La guía de estudio “Ven, sígueme” de esta semana abarca Doctrina y Convenios 23-26, que incluye la revelación dada a Emma Smith, la esposa del profeta José Smith.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes pasados y presentes sobre estas secciones de Doctrina y Convenios.
Doctrina y Convenios 23
“Quiero mencionar otro principio eterno: el de la familia. Los miembros de una familia pueden estar juntas para siempre. Aun cuando cada uno de nosotros tendrá que atravesar los umbrales de la muerte, el momento de esa partida tiene menor importancia que la preparación para la vida eterna; parte de esa preparación es el servicio que se prestó en la Iglesia, el cual no debe ser una carga sino una bendición para la familia. El Señor dijo lo siguiente: ‘... tu deber es para con la iglesia perpetuamente, y esto a causa de tu familia...’ (Doctrina y Convenios 23:3)”.
— Presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1993, “La constancia en medio del cambio”
“En Doctrina y Convenios, el Señor emplea tres veces la frase ‘cuídate del orgullo’, y hace una advertencia a propósito de él al segundo élder de la Iglesia, Oliverio Cowdery, y a Emma Smith, esposa del Profeta (Doctrina y Convenios 23:1; véase también Doctrina y Convenios 25:14; Doctrina y Convenios 38:39).
“El orgullo es un pecado muy mal interpretado y muchos pecan en la ignorancia (véase Mosíah 3:11; 3 Nefi 6:18). En las Escrituras no hay nada que hable de un orgullo justo, sino que siempre se considera pecado. Por lo tanto, sea cual sea la forma en que el mundo emplee la palabra, nosotros debemos entender la forma en que Dios la emplea para poder comprender el lenguaje de las Sagradas Escrituras y sacar provecho de ellas (véase 2 Nefi 4:15; Mosíah 1:2-7; Alma 5:61)”.
— El fallecido presidente Ezra Taft Benson, conferencia general de abril de 1989, “Cuidaos del orgullo”
Doctrina y Convenios 24
“He aprendido a no sorprenderme cuando no logro recordar haber dicho esas palabras. Hablé palabras de testimonio, pero el Señor estuvo allí dándomelas en el momento. La promesa de que el Señor nos dará en el momento preciso las palabras que necesitamos se aplica especialmente al testimonio (véase Doctrina y Convenios 24:6). Escuchen atentamente los testimonios que se compartan en esta conferencia y se sentirán más cerca del Señor”.
— Presidente Henry B. Eyring, en aquel entonces primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2016, “Donde estén dos o tres congregados”
“En muchas oportunidades se atacó físicamente a José Smith. A menudo se le acosó con falsas acusaciones. En forma casi continua estaba al borde de la ruina económica. En medio de sus esfuerzos por cumplir la enorme responsabilidad de su sagrado llamamiento, debió trabajar como granjero y mercader para proveer las cosas necesarias para su familia, y lo hizo sin poder contar con los maravillosos dones espirituales que lo sostenían en su llamamiento profético. El Señor le había advertido que ‘para los trabajos temporales no tendrás fuerza, porque este no es tu llamamiento’ (Doctrina y Convenios 24:9)”.
— Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1996, “José, el hombre y el Profeta”
“El reconocer la mano del Señor en tu vida y aceptar Su voluntad sin quejas es el comienzo, y esa decisión no eliminara las luchas que tendrás para tu progreso, pero te aseguro que es la mejor manera que existe de desarrollar fortaleza y comprensión; te librara de los callejones sin salida a los que te conduzcan tus propios pensamientos y hará que tu vida sea una experiencia fructífera y significativa, mientras que de otro modo quizás no supieras como seguir adelante (véase Doctrina y Convenios 24:8).”
— El fallecido élder Richard G. Scott, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1995, “La confianza en el Señor”
“A los primeros lideres de la Iglesia se les dio la siguiente admonición: ‘Sé paciente en las aflicciones, porque tendrás muchas …’ (Doctrina y Convenios 24:8).
“Dios no nos priva de las experiencias que vinimos a enfrentar aquí; no nos aísla de las tribulaciones ni nos garantiza inmunidad de los problemas”.
