PROVO, Utah — La nueva adición a la Universidad Brigham Young quizá no sea la más grande de su tipo, pero es “una de las mejores”, comentó el élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles.
Mientras que una minoría de universidades dedica edificios enteros a los estudios de música, el nuevo Edificio de Música de BYU, de 15 886 m², que cuenta con modernos espacios para práctica y presentaciones, “da fe del valor que la Universidad Brigham Young y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días conceden a la música y su vasto potencial para el bien en la sociedad y para la bendición del alma humana”, declaró el élder Christofferson durante la dedicación de las instalaciones el miércoles, 16 de abril.
Hablando desde un púlpito en el escenario central de la Sala de Conciertos con capacidad para 1000 personas en el nuevo edificio, y flanqueado por estudiantes instrumentistas de BYU, el élder Christofferson expresó su gratitud en su oración dedicatoria por el poder de la música y su capacidad para “alegrar el corazón, animar el espíritu afligido y cansado, infundir paz al alma, infundir valor a los justos y fomentar el gozo en tus hijos. Agradecemos el poder de la música para ennoblecernos y glorificarte”.
El élder Christofferson pidió al Señor que aceptara la estructura como una dádiva y una ofrenda digna. “Concédenos que te glorifiquemos a Ti y a tu Amado Hijo en la música, el canto y en nuestras propias vidas. Que todo lo que ocurra en este edificio de música, en la Escuela de Música y en la vida de su profesorado y alumnos sirva para fortalecer la fe, el testimonio y la conversión”, oró.
Acompañaron al élder Christofferson su esposa, la hermana Kathy Christofferson; el élder Clark G. Gilbert, Setenta Autoridad General y comisionado de educación de la Iglesia; y el presidente de BYU, C. Shane Reese, y su esposa, la hermana Wendy Reese. El vicepresidente académico, Justin Collings, dirigió la reunión.
Además de los discursos del élder Christofferson y el presidente Reese, el programa de la dedicación incluyó un número musical a cargo del Chorale Chamber Ensemble, así como un número de la Orquesta Filarmónica de BYU.
A medida que se apagaban las reverberaciones de la última nota de la Orquesta Filarmónica de BYU, la hermana Christofferson fue una de las primeras en ofrecer una ovación de pie a su interpretación de la Sinfonía n.º 3, “Sinfonía para Órgano”, de Camille Saint-Saëns.
El élder Christofferson calificó las interpretaciones musicales durante el servicio dedicatorio de “magníficas” y mencionó haber asistido a una presentación de la orquesta con la hermana Christofferson hace varios años, en la que el virtuoso violinista invitado fue Itzhak Perlman.
La orquesta “obviamente había trabajado incansablemente en la preparación, y merecían estar en el mismo escenario. Su talento me hizo querer saltar y cantar ‘Rise and Shout, the Cougars are out’” (Levántate y grita, los pumas están presentes), recordó con una sonrisa el élder Christofferson, exalumno de BYU.
El presidente Reese dijo que las hermosas interpretaciones eran “un símbolo de las cosas maravillosas que suceden aquí en la Escuela de Música”.
Calificó el nuevo edificio de “impresionante” y recordó una conversación que tuvo con Diane Reich cuando asumió el cargo de directora de la Escuela de Música. Ella preguntó: “¿Qué podría hacer la Escuela de Música de forma única para contribuir a la misión de BYU?”.
En respuesta, el presidente Reese dijo que le gustaría ver un enfoque especial en la música que lleve a los estudiantes, el profesorado, el personal y el público a Jesucristo. “Y me complace decir que la Escuela de Música ha respondido”, dijo el presidente Reese durante la inauguración. “Me siento muy inspirado cada vez que escucho a nuestros estudiantes, nuestros coros, nuestras orquestas, nuestras bandas, nuestros conjuntos. Durante los ensayos y las presentaciones, su música nos lleva a Jesucristo. Su trabajo colectivo está centrado en Cristo”.
Acerca del nuevo Edificio de Música
La Escuela de Música de BYU, así como otros programas de artes visuales, escénicas y comunicación, se ubicaban anteriormente en el Centro de Bellas Artes Harris, que fue demolido a principios de 2023.
La construcción del Edificio de Música comenzó en junio de 2020 y el Departamento de Música comenzó a utilizar las instalaciones en 2023.
Todas las modernas instalaciones y mejoras del edificio se diseñaron pensando en los 435 estudiantes de música de BYU.

La sala de conciertos, por ejemplo, está diseñada al estilo “viñedo”, donde los asientos rodean el escenario y se elevan en filas como las terrazas inclinadas de un viñedo.
Los paneles de madera del techo y los bordes de la sala se pueden manipular para personalizar la acústica.
“No hay un solo mal asiento en la sala, ni acústica ni visualmente”, afirma un artículo en el sitio web de la Escuela de Música (en inglés).
Los espacios para presentaciones, las oficinas del profesorado y las áreas de práctica se construyeron con una pequeña separación entre las paredes para aislar el sonido del resto del edificio. ¿El resultado? Un pianista puede practicar escalas en una habitación junto a un trompetista que ensaya Wagner sin interrumpirse, según explicó un artículo de la revista “Y Magazine” (en inglés) sobre las nuevas instalaciones.
“Somos ruidosos”, señaló Jeremy N. Grimshaw, profesor de música y decano asociado de la Facultad de Bellas Artes y Comunicaciones, en el artículo. “[Los músicos] son malos vecinos”.
Además de la sala de conciertos, las salas de práctica y las oficinas, el edificio también incluye estudios de grabación, una sala de recitales, una sala coral, amplias salas para conjuntos y un escenario.

La joya de la corona del nuevo edificio, según declaró el profesor de órgano de BYU, Don Cook, en un comunicado de prensa de BYU (en inglés), es el órgano de tubos que se encuentra en la sala de conciertos.
Con 4613 tubos y 81 juegos de tubos, es el tercer órgano más grande de Utah y el único con dos consolas. Létourneau Organs, una empresa constructora de órganos de Quebec, Canadá, tardó dos años y medio y 25 artesanos a tiempo completo en diseñar y construir el órgano, instalando tubos de longitudes que van desde 9.7 metros hasta la de un lápiz.
El órgano puede crear “el tipo de sonido que se siente en el estómago”, afirmó Andrew Forrest, presidente y director artístico de Létourneau Organs, en el comunicado de prensa (en inglés).
Joseph P. Beck II, gerente de proyectos de instalaciones de BYU a cargo del edificio, comentó a la revista “Y Magazine” que fue divertido recorrer el edificio cuando abrió sus puertas a los estudiantes y escuchar la música que fluía de todos los espacios. “Fue un milagro para mí ver que el edificio empezó a funcionar de inmediato para los estudiantes”.
