La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana cubre Salmos 1-2, 8, 19-33, 40 y 46, que incluye la exhortación a “espera[r] en Jehová” (Salmo 27:14).
A continuación, se presentan algunos comentarios de líderes pasados y presentes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sobre estos capítulos de las escrituras.
Salmo 1
“El libro de Salmos nos asegura que aquel que confía en el Señor ‘será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; y todo lo que hace prospera’ (Salmo 1:3). …
“Podemos confiar en el Señor porque conocemos el final de nuestra historia. … El final de nuestra historia puede ser glorioso: la vida eterna en la presencia de nuestro Padre Celestial. Debido a que conocemos el final, no necesitamos estar demasiado ansiosos o estresados, aunque el viaje a veces esté lleno de suspenso”.
— Élder Dale G. Renlund del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la revista Liahona de agosto de 2026, “El libro de Salmos: Se manifiestan la misericordia, el perdón y la ayuda del Salvador”
Salmo 2
“Ciertamente ningún seguidor fiel de Dios promovería una causa, ni siquiera una que estuviera mínimamente relacionada con la religión, si estuviera basada en la controversia, porque la contención no proviene del Señor. …
“Lamentablemente, quienes fomentan este tipo de conflictos cumplen una profecía anunciada desde hace mucho tiempo: ‘traman unidos contra Jehová y contra su ungido’ (Salmo 2:2)”.
— El fallecido Presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1989, “La plaga de la contención” (en inglés)
Salmo 8
“Hace años, durante una estancia tranquila en el hermoso campo, salí afuera después del atardecer para descansar en una silla reclinable. La noche era tan oscura que apenas podía ver nada. Por instinto, alcé la vista y vi un puntito de luz que parpadeaba, y luego otro. A medida que mis ojos se adaptaban a la oscuridad, el cielo se fue llenando de estrellas.
“Pensé: ‘Esto es como nuestra relación con Dios’. Algunos piensan que Él está distante y, por ello, la vida les resulta pesada, pero si se detienen a reflexionar sobre la presencia de Dios en su vida, descubrirán que Él está cerca, discretamente presente y mucho más próximo de lo que imaginan.
“Al meditar sobre esa idea, me vino a la mente una pregunta de uno de los salmos de David:
“‘Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas […],
“‘¿qué es el hombre para que tengas de él memoria?’ (Salmo 8:3-4).
“La respuesta que sigue es muy reconfortante: ‘Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra’ (Salmo 8:5).
“Este es el milagro de la relación de Dios con nosotros: la vastedad del universo supera toda capacidad de comprensión; sin embargo, cada alma tiene valor infinito a los ojos de nuestro Creador. Aunque parezcamos pequeños en el sentido físico, nuestro Padre Eterno y Su Hijo, Jesucristo, nos conocen, recuerdan y aman a cada uno de nosotros individualmente”.
— Élder Gérald Caussé del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2026, “Amar a todos; amar a cada persona”
Salmo 19
“¿Puede hombre alguno que haya caminado bajo las estrellas de la noche, o que haya visto el toque de la primavera sobre la tierra, dudar de la Mano divina que participó en la Creación? Observando las bellezas de la tierra, nos sentimos impulsados a hablar como lo hizo el salmista:
“‘Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
“‘Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría’ (Salmo 19:1-2). Toda la belleza de la tierra tiene la marca del Creador …”
— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces miembro del Consejo de los Doce, conferencia general de abril de 1978, “‘No seáis incrédulos’”

Salmo 20
“El Señor recuerda a las naciones y pueblos e infunde confianza en ellos. En estos días de movimiento y conmoción, algunos ‘… confían en carros, y [algunos] en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová, nuestro Dios, tendremos memoria (Salmo 20:7).”
— Élder Gerrit W. Gong, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2016, “Recordarle siempre”
Salmo 22
“Después de la resurrección del Salvador, mientras caminaba hacia Emaús con dos de Sus discípulos, se dice que ‘sus ojos estaban velados’ (Lucas 24:16), por lo que no lo reconocieron. Al escuchar lo que tenían que decir, se dio cuenta de que no habían comprendido lo que Él había intentado enseñarles, y entonces … comenzando desde Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó cómo, en todas las escrituras, los profetas habían testificado de Él. Ahora bien, al estudiar las escrituras, ustedes podrán comprobar que los profetas habían predicho Su vida y ministerio hasta en los más mínimos detalles, incluso que, en el momento de Su crucifixión, echarían suertes para repartirse Sus vestiduras (véase Salmo 22:18)”.
