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‘Ven, sígueme’ del 23 de febrero al 1 de marzo: ¿Qué han dicho los líderes y eruditos de la Iglesia sobre Génesis 18-23?

La guía de estudio de esta semana incluye el nacimiento de Isaac

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La guía de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 19-23, que incluye el nacimiento de Isaac.

A continuación, se presentan algunas citas de líderes y eruditos de la Iglesia, tanto del pasado como del presente relacionadas con estos capítulos de las Escrituras.

Génesis 18

“¿Qué significa ser la descendencia de Abraham? Desde el punto de vista de las Escrituras, tiene un significado más profundo que el ser sus descendientes literales. El Señor concertó un convenio con Abraham, el gran patriarca, según el cual todas las naciones serían bendecidas por medio de él (véase Génesis 18:18). Cualquier hombre o mujer puede reclamar para sí las bendiciones de Abraham. Al aceptar el Evangelio, bautizarse, casarse en el templo, ser fieles en la observancia de sus convenios y ayudar a proclamar el Evangelio en todas las naciones de la tierra, llegan a ser su descendencia y herederos de las bendiciones prometidas”.

— El fallecido presidente James E. Faust, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de octubre de 2004, “La llave del conocimiento de Dios

“Aunque vivimos en un mundo malvado, podemos vivir de modo que seamos dignos de merecer el solícito amparo de nuestro Padre Celestial. Podemos ser como los justos que vivían entre las maldades de Sodoma y Gomorra. Abraham suplicó que esas ciudades fuesen perdonadas por amor a los justos. (Véase Génesis 18:20-32).

“Y, sobre todo, podemos cultivar dentro de nosotros el entendimiento y el deseo de proclamar al mundo la salvación del Señor Jesucristo. Mediante Su sacrificio expiatorio, tenemos la certeza de que la vida continúa más allá del velo de la muerte. Podemos enseñar el Evangelio que llevará a la exaltación a los obedientes”.

— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces presidente de la Iglesia, conferencia general de abril de 2003, “La guerra y la paz

“De algún modo, hermanos, siento que cuando hayamos hecho todo lo que esté a nuestro alcance, el Señor encontrará la manera de abrir puertas. Esa es mi fe.

“‘Hay algo demasiado difícil para el Señor?’, preguntó, cuando Sara se rio al enterarse de que tendría un hijo. Desde la entrada de la tienda ella escuchó estas palabras y sabía que tanto Abraham con 100 años, como ella, con 90, ya habían pasado la edad de tener hijos. Ella no podía concebir. Lo sabía con certeza, así como también se sabía que nosotros no podíamos abrir las puertas de muchas naciones.

“‘Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara …

“‘Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo’ (Génesis 18:13-14).

“Hermanos, Sara en verdad tuvo un hijo de Abraham, el padre de las naciones”.

— El fallecido presidente Spencer W. Kimball, en aquel entonces presidente de la Iglesia, en el artículo de la revista Ensign de octubre de 1974, “Cuando el mundo se convierta” (en inglés)

Génesis 19

"Sodoma" es de Julius Schnorr von Carolsfeld.
"Sodoma" es de Julius Schnorr von Carolsfeld. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“El presidente Joseph Fielding Smith me contó sobre una mujer arrepentida que luchaba por encontrar la salida de una vida inmoral. Ella le preguntó qué debía hacer ahora.

“A su vez, él le pidió que le leyera, en el Antiguo Testamento, el relato de Lot y de su esposa que se convirtió en una estatua de sal. Después le preguntó: ‘¿Qué lección aprendió usted de estos versículos?’

“Ella contestó: ‘El Señor destruirá a los inicuos’.

“‘¡No es así!’ El presidente Smith dijo que la lección para esa mujer arrepentida y para ustedes es ésta: ‘¡No mire atrás!’ (véase Génesis 19:26)”.

— El fallecido presidente Boyd K. Packer, en aquel entonces presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2010, “Limpiemos el vaso interior

“Como tema bíblico para este análisis, he elegido el pasaje de Lucas 17:32, donde el Salvador advierte: ‘Acordaos de la mujer de Lot’. ¿Qué quiso decir con esa breve frase tan enigmática? Para saberlo, hagamos lo que Él dijo: acordémonos de quién era la esposa de Lot.

La historia, por supuesto, se desarrolla en los días de Sodoma y Gomorra cuando, después de haber tolerado todo lo que le fue posible soportar de lo peor que hombres y mujeres podían hacer, el Señor le dijo a Lot y a su familia que huyeran porque esas ciudades iban a ser destruidas. ‘Escapa por tu vida’, le dijo, ‘no mires tras ti… escapa al monte, no sea que perezcas’ (Génesis 19:17; cursiva agregada).

