La guía de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 24-33, que incluye el casamiento de Isaac con Rebeca y la historia de Jacob y Esaú.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes y eruditos de la Iglesia, tanto del pasado como del presente relacionadas con estos capítulos de las Escrituras.
Génesis 24
“Rebeca estaba preparada y era digna de hacer y guardar convenios y de ser la esposa del convenio de Isaac; no tuvo que esperar a prepararse. Antes de dejar a su familia, se le dio una bendición cuyas palabras me conmueven, porque se le prometió que se convertiría en ‘madre de millares de millares’ (Génesis 24:60). Pero la mejor parte de esta historia de amor es cuando Rebeca ve por primera vez a Isaac y él la ve a ella. Aunque no lo dice en la Biblia, ¡yo creo que fue amor a primera vista! … Cuando Isaac salió al encuentro de la comitiva, Rebeca ‘descendió del camello’ (Génesis 24:64); y luego dice: ‘y [él] la amó’ (Génesis 24:67). ¡Aquí es donde suspiro!
“… para Rebeca, permanecer en lugares santos no fue fácil. No ser movidas no fue sencillo. … Pero ella tomar[ó] decisiones correctas. … El Salvador descendió de Rebeca. ¿Sabía Rebeca entonces que eso sucedería? ¡No! ¿Importan las decisiones que ustedes toman ahora? ¡Sí!”
— Hermana Elaine S. Dalton, en aquel entonces la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2013, “¡No seáis movidas!”
Génesis 25
“Permítanme sugerir que, si ustedes o yo creemos que somos lo bastante fuertes y firmes para evitar la arrogancia del orgullo, entonces quizás ya estemos sufriendo de esta letal enfermedad espiritual. En pocas palabras, si ustedes o yo no creemos que podemos ser afligidos ni atormentados por el orgullo, entonces somos vulnerables y estamos en peligro espiritual. En el término de no muchos días, semanas, meses o años podríamos perder nuestra primogenitura espiritual por mucho menos que un plato de guisado (véase Génesis 25:29-34)”.
— Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2024, “En el término de no mucho años”
“El buscar honor y celebridad en la Iglesia a costa del servicio verdadero y humilde a los demás equivale al trueque de Esaú (véase Génesis 25:33). Quizá recibamos una recompensa terrestre, pero acarrea un enorme costo: la pérdida de la aprobación celestial.
Sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, quien era manso y humilde, quien no buscó las alabanzas del hombre sino hacer la voluntad de Su Padre”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces el segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2017, “El mayor entre vosotros”

“Temo, hermanos, que algunos de entre nosotros despierten un día y se den cuenta de lo que en realidad es el poder del sacerdocio y se enfrenten al profundo remordimiento de ver que dedicaron más tiempo a procurar poder sobre otras personas o en el trabajo que a aprender a ejercer plenamente el poder de Dios. …
“¿Por qué un hombre habría de malgastar su vida y preferir, como Esaú, el guisado de lentejas (véase Génesis 25:29-34) cuando se le ha confiado la posibilidad de recibir todas las bendiciones de Abraham?”
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces el presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2016, “El precio del poder del sacerdocio”
Génesis 26
“Cuando reciban la bendición patriarcal, verán un destello de la eternidad; comenzarán a vislumbrar lo que yace en el futuro para ustedes por motivo de que su bendición se referirá a su trayecto y propósito eternos. El patriarca que les dé la bendición no sabrá lo que será su bendición sino hasta que la pronuncie. En la bendición, se les hablará de su linaje en la casa de Israel. Ésa es su línea familiar, y a ésta a veces se la llama tribu. Todas las tribus se remontan hasta el gran patriarca Abraham. Su linaje personal es importante, puesto que significa que están incluidas en las promesas que se le dieron a Abraham de que, por medio de él, todas las naciones de la tierra serían bendecidas (véase Génesis 26:4)”.
— Hermana Julie B. Beck, en aquel entonces la segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2006, “Ustedes son de noble linaje”
Génesis 27
Génesis 27
“Hace mucho tiempo, cuando los padres de Jacob reflexionaban sobre los posibles riesgos de que su hijo saliera con ciertas jóvenes que no pertenecían al pueblo del convenio de Israel, su preocupación era evidente. Su madre, Rebeca, le expresó su inquietud a su esposo Isaac:
“‘Si Jacob toma esposa … como estas, de las hijas de esta tierra [y no de Israel], ¿para qué quiero la vida?’ (Génesis 27:46).
