Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días pronto tendrán la oportunidad de participar en una asamblea solemne para sostener al nuevo Presidente de la Iglesia y a la Primera Presidencia.
Según un comunicado de prensa publicado en ChurchofJesusChrist.org, durante la sesión del sábado por la mañana de la conferencia general de abril de 2026 se llevará a cabo una asamblea solemne.
El 14 de octubre de 2025, se anunció a Dallin H. Oaks como el nuevo presidente de la Iglesia, tras el fallecimiento del presidente Russell M. Nelson el 27 de septiembre de 2025. Asimismo se anunció al presidente Henry B. Eyring y al presidente D. Todd Christofferson como los consejeros de la Primera Presidencia. La asamblea solemne del 4 de abril será la primera vez que estos líderes sean sostenidos en una conferencia general.
En una revelación dada por medio del profeta José Smith en diciembre de 1832 y enero de 1833, el Señor mandó a los Santos de los Últimos Días: “… santificaos … y convocad una asamblea solemne” (Doctrina y Convenios 88:68-70).
“Por tanto, de cierto os digo, mis amigos, convocad vuestra asamblea solemne como os he mandado”, reiteró el Señor (Doctrina y Convenios 88:117).
El mandamiento del Señor de “convocar una asamblea solemne” también se encuentra en el Antiguo Testamento: “Consagrad un ayuno, convocad una asamblea solemne. Congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová” (Joel 1:14).
¿Qué es una asamblea solemne, por qué se convocaban en la antigüedad, y cómo son actualmente en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días?
¿Qué es una asamblea solemne?
Según un artículo publicado en ChurchofJesusChrist.org, “las asambleas solemnes son reuniones especiales y sagradas que se llevan a cabo con diversos propósitos de carácter sagrado”. “Es necesario que los Santos de los Últimos Días acudan a ellas con un elevado sentido de espiritualidad”.
Estos “propósitos sagrados” han incluido el sostenimiento de un nuevo Presidente de la Iglesia, la dedicación de un templo u otros edificios de importancia (como, por ejemplo, el Centro de Conferencias en 2000), la introducción de nuevas escrituras y la instrucción de líderes del sacerdocio. Algunas asambleas solemnes incluyen el grito de Hosanna, un acto simbólico con raíces en el Nuevo Testamento que honra a Dios y a Jesucristo. La asamblea solemne del 4 de abril no incluirá el grito de Hosanna.

El élder David B. Haight, un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles que falleció en 2004, enseñó lo siguiente durante la conferencia general de octubre de 1994: “Una asamblea solemne, tal como el nombre lo indica, es una ocasión reverente, sagrada y seria en que los Santos se reúnen bajo la dirección de la Primera Presidencia”.
Durante esa conferencia general en 1994 se convocó una asamblea solemne para sostener al presidente Howard W. Hunter por primera vez como “profeta, vidente y revelador y como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”. El presidente Hunter fue el 14.o Presidente de la Iglesia tras el fallecimiento del presidente Ezra Taft Benson.
En su discurso durante la conferencia general, el élder Haight dijo: “Hoy somos testigos y participantes de un suceso sumamente sagrado: una asamblea solemne para tratar asuntos celestiales. Como ocurría en la antigüedad, los santos en todas partes del mundo han hecho mucho ayuno y oración para recibir en abundancia el Espíritu del Señor, que se ha sentido muy fuertemente aquí en esta ocasión”.
Las asambleas solemnes en tiempos bíblicos
Las asambleas solemnes “tienen su origen en la en los tratos de Dios con Su pueblo del convenio en la antigüedad”, explica un artículo de Church News publicado antes de que el presidente Thomas S. Monson fuera sostenido como el 16.o Presidente de la Iglesia en una asamblea solemne durante la conferencia general de abril de 2008 (ambos enlaces en inglés).
En el Antiguo Testamento, las asambleas solemnes se celebraban el séptimo día de la Fiesta de la Pascua (véase Deuteronomio 16:8) y el octavo día de la Fiesta de los Tabernáculos (véase Levítico 23:33-36; Nehemías 8:18)
El fallecido presidente M. Russell Ballard, entonces presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que una asamblea solemne se celebraba cuando “[el] Israel [antiguo] se congregaba para sentir la presencia del Señor y celebrar Sus bendiciones”.
Las asambleas solemnes también guardan una antigua relación con la dedicación de los templos. El Templo de Salomón, el primero en Jerusalén, fue dedicado en una asamblea solemne durante la Fiesta de los Tabernáculos (véase 2 Crónicas 7:9).
Mediante el profeta José Smith, las asambleas solemnes fueron restauradas en esta dispensación como parte de la “restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempos antiguos” (Hechos 3:21), según un artículo de una revista de la Iglesia (en inglés).
La asamblea solemne durante la dedicación del Templo de Kirtland
El 27 de marzo de 1836, el profeta José Smith obedeció el reiterado mandamiento del Señor de “convocar una asamblea solemne”. La ocasión fue la dedicación del Templo de Kirtland y, la forma en que se llevó a cabo estableció un precedente para las futuras asambleas solemnes.
Una de sección de Temas de la Historia de la Iglesia, titulada “Asambleas solemnes”, explica que durante esta asamblea los diversos cuórums del sacerdocio y los miembros de la Iglesia en general, por turno, sostuvieron a los líderes. Seguidamente, José ofreció la oración dedicatoria del templo.
