La guía de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 37-41, que incluye el relato de cómo los hermanos de José lo vendieron a Egipto.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y de eruditos, tanto del pasado como del presente relacionadas con estos capítulos de las Escrituras.
Génesis 37
“Un elemento común en muchos de los relatos bíblicos que más me gustaban es el hecho de que el Señor protegía a Sus hijos justos y fieles. Cuando yo era joven, esta era para mí la parte favorita del relato de José.
“Todos recordamos la forma en que los celosos hijos mayores de Jacob tramaron la muerte del hermano menor, a quien los padres favorecían. Después de atraparlo y de echarlo en un pozo, decidieron que lo mejor era venderlo como esclavo. Mientras ellos le informaban a su padre que el joven José había perecido bajo las garras de animales salvajes, los comerciantes que lo habían comprado en las llanuras de Canaán lo llevaban esclavo a Egipto (véase Génesis 37).
“En Egipto, se le envió injustamente a la cárcel. Pero aun allí el sobresalió y el Señor le bendijo. Con el transcurrir del tiempo, llegó a interpretar el sueño de Faraón y lo nombraron gobernante de Egipto. Estando en esa posición de gran poder, él se convirtió en instrumento para salvar a su pueblo del hambre, y demostró amor y perdón hacia los hermanos que tanto mal he habían causado (véase Génesis 40-45).
“Cuando era niño, me emocionaban las aventuras de José y me impresionaba ver cómo el Señor lo había rescatado de los peligros de la muerte, la esclavitud y la cárcel. La primera vez que leí el Libro de Mormón, encontré la declaración de que ‘José… fue vendido para Egipto y preservado por la mano del Señor’ (1 Nefi 5:14). Más adelante, al leer en las Escrituras, me di cuenta de que esta clase de protección está a disposición de todos nosotros. Por ejemplo, la Biblia dice que ‘a los fieles guarda Jehová’ (Salmos 31 :23), y que Dios ‘es escudo a los que en el esperan’ (Proverbios 30:5)“.
— El presidente de la Iglesia, Dallin H. Oaks, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1992, “Historias bíblicas y protección personal”
“El joven José, el hijo de Jacob, fue arrojado a una cisterna, vendido como esclavo, traicionado y abandonado. ...
“José tenía quizás solamente diecisiete años cuando sus hermanos lo vendieron como esclavo (véase Génesis 37:2). Tenía treinta años cuando entró al servicio del Faraón (véase Génesis 41:46). ¿Se imaginan lo difícil que fue para un joven en la plenitud de su vida ser traicionado, vendido como esclavo, acusado falsamente y luego encarcelado? Ciertamente, José es un modelo, no solo para los jóvenes de la Iglesia, sino también para todo hombre, mujer y niño que desee tomar la cruz y seguir al Salvador. ...
“José debió haberse preguntado si Dios lo había olvidado. Dios tenía algo inimaginable en mente para José. Usó ese período de prueba para fortalecer el carácter de José y ponerlo en una posición que le permitiera salvar a su familia”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2020 (en inglés), “Dios hará algo inimaginable” (incluye la nota 5)
Génesis 39

“Ofrecer lo que se te ha negado es una parte poderosa de la sanación divina que es posible mediante la fe en Jesucristo. Vivir de manera que ofrezcas, como ha dicho Isaías, gloria en lugar de las cenizas que haya en tu vida (véase Isaías 61:3) es un acto de fe que sigue el ejemplo supremo de un Salvador que sufrió todo para que Él pudiera socorrer a todos.
“José de Egipto vivió una vida de cenizas. Sus hermanos lo odiaban, fue traicionado y vendido como esclavo, fue encarcelado injustamente y olvidado por alguien que había prometido ayudarlo. Aun así, confió en el Señor. ‘Jehová estaba con José’ (véase Génesis 39:2, 21) y consagró sus pruebas para su propia bendición y crecimiento, y para la salvación de su familia y de todo Egipto”.
— Hermana Kristin M. Yee, segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2022, “Gloria en lugar de ceniza: El camino sanador del perdón”
“Bien sea que seamos solteros o casados, jóvenes o mayores, hablemos por un momento sobre cómo protegernos contra la tentación, en cualquier forma que se presente. Quizás no podamos curar hoy todos los males de la sociedad, pero hablemos de algunas medidas personales que podemos tomar.
“Sobre todo, comiencen separándose de las personas, los materiales y las circunstancias que los dañarán. Como bien saben los que por ejemplo batallan contra el alcoholismo, el efecto de la proximidad puede ser fatal; lo mismo sucede con las cuestiones morales. Como José en la presencia de la esposa de Potifar (véase Génesis 39:1-13), simplemente corran, corran tan lejos como puedan de lo que sea o de quien sea que los seduzca; y por favor, cuando huyan del lugar de la tentación, no dejen la dirección del remitente”.
— El fallecido presidente Jeffrey R. Holland, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2010, “No hay lugar para el enemigo de mi alma”
“Hoy es el momento de prepararnos y no durante la crisis. ¿Qué estamos haciendo hoy para grabar en nuestra alma los principios del Evangelio que nos sostendrán en los momentos de adversidad?