— El fallecido élder Marion D. Hanks, en aquel entonces un Setenta Autoridad General emérito, conferencia general de octubre de 1992, “Un Dios amoroso y comunicativo”

“El Señor dijo en esta dispensación a José Smith y a Oliverio Cowdery: ‘Magnifica tu oficio’ (Doctrina y Convenios 24:3).
“Y agregó, ‘Dedícate a tu llamamiento y tendrás lo necesario para magnificar tu oficio’ (Doctrina y Convenios 24:9).
“En esa misma revelación, el Señor dijo algo muy interesante en lo que respecta a Oliverio Cowdery:
“’En mí tendrá gloria, y no de sí mismo, ya sea en debilidad o en fortaleza, bien sea cautivo o libre; y a todo tiempo y en todo lugar, de día y de noche, abrirá su boca y declarará mi evangelio como con la voz de trompeta. Y le daré fuerza como no se conoce entre los hombres’ (Doctrina y Convenios 24:11–12).
“Oliverio, como José Smith, recibió el Sacerdocio Aarónico de manos de Juan el Bautista y, más Adelante, el Sacerdocio de Melquisedec de manos de Pedro, Santiago y Juan. Oliverio magnifico su sacerdocio como testigo del Libro de Mormón, como consejero del Profeta, al seleccionar a los Doce Apóstoles y enseñarles, como misionero, al predicar el evangelio en las zonas recientemente colonizadas y como maestro y discursante cuya voz acarreaba el poder de la persuasión.
“Sin embargo, se volvió y comenzó a mirar por el lado contrario de los lentes de aumento. Encontró defectos y se quejó. Su llamamiento perdió eficacia, su sacerdocio se desvalorizó y se alejó de los que tenían la autoridad en la Iglesia. …
“Entonces, en otoño de 1848, él y su familia se fueron a vivir a Council Bluffs donde se encontraron rodeados de muchos miembros de la Iglesia que Estaban en viaje hacia el Oeste. En una conferencia de la Iglesia que se realizó en Kanesville el 24 de octubre de 1848, Oliverio Cowdery dijo: …
“’Hermanos, por muchos años he estado separado de vosotros y ahora deseo regresar. Quiero regresar con humildad y ser uno de vosotros. No busco ninguna posición. Solo quiero volver a ser contado entre vosotros. Estoy fuera de la Iglesia, pero deseo ser miembro. Quiero entrar por la puerta: yo sé cuál es, no quiero pedir que se haga ninguna excepción. Vengo a vosotros con humildad y me entrego a la decisión de la Iglesia, porque sé que sus decisiones son correctas’ (en Stanley R. Gunn, Oliverio Cowdery: Second Élder and Scribe, Salt Lake City: Bookcraft, 1962, págs. 203–204).
“Lo aceptaron y se bautizó otra vez. Deseaba de corazón vivir con los santos en los valles de las montañas, pero murió el 2 de marzo de 1850 sin que se hubiera cumplido ese sueño.
“Este es uno de los episodios más tristes de la historia de la Iglesia. Mientras magnificó su llamamiento, él fue magnificado. Cuando deshonró su llamamiento, se consumió en el anonimato y en la pobreza. Es cierto que volvió, pero nunca pudo recuperar su posición anterior. Nunca recuperó la incomparable promesa que le dio el Señor de que, dependiendo de su fidelidad, tendría gloria y recibiría ‘fuerza como no se conoce entre los hombres’ (Doctrina y Convenios24:12)”.
— El fallecido Presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 1989, “Magnifiquemos nuestro llamamiento”
Doctrina y Convenios 25

“Ahora bien, podrían decirse a ustedes mismas: ‘Esto me parece maravilloso, pero ¿cómo lo hago? ¿Cómo puedo atraer el poder del Salvador a mi vida?’.
“Ese proceso no lo encontrarán detallado en ningún manual. El Espíritu Santo será su tutor personal a medida que procuren comprender lo que el Señor quiere que sepan y hagan. Ese proceso no es rápido ni fácil, pero sí es espiritualmente fortalecedor. ¿Qué podría ser más emocionante que trabajar con el Espíritu para comprender el poder de Dios, o sea, el poder del sacerdocio?
“Así que las invito a estudiar con espíritu de oración la sección 25 de Doctrina y Convenios y descubrir lo que el Espíritu Santo les enseñará a ustedes. Su esfuerzo espiritual y personal les brindará alegría a medida que obtengan, entiendan y utilicen el poder con el que han sido investidas”.
