Menú
EN LAS NOTICIAS
  • Registrarse
  • Iniciar sesión

‘Ven, sígueme’ del 27 de julio al 2 de agosto: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre Esdras 1, 3–7; Nehemías 2, 4–6, 8?

La guía de estudio de esta semana incluye la reconstrucción de los muros de Jerusalén por parte de Nehemías

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La guía de estudio "Ven, sígueme" de esta semana cubre Esdras 1, 3-7; y Nehemías 2, 4-6 y 8, que incluye la reconstrucción de los muros de Jerusalén llevada a cabo por Nehemías.

A continuación, se presentan algunos comentarios de líderes pasados y presentes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y eruditos sobre estos capítulos de las escrituras.

‘Yo hago una gran obra’

“Nehemías, el profeta del Antiguo Testamento, es un gran ejemplo del permanecer centrado y dedicado a una importante tarea. Él era un israelita que vivía exiliado en Babilonia, donde servía como copero del rey. Un día, éste le preguntó por qué estaba tan triste y Nehemías le respondió: ‘¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de [las tumbas] de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?’ (Nehemías 2:3).

“Al oír estas palabras, el rey tuvo compasión y autorizó a Nehemías a regresar a Jerusalén y reconstruir la ciudad. Sin embargo, no a todos les agradó ese plan. De hecho, a varios gobernantes que residían cerca de Jerusalén les disgustaba en extremo ‘…que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel’ (Nehemías 2:10) y ‘…se [enojaron] y se [enfurecieron] en gran manera, e [hicieron] escarnio de los judíos’ (Nehemías 4:1).

“Con valor, Nehemías no permitió que la oposición lo distrajera, sino que organizó sus recursos y la mano de obra, y siguió adelante con la reconstrucción de la ciudad ‘…porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar’ (Nehemías 4:6).

“Pero a medida que empezaron a levantar las murallas de la ciudad, aumentó la oposición. Los enemigos de Nehemías lo amenazaron, conspiraron contra él y lo ridiculizaron. Tan reales e intimidantes fueron sus amenazas que Nehemías admitió: ‘…todos ellos nos amedrentaban’ (Nehemías 6:9). Pero a pesar del peligro y de la constante amenaza de ser invadidos, la obra progresaba. Fue una época de mucha tensión, pues cada obrero ‘…tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban’ (Nehemías 4:18).

“A medida que continuaba la reconstrucción, los enemigos de Nehemías se desesperaban más. En cuatro ocasiones trataron de que abandonara la seguridad que le brindaba la ciudad para que se reuniera con ellos bajo pretexto de resolver el conflicto; pero Nehemías sabía que sólo procuraban dañarlo. Cada vez que se le acercaban, él siempre les daba la misma respuesta: ‘Yo hago una gran obra, y no puedo ir’ (Nehemías 6:3).

“¡Qué gran respuesta! Con ese claro e inmutable propósito en el corazón y la mente, con esa gran determinación, las murallas de Jerusalén se levantaron en un tiempo asombroso de cincuenta y dos días.

“Nehemías se negó a permitir que las distracciones le impidieran hacer lo que el Señor deseaba que hiciera. ...

“Me pregunto, mis queridos hermanos del sacerdocio, qué se lograría si todos, como sucedió con el pueblo de Nehemías, tuviéramos ‘ánimo para trabajar’. Me pregunto cuántas cosas lograríamos si ‘…[dejáramos] lo que [es] de niño (1 Corintios 13:11) y nos entregáramos, en corazón y alma, a ser dignos poseedores del sacerdocio y verdaderos representantes del Señor Jesucristo....

“Vivimos en una época de grandes dificultades y de grandes oportunidades. El Señor busca a hombres como Nehemías, hermanos fieles que magnifiquen el juramento y el convenio del sacerdocio. Él desea reclutar almas decididas que con diligencia llevan a cabo la obra de edificar el reino de Dios; aquellos que, ante la oposición y la tentación, digan en sus corazones: ‘Yo hago una gran obra, y no puedo ir’”.

— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2009, “Estamos haciendo una gran obra y no podemos ir

Orar y vigilar

"Tengo una gran obra que realizar" es de Tyson Snow.
"Tengo una gran obra que realizar" es de Tyson Snow. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Cuando los israelitas regresaron de su largo cautiverio en Babilonia, encontraron su ciudad en ruinas. Los muros que protegían a Jerusalén eran solo escombros. Sus enemigos vivían entre ellos y ejercían gran influencia, y los israelitas estaban sometidos a su dominio.

“Entonces llegó Nehemías el profeta, conocido ahora como “el constructor del muro’. Él animó a los israelitas a defenderse, y bajo su dirección comenzaron a reconstruir el muro.