José registró que el presidente Sidney Rigdon, primer consejero de la Primera Presidencia, “llamó a los diversos cuórums, comenzando por la Presidencia, a ponerse de pie para demostrar su disposición a reconocerme como Profeta y Vidente y a sostenerme como tal mediante sus oraciones de fe”.
“Todos los cuórums, por turno, accedieron con alegría a su pedido. Después, llamó a toda la congregación de Santos a dar su asentimiento poniéndose de pie, lo cual hicieron por unanimidad” (Historia de la Iglesia, 2:416).
El profeta también registró: “Profeticé a todos que, en la medida en que apoyaran a estos hombres en sus respectivos cargos, … el Señor los bendeciría; … en el nombre de Jesucristo, recibirían las bendiciones del cielo” (Historia de la Iglesia, 2:418).
En la oración dedicatoria del templo, José reconoció que los Santos se habían reunido en una asamblea solemne y le rogó al Señor que Su gloria reposara sobre ellos como bendición por su obediencia (Doctrina y Convenios 109:6,10-12). Los Santos que asistieron a esta asamblea solemne experimentaron un sinnúmero de manifestaciones espirituales.
Asambleas solemnes para el sostenimiento de los líderes de la Iglesia
En su discurso de la conferencia general sobre las asambleas solemnes, el élder Haight explicó con más detalle el precedente establecido por el profeta José Smith durante la asamblea solemne en la dedicación del Templo de Kirtland. “En las asambleas solemnes se sigue un modelo que las distingue de otras reuniones generales de la iglesia en las que se hace el sostenimiento de oficiales”.
“Ese modelo, que fue establecido por el profeta José Smith, consiste en que los cuórums del sacerdocio, empezando por el de la Primera Presidencia, se ponen de pie y, levantando la mano derecha, manifiestan su disposición a sostener al Presidente de la Iglesia como Profeta, Vidente y Revelador, no sólo con ese acto sino también con su confianza, su fe y sus oraciones”, continuó el élder Haight.
“Los cuórums del sacerdocio de la Iglesia dan su voto de esa manera. Después, todos los miembros se ponen de pie y hacen la misma manifestación. Los otros lideres de la Iglesia se sostienen de igual manera en sus llamamientos respectivos”.
Este modelo de votación por cuórums y grupos se ha mantenido cuando un nuevo Presidente de la Iglesia es sostenido por primera vez en una asamblea solemne.
Por ejemplo, durante la sesión del sábado por la mañana de la conferencia general de abril de 2018, los miembros de la Iglesia se reunieron en asamblea solemne para sostener al presidente Russell M. Nelson, como el 17o Presidente de la Iglesia tras el fallecimiento del presidente Thomas S. Monson.
El presidente Henry B. Eyring, entonces el segundo consejero de la Primera Presidencia, dijo mientras conducía la asamblea solemne ese día: “Esta es una ocasión de mucha importancia para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de todo el mundo”.
“Desde el 10 de octubre de 1880, cuando John Taylor fue sostenido para suceder a Brigham Young como profeta, vidente y revelador y Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cada una de esas ocasiones ha sido designada como una asamblea solemne del cuerpo de la Iglesia para expresar la voz de la Iglesia”.
El presidente Eyring invitó a los cuórums y grupos a ponerse de pie uno a la vez para sostener al Presidente Nelson, a la Primera Presidencia y al Cuórum de los Doce Apóstoles. “Donde sea que estén, se les invita a ponerse de pie solo cuando se les solicite y se expresen, levantando la mano, que eligen sostener a aquellos cuyos nombres se presentarán”.
La votación comenzó con la Primera Presidencia, seguida por el Cuórum de los Doce Apóstoles; los Setentas Autoridades Generales y miembros del Obispado Presidente; los Setentas de Área, los patriarcas ordenados, sumos sacerdotes y élderes; miembros de la Sociedad de Socorro; aquellos que solo poseían el Sacerdocio Aarónico; las mujeres jóvenes; y todos los miembros de la iglesia.
¿Qué significa ‘sostener’ en una asamblea solemne?
Durante la conferencia general de abril de 1995, el presidente Gordon B. Hinckley, el 15o Presidente de la Iglesia, describió a la asamblea solemne como: “una reunión de miembros, donde cada uno es igual al otro al ejercer, con seriedad y solemnidad, el derecho de apoyar o no apoyar a aquellos que, según las disposiciones que se originan en las revelaciones, han sido llamados a dirigir”.
“La práctica del sostenimiento es mucho más que el rito de levantar la mano”, dijo el presidente Hinckley quien había sido sostenido como Presidente de la Iglesia en una asamblea solemne durante esa misma conferencia. “Es el compromiso de sostener, de apoyar y de ayudar a quienes han sido elegidos”.
En su discurso de 1994, el élder Haight también enseñó lo que significa sostener al Presidente de la Iglesia en una asamblea solemne: “Cuando sostenemos al Presidente de la Iglesia con la mano levantada, no solo reconocemos ante Dios que él es el poseedor legal de todas las llaves del sacerdocio, sino que también hacemos convenio con Dios de que obedeceremos la dirección y los consejos que recibamos por medio de Su Profeta”.
“Este es un convenio solemne”, afirmó.
