La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 6-11 y Moisés 8, que incluye la historia del arca de Noé.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes y eruditos de la Iglesia, tanto del pasado como del presente relacionadas con estos capítulos de las Escrituras.
Génesis 6
“Las Escrituras describen a Noé, a Set y a Jacob como hombres perfectos (véase Génesis 6:9; Doctrina y Convenios 107:43; Job 1:1).
“Indudablemente, se podría aplicar el mismo termino a un gran número de fieles discípulos en varias dispensaciones. …
“Eso no quiere decir que esas personas nunca cometían errores ni necesitaban que se les corrigiera. El proceso de la perfección abarca retos difíciles de superar y pasos hacia el arrepentimiento …
“La perfección mortal se puede lograr cuando tratamos de llevar a cabo toda responsabilidad, cumplimos toda ley y nos esforzarnos por ser igualmente perfectos en nuestra esfera como nuestro Padre lo es en la suya. Si ponemos lo mejor de nuestra parte, el Señor nos bendecirá según nuestras obras y los deseos de nuestro corazón.”
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1995, “La inminencia de la perfección”
“En el Antiguo Testamento se nos enseña el modelo de convenios del Señor en la experiencia que tuvo Noé con el mundo malvado y el plan del Señor para limpiar la tierra. A causa del compromiso firme y fiel de Noé, el Señor le dijo:
“‘Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo…
“‘E hizo Noé… todo lo que le mandó Jehová’ (Génesis 6:18; 7:5). …
“Nosotros también hemos hecho convenios sagrados con el Señor a fin de que seamos protegidos del adversario. Así como en el tiempo de Noé, vivimos en una época de promesas y de cumplimientos proféticos”.
— El fallecido Élder Paul E. Koelliker, entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2005, “Los convenios del Evangelio nos traen las bendiciones prometidas”
“Al igual que todos los dones, éste se debe recibir y aceptar para que se le disfrute. Cuando se colocaron manos sobre la cabeza de ustedes para confirmarlos miembros de la Iglesia, escucharon las palabras: ‘Recibe el Espíritu Santo’. Eso no quería decir que el Espíritu Santo se convertía incondicionalmente en su compañero constante. Las Escrituras nos advierten que el Espíritu del Señor ‘no contenderá… con el hombre para siempre’ (Génesis 6:3). Cuando somos confirmados se nos confiere el derecho a la compañía del Espíritu Santo, pero es un derecho al que debemos seguir siendo merecedores mediante la obediencia y la dignidad. No podemos restarle importancia a este don”.
— El fallecido Élder Joseph B. Wirthlin, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2003, “El inefable don”
“Un ‘varón justo, … perfecto en sus generaciones’, uno que ‘con Dios caminó’ (Génesis 6:9), era el profeta Noé. Habiendo sido ordenado al sacerdocio a temprana edad, ‘se convirtió en predicador de la rectitud y declaró el Evangelio de Jesucristo, enseñando fe, arrepentimiento, bautismo y la recepción del Espíritu Santo’. Exhortó que el no dar oídos a su mensaje traería inundaciones sobre aquellos que escucharan su voz y que, aun así, no obedecieran sus palabras.
“Noé obedeció el mandato de Dios de construir un arca para que él y su familia se librasen de la destrucción; obedeció las instrucciones de Dios de poner en el arca un par de toda criatura viviente, a fin de que también se salvasen de las aguas. …
“Noé tuvo la fe inquebrantable de seguir los mandamientos de Dios. Ojalá que siempre hagamos lo mismo. Ruego que recordemos que muchas veces la sabiduría de Dios parece ser una tontería para el hombre; pero la lección más grande que podemos aprender en la tierra es que cuando Dios habla y nosotros obedecemos, siempre estaremos en lo correcto”.
— El fallecido presidente Thomas S. Monson, en aquel entonces, el primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de octubre de 2002, “Modelos que debemos seguir ”
Génesis 7

“La segunda dispensación se conoce como la de Enoc, que ‘caminó… con Dios’ (Génesis 5:24) y estableció la ciudad de Sión, la cual se convirtió en un potente símbolo de la rectitud que se puede lograr en la tierra al igual que en los cielos (véase Moisés 7:18–21).
“Le sigue la dispensación de Noé, que vivió en tiempos de mucha iniquidad y, aunque proclamó a la gente el arrepentimiento, no escucharon sus palabras. Cuando vino el Diluvio, sólo él y su familia se salvaron (véase Génesis 7:23).