“Al principio, sus enemigos se burlaban de ellos. Tobías, el amonita, los ridiculizaba diciendo: ‘Aun lo que ellos edifican, si sube una zorra, derribará su muro de piedra’ (Nehemías 4:3).

Pero Nehemías consoló a su pueblo y pusieron manos a la obra. El enemigo estaba por todas partes. ‘Entonces’, escribió, ‘oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guardia contra ellos de día y de noche’ (Nehemías 4:9).

“Hermanas, reflexionen detenidamente sobre esto: ellos ‘oraron” y ‘pusieron guardia’ y continuaron con su trabajo”.

— El fallecido presidente Boyd K. Packer, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1980, “El círculo de hermanas” (en inglés)

El templo de Zorobabel

“Los profetas como Isaías y Jeremías advirtieron a los ciudadanos de Jerusalén que si seguían quebrantando los convenios que habían hecho con el Señor, la ciudad y el templo serían destruidos. Esa profecía se cumplió cuando Babilonia inicialmente invadió Judá, aproximadamente 600 a. de C., y destruyó sus aldeas, pueblos, ciudades y vida religiosa.

“Finalmente, en el año 587 a. de C., Jerusalén cayó, y a los judíos exiliados se los obligó a dejar su tierra destruida (véase Salmos 137:1). Algunas personas se quedaron en Jerusalén y sus alrededores —entre ellos los samaritanos que, con el tiempo, se casaron con gente que no era israelita (véase Jeremías 40:7, 11–12). Posteriormente, los exiliados empezaron a regresar a Palestina y a reconstruir sus casas y su vida religiosa (véase Esdras 3). El templo de Jerusalén, que finalmente se reconstruyó en el año 515 a. de C., volvió a convertirse en el centro de adoración de los judíos.

“Debido a que los judíos rechazaron el ofrecimiento que les hicieron los samaritanos de ayudarlos a reconstruir el templo, a finales del siglo IV, éstos construyeron otro templo en el monte Gerizim, a aproximadamente 64 km al norte de Jerusalén. Por consiguiente, la adoración de Jehová y la creencia en Él se fragmentó entre el nuevo templo en el monte Gerizim y el templo de Jerusalén, ya que ambos afirmaban tener la autoridad del sacerdocio (véase Juan 4:20)”.

— S. Kent Brown, profesor emérito de Escrituras antiguas en la Universidad Brigham Young, y Richard Neitzel Holzapfel (en inglés), entonces profesor de historia y doctrina de la Iglesia en BYU en el artículo de la revista Liahona de diciembre de 2014, “Los 500 años perdidos: Desde Malaquías hasta Juan el Bautista

“De manera que, unos seiscientos años antes del advenimiento terrenal de nuestro Señor, Israel quedó sin templo. Se habían tornado idólatras y completamente inicuos, y el Señor los había rechazado junto con su santuario. El reino de Israel, en el cual estaban comprendidas aproximadamente diez de las doce tribus, cayó bajo el dominio de Asiria hacia el año 721 a. de J. C., y un siglo después, los babilonios vencieron al reino de Judá. Durante setenta años los del pueblo de Judá —conocidos como judíos desde esa época— permanecieron en el cautiverio, tal como se había predicho (véase Jeremías 25:11–12; 29:10).

“Entonces, bajo el dominio benigno de Ciro (véase Esdras 1, 2) y Darío (véase Esdras 6), se les permitió volver a Jerusalén y una vez más edificar un templo de acuerdo con su fe. Para honrar al director de la obra, el templo restaurado se conoce en la historia como el Templo de Zorobabel. A pesar de que este templo era muy inferior en cuanto al lujo del acabado y muebles en comparación con el espléndido Templo de Salomón, fue, no obstante, lo mejor que el pueblo pudo edificar, y el Señor lo aceptó como ofrenda representativa del amor y de la devoción de Sus hijos del convenio.

— El fallecido Élder James E. Talmage, exmiembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la revista Liahona de octubre de 2010, “Una historia de los templos

Una ilustración del templo de Zorobabel por Sam Lawlor.
Una ilustración del templo de Zorobabel por Sam Lawlor. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

Construcción de templos

“Esta es una bendición extraordinaria para nosotros, los miembros de la Iglesia. El Antiguo Testamento describe algo del gozo que viene cuando la gente construye estos lugares santos: ‘y cantaban, alabando y dando gracias a Jehová… Y todo el pueblo aclamaba con gran jubilo, alabando a Jehová porque se echaban los cimientos de la casa de Jehová’ (Esdras 3:11; véase también los versículos 10,12,13).

“Al observar esos nuevos templos que se están construyendo, creo que nosotros también tendremos la ocasión de alabar a Jehová y de llorar de gozo”.

