La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 1-2, Moisés 2-3 and Abraham 4-5, que incluye la historia de la Creación.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes de la Iglesia, tanto del pasado como del presente sobre estos capítulos de la Escrituras.
Génesis 1
“Para describirla, tal vez sea mejor comenzar antes de que naciéramos, antes de lo que la Biblia llama ‘el principio’ (Génesis 1:1). En aquel momento, vivíamos con el Padre Celestial como Sus hijos procreados en espíritu. Esto es cierto sobre toda persona que jamás haya vivido en la tierra.
“Verán, los títulos ‘hermano’ y ‘hermana’ no son solo saludos amistosos ni apelativos afectuosos para nosotros. Son la expresión de una verdad eterna: Dios es el Padre literal de todo el género humano; cada uno de nosotros es parte de Su familia eterna. Debido a que Él nos ama con el amor de un Padre perfecto, quiere que progresemos y avancemos y lleguemos a ser semejantes a Él. Él estableció un plan mediante el cual vendríamos a la tierra, en familias, y tendríamos experiencias que nos prepararían para regresar a Él y vivir como Él vive”.
— Presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2017, “Congregar a la familia de Dios”
“El Señor explicó con detenimiento a Moisés el orden en el que creó [la Tierra]. Primero, comenzó separando la luz de las tinieblas, luego el agua de la tierra seca. Añadió vida vegetal y animales antes de presentar al planeta recién formado Su más grandiosa creación: el género humano, comenzando con Adán y Eva.
“‘Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó […].
“‘Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Génesis 1:27, 31).
“Jehová estuvo complacido y descansó en el séptimo día.
“El orden secuencial en el que se creó la tierra no solo nos da una idea de lo que es más importante para Dios, sino también por qué y para quién creó la tierra”.
— Élder Vaiangina Sikahema, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2021, “Una casa de orden secuencial”
“Esa gran guerra sobre nuestra identidad divina arrasa con furor a medida que el arsenal cada vez mayor de Satanás trata de destruir nuestra creencia y conocimiento sobre nuestra relación con Dios. Afortunadamente, hemos sido bendecidos con una visión y un entendimiento claros de nuestra verdadera identidad desde el principio: ‘Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza’ (Génesis 1:26), y los profetas vivientes proclaman: ‘Cada [ser humano] es un amado hijo o hija procreado en espíritu por Padres Celestiales y, también como tal, cada uno tiene una naturaleza y un destino divinos’ (La familia: Una proclamación para el mundo).
“El llegar a saber estas verdades ‘con certeza’ nos ayuda a sobrellevar las tribulaciones, dificultades y aflicciones de todo tipo.”
— Élder Brian K. Taylor, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2018, “¿Soy un hijo de Dios?”
“La familia es ordenada por Dios. Las familias son fundamentales en el plan de nuestro Padre Celestial aquí en la tierra y a través de las eternidades. Después de que Adán y Eva fueran unidos en matrimonio, en las Escrituras dice: ‘Y los bendijo Dios y les dijo Dios: Fructificad y multiplicaos; y henchid la tierra’ (Génesis 1:28). ...
“Este mandamiento no se ha olvidado ni se ha desechado en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Expresamos profunda gratitud por la enorme fe que demuestran los esposos y las esposas (especialmente nuestras esposas) en estar dispuestas a tener hijos. Cuándo tener un hijo o cuántos hijos tener son decisiones privadas entre el esposo, la esposa y el Señor. Éstas son decisiones sagradas, decisiones que se deben tomar en sincera oración y realizarse con gran fe”.
— Élder Neil L. Andersen del Cuórum de los Doce Apóstoles, de octubre de 2011 conferencia general, “Los hijos”
Génesis 2

“Sabemos, mediante las Escrituras, que ‘no es bueno que el hombre esté solo’. Por eso nuestro Padre Celestial creó una ‘ayuda idónea para él’ (Génesis 2:18). La frase ayuda idónea significa ‘una ayuda adecuada, digna de él o semejante a él’ (Génesis 2:18, véase la nota b). Por ejemplo, nuestras dos manos son similares una a la otra, pero no son exactamente iguales. De hecho, son lo opuesto, pero se complementan y son apropiadas la una para la otra. Al trabajar juntas son más fuertes”.