“Con algo menos que una obediencia inmediata y algo más que un intento de negociar, Lot y su familia abandonaron al fin la ciudad, pero lo hicieron a último momento. Las Escrituras nos dicen lo que pasó al amanecer del día siguiente:

“‘…hizo llover Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;

“‘y destruyó las ciudades’ (Génesis 19:24–25).

“Mi tema se encuentra en el versículo siguiente. Con el consejo del Señor de ‘no mires tras ti’ sin duda todavía sonándole claramente en los oídos, según el registro, la esposa de Lot ‘miró atrás’ y se convirtió en una estatua de sal (véase el versículo 26).

“¿Exactamente qué hizo la esposa de Lot que haya sido tan malo? Como me gusta estudiar historia, he pensado sobre eso y tengo una respuesta parcial al respecto. Aparentemente, lo malo que hizo no fue sólo mirar atrás, sino que lo que su corazón deseaba era volverse atrás. Parece que aun cuando ya había salido de los límites de la ciudad, echaba de menos lo que Sodoma y Gomorra le habían ofrecido. …

“Es posible que la esposa de Lot haya mirado atrás con resentimiento hacia el Señor por lo que Él le mandaba dejar tras de sí. Sabemos con certeza que Lamán y Lemuel estaban resentidos cuando se mandó a Lehi y a su familia que abandonaran Jerusalén. Así que no se trata de que ella mirara atrás, sino de que haya mirado con ansia de volver; en suma, su apego al pasado tuvo en ella una influencia mayor que su confianza en el futuro. Aparentemente, eso fue al menos parte de su pecado”.

— El fallecido presidente Jeffrey R. Holland, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, artículo de la revista Liahona de enero de 2010, “Lo mejor aún está por venir

“La tierra fue limpiada; las aguas se retiraron y se estableció de nuevo la rectitud, pero no pasó mucho tiempo hasta que la familia humana, muchos de ellos, volvieran a sus antiguas costumbres de desobediencia. Los habitantes de las ciudades de la llanura, Sodoma y Gomorra, son ejemplos de la depravación en la que cayó el hombre, y ‘destruyó Dios las ciudades de la llanura’ con una asolación completa y total (Génesis 19:29). …

“Entonces, después de que muchas generaciones hubieron andado por la tierra —muchos de ellos en conflictos, odio, tinieblas y maldad— llegó el grandioso nuevo día de la Restauración. Aquel glorioso Evangelio se introdujo con la aparición del Padre y del Hijo al joven José. El alba de la dispensación del cumplimiento de los tiempos se alzó sobre el mundo. Todo lo bueno, lo bello, lo divino de todas las dispensaciones pasadas fue restaurado en esa época tan extraordinaria”.

— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces presidente de la Iglesia, conferencia general de abril de 2004, “Ya rompe el alba

Génesis 21

"Dios vive y me ve" de Elspeth C. Young en 2006 representa a Agar en el desierto.
"Dios vive y me ve" es de Elspeth C. Young y representa a Agar en el desierto. | Elspeth C. Young

“Cuando pienso en pozos y aguas que salvan la vida, también pienso en Agar (véase Génesis 21:14-20). La historia de su familia es complicada, puesto que ella se vio forzada a vivir sola en el desierto de Beerseba con su pequeño hijo, Ismael. Al pasar cierto tiempo, se terminaron el agua y el pan que habla llevado consigo al desierto, y ella y su hijito sintieron mucha hambre. Al no poder soportar oír el llanto de su hijo, el registro nos dice que lo ‘echó… debajo un arbusto, y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco’ (vers. 16). Allí alzó su voz y lloro. En respuesta, un ángel de Dios le habló para consolarla y le aseguró que Dios no se había olvidado de ella. Y dice que ‘Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua’ (vers. 19; cursiva agregada). Es preciso que nosotras, como Agar, veamos ‘la fuente de agua’. Como la mujer en el pozo, debemos pedirle al Señor: ‘… dame esa agua, para que no tenga yo sed’ (Juan 4:15). Este es el propósito de la Sociedad de Socorro. Nos enseña, como hijas de Dios, a ver y pedir lo que necesitemos del Señor a fin de no volver a tener sed. Recuerden la promesa que el profeta José Smith nos hizo: que por medio de esta Sociedad, ‘nos regocijaremos y desde hoy empezaremos a recibir conocimiento e inteligencia’.

— La fallecida hermana Aileen H. Clyde (en inglés), en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1995, “¿Cuál es la función de la Sociedad de Socorro?

Génesis 22

“Abraham edificó un altar, ató a Isaac y estaba listo para sacrificar a su único hijo, pero su mano fue detenida y declaró, como lo ha declarado el Señor: ‘Heme aquí’ (Génesis 22:11). ¿Cuántas veces el Gran Yo Soy o uno de Sus profetas se ha ofrecido voluntariamente diciendo: ‘Heme aquí’?

Élder Jeremy R. Jaggi, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2025, “En su altar, el corazón hace convenios con el Señor

“Hermanos y hermanas, Jesucristo es nuestro perfecto Buen Pastor. Debido a que dio Su vida por nosotros, y ahora es un ser gloriosamente resucitado, Jesucristo también es el perfecto Cordero de Dios.

“El Cordero del sacrificio de Dios fue anunciado desde el principio. El ángel le dijo a Adán que su sacrificio era ‘una semejanza del sacrificio del Unigénito del Padre’, que nos invita a ‘arrepentir[nos] e invoca[r] a Dios en el nombre del Hijo para siempre jamás’ (Moisés 5:7-8).

“El padre Abraham, que estableció las bendiciones del convenio para todas las naciones de la tierra, experimentó lo que significaba ofrecer a su propio hijo.

“‘Entonces habló Isaac a Abraham, su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, hijo mío. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña, pero, ¿dónde está el cordero…?

“‘Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero…, hijo mío’ (Génesis 22:7-8)”.

Élder Gerrit W. Gong del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2019, “Buen Pastor, Cordero de Dios

"Abraham e Isaac" es de Harold Copping.
"Abraham e Isaac" es de Harold Copping. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Un relato conmovedor de obediencia es el de Abraham e Isaac. Cuán terriblemente difícil debió haber sido para Abraham, en obediencia al mandamiento de Dios, llevar a su amado Isaac a la tierra de Moriah y ofrecerlo como sacrificio. ¿Podemos imaginar la congoja del corazón de Abraham al viajar al lugar señalado? Indudablemente, la angustia lo debió haber hecho estremecer y haberlo torturado mentalmente al atar a Isaac, colocarlo en el altar y tomar el cuchillo para matarlo. Con fe inquebrantable y confianza tácita en el Señor, respondió al mandato del Señor. Cuán gloriosa fue la declaración, y con cuánto asombro se recibió: ‘No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, porque ya sé que temes a Dios, pues no me rehusaste a tu hijo, tu único’ (Génesis 22:12).

“Abraham había sido evaluado y puesto a prueba; y por su fidelidad y obediencia el Señor le dio esta gloriosa promesa: ‘En tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz’ (Génesis 22:18).

“A pesar de que no se nos pide que demostremos nuestra obediencia de manera tan dramática y desgarradora, también de nosotros se requiere la obediencia”.

— El fallecido presidente Thomas S. Monson, en aquel entonces presidente de la Iglesia, conferencia general de abril de 2013, “La obediencia trae bendiciones

Génesis 23

“En tanto que Abram recorría la tierra de Canaan, se le prometió esa tierra una y otra vez. Sin embargo, cuando Sara murió, Abraham tuvo que comprar la cueva de Macpela para sepultarla. Cuán conmovedoras son las palabras de Abraham a los hijos de Het, a quienes compró la cueva:

“‘Peregrino y forastero soy entre vosotros; dadme en propiedad una sepultura entre vosotros, y sepultará a mi difunta delante de mí’ (Génesis 23:4).

“La tierra pertenecía a Abraham por convenio, no obstante, hacia el final de su vida, ni siquiera poseía una parcela suficiente para sepultar el cuerpo de Sara. …

“Abraham pasó toda su vida confiando en promesas —no solo con respecto a la tierra prometida, sino también a la posteridad prometida. En lo que podría parecer una cruel ironía, el Señor le prometió repetidamente una posteridad tan numerosa como el polvo de la tierra y las estrellas del cielo; también le cambió el nombre a Abraham, que significa ‘padre de multitudes’. Sin embargo, Abraham no tenía aún el heredero prometido; y, mientras tanto él y Sara envejecían. …

“No percibimos correctamente las pruebas de Abraham, ni las de ninguna otra persona, en su correcta perspectiva, si las leemos cómodamente desde la perspectiva histórica. Más bien, … debemos recordar el miedo y el temblor. Debemos huir de Harán junto a Abram, sin saber a dónde vamos, aferrándonos a la eternidad como nuestra roca; debemos recorrer Canaán con él, viviendo de promesas que cada vez parecen más increíbles sobre la posesión de la tierra y una posteridad numerosa; debemos acompañar a Abraham al Monte Moriah, preparar el altar para Isaac y levantar el cuchillo. En suma, debemos volvernos ‘contemporáneos’ de Abraham en sus pruebas. Solo entonces comenzaremos a comprender por qué Abraham es llamado el padre de los fieles, el modelo para todos aquellos que, como él mueren, ‘en fe sin haber recibido las cosas prometidas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y aceptándolas, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra sin haber visto cumplidas sus promesas’ (Hebreos 11:13)”.

— John S. Tanner, en aquel entonces profesor adjunto de inglés de la Universidad Brigham Young, en el devocional de BYU de junio de 1992 BYU, “Basta un solo paso

"Abraham e Isaac" es de Jeff Ward.
"Abraham e Isaac" es de Jeff Ward. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints
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