— El fallecido élder LeGrand Richards, en aquel entonces miembro del Consejo de los Doce, conferencia general de octubre de 1975, “Profetas y profecías” (en inglés)
Salmo 23
“Jesucristo es el Autor y Consumador de nuestra fe, y ha escrito un sinnúmero de capítulos nuevos con nosotros. Él es el Principio y el Fin: el fin de nuestra vergüenza y sufrimiento, y el principio de una nueva vida en Él, que nos permite recibir Su gracia, dejar atrás el pasado y volver a empezar con un nuevo amanecer tantas veces como sea necesario. En verdad, Su ‘bien y […] misericordia [nos] seguirán todos los días de [nuestra] vida’ (Salmo 23:6)”.
— Élder Patrick Kearon del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2025, “Jesucristo y nuestro nuevo comienzo”
Salmo 24
“Una vez que comprendan lo que son los lugares santos, entonces sabrán dónde deben estar. Es posible que requiera que sacrifiquemos nuestros gustos y popularidad mundanos; quizás requiera humildad y perdón o pleno arrepentimiento. Lo que sí requiere son manos limpias y un corazón puro (véase Salmo 24:3–4). Hagan lo que tengan que hacer a fin de permanecer en lugares santos y no ser movidas, a fin de defender la verdad y la rectitud, no obstante, las tentaciones frívolas y las maldades y los designios de personas conspiradoras y de los medios de comunicación”.
— Hermana Sharon G. Larsen, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2002, “Permanecer en lugares santos”
Salmo 25
“El salmista nos presenta metas aún más elevadas: ‘A ti, oh Jehová, elevaré mi alma’ (Salmo 25:1). … Él los invita a volar como las águilas, no a escarbar junto con las gallinas. Elevar la mirada hacia el Dios de los cielos es un proceso que fortalece y cultiva nuestra espiritualidad personal. Es el deseo de vivir en armonía con el Padre, con el Hijo, nuestro Salvador, y con el Espíritu Santo”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, en su devocional de la Universidad Brigham Young de noviembre de 2003, “Con el viento bajo tus alas”
Salmo 26
“Asimismo, las pruebas en la escuela de la vida terrenal son un elemento vital de nuestro progreso eterno. Sin embargo, es curioso que la palabra prueba no se encuentra ni una sola vez en el texto de los libros canónicos en inglés. Más bien se utilizan palabras como probar, examinar y escudriñar para describir varios modelos a fin de demostrar debidamente nuestro conocimiento espiritual, nuestra comprensión y devoción al eterno plan de felicidad de nuestro Padre Celestial y nuestra capacidad de procurar las bendiciones de la expiación del Salvador. …
“Consideren esta súplica del salmista David:
“‘Pruébame, oh Jehová, y examíname; escudriña mi mente y mi corazón.
“‘Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y en tu verdad he andado’ (Salmo 26:2-3)”.
— Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2020, “Con esto los probaremos”
Salmo 27

“Hermanos y hermanas, deseo testificar que tomar sobre nosotros nuestra cruz y seguir al Salvador requiere que sigamos Su ejemplo y nos esforcemos por llegar a ser semejantes a Él, afrontando con paciencia las circunstancias de la vida, absteniéndonos de los apetitos del hombre natural y despreciándolos, y esperando en el Señor. El salmista escribió:
“‘Espera en Jehová; esfuérzate, y él alentará tu corazón. Sí, espera en Jehová’ (Salmo 27:14).”
— Élder Ulisses Soares del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2019, “Tomar nuestra cruz”
Salmo 28
“Al igual que los hermanos que me precedieron, recibo con este llamamiento la seguridad de que Dios guiara a Su profeta. Con humildad acepto el llamamiento de servir y declaro, como lo hizo el salmista: ‘Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En el confió mi corazón y fui ayudado’ (Salmos 28:7)”.