— El fallecido Élder David E. Sorensen, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 1998, “Pequeños templos: grandes bendiciones

Deleitarse en las escrituras

“Quizá, si tuviéramos más hambre de las escrituras, serían aún más dulces y valiosas para nosotros. …

“Imaginen el hambre espiritual que podríamos sentir si no tuviéramos escrituras de las cuales nutrirnos. A lo largo de las épocas, muchas personas han carecido de un registro de la ley. Piensen … en cuántas ocasiones en el Antiguo Testamento el pueblo no tenía el libro de la ley o lo había olvidado, como cuando Esdras y Nehemías tuvieron que volver a enseñar a los judíos que regresaban del cautiverio en Babilonia el contenido del libro de la ley (véase Nehemías 8:1–13). … Debemos aprender desde temprano en la vida a amar las Escrituras, a nutrirnos de ellas y a aprender de ellas.”

— Hermana Susan W. Tanner, en aquel entonces presidenta general de las Mujeres Jóvenes, en su devocional de la Universidad Brigham Young de septiembre de 2005, “Las escrituras — Más preciosas que el oro y más dulces que la miel” (en inglés)

Ciro el Grande

“Ciro el Grande (se desconoce su fecha de nacimiento) era descendiente de una línea de reyes que gobernaban en Anzán (en textos babilónicos, Ansán), un país conocido por las naciones al oeste como Edom (tierra alta). Aunque se han perdido muchos detalles de la vida y las actividades de Ciro el Grande, hay suficiente información para concluir que fue un gran líder, un instrumento útil en el plan del Señor para Sus hijos, especialmente para el antiguo Israel. Ciro quien vivió más de 500 años antes de Cristo aparece en las profecías del Antiguo Testamento: se le menciona en 2 Crónicas 36:22–23 y Esdras 1:1–2, así como por los profetas Ezequiel, Isaías y Daniel. …

“‘Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde peregrine, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, y con oro, y con bienes y con ganado, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.

“‘Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y los levitas, junto con todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén.

“‘Y todos los que estaban en sus alrededores les ayudaron con utensilios de plata, con oro, con bienes, y con ganado y con cosas preciosas, además de todo lo que se ofreció voluntariamente.

“‘Y el rey Ciro sacó los utensilios de la casa de Jehová que Nabucodonosor se había llevado de Jerusalén y había puesto en la casa de sus dioses.

“‘Los sacó, pues, Ciro, rey de Persia, por medio del tesorero Mitrídates, el cual los contó y se los entregó a Sesbasar, príncipe de Judá.

“‘Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veintinueve cuchillos,

“‘treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata y otros mil objetos.

“‘Todos los utensilios de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbasar con los que subieron del cautiverio de Babilonia a Jerusalén’ (Esdras 1:4-11).

Una imagen de Ciro el Grande.
Una imagen de Ciro el Grande. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Ciro restauró los santuarios y apaciguó a los pueblos tributarios al devolverles las imágenes de sus dioses. Entre aquellos cuyos sentimientos religiosos respetó de esta manera estaban los hebreos cautivos, a quienes al mismo tiempo les devolvió ciertos derechos políticos y sociales. Los profetas ya habían anunciado la llegada de este libertador, y sin duda los fieles lo recibieron con esperanza y gozo. Les permitió regresar a Jerusalén y ordenó que el templo de Jehová fuera reconstruido allí con fondos de su propio tesoro. El Señor de todos nosotros utilizó a este poderoso líder como un instrumento para cumplir Sus propósitos, tal como lo había hecho antes y como lo hará muchas veces más en los días venideros.

Se dice que Ciro el Grande dedicó los últimos años de su vida a poner en orden los asuntos de su vasto imperio, para beneficio de sus pueblos. Al parecer, era un gobernante prudente y considerado, que sabía cómo utilizar los sentimientos de otros para alcanzar grandes fines políticos y de beneficio común. Y aunque el trato favorable que dio a los hebreos pudo haber surgido principalmente del deseo de contar con súbditos leales en una frontera bajo constante amenaza, aun así, fue su libertador del cautiverio.

“Algunos han visto a Ciro como un líder secular con ideales religiosos y cristianos. … Sí, Dios, nuestro Padre, se vale de los hombres de la tierra, especialmente a los hombres buenos, para llevar a cabo Sus propósitos”.

— El fallecido presidente Esdras Taft Benson, en aquel entonces presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, en su devocional de la Universidad Brigham Young de mayo de 1973, “Las personas — Celebración Mundial en Irán” (en inglés)

HISTORIAS RELACIONADAS
‘Ven, sígueme’ del 20 al 26 de julio: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre 2 Crónicas 14-20, 26, 30?
‘Ven, sígueme’ del 13 al 19 de julio: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre 2 Reyes 16-25?
‘Ven, sígueme’ del 6 al 12 de julio: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre 2 Reyes 2-7?
BOLETÍN
Reciba los aspectos destacados de Church News gratis en su bandeja de entrada semanalmente. Escriba su dirección de correo electrónico a continuación.