“Así también hoy, tanto los padres de ustedes como sus antepasados los apoyan y oran por ustedes. Sean sabios al elegir a su compañero o compañera eterna. Tengan el valor de mantenerse moralmente limpios. Permitan que la fidelidad y la confianza sean el sello distintivo de todo lo que hagan. Nunca deshonren su linaje escogido ni menosprecien el infinito potencial de grandeza que hay en ustedes”.
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el devocional de la Universidad Brigham Young, “Gracias por el Convenio” (en inglés)
Génesis 28

“Piensen en el joven con problemas que se encontró con Jehová en un lugar desierto. Jacob se hallaba lejos de casa. En la oscuridad de la noche, tuvo un sueño en el que no solo había una escalera, sino también importantes promesas por convenio, incluidas las que yo llamo las promesas de los cinco dedos de la mano6. Esa noche Jehová se paró ante Jacob, le dijo que era el Dios del padre de Jacob y luego prometió:
- “Yo estoy contigo.
- “Te guardaré.
- “Volveré a traerte a casa.
- “No te dejaré.
- “Cumpliré la promesa que te he hecho (véase Génesis 28:10-22).
“Jacob debía tomar una decisión. Podía escoger una vida en la que el Dios de su padre fuera simplemente un conocido o vivir comprometido en una relación por convenio con Él. … Al igual que hizo con Jacob, el Señor nos responderá a cada uno de nosotros en el día de nuestra angustia si escogemos sujetar nuestra vida a la de Él. Él ha prometido andar con nosotros en el camino”.
— Hermana Emily Belle Freeman, presidenta general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de octubre de 2023, “Caminar con Cristo en una relación por convenio”
Génesis 29
“De todas las razones por las que deberíamos ser más diligentes en guardar nuestros convenios, esta razón es la más decisiva de todas: el amor. Un versículo del Antiguo Testamento me conmueve el corazón al considerar el principio del amor. ¿Quién de entre nosotros no se siente inspirado con la historia bíblica de amor de Jacob y Raquel? En cuanto a ella leemos: ‘Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba’ (Génesis 29:20). Hermanas, ¿guardamos nuestros convenios con esa clase de amor profundo y devoto?”
— Hermana Linda K. Burton, en aquel entonces la presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2013, “El poder, gozo y amor que provienen de guardar convenios”
Génesis 30
“Hoy en día, en que la tintorería limpia la ropa en una hora y que hay restaurantes de comida rápida de un minuto o menos, a veces, puede llegar a parecernos que nuestro amoroso Padre Celestial ha perdido nuestras promesas, las ha puesto en lista de espera o en una carpeta con el nombre equivocado. Tales eran los sentimientos de Raquel.
“Pero con el paso del tiempo, nos encontramos con seis de las palabras más hermosas de Escritura sagrada: ‘Y se acordó Dios de Raquel’ (Génesis 30:22); y ella fue bendecida con el nacimiento de José y después con el nacimiento de Benjamín. Hay millones hoy en la tierra que son descendientes de José …
“Cuando las promesas de los cielos parezcan muy lejanas, ruego que cada uno de nosotros acepte esas preciosas y grandísimas promesas y nunca las deje escapar. Y tal como Dios recordó a Raquel, Dios los recordará a ustedes”.
— Élder Spencer J. Condie, en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2007, “Reclamar las preciosas y grandísimas promesas”
Génesis 31
“El estar comprometidos sólo a medias al Evangelio puede llevar a la frustración, a la desdicha y al sentimiento de culpa. Eso no debería aplicarse a nosotros, ya que somos un pueblo de convenios; hacemos convenios con el Señor cuando nos bautizamos y cuando entramos en la casa del Señor. Los hombres hacen convenios con el Señor cuando son ordenados al sacerdocio. Nada es más importante que cumplir con un compromiso que hayamos hecho con el Señor. Recordemos la respuesta que Raquel y Lea dieron a Jacob en el Antiguo Testamento, fue sencilla y franca, y demostró su dedicación: ‘…ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho’ (Génesis 31:16)”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces el segundo consejero de la Primera Presidencia, en el artículo de la revista Liahona de julio de 2011, “Hermano, ya está decidido”
Génesis 32

“El nombre distintivo ‘Israel’ fue el título conferido a Jacob (véase Génesis 32:28). Llegó a representar a la posteridad de Abraham por medio de Isaac y Jacob. …
“Después de varios siglos de ser un pueblo poderoso, incluyendo los reinados de Saúl, David y Salomón, Israel se dividió. La tribu de Judá y parte de la tribu de Benjamín se convirtieron en el reino de Judá. El resto, conocido como las Diez Tribus, se convirtió en el reino de Israel.
