PROVO, Utah — Mientras los graduados de la Universidad Brigham Young se preparan para extenderse por todo el país y el mundo, deben vivir con valentía sus creencias y participar plenamente en sus comunidades, dijo el élder Clark G. Gilbert, Setenta Autoridad General y comisionado de educación de la Iglesia.
Al ofrecer el discurso de graduación de este año, el élder Gilbert emitió un encargo — “Alzad, pues, vuestra luz para que brille ante el mundo.” (3 Nefi 18:24).
“Al salir hoy de BYU, tengan el valor de ponerse de pie y ser esa luz para el mundo”, dijo el élder Gilbert a los graduados. “Mantengan su integridad espiritual al participar como embajadores y pacificadores, como nuestro Profeta nos ha pedido que seamos”.
Cerca de 7200 graduados — junto con sus amigos, familiares y mentores — llenaron casi cada uno de los 19 000 asientos del Marriott Center para la ceremonia de graduación, celebrada en una cálida mañana de primavera el jueves, 23 de abril.
El presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia y expresidente de la universidad, presidió el evento y representó a la Primera Presidencia al felicitar a J. Clifford Wallace, quien recibió un Doctorado Honoris Causa en Derecho y Servicio Público por BYU durante la ceremonia de graduación.
Wallace es el juez federal con más años de servicio en los Estados Unidos y fue el primer miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en servir tanto en la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos al igual que como su juez principal.
El presidente Oaks dijo: “Partiendo de nuestro compromiso con los principios divinamente inspirados de la Constitución de los Estados Unidos, que se aplican a todos los hombres, creemos en el estado de derecho. Homenajeamos al juez Wallace como un digno ejemplo de ese estado de derecho y encomiamos su ejemplo a abogados, jueces y ciudadanos de todo el mundo”.
Al aceptar el título honorífico, Wallace, de 96 años, miró desde el atril a los aproximadamente 250 doctorandos y, en tono de broma, se disculpó “con aquellos de ustedes que obtuvieron su doctorado gracias a su arduo trabajo”.
Luego bromeó: “Pero no voy a rechazarlo”.
Su éxito en la vida, dijo Wallace, podría atribuirse al consejo que le dio el difunto élder LeGrand Richards, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles.
Siendo un joven abogado litigante que intentaba establecer su práctica y con una familia joven en casa, se le dijo a Wallace que priorizara primero a su familia, luego a su servicio en la Iglesia. “Y si te sobra algo de tiempo, puedes ganarte la vida”, le dijo el élder Richards.
“Descubrí que si, con cuidado y oración, lograba que las partes más importantes de mi vida fueran coherentes con su valor eterno, lograba mucho más de valor real en los esfuerzos de mi vida”, dijo Wallace.
El presidente de BYU, C. Shane Reese, dirigió la ceremonia y ofreció un breve discurso. El élder Patrick Kearon, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, la hermana Jennifer Kearon; la esposa del élder Oaks, la hermana Kristen Oaks; la esposa del élder Gilbert, la hermana Christine Gilbert; y la hermana Wendy Reese, primera dama de BYU, también estuvieron presentes.
Durante la ceremonia, la universidad otorgó 7194 títulos — 5885 licenciaturas; 1146 maestrías; y 255 doctorados.
‘Salgan a servir’
Los graduados deberán aprender a equilibrar la expectativa de distinción profesional con la integridad en la fe, o el llamado a la excelencia y el llamado al discipulado, dijo el élder Gilbert.
“Si permiten que el llamado a la excelencia se anteponga a su llamado al discipulado, se arriesgarán a imitar al mundo y, de alguna manera, a terminar disculpándose por su fe. Si permiten que el llamado a la fidelidad los aísle del mundo secular, pueden que preserven su fe, pero perderán la oportunidad de ser una luz para el mundo”, advirtió.
Sean excelentes en su compromiso profesional y comunitario, dijo, pero nunca permitan que las agendas de otros reemplacen o subordinen el discipulado. Al mismo tiempo, “preservar la fe nunca debe ser el catalizador del aislamiento”, añadió.
Animó a los graduados a forjar amistades con personas de diferentes creencias e invitarlas a sus vidas, “representando siempre el evangelio restaurado de Jesucristo con valentía, fe y dignidad”.
El Señor ha prometido: “iré delante de vuestra faz. Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros” (Doctrina y Convenios 84:88).
“Esta es nuestra esperanza y nuestro encargo para ustedes hoy”, dijo el élder Gilbert.
Otros oradores durante la ceremonia de graduación — incluyeron Hillary Nielsen, presidenta de la Asociación de Exalumnos de BYU, y Amy Ortiz Sánchez, graduada — se hicieron eco de la invitación a influir en el mundo para bien.
“Habían entrado para aprender, ahora salgan a servir”, dijo el presidente Reese.
Reiterando el llamado del presidente Russell M. Nelson a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para que se conviertan en agentes de paz en este mundo dividido, el presidente Reese prometió a los graduados que “usar su educación en BYU para servir inspirará mayor paz y bondad en este mundo”.
La ceremonia también incluyó la presentación musical del Coro Masculino de BYU, “Soy bienvenido a Su hogar”.