— Hermana Linda K. Burton, en aquel entonces la presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de abril de 2015, “Ascenderemos juntos”
“La primera instrucción que se dio a Adán en cuanto a su responsabilidad mortal se encuentra en Génesis 2:24: ‘Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán una sola carne’.
“El unir juntos a un hombre y a una mujer para que estén legal y legítimamente casados no es sólo una preparación para que las generaciones futuras hereden la tierra, sino que también trae el gozo y la satisfacción más grandes que se puedan hallar en esta experiencia mortal. Eso es especialmente de esta manera cuando mediante el poder del sacerdocio se proclama que un matrimonio será por el tiempo y por toda la eternidad. Los hijos que nacen en esos matrimonios tienen una seguridad que no se encuentra en ninguna otra parte”.
— El fallecido élder L. Tom Perry, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2012, “Llegar a ser buenos padres”
“‘… mas para Adán no se halló ayuda idónea para él.
“‘Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar.
“‘Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.
“‘Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona’ (Génesis 2:20–23).
“Y así Eva llegó a ser la creación final de Dios, la gran suma de todo lo que hasta el momento se había hecho.
“A pesar de esta preeminencia que se concede a la creación de la mujer, a lo largo de las épocas se la ha relegado a una posición secundaria. Se la ha menoscabado, se la ha denigrado, se la ha esclavizado y maltratado y, aun así, algunos de los personajes más destacables de las Escrituras han sido mujeres de integridad, valor y fe. ...
“Toda mujer es una hija de Dios. Uno no puede ofenderla a ella sin ofenderlo también a Él. Suplico a los hombres de esta Iglesia que busquen y nutran la divinidad que hay en su compañera. En la medida que eso suceda, habrá armonía, paz, amor y la vida familiar se verá enriquecida”.
— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces Presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 2004, “Las mujeres en nuestra vida”
Moisés 2

“El día en que Dios el Padre pidió a Su Hijo Unigénito que creara al hombre a la propia imagen y semejanza de Ellos, bendijo a Sus hijos diciendo: ‘Fructificad y multiplicaos, henchid la tierra y sojuzgadla; y tened dominio… sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra’ (Moisés 2:28). Por tanto, nuestra trayectoria mortal inició tanto con un encargo divino como con una bendición. Un Padre amoroso nos dio el mandato y la bendición de fructificar, de multiplicarnos y de tener dominio, a fin de que pudiéramos progresar y llegar a ser aun como Él es”.
— Élder Joseph W. Sitati, en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2015, “Fructificad, multiplicaos y henchid la Tierra”
“Algunos quizá se sorprendan al enterarse que nos parecemos a Dios. ... Pero Dios mismo dijo: ‘Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza’ (Génesis 1:26; Moisés 2:26).
“El uso de las palabras hagamos y nuestra de este pasaje también nos enseña sobre la relación que existe entre el Padre y el Hijo. Dios además enseñó: ‘…he creado estas cosas por medio de mi [Hijo] Unigénito’ (Moisés 2:1). El Padre y el Hijo son personas separadas y distintas: como siempre lo son todo padre e hijo. Ésta podría ser una razón por la que el nombre de Dios en hebreo, ‘Elohím’, no es singular, sino plural”.
— El fallecido élder Robert D. Hales, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2009, “El procurar conocer a Dios, nuestro Padre Celestial, y a Su Hijos Jesucristo”
“La virilidad y la femineidad, el matrimonio y la crianza y educación de los hijos son todos elementos esenciales del gran plan de la felicidad. La revelación moderna aclara que lo que llamamos género en el ser humano era parte de nuestra existencia antes de nacer. Dios dice que El creó ‘varón y hembra’ (Doctrina y Convenios 20:18; Moisés 2:27; Génesis 1:27). ...
“El Señor les dijo al primer hombre y la primera mujer que hubo en la tierra: ‘Fructificad y multiplicaos’ (Moisés 2:28; véase también Génesis 1:28; Abraham 4:28). Este mandamiento fue el primero en el orden de mandamientos y era primordial en importancia; era esencial que los hijos espirituales de Dios tuvieran un nacimiento carnal y la oportunidad de progresar hacia la vida eterna. En consecuencia, todo lo que se relacione con la procreación es un blanco atractivo para que el adversario dirija a el sus esfuerzos por desbaratar el plan de Dios”.
— Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1993, “El gran Plan de Salvación”
“Dios bendijo a Adán y a Eva y el Señor les dijo: ‘Fructificad y multiplicaos’ (Moisés 2:28; véase también Génesis 1 :28; 9: 1), y así se estableció la familia.
“No existe nada en las revelaciones que implique que ante Dios sea preferible ser hombre y no mujer, ni que El valore más a Sus hijos que a Sus hijas.
“Todas las virtudes mencionadas en las Escrituras como el amor, el gozo, la paz, la fe, la divinidad, la caridad, las comparten ambos sexos (véase Gálatas 5:22–23; Doctrina y Convenios 4:5–6; Alma 7:23–24), y la ordenanza del sacerdocio más importante en esta vida se imparte sólo al hombre y a la mujer juntos (véase Doctrina y Convenios 131:2)”.
— El fallecido presidente Boyd K. Packer, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1993, “Por esta vida y por la eternidad”
Moisés 3

“El evangelio restaurado de Jesucristo proclama el principio de la colaboración plena entre la mujer y el hombre, tanto en la vida terrenal como en las eternidades. Aunque cada uno posee atributos específicos y responsabilidades divinamente señaladas, la mujer y el hombre cumplen funciones igualmente importantes y esenciales en el plan de felicidad de Dios para Sus hijos. Esto fue evidente desde el principio, cuando el Señor declaró que ‘no era bueno que el hombre estuviese solo; por consiguiente, [Él] le har[ía] una ayuda idónea para él’ (Moisés 3:18; véase también Génesis 2:18).
“En el plan del Señor, una ‘ayuda idónea’ era una compañera que caminaría juntamente con Adán, en colaboración plena. De hecho, Eva fue una bendición celestial en la vida de Adán. Mediante su naturaleza divina y sus atributos espirituales, inspiró a Adán a trabajar, en colaboración con ella, para llevar a cabo el plan de felicidad de Dios para toda la humanidad”.
— Élder Ulisses Soares del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2022, “En colaboración con el Señor”
“Después de que se creó la tierra, se puso a Adán en el Jardín de Edén. Sin embargo, es importante el hecho de que Dios dijo que ‘no era bueno que el hombre estuviese solo’ (Moisés 3:18; véase también Génesis 2:18), y Eva se convirtió en la esposa y ayuda idónea de Adán. La combinación única de aptitudes espirituales, físicas, mentales y emocionales del hombre y la mujer era necesaria para llevar a cabo el plan de felicidad. ‘Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón’ (1 Corintios 11:11). El propósito del hombre y la mujer es que aprendan a fortalecerse, bendecirse y completarse mutuamente”.
— Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2013, “Creemos en ser castos”
Abraham 4
“Jóvenes, no se sientan oprimidos por la obediencia. La obediencia es un maravilloso y extraordinario privilegio. En Abraham 4:18 leemos: ‘Y los Dioses vigilaron aquellas cosas que habían ordenado hasta que obedecieron’. ¿Qué habría sucedido si los elementos no hubieran obedecido? Habrían sido maldecidos y sujetados. Y así es con nosotros mismos. La obediencia es realmente la única manera de ser libres y ejercer nuestro albedrío. Satanás enseña todo lo contrario y con cada decisión equivocada nos va encadenando. Yo les testifico que la obediencia es un privilegio maravilloso”.
— El fallecido élder Vaughn J. Featherstone (en inglés), en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 1999, “Nos queda todavía un sólido eslabón”
Abraham 5
“Toda hija de Eva tiene el potencial de proporcionar a su familia la misma bendición que Eva dio a la suya. Ella fue tan importante en el establecimiento de las familias que tenemos esta narración en cuanto a su creación: ‘Hagamos una ayuda idónea al hombre, por cuanto no es bueno que el hombre esté solo; por consiguiente, formaremos para él una ayuda idónea’ (Abraham 5:14)”.
— Presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2014, “Hijas en el convenio”

