NAUVOO, Illinois — Tras la dedicación del Centro de Visitantes del Templo de Nauvoo el 27 de junio, el élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló con los medios de comunicación y explicó la diferencia entre homenajear a los profetas y adorar al Padre Celestial y a Jesucristo.
El élder Gong señaló que el presidente Dallin H. Oaks habló sobre tres características distintivas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días durante el Seminario para Nuevos Líderes de Misión de 2026, celebrado el 20 de junio:
- La plenitud del evangelio, incluido el propósito de la vida.
- La autoridad del sacerdocio.
- Un testimonio singular de Jesucristo.
“Gran parte de lo que sabemos sobre cada una de estas tres áreas se debe al profeta José”, dijo el élder Gong. “Adoramos a Dios, nuestro Padre, y a Su Hijo, Jesucristo, y solo a Ellos — pero reconocemos con profunda gratitud — a los profetas llamados por Dios, desde el profeta José hasta el presidente Oaks en la actualidad”.
El élder Gong estuvo acompañado por el élder Kyle S. McKay, Setenta Autoridad General que sirve como historiador y registrador de la Iglesia y director ejecutivo del Departamento de Historia de la Iglesia; el élder Hugo E. Martínez, Setenta Autoridad General y director ejecutivo adjunto del Departamento de Historia de la Iglesia; el élder Ricardo P. Giménez, Setenta Autoridad General y miembro de la presidencia del Área Estados Unidos Central de la Iglesia; y la hermana Tamara W. Runia, primera consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes. También participó Matt Grow, director administrativo del Departamento de Historia de la Iglesia.
A medida que los periodistas formulaban preguntas, los líderes de la Iglesia respondían compartiendo reflexiones y testimonios.
La dedicación y la conferencia de prensa formaron parte de un fin de semana en el que los líderes de la Iglesia recorrieron sitios históricos de Nauvoo, incluida la cárcel de Carthage.
Todos son bienvenidos
El élder Gong expresó que la Iglesia desea que todos los visitantes se sientan bienvenidos al visitar Nauvoo, especialmente el centro de visitantes del templo.
“Esperamos que todos los que vengan sientan que este es un lugar de comunidad”, dijo. “Esperamos que todos los que vengan sientan que este es un lugar donde personas de fe vivieron su fe y sus testimonios; en algunos casos, con gran sacrificio y siempre con gran gozo en el Señor Jesucristo”.
El élder Martínez recordó momentos relacionados con el anuncio, la construcción y la dedicación del Templo de Nauvoo, Illinois.
“Contar ahora con un centro de visitantes para que nuestros amigos y visitantes puedan entrar y conocer a nuestro Salvador Jesucristo, tal como se le adora en la casa del Señor. Qué bendición tan maravillosa”, dijo.
El élder Giménez testificó que el Señor está apresurando Su obra con “templos en todo el mundo, invitando a todos a venir a Cristo, adorarle y saber que Él es su Salvador —nuestro Salvador— el Redentor de este mundo”, dijo. “Ese es el mensaje que compartimos con el mundo. Él vive; Él nos ama y se preocupa por cada uno de nosotros”.
Grow dijo que el elemento más destacado del paisaje de Nauvoo es el templo. El centro de visitantes ayudará a las personas a comprender por qué se construyó.
“Lo que intentamos hacer con este espacio es explicar la motivación detrás del templo, por qué aquellas personas de la década de 1840, a pesar de su pobreza, construyeron este edificio”, dijo. “El mensaje fundamental es que lo hicieron debido a su fe en Jesucristo. ... Así que esperamos que los visitantes puedan venir y comprender el ‘porqué’ de lo que ven hoy en el paisaje”.
Acerca de José Smith
La hermana Runia expresó gratitud por José Smith y por lo que él reveló.
“Él fue quien reveló a Cristo y habló de la Deidad de una manera como no se había hecho antes y estoy muy agradecida por las cosas que se restauraron a través de él, que bendicen nuestras vidas ahora, así como por la esperanza que emana de este lugar”, dijo.
El élder McKay citó el último testimonio de José Smith que aparece en Doctrina y Convenios 76:22-23, pero señaló que aquel no fue el testimonio final del Profeta; ese llegó cuando selló su testimonio con su sangre en la cárcel de Carthage, el 27 de junio de 1844. Horas antes de la dedicación, los líderes de la Iglesia visitaron la cárcel de Carthage.
“Cuando sentimos lo que sentimos hoy, comprendemos que el testimonio no ha desaparecido, perdura. Y se ha magnificado, la tierra está ahora llena de la verdad y de los creyentes que iniciaron su camino gracias a José”, dijo.
‘Lugares sagrados’
El día anterior a la dedicación, los líderes de la Iglesia recorrieron en carreta los sitios históricos de Nauvoo y visitaron la Mansión de Nauvoo, la casa y el cementerio de la familia Smith, la Tienda de ladrillos rojos y la casa restaurada de Brigham y Mary Ann Young.
“Eran lugares sagrados. Nos sentíamos como si estuviéramos en medio de la historia, pero no mirábamos hacia atrás, sino hacia el futuro”, dijo el élder Gong. “Tener la sensación de que sabíamos no solo qué se estaba haciendo y cómo se estaba haciendo, sino también por qué se estaba hacienda — el testimonio sagrado de nuestro Salvador que motivó a los santos y los motiva hoy en día”.
