Como ex presidente de BYU–Idaho, expresidente de BYU–Pathway Worldwide y ahora como comisionado de educación de la Iglesia, el élder Clark G. Gilbert, Setenta Autoridad General, ha tenido amplias oportunidades de hacer a los estudiantes una pregunta fundamental: “¿Cuál es la condición más importante para un aprendizaje más avanzado?”
A lo largo de los años, los estudiantes han dado respuestas como profesores inspiradores, un plan de estudios convincente, cobertura de temas relevantes o cuando las circunstancias agregan un sentido de urgencia o propósito.
Cada una de estas condiciones eleva el aprendizaje, dijo el élder Gilbert. “Y, sin embargo, subyacente a cada una de estas condiciones hay algo mucho más fundamental y profundo”.
Las personas aprenden con mayor eficacia cuando tienen oportunidades de usar su albedrío, dijo. “La capacidad de actuar, de elegir, de tomar control y de ser personalmente responsables de nuestro aprendizaje aumenta nuestro uso del albedrío. “La activación del albedrío personal es, en mi opinión, la condición más importante para un aprendizaje elevado”, dijo el élder Gilbert a los graduados de BYU–Idaho el jueves 19 de diciembre.
Miles de graduados y sus familias y amigos se reunieron en el BYU–I Center en Rexburg, Idaho, para la ceremonia de graduación del jueves, que reconoció los esfuerzos de más de 3000 graduados — la clase de graduados más grande en la historia de la universidad.
De los 3222 graduados, 1470 eran estudiantes en línea y 1560 comenzaron sus estudios como estudiantes de BYU–Pathway Worldwide. La universidad otorgó 2387 títulos de licenciatura y 954 títulos asociados. Cerca de 850 graduados comenzaron su educación a los 30 años o después, informó el presidente de BYU–Idaho, Alvin F. Meredith III, durante la ceremonia.
En su discurso, el élder Gilbert alentó a los graduados a desarrollar un patrón para la aplicación de su albedrío moral. “Los bendecirá durante toda su vida”, prometió.

Una clase magistral sobre el albedrío y el aprendizaje
La capacidad de actuar y asumir la responsabilidad por el aprendizaje será mucho más importante que cualquier otra habilidad laboral adquirida hasta este momento, dijo el élder Gilbert. “Su capacidad de utilizar su albedrío en su aprendizaje tendrá el mayor impacto no solo en su futuro crecimiento académico y profesional, sino también en su desarrollo espiritual. No escribimos esto en sus expedientes académicos ni lo mostramos en su diploma, pero cuando decimos que son graduados de BYU-Idaho, estamos indicando que son alguien que ha adquirido la capacidad de utilizar su albedrío para aprender y crecer de manera profunda y duradera”.
El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha enseñado: “Como estudiantes, ustedes y yo debemos actuar y ser hacedores de la palabra y no simplemente oidores sobre los que solo se actúa. ¿Somos ustedes y yo agentes que actúan y buscan el conocimiento por la fe o estamos esperando que se nos enseñe y se actúe sobre nosotros?” (“Buscad conocimiento por la fe”, Devocional mundial para jóvenes adultos, septiembre de 2007).

Durante su tiempo en BYU-Idaho, los graduados han estado inscritos en una clase magistral sobre el albedrío y el aprendizaje, dijo el élder Gilbert.
El modelo de enseñanza de BYU–Idaho los ha alentado a venir preparados a las clases y devocionales, a hacer preguntas, participar en charlas y aplicar el aprendizaje fuera del aula. Se les han dado oportunidades de dirigir, enseñar y servir a través de actividades, deportes, llamamientos de la Iglesia, mentoría y otros programas.
“Parte de lo que hace que BYU–Idaho sea tan especial, parte de lo que los hace tan especiales, es la manera en que han utilizado su albedrío para apoyarse, edificarse a sí mismos y edificar a otros estudiantes durante su estancia en esta universidad”, dijo el élder Gilbert.
El presidente Russell M. Nelson ha enseñado: “En los días venideros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo” (véase “Revelación para la Iglesia, revelación para nuestras vidas”, conferencia general de abril de 2018).

Una de las muchas razones por las que se invita a las personas a actuar es que cuando usan su albedrío, esa fe en acción invita al Espíritu Santo, y es el Espíritu Santo quien en última instancia enseña y confirma la verdad, explicó el élder Gilbert.
“Es por eso que nos esforzamos por crear una experiencia de clase magistral en BYU-Idaho sobre el albedrío y el aprendizaje. Por supuesto, el aprendizaje activo que han desarrollado en BYU-Idaho los ayudará en su empleo, en sus estudios futuros y en su hogar. Pero una de las razones fundamentales por las que trabajamos tan duro para brindarles oportunidades de actuar es que las necesitarán en los próximos días para su propia supervivencia espiritual”, dijo.
En su breve discurso a los graduados, el presidente Meredith señaló que, si bien los directivos universitarios esperan que los estudiantes lleguen a ser grandes biólogos, abogados, médicos y maestros, su mayor esperanza es que sean discípulos de Jesucristo para toda la vida.
“A quien mucho se le da, mucho se le requiere. Lo que se requiere de ustedes ahora es que sigan adelante y hagan lo que hacen Sus discípulos”, dijo el presidente Meredith.



