SÃO PAULO, Brasil — Cuando Alan Silva tenía 17 años y vivía en Brasil y escuchó por primera vez al Coro del Tabernáculo de la Manzana del Templo, supo que quería conocer más sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Los misioneros habían traído un videocasete y un reproductor de VHS con la conferencia general. Silva escuchó los discursos, pero fue la música la que realmente lo transformó.
“Recuerdo que la emoción me abrumaba”, recordó Silva, quien actualmente canta como segundo tenor en el Coro del Tabernáculo y vive en Millcreek, Utah. “Entonces miré a los misioneros y les dije: ‘tienen que enseñarme esta [misma] noche’”.
“Me bauticé una semana después: todo fue gracias a la música del coro”, dijo refiriéndose a su bautismo en 1985.
Silva, de 57 años, nacido en Rio de Janeiro, Brasil, regresa esta semana a su país natal para la presentación en San Pablo de la gira “Canciones de Esperanza” (Canções de Esperança, en portugués) del Coro del Tabernáculo y la Orquesta de la Manzana del Templo, que se llevará a cabo del 23 de febrero al 1 de marzo (más adelante encontrará información sobre la transmisión en vivo del concierto del sábado 28 de febrero). El coro y la orquesta continúan sus actuaciones para celebrar el centenario de la obra misional en Sudamérica.
Silva y Álvaro Martins son los dos integrantes del coro nacidos en Brasil. Martins, que canta como barítono, vivía en Natal, Brasil, antes de trasladarse a Pleasant Grove, Utah. Marcos Rangel, que toca el violonchelo en la Orquesta de la Manzana del Templo, nació en el estado de Río de Janeiro y ahora vive en Herriman, Utah.
Además de Silva y Martins, se suman dos integrantes del grupo de cantantes internacionales del coro provenientes de Brasil: Thalita Carvalho, de San Pablo, quien canta como segunda soprano, y Rodrigo Domaredzky de Curitiba, Brasil, quien canta como segundo tenor.
Lo que comenzara como un programa piloto, ahora se ha convertido en permanente, permitiendo que entre 10 y 12 cantantes de todas partes del mundo se unan al Coro del Tabernáculo para cantar durante las conferencias generales. Estos cantantes internacionales, también deben pasar por un proceso de audiciones de cuatro etapas, similar al de los otros integrantes del coro, y se espera que cada uno cante dos veces durante la conferencia general en un período de cinco años.
Todos los brasileños coinciden en que la actuación del coro y de la orquesta en Brasil es un sueño hecho realidad.
Entre los miembros del coro y de la orquesta hay una docena que han servido misiones en Brasil, y varios otros tienen vínculos con el país a través de familiares o de su trabajo.

Alan Silva: Sentir el Espíritu por medio de la música
Después de su bautismo, Silva contó que su obispo lo animó a aprender a tocar el piano, ya que en su barrio no había pianista. Con el tiempo, comenzó a tomar clases de canto también.
“Me fascinaba todo lo que la música despertaba en mí”, comentó al hablar de sus clases de piano en una entrevista llevada a cabo esta semana, poco antes de su viaje a Brasil.
Sirvió una misión en Curitiba de 1992 a 1994. Se casó en 1995 —el 17 de febrero celebraron 31 años de casados—; y, con el tiempo, él, su esposa y sus dos hijas se trasladaron a San Pablo y posteriormente a Estados Unidos.
“Es muy fácil sentir el Espíritu por medio de la música, especialmente cuando se trata de música sagrada”, afirmó Silva, quien, como miembro del coro, comparte su testimonio de Jesucristo y del evangelio a través de cada interpretación.
Cuando Silva y su familia se mudaron a Estados Unidos, asistió a una transmisión de Música y Palabras de Inspiración —la primera vez que escuchaba al coro en vivo—, y dijo que fue “una de las experiencias más emocionantes de mi vida”.
Quería postularse para las pruebas de admisión, pero le preocupaba no dominar bien el inglés; además, en aquella época, trabajaba en el turno de la noche. Años después, en 2015, presentó su solicitud para ingresar al coro, pero no fue seleccionado, aunque recibió una carta con recomendaciones sobre lo que debía mejorar. Ocho años más tarde, volvió a postularse y esta vez fue aceptado. Desde 2023, forma parte del coro.
Brasil es un país hermoso, pero con muchas dificultades que no son fáciles de superar”, expresó Silva. “Aun así, las personas siguen adelante y lo hacen con alegría. Creo que el coro llevará más felicidad y más esperanza a la gente”.
Álvaro Martins: Sentir el amor de Dios por medio de la música
Tras una audición exitosa, Martins comenzó a cantar con el Coro del Tabernáculo en 2022.
“Había logrado ingresar al coro, y [esto] era el sueño de mi vida”, contó Martins, de 43 años. Sin embargo, unos meses después tuvo que regresar a Brasil por motivos de trabajo.
Más tarde, fue invitado a formar parte del grupo piloto de cantantes internacionales que participaron en el coro durante la conferencia general de abril de 2023.
Martins regresó para la conferencia general de octubre de 2025. Mientras tanto, gestionó con su empresa la obtención de una visa para poder volver a los Estados Unidos. Ahora lleva tres meses cantado con el coro, comentó el padre de dos hijos que vive en Pleaseant Grove.
“Cuando era niño, la música era una de las cosas que me acercaba a lo divino”, dijo Martins.
La madre de Martins se unió a la Iglesia en Rio Grande do Norte, Brasil, antes de que él naciera; ella es una de las pioneras en esa región.
“Recuerdo que ella ahorraba dinero para viajar una vez al año al Templo de San Pablo, Brasil”. El viaje consistía de tres días para llegar, una semana trabajando en el templo y tres días para regresar.
Cuando Martins era un adolescente, su madre lo ayudaba a ahorrar dinero para que él también pudiera ir al templo.
También recuerda haber cantado en los coros de la estaca junto a su tía y los sentimientos tan edificantes que le transmitía la música. Esa misma tía lo animó a aprender piano para que pudieran tener un acompañamiento en la reunión sacramental —aprendía cada parte poco a poco, comenzando con la melodía. Tuvo que volver a aprender algunas secciones, ya que estaba fuera de tono.
Martins, que sirvió una misión en Ribeirão Preto, Brasil, se encontraba en la galería del coro en el Centro de Conferencias, cuando el fallecido presidente Russell M. Nelson anunció un templo para la ciudad donde vivía, Natal, Brasil, en 2023. Más tarde, Martins fue invitado a dirigir el coro durante la ceremonia de la palada inicial.
Espera que quienes asistan al concierto salgan con la certeza de que “hay un Dios que los ama, que desea que amen a su prójimo y que hagan el bien en todo el mundo”.
Marcos Rangel: ‘Una inmensa bendición en mi vida’
La música del Coro del Tabernáculo y de la orquesta siempre fue una presencia constante en su vida mientras crecía en Campos dos Goytacazes, en el norte del estado de Rio de Janeiro, Brasil. Sus padres se habían unido a la Iglesia antes de que él naciera, y en su casa era habitual escuchar “Música y Palabras de Inspiración” y conseguir los DVD de los conciertos de Navidad.
Rangel solía ver esas y otras grabaciones del coro y de la orquesta, junto a un amigo —también violonchelista—, aunque no era miembro de la Iglesia.
“Él todavía recuerda cómo soñábamos con tocar junto a ellos”, contó Rangel al referirse a la orquesta. Fue precisamente al ver aquellas presentaciones que los dos tomaron la decisión de dedicarse profesionalmente a la música.
Hoy, con 37 años, Rangel, forma parte de la orquesta desde 2023. Casado y padre de tres niños pequeños, actualmente cursa una maestría en la Universidad de Utah en Salt Lake City. El martes 24 de febrero recibió la noticia de que lo habían aceptado en el programa de Doctorado en Artes Musicales de esa institución.
“Ha sido una inmensa bendición en mi vida”, comentó al referirse a su participación en la orquesta, aunque reconoció que también implica hacer ciertos sacrificios.
Rangel comenzó a tocar el violonchelo a los 13 años, junto con su hermano gemelo, Mateus Rangel. La oportunidad surgió cuando un primo organizó una orquesta para jóvenes en la ciudad donde vivían, Campos dos Goytacazes, en el norte del estado de Rio de Janeiro, Brasil. Al principio su deseo era tocar el violín, pero no había vacantes para ese instrumento.
Al año siguiente, cuando los gemelos tenían 14 años, el barrio no tenía pianista. Su padre, que era el obispo, los animó a que tocaran sus violonchelos para acompañar los himnos en la reunión sacramental.
“Creo que fue gracias a que servimos de esa manera que mi forma de tocar el violonchelo comenzó a mejorar”, dijo. “Como teníamos que tocar cada domingo, esa práctica constante me ayudó a perfeccionar la afinación, la expresividad y el sentido del ritmo”.
Marcos Rangel sirvió como violonchelista en la reunión sacramental hasta los 17 años. Al terminar la secundaria, se trasladó a la ciudad de Rio de Janeiro para comenzar la universidad. Allí decidió dedicarse de lleno a la música y, tras graduarse, continuó viviendo en Río para seguir desarrollando su carrera.
Rangel contó que, durante un ensayo reciente para la gira, no pudo evitar emocionarse al escuchar al coro interpretar himnos en portugués.
“Espero que mi gente pueda sentir el amor de Dios por ellos, que perciban el cielo más cercano y que recordemos que todos somos hijos de un mismo Dios”, expresó.
Cantantes internacionales: la música como ‘una manera sagrada de compartir el testimonio’
Carvalho y Domaredzky formaron parte del grupo piloto en abril de 2023. Domaredzky regresó para la conferencia general de abril de 2025, en tanto que Carvalho también cantó en la conferencia general de octubre de 2025.
Domaredzky, de 31 años, admitió que “nunca pensé que sería posible formar parte del coro viviendo en otro hemisferio, ni siquiera imaginar ver al coro actuar en mi país, y mucho menos participar de su presentación para mi gente”.
También destacó cómo ha observado al coro “esforzarse por hacer que los miembros de la Iglesia de todo el mundo se sientan incluidos y reconocidos”.

Es su anhelo que quienes asistan a los conciertos, ya sea en persona o de manera virtual, puedan sentir el amor del Salvador Jesucristo. “El mensaje que transmite el coro es uno de esperanza; una esperanza que nace el amor de Cristo”, escribió en un correo electrónico a Church News.
Carvalho, de 38 años, dijo: “Para mí, la música es una manera sagrada de testificar de Jesucristo. Poder hacerlo en Brasil a través del coro se siente como una bendición tierna y especial, un momento en el que mi amor por mi país y mi testimonio del Salvador se unen de una manera muy personal”.
Ya se siente la expectativa en torno a los conciertos del coro y la orquesta, dijo Carvalho, cuya formación es en dirección coral.
“El coro transmite un mensaje de fe y amor que invita a las personas a acercarse al Salvador”, escribió en un correo electrónico a Church News, y agregó: “Será una oportunidad sagrada para responder a la invitación del Salvador de acercarnos a Él y fortalecer nuestra esperanza en Él a través de música sagrada e inspiradora”.

Cómo ver los conciertos
El Coro del Tabernáculo y la orquesta se presentarán en el centro cultural y deportivo Ginásio do Ibirapuera —el mismo lugar donde actuaron en 1981— el viernes 27 y sábado 28 de febrero, y el domingo 1 de marzo. Las entradas para los conciertos ya han sido distribuidas.
El concierto del sábado 28 de febrero será a las 6:00 p. m., horario de Brasilia (las 2:00 p. m., hora de Salt Lake City) y se transmitirá en vivo por el canal del Coro del Tabernáculo de YouTube.
Además, se organizaron más de 500 celebraciones en todo Brasil para ver la transmisión y disfrutar del concierto del coro.