El élder McKay dijo: “No es difícil, cuando visitamos lugares como aquel y este, percibir las huellas del Señor, por así decirlo, en el escenario de una experiencia sagrada. A veces, las experiencias sagradas pueden no parecer tales en el momento, pero nosotros, con un poco de perspectiva, podemos reconocer la santidad, la obra transformadora y la mano del Señor en ellas. Fue fácil ver las huellas del Señor y reconocer Sus intenciones [en estos sitios históricos]”.
La hermana Runia quedó impresionada por el nivel de “devoción y consagración” de los Santos, quienes dejaban hogares recién construidos para emprender el viaje hacia el oeste.
“La devoción, la vida consagrada y el testimonio de Jesucristo se manifestaron en todos los lugares que visitamos”, dijo ella.
‘Tocar el césped’
Al hacer referencia a la reciente presentación en video del élder Gong sobre el uso de la inteligencia artificial, un periodista le preguntó qué les diría a los jóvenes y jóvenes adultos acerca de ‘tocar el césped’: apartarse de las pantallas para conectar con lugares físicos y sagrados, como los sitios históricos de la Iglesia.
El élder Gong dijo que le encanta la expresión ‘tocar el césped’ porque implica y significa estar en contacto con la realidad, no con cosas artificiales, sino con aquello que “nos conecta como comunidad” y con las “cosas espirituales”.
“Aquí, en Nauvoo, lo sentimos con mucha intensidad porque hemos estado en contacto con pensamientos espirituales. Se puede sentir; simplemente se sabe”, dijo el élder Gong. “Animaría e invitaría a todos nuestros jóvenes, a la nueva generación, a ‘tocar el césped’, pero no solo el césped físico, sino a salir y sumergirse en lo que es real, auténtico y verdadero, para que estemos conectados con las cosas que más importan”.
‘Una relación especial’
Siguiendo el ejemplo de los líderes de la Iglesia, Chuck Scholz, residente de séptima generación de Quincy, Illinois, y exalcalde de la ciudad, habló sobre el vínculo entre su localidad y los pioneros Santos de los Últimos Días, así como sobre la relación actual con la Iglesia.
Como presidente de la comisión del bicentenario de Quincy, Scholz ayudó a inaugurar una nueva señalización a orillas del río Misisipi, marcando el lugar donde hallaron refugio los Santos, exhaustos y expulsados de Misuri entre 1838 y 1839 bajo la infame orden de exterminio.
En lo que él califica como “uno de los mayores actos de humanitarismo en la historia de Estados Unidos”, cerca de 1500 residentes de Quincy abrieron sus hogares, parques y espacios públicos a más de 5000 refugiados — un gesto de bondad que la Iglesia nunca ha olvidado.
“Tenemos una relación muy especial”, dijo.
Scholz recuerda cómo esa relación se revitalizó en la década de 1990 mediante recreaciones históricas, simposios y conmemoraciones conjuntas.
Compartió recuerdos muy preciados junto al presidente Gordon B. Hinckley, quien invitó a niños de la localidad a colaborar en la ceremonia de la palada inicial del Templo de Nauvoo y más tarde, durante la dedicación del templo el 27 de junio de 2002, el presidente Hinckley llamó Scholz de entre la multitud y le entregó una paleta de plata para colocar mortero en la piedra angular — una experiencia que ahora comparte con sus nietos.
La noche siguiente, el 28 de junio de 2002, “como muestra de gratitud hacia los habitantes de Quincy”, según relató Scholz, el presidente Hinckley llevó al Coro del Tabernáculo a la ciudad para ofrecer un concierto. Durante un intermedio, Scholz contó que el presidente Hinckley le entregó los fondos recaudados —USD$75 000— lo que ayudó a la comunidad a poner en marcha una fundación que hoy en día presta su apoyo a organizaciones locales.
Tras la presentación, el presidente Hinckley habló sobre cómo sus antepasados habían recibido refugio en Quincy y pidió que se pusieran de pie los miembros del coro que también tuvieran antepasados acogidos allí.
“Todos se levantaron. Fue impresionante. El público contuvo el aliento”, dijo Scholz. “Todos los asistentes quedaron sobrecogidos al comprender la trascendencia de lo que nuestros antepasados habían hecho. Fue algo que nunca olvidaremos. Realmente fue una noche histórica”.
‘Supe que era un apóstol’
Vestida con ropa de época, la hermana Francine Hallows, de Torrey, Utah, narró el recorrido en carreta para los líderes de la Iglesia, mientras su esposo, el élder Gary Hallows, guiaba las riendas de Jake y Jesse, dos robustos caballos de tiro, cada uno con un peso de más de 907 kilogramos.
La pareja decidió prestar servicio después de escuchar al élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, pronunciar su discurso en la conferencia general de octubre de 2023, en el que invitó a los miembros mayores a servir en misiones.
Tras más de 15 meses de su misión de 18 meses, la pareja —ambos de 71 años y que recientemente celebraron su 50.º aniversario de boda— expresó sentirse afortunada por haber podido guiar al élder Gong y a otros líderes de la Iglesia durante el recorrido en carreta.
“Cuando me estrechó la mano, supe que era un apóstol del Señor. Se podía sentir”, dijo ella con cierta emoción. “Es un verdadero honor y privilegio estar aquí hoy”.