“Por ejemplo, ¿qué fue lo que sembró en su alma José, el que fue vendido para Egipto al responder diciendo: ‘¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?’ (Génesis 39:9) al evadir la presión de la esposa de Potifar que le incitaba a violar la ley de castidad? ¿Qué fue lo que sembró previamente Nefi en su alma para que ante un mandamiento de Dios pudiese responder: ‘¿Iré y haré… porque sé?’ (1 Nefi 3:7).
“Lo que estos grandes líderes hicieron fue permitirle al Espíritu escribir en su alma los principios del Evangelio. Es algo que no acontece de un día para el otro. El exponer profundamente el alma a los principios de la rectitud tendrá una gran influencia en nuestra preparación para afrontar los sismos espirituales; dicha exposición se puede aumentar al meditar y al eliminar las malas influencias”.
— Élder Walter F. González, en aquel entonces de la Presidencia de los Setenta, conferencia general de octubre de 2007, “Hoy es el momento”
“… hagan cuanto puedan para evitar la pornografía. Si alguna vez se encuentran en presencia de ella —lo cual puede sucederle a cualquiera en el mundo en que vivimos— sigan el ejemplo de José en Egipto. Cuando la tentación quiso asirlo, él huyó de inmediato (véase Génesis 39:12).
“No den cabida a ningún grado de tentación. Prevengan el pecado y eviten tener que lidiar con la inevitable destrucción que él causa. Así que ¡apáguenlo!, ¡miren en otra dirección! y evítenlo a cualquier precio. Dirijan sus pensamientos hacia senderos edificantes. Recuerden sus convenios y sean fieles en la asistencia al templo”.
— Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2005, “La pornografía”
Génesis 41

“Al considerar el principio de la preparación, podemos volver a José de Egipto en busca de inspiración. Saber lo que sucedería no iba a ser suficiente para permitirles sobrevivir durante los años de ‘escasez’; era necesario cierto grado de sacrificio durante los años de abundancia. En lugar de consumir todo lo que producían los súbditos de Faraón, se establecieron límites y se respetaron, proporcionando lo necesario para sus necesidades inmediatas, así como para las futuras. No fue suficiente con saber que vendrían tiempos difíciles; ellos tuvieron que actuar y, gracias a su esfuerzo, ‘había pan’ (Génesis 41:54)“.
— Obispo W. Christopher Waddell, en aquel entonces el primer consejero del Obispado Presidente, conferencia general de octubre de 2020 (en inglés), “Había pan”
“Podemos guardar en reserva agua, alimentos básicos, medicina y ropa que nos abrigue, y debemos guardar un poco de dinero para los tiempos de necesidad.
“Ahora bien, lo que he dicho no es para que salgan corriendo a la tienda de comestibles o supermercado ni nada por el estilo. Lo que digo no es nada que no se haya dicho desde hace mucho tiempo.
“Nunca perdamos de vista el sueño de Faraón en cuanto a las vacas gordas y las flacas, las espigas llenas y las espigas menudas, el significado de las cuales interpretó José para indicar años de abundancia y años de escasez (véase Génesis 41:1–36)”.
— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces el presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 2005, “Si estáis preparados, no temeréis”
“Recuerden la lección de José de Egipto: durante las épocas prósperas, ahorren para el día de escasez.
“Muy a menudo, las personas suponen que nunca se van a lesionar, enfermar, quedar sin trabajo ni ver cómo se desvanecen sus inversiones. Para colmo, la gente suele hacer compras basándose en predicciones optimistas sobre lo que esperan que pase el día de mañana.
“Los prudentes comprenden la importancia de ahorrar hoy para el futuro, cuando haya una necesidad; tienen un seguro adecuado que les servirá en caso de enfermedad o muerte. Donde sea posible, almacenan un surtido de alimentos, agua y otras cosas indispensables para un año; apartan dinero mediante cuentas de ahorros e inversiones; se esmeran diligentemente por reducir lo que deben a los demás y se esfuerzan por librarse de las deudas.
“Hermanos y hermanas, los preparativos que hagan hoy podrán en algún día futuro servirles a ustedes del mismo modo que la comida almacenada sirvió a los egipcios y a la familia del padre de José”.
— El fallecido élder Joseph B. Wirthlin (en inglés), en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2004, “Deudas terrenales y deudas celestiales”
“Debido al servicio que José prestó, el Faraón dijo a sus siervos: ‘¿Hallaremos a otro hombre como este, en quien esté el espíritu de Dios?’ (Génesis 41:38). El Faraón reconoció que, en verdad, a José lo guiaba el Señor cuando le dijo: ‘Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú’ (Génesis 41:39).
¿Se dan cuenta de cuál fue la respuesta de José cuando se enfrentó a los problemas? Supo aprovechar cada oportunidad que se le presentó para crecer, progresar y lograr sus objetivos. Para desarrollar plenamente nuestro potencial, debemos identificar y tener claro cuáles son nuestros dones y talentos naturales. Estos pueden determinarse de diversas maneras, entre ellas, al leer la bendición patriarcal, llevar un registro de nuestros logros, realizar evaluaciones específicas, conversar con otras personas, etc. En la planificación de nuestra vida, si deseamos tener mejores oportunidades de éxito, debemos alinearnos con nuestras fortalezas y dones naturales”.
— El fallecido élder L. Tom Perry, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el devocional de la Universidad Brigham Young de marzo de 1990, “Sin profecía” (en inglés)