— Presidente Russell M. Nelson, conferencia general de octubre de 2019, “Tesoros espirituales”
“Pueden orar cuando el coro vaya a cantar. El director del coro, los organistas y los miembros del coro han orado y ensayado con una oración en el corazón, y con fe en que la música y la letra ablandarán el corazón y magnificarán su poder para edificar la fe de los demás. Ellos cantarán para el Señor como si estuvieran ante Él y sabrán que nuestro Padre Celestial los oye tan ciertamente como oye sus oraciones personales. Juntos han trabajado con amor para que se haga realidad la promesa que el Señor hizo a Emma Smith: ‘Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza’ (Doctrina y Convenios 25:12)”.
— Presidente Henry B. Eyring, en aquel entonces primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2016, “Donde estén dos o tres congregados”
“La música es una parte esencial de nuestra adoración en la reunión sacramental. Las Escrituras enseñan que el canto de los justos es una oración al Señor (véase Doctrina y Convenios 25:12). La Primera Presidencia ha dicho que ‘el canto de los himnos muchas veces es en sí un elocuente sermón’ (Himnos, pág. IX). Es maravilloso cuando todas las personas que asisten se unen en el canto para ofrecer su adoración, especialmente en el himno que nos prepara para participar de la Santa Cena. Toda la música de esta reunión debe programarse cuidadosamente, teniendo en cuenta siempre que esta música es para adorar y no para lucirse”.
— Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2008, “La reunión sacramental y la Santa Cena”
“Si ejercemos con rectitud el albedrío, recibimos los atributos propios de Cristo. La fe en Él conduce a la acción. Cuando tenemos fe en Cristo, confiamos en Él lo bastante para seguir Sus mandamientos, aunque no entendamos completamente lo que los motiva. Al procurar parecernos más al Salvador, tenemos que revaluar nuestra vida regularmente y, por la senda del verdadero arrepentimiento, confiar en los méritos de Jesucristo y en las bendiciones de Su expiación. …
“Al ser más semejantes al Salvador, aumentará nuestra capacidad de abundar ‘en esperanza por el poder del Espíritu Santo’ (Romanos 15:13), y ‘desechar[emos] las cosas de este mundo y buscar[emos] las de uno mejor’ (Doctrina y Convenios 25:10)”.
— Élder Dieter F. Uchtdorf del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2005, “Los atributos de Cristo: el viento que nos impulsa”
“El Señor requería la fortaleza de las mujeres de esta Iglesia a medida que se plantaban y se nutrían las semillas de la Restauración. Y Él nos necesita hoy en día; Él desea que verbalmente defendamos lo correcto, aunque no esté de moda el hacerlo; Él de sea que desarrollemos la madurez espiritual para escuchar la voz del Señor y percibir los engaños del adversario. Él está complacido con las mujeres que guardan fielmente los convenios, con las que demuestran reverencia por el poder del sacerdocio; mujeres que estén dispuestas a desechar las cosas de este mundo y buscar las de uno mejor (véase Doctrina y Convenios 25:10). Él desea que seamos todo lo que podamos ser; que nos ‘levant[emos] y brill[emos], para que [nuestra] luz sea un estandarte a las naciones’ (Doctrina y Convenios 115:5)”.
— Hermana Sheri L. Dew, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1997, “¿Es usted quien me imagino que es?”
“El Señor nos ha exhortado directamente en esta dispensación a buscar el Espíritu, a aprender mucho, a fin de que ‘[desechemos] las cosas de este mundo y [busquemos] las de uno mejor’ (Doctrina y Convenios 25:10). Creo firmemente que este es un llamado inconfundible para las mujeres de la Iglesia en esta época. A fin de permanecer firmes y fieles, debemos concentrarnos, sin variar, en buscar al Señor”.
— Hermana Elaine L. Jack, en aquel entonces presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1994, “Buscad y hallaréis”
Doctrina y Convenios 26

“Cuando estudio las Escrituras, el Espíritu del Señor llena mi casa, a la vez que adquiero un importante conocimiento que en seguida comparto con mis familiares, y mi amor por ellos aumenta. El Señor nos ha dicho: ‘…dedicaréis vuestro tiempo al estudio de las Escrituras’ (Doctrina y Convