloria en los que la gran mayoría de los hijos del Padre Celestial que fueron valientes en su estado preterrenal son profundamente bendecidos después del juicio final. La visión de los tres grados de gloria, el menor de los cuales ‘sobrepuja a toda comprensión’, es una refutación directa de la entonces convincente pero errónea doctrina de que la mayoría de las personas estaban destinadas al infierno y la condenación.
“Al entender que José Smith tenía solo veintiséis años, que su educación académica era limitada y que sabía poco o nada de los idiomas clásicos de los cuales se tradujo la Biblia, él verdaderamente fue un instrumento en las manos del Señor”.
— Élder Quentin L. Cook del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2022, “Conversión a la voluntad de Dios”
“Sabemos que dos siglos después de la Restauración, el mundo de los espíritus ahora incluye a muchos obreros con experiencia terrenal que realizan la predicación que ahí se lleva a cabo. También sabemos que ahora tenemos muchos más templos para efectuar las ordenanzas de la eternidad por aquellos que se arrepienten y aceptan el evangelio del Señor en ambos lados del velo de la muerte. Todo esto hace avanzar el plan de nuestro Padre Celestial. El amor de Dios es tan grande que, con excepción de los pocos que deliberadamente se convierten en hijos de perdición, Él ha provisto un destino de gloria para todos Sus hijos (véase Doctrina y Convenios 76:43)”.
— Presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2020, “El gran plan”
‘Yo, el Señor ... me deleito en honrar a los que me sirven’
“El servicio desinteresado es la esencia misma del discipulado a la manera de Cristo. Sin embargo, prestar servicio rara vez es conveniente. Por eso es que los admiro a ustedes, discípulos que guardan sus convenios e incluyo a nuestros queridos misioneros, quienes dejan de lado sus deseos y desafíos para servir a Dios sirviendo a Sus hijos. Dios se ‘deleit[a] en honrar a [ustedes que le] sirven en rectitud’. Él promete: ‘Grande será su galardón y eterna será su gloria’ (Doctrina y Convenios 76:5-6). Cuando decimos sí a servir, estamos diciendo sí a Jesucristo. Y cuando decimos sí a Cristo, estamos diciendo sí a la vida más abundante posible”.
— Élder Steven D. Shumway, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2025, “Participar para prepararse para el regreso de Cristo”
“‘Mi alma se deleita en las cosas del Señor’ (2 Nefi 4:16), Su ley, Su vida y Su amor. Deleitarse en Él es reconocer Su mano en nuestra vida. Nuestro deber en el Evangelio es hacer lo bueno, amar y deleitarnos en lo bueno. Cuando nos deleitamos en servirle, nuestro Padre Celestial se deleita en bendecirnos. ‘Yo, el Señor, … me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin’ (Doctrina y Convenios 76:5). Deseo ser siempre digna de Su deleite”.
— Hermana Susan W. Tanner, en aquel entonces recientemente relevada como presidenta general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2008, “Mi alma se deleita en las cosas del Señor”
‘Él vive’

“José Smith y Sidney Rigdon registraron lo siguiente tras una sagrada experiencia:
“‘Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!
“‘Porque los vimos…’ (Doctrina y Convenios 76:22–23).
“Sus palabras son mis palabras.
“Yo creo y yo estoy seguro de que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que Él vive. Él es el Unigénito del Padre, y ‘por él, por medio de él y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios’ (Doctrina y Convenios 76:24).
“Expreso mi testimonio de que el Salvador vive. Yo conozco al Señor. Soy Su testigo. Sé de Su gran sacrificio y Su eterno amor por todos los hijos del Padre Celestial. Comparto mi testimonio especial con toda humildad, pero con absoluta certeza”.
— El fallecido presidente Boyd K. Packer, en aquel entonces el presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2014, “El testimonio”
“El testimonio de José Smith acerca de Jesucristo es que Él vive, ‘porque lo [vio], sí, a la diestra de Dios; y [oyó] la voz testificar que él es el Unigénito del Padre’ (Doctrina y Convenios 76:23; véase también versículo 22). Suplico a todos los que oigan o lean este mensaje que procuren, por medio de la oración y el estudio de las Escrituras, ese mismo testimonio del divino carácter, de la expiación y de la resurrección de Jesucristo. Acepten Su doctrina mediante el arrepentimiento, siendo bautizados y recibiendo el don del Espíritu Santo y luego, a lo largo de su vida, sigan las leyes y los convenios del evangelio de Jesucristo”.
— Élder D. Todd Christofferson del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2012, “La doctrina de Cristo”
“Entre las revelaciones más maravillosas dadas al hombre está la sección 76 de Doctrina y Convenios, a menudo llamada simplemente “La visión”. Esta visión quizás haya sido una de las experiencias espirituales de mayor poder y significado del profeta José. Mientras él y Sidney Rigdon oraban para comprender la resurrección de los justos y de los injustos, esta gloriosa visión -o más bien dicho, una serie de seis visiones-, descendieron con gran fuerza sobre ellos. José y Sidney literalmente conversaron con el Señor durante aproximadamente una hora y media mientras el Salvador les mostró lo que más tarde José describió como ‘la eternidad revelada en una visión de Dios de lo que fue, de lo que ahora es, y de lo que será’. Al dar comienzo, los dos hombres percibieron la gloria del Hijo de Dios a la diestra del Padre y fueron inspirados a exclamar: ‘Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive!
“‘Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre …’ (Doctrina y Convenios 76:22-23). …
“¡Qué experiencia tan maravillosa para el profeta José y para Sidney! Durante más de una hora el Señor les mostró nuestra vida premortal, la vida en la tierra y la vida después de la muerte. Como resultado de esta revelación, se extendió y aclaró el entendimiento del género humano a un nivel admirable con respecto al plan de nuestro Padre Celestial para nuestra felicidad y paz eternas”.
— El fallecido presidente M. Russell Ballard, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1998, “Maravillosas son las revelaciones del Señor”
‘Valientes en el testimonio de Jesús’

“Este discurso, en cambio, va dirigido a los miembros básicamente ‘honorables’, que participan superficialmente sin aumentar su dedicación como discípulos y que están apáticamente empeñados en lugar de estar ‘anhelosamente empeñados’ en esta causa (Doctrina y Convenios 76:75; 58:27). Aunque participan un poco, sus dudas y su mala gana se hacen evidentes. Puede que aun vayan al santo templo, pero permanecen impermeabilizados a la santa influencia de este.
“Dichos miembros aceptan los llamamientos, pero no todos los deberes que estos traen consigo; de ahí que las tareas de ellos en la Iglesia muchas veces deben realizarlas los que ya están ‘anhelosamente empeñados’. Algunos se consideran tan sólo ‘en temporada de descanso’ entre llamamientos de la Iglesia. Sin embargo, nunca estamos en tiempos de descansar en cuanto a este llamado de Jesús: ‘… que clase de hombres [y de mujeres] habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy’ (3 Nefi 27:27; véase también Mateo 5:48; 3 Nefi 12:48). ¡Nunca se está a salvo si se está ‘en temporada de descanso’ con respecto a ese llamamiento! En realidad, el ser ‘valientes’ en el testimonio de Je sus supone el esforzarse por ser cada vez más como es El en pensamiento, en corazón y en cualidades (Doctrina y Convenios 76:79). El llegar a ser esa clase de hombres y de mujeres constituye la máxima expresión de la verdadera religión”.
— El fallecido Élder Neal A. Maxwell, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1992, “‘Resolved esto en vuestros corazones’”
“Refiriéndose a aquellos que recibirán las bendiciones del reino celestial, el Señor dijo a José Smith: ‘Estos son los que recibieron el testimonio de Jesús, y creyeron en su nombre, y fueron bautizados según la manera de su sepultura, siendo sepultados en el agua en su nombre; y esto de acuerdo con el mandamiento que Él ha dado’ (Doctrina y Convenios 76:51). Estos son aquellos que son valientes en su testimonio de Jesús, ‘y son quienes vencen por la fe, y son sellados por el Santo Espíritu de la promesa, que el Padre derrama sobre todos los que son justos y fieles’ (Doctrina y Convenios 76:53).
“‘¡Aquellos que son justos y fieles!’ ¡Qué expresión tan apropiada para los valientes en el testimonio de Jesús! Ellos tienen la intrepidez de defender la verdad y la justicia; son miembros de la Iglesia que honran sus llamamientos, pagan sus diezmos y ofrendas, viven vidas moralmente limpias, apoyan a los lideres de la Iglesia en palabra y acción, santifican el día de reposo y obedecen todos los mandamientos de Dios. …
“Con respecto a aquellos que recibirán el reino terrestre, el Señor dice: ‘Estos son aquellos que no son valientes en el testimonio de Jesús; así que, no obtienen la corona en el reino de nuestro Dios’ (Doctrina y Convenios 76:79, cursiva agregada). El no ser valiente en el testimonio que se posee es una tragedia de trascendencia eterna. Estos son los miembros de la Iglesia que saben que esta obra de los últimos días es verdadera, pero que, a pesar de ello, no perseveran hasta el fin. Es probable que muchos hasta tengan la recomendación para entrar en el templo, pero aun así, no honran sus llamamientos en la Iglesia. Sin valerosidad, no toman una posición firme por el reino de Dios. Algunos buscan las alabanzas, la adulación y los honores de los hombres; otros intentan ocultar sus pecados; y no faltan los que critican a quienes presiden sobre ellos”.
— El fallecido presidente Ezra Taft Benson, en aquel entonces el presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1982, “Valientes en el testimonio de Jesús”