— El fallecido presidente Howard W. Hunter, en aquel entonces presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 1994, “‘Preciosas y grandísimas promesas’”
Salmo 29
“A lo largo de la historia contenida en las Escrituras, el Señor ha prometido paz a Sus seguidores. El salmista escribió: ‘Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz’ (Salmos 29:11). …
“La paz —la paz verdadera que se siente hasta lo más profundo del alma— sólo se recibe con y por medio de la fe en el Señor Jesucristo. Cuando.”
— El fallecido presidente M. Russell Ballard, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2002, “Las cosas apacibles del reino”
Salmo 30
“Como afirmó el salmista: ‘… Por la noche durará el llanto, y a la mañana vendrá la alegría’ (Salmo 30:5). Al arrepentirnos de nuestros pecados, debemos centrarnos en el gran gozo que lo sigue. Las noches pueden parecer largas, pero la mañana sí llega, y oh, cuán intensa es la paz y cuán resplandeciente el gozo que sentimos cuando la expiación del Salvador nos libera del pecado y del sufrimiento”.
— Élder Craig C. Christensen, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2023, “‘No puede haber cosa tan intensa y dulce como lo fue mi gozo’”
Salmo 31
“Confíen en Dios. Aférrense a Su amor. Sepan que un día el alba brillará intensamente y todas las sombras de la mortalidad huirán. Aunque sintamos que somos ‘como una vasija quebrada’, como dijo el salmista (Salmo 31:12), debemos recordar que esa vasija está en las manos del Alfarero Divino. Las mentes quebradas se pueden curar de la misma manera que se curan los huesos y los corazones rotos. Mientras Dios trabaja haciendo esas reparaciones, el resto de nosotros puede ayudar siendo misericordiosos, imparciales y amables”.
— El fallecido presidente Jeffrey R. Holland, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2013, “Como una vasija quebrada”
Salmo 32
“Ser ‘sin engaño’ es no tener embuste, ni artimañas, ni hipocresía ni deshonestidad en el pensamiento ni en las acciones. Engañar es mentir, hacer caer en error, como cuando Lucifer engañó a Eva en el Jardín de Edén. Una persona sin engaño es inocente, bien intencionada, se deja guiar por motivos puros y su vida refleja la práctica de hacer concordar las acciones diarias con los principios de la integridad.
“El salmista escribió: ‘Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño’ (Salmo 32:2)”.
— El fallecido élder Joseph B. Wirthlin, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1988, “Ser sin engaño”
Salmo 33

“Este amor de nuestro Padre Celestial y sus efectos, ya sea sobre uno de sus hijos o sobre el mundo entero, es milagroso y comunicable. Él está constante y eternamente velando sobre nosotros para estimularnos amorosa y dulcemente.
“Él viene a nosotros, mediante Su Hijo, la oración, Su Espíritu, Sus profetas y por medio de Sus mandamientos, para expresar su amor e interés y proveer guía y disciplina para todo aquel que quiera escuchar. Como dijo el salmista: ‘De la misericordia de Jehová está llena la tierra’ (Salmo 33:5)”.
— El fallecido élder James A. Paramore, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 1981, “‘Que os améis unos a otros’”
Salmo 40
“Nuestro Padre Celestial sí escucha y responde nuestras oraciones. Sin embargo, a menudo se requiere paciencia cuando estamos ‘…esperan[do] al Señor’ (véase Isaías 40:31). Cuando esperamos, podemos llegar a creer que se nos ha abandonado o que no se han escuchado nuestras oraciones, o posiblemente que no somos dignos de recibir una respuesta. Eso no es verdad. Me encantan las palabras consoladoras del rey David: ‘Pacientemente esperé a Jehová, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor’ (Salmo 40:1)”.
— Hermana Ann M. Dibb, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2010, “Sé valiente”
Salmo 46
“La paz sí es posible. Podemos aprender a amar a nuestros semejantes de todo el mundo. Sean judíos, musulmanes o correligionarios cristianos, o sean hinduistas, budistas u otros, sí podemos vivir juntos con admiración y respeto mutuos, sin renunciar a nuestras convicciones religiosas. Las cosas que tenemos en común son de mayor envergadura que nuestras diferencias. La paz es una virtud de importancia fundamental que debemos procurar alcanzar. Los profetas del Antiguo Testamento creyeron que era posible y nosotros también debemos creerlo. El salmista dijo: ‘Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones’ (Salmo 46:1), ‘…hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra’ (Salmo 46:9)”.
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2002, “‘Bienaventurados los pacificadores’”