“La segunda y la tercera dispensación nos enseñan grandes lecciones acerca de lo que sobreviene cuando se elige el bien en lugar del mal. Enoc y todos los que estaban con él fueron sumamente bendecidos como resultado de su rectitud. La gente que no quiso seguir a Noé se encontró con que al pecador le sobreviene la destrucción.
“Esas dos dispensaciones nos enseñan a buscar aquello que sea bueno y sano. En el plan que tengamos para nuestra vida, el objetivo ciertamente será absorber tanto como podamos de lo bueno que encontremos en esta tierra; podemos hallarlo en gran parte por medio del estudio diario de las Escrituras, y éstas nos guiarán hacia la vida eterna”.
— El fallecido Élder L. Tom Perry, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la revista Liahona de febrero de 2009, “El gran plan de nuestro Dios”
El Señor le dijo a Noé: ‘Hazte un arca …’ y ‘estableceré mi pacto contigo’ (Génesis 6:14, 18).
“‘E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová… y quedó solamente Noé, y los que con el estaban en el arca’ (Génesis 7:5, 23).
“Todos debemos construir nuestra arca personal a fin de fortificarnos para defendernos de esta marea creciente de maldad, para protegernos nosotros y a nuestra familia de las inundaciones de iniquidad que nos rodean. Y no debemos esperar hasta que empiece a llover para hacerlo, sino que debemos prepararnos con anticipación. Este ha sido el mensaje de todos los profetas de esta dispensación, … así como los de tiempos antiguos”.
— El fallecido élder W. Don Ladd (en inglés), entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 1994, “‘Hazte un arca’”
Génesis 9
“Cada semana, al participar de la Santa Cena, hacemos convenio de recordarle siempre. … Podemos recordarlo siempre al tener confianza en Sus convenios, promesas y afirmaciones.
“El Señor recuerda Sus convenios sempiternos, desde la época de Adán hasta el día en que la posteridad de Adán ‘… abrace la verdad, y mire hacia arriba, entonces Sión mirará hacia abajo, y todos los cielos se estremecerán de alegría, y la tierra temblará de gozo’ (Traducción de José Smith, Génesis 9:22)”.
— Élder Gerrit W. Gong del Cuórum de los Doce Apóstoles, entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2016, “Recordarle siempre”
“Si el plan del Padre Celestial es nuestro punto de referencia fijo, el propósito del matrimonio se vislumbra claramente. El mandamiento de dejar al padre y a la madre, de unirse el uno al otro en matrimonio y de multiplicar y henchir la tierra (Génesis 9:1) hace que Su plan sea posible. Por medio del matrimonio traemos al mundo a los hijos que Él procreó en espíritu, y nos asociamos con Él para ayudar a Sus hijos a participar en Su plan”.
— El fallecido Élder Robert D. Hales, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la revista Liahona de octubre de 2015, “El Plan de Salvación un sagrado tesoro de conocimiento que nos guía”
Génesis 11

“El lenguaje ha sido objeto de interés y estudio por parte de los seres humanos, probablemente desde que existen las lenguas, o al menos se remonta a los primeros registros escritos. Los lingüistas y antropólogos buscan constantemente demostrar la relación entre lenguas existentes y extintas, y muchos anhelan descubrir cuál fue el idioma original. Lamentablemente, no contamos con información sobre los inicios del habla humana, salvo algunas referencias en las Escrituras, como Génesis 11:1, que se refiere al período inmediatamente anterior a la construcción de la Torre de Babel: ‘Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras’. En el versículo 8 leemos que el Señor no estuvo complacido con la edificación de la torre, por lo que confundió el lenguaje del pueblo y ‘los esparció [Jehová] desde allí sobre la faz de toda la tierra’. …
“Al igual que muchas de las cosas con las que nuestro Padre Celestial nos ha bendecido, el lenguaje puede ser una poderosa fuerza para hacer el bien, capaz de enriquecer nuestra vida y la de quienes nos rodean. Pero también puede usarse como un instrumento de destrucción. Puede edificar y elevar o denigrar y destruir. …
“Cuiden su lenguaje. Es una herramienta más poderosa de lo que se imaginan. Piensen en el bien que pueden hacer si lo usan de la manera que el Señor ha dispuesto”.