“Después de doscientos años de existir en forma separada, el primer esparcimiento de Israel ocurrió en el año 721 a. C., cuando las diez tribus de Israel fueron llevadas cautivas por el rey de Asiria. Más adelante, se dirigieron a los países del norte.
“En el año 600 a. C., al comienzo del Libro de Mormón, el padre Lehi guio una colonia de israelitas a las Américas. Lehi entendía el esparcimiento de Israel, del que era parte. …
“La Portada del Libro de Mormón declara que uno de los propósitos del libro es ‘convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo’. Con la Restauración y el Libro de Mormón, el concepto de recoger a Israel se ha ampliado enormemente.
“Quienes aceptan el evangelio de Jesucristo, independientemente de su linaje, se convierten en parte del Israel congregado. Con dicho recogimiento y los numerosos templos construidos y anunciados, estamos en una posición inigualable de recoger a Israel a ambos lados del velo como nunca antes en el plan del Padre”.
— Élder Quentin L. Cook del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2023, “Reunidos a salvo en el hogar celestial”
“Con la ayuda de dos eruditos hebreos, aprendí que uno de los significados hebreos de la palabra Israel es ‘que Dios prevalezca’. Por consiguiente, el nombre mismo de Israel se refiere a una persona que está dispuesta a dejar que Dios prevalezca en su vida. ¡Ese concepto me conmueve el alma!
“La palabra dispuesta es crucial para esta interpretación de Israel. Todos tenemos nuestro albedrío; podemos elegir ser de Israel o no; podemos optar por dejar que Dios prevalezca en nuestras vidas, o no; podemos optar por dejar que Dios sea la influencia más poderosa en nuestras vidas, o no.
“Por un momento, recordemos un momento decisivo en la vida de Jacob, el nieto de Abraham. En el lugar que Jacob nombró Peniel (que significa ‘la cara de Dios’, véase Génesis 32:30), Jacob lidió con un serio problema. Su albedrío se puso a prueba. A través de esa lucha, Jacob demostró lo que era más importante para él. Demostró que estaba dispuesto a dejar que Dios prevaleciera en su vida. En respuesta, Dios cambió el nombre de Jacob a Israel, que significa ‘que Dios prevalezca’ (véase Génesis 32:28). Entonces Dios le prometió a Israel que todas las bendiciones que se habían pronunciado sobre la cabeza de Abraham también serían suyas.”
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces el presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 2020, “Que Dios prevalezca”
Génesis 33

“Esaú se llenó de ira contra Jacob y juró matar a su hermano, quien huyó para vivir con su tío, Labán (véase Génesis 27:41–45). Con el tiempo, Jacob tuvo problemas con su tío y se vio obligado a regresar a casa (véase Génesis 31). Jacob sabía que eso significaba que debía confrontar a Esaú, quien tenía un ejército más grande. Temía por su vida y por la de su familia (véase Génesis 32:7–8).
“El día que iban a encontrarse, Jacob envió cabras, camellos, vacas, ovejas y asnos como una ofrenda de paz. Luego se inclinó siete veces al acercarse a su hermano. Esaú reaccionó de un modo que Jacob no esperaba; lloró, abrazó a su hermano y le dijo que las ofrendas de paz no eran necesarias.
“Jacob se conmovió por el amor de Esaú y respondió:
“‘No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia ante tus ojos, acepta mi presente de mi mano, pues he visto tu rostro como si hubiera visto el rostro de Dios, pues me has recibido con tanto favor.
“‘Acepta, te ruego, mi presente que te he traído, porque Dios me ha favorecido, y todo lo que hay aquí es mío. E insistió con él, y Esaú lo tomó’ (Génesis 33:10–11). …
“Jacob y Esaú necesitaron valor para reconocer la verdad de que no eran enemigos, sino hermanos. Necesitaron misericordia para perdonarse el uno al otro. Jacob necesitó justicia —la clase de justicia que rectifica lo que nosotros u otros han hecho mal— para ofrecer a Esaú una parte de aquello con lo que había sido bendecido. Cuando esos tres elementos estuvieron presentes, pudieron vivir en paz. …
“El corazón de Esaú, que alguna vez había deseado matar a Jacob, se ablandó; en su lugar fluyeron la misericordia y la paz. Jacob halló la manera de amar a su enemigo y, al hacerlo, vio ‘el rostro de Dios’ que le devolvía la mirada.
— Chad Ford, en aquel entonces profesor de Fomento de la Paz intercultural de la Universidad Brigham Young–Hawái, en el artículo de la revista Liahona de marzo de 2022, “Ver el rostro de Dios en nuestros enemigos”