— El fallecido Randall L. Jones, entonces profesor de lenguas germánicas y lingüística de la Universidad at Brigham Young, en el devocional de BYU de marzo de 1998 “El lenguaje: un don milagroso” (en inglés)
Moisés 8
“Veo que nuestra cultura popular es cada vez más violenta, voyerista y misógina. Así era en los días de Noé, cuando ‘la tierra se corrompió delante de Dios, y se llenó de violencia’ (Moisés 8:28).
“Lamentablemente, hay violencia y aislamiento en el mundo. Sin embargo, concentrarse únicamente en el mal es una forma de visión limitada —como mirar el universo a través de un sorbete (popote). La realidad más profunda es que la fuerza más poderosa en este universo es el amor. La verdad es que el Creador nos conoce y ama a cada uno individualmente. ¿No es conmovedor que lo primero que José Smith oyó decir al Padre Celestial en la Arboleda Sagrada fuera su propio nombre? Y lo mismo sucede con cada uno de nosotros: las primeras palabras que oímos cuando nos bautizamos son nuestro propio nombre. Aun así, en esta vida a veces olvidamos que Dios nos conoce íntimamente como individuos. Este ‘intermedio mortal’, es el único período en toda nuestra entera existencia en la cual podemos vivir bajo la ilusión de que no estamos rodeados de amor”.
— Paul Alan Cox, en aquel entonces el decano de educación general y programa de honores de la Universidad Brigham Young, en el devocional de BYU de octubre de 1995, “Ver con nuevos ojos” (en inglés)
“En los últimos días, abundaran los pecados más abominables tal como ‘en los días de Noé’. La gente, en los días de Noé, nos dicen las Escrituras, ‘se corrompió delante de Dios’ y estaba ‘llena de violencia’ (véase Génesis 6:11-12; Moisés 8:28). ¿Resulta familiar? Estas dos espantosas condiciones, la corrupción y la violencia, se agravan por el aumento del egoísmo de las personas. Y así, no es extraño que desfallezca el corazón de los hombres por el temor. Aun los fieles desfallecerán un poco”.
— El fallecido Élder Neal A. Maxwell, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1990, “Y se despoje del hombre natural”
“Debido a que los profetas hablan en nombre de Dios, y porque Dios es constante, sus mensajes suelen ser los mismos una y otra vez.
“Si buscan novedades, encontrarán uno de los grandes beneficios de seguir a un profeta viviente. Por ejemplo, antes de Noé, ningún profeta había construido un arca y, por eso, en aquel momento era tan importante prestar atención al mensaje nuevo para entrar en ella. Sin embargo, quienes no lo hicieron no perecieron por rechazar lo nuevo, sino porque se burlaron del mensaje de siempre, el mismo que los profetas habían repetido una y otra vez desde los días de Adan. Era sencillo y conocido y decía así:
“‘… Escuchad y dad oído a mis palabras;
“‘Creed y arrepentíos de vuestros pecados y bautizaos en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tal como nuestros padres, y recibiréis el Espíritu Santo, a fin de que se os manifiesten todas las cosas; y si no hacéis esto, las aguas vendrán sobre vosotros’ (Moisés 8:23-24).
“Quienes sobrevivieron reconocieron en ese mensaje una verdad tan antigua como el tiempo. Sin ella, el mensaje nuevo no habría tenido ningún valor”.
— Presidente Henry B. Eyring, entonces primer consejero del Obispado Presidente, en el devocional en el devocional de la Universidad Brigham Young de mayo de 1986 “Hijo de la promesa” (en inglés)
“Desde los días del padre Adán hasta los del profeta José Smith y sus sucesores, siempre que el sacerdocio ha estado sobre la tierra, una de sus mayores responsabilidades ha sido predicar los principios salvadores y eternos del evangelio, es decir, el plan de salvación. El padre Adán ensenó estas verdades a sus propios hijos (Moisés 5:12). Piensen en los largos años de esfuerzo misional de Noé y en la prédica de todos los profetas de la antigüedad (Moisés 8:16-20). Cada uno en su tiempo, recibió el mandamiento de llevar el mensaje del evangelio a los hijos de los hombres y de llamarlos al arrepentimiento como el único modo de escapar de los juicios venideros”.
— El fallecido presidente Ezra Taft Benson, en aquel entonces presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1974, “La obra misional: Una gran responsabilidad” (en inglés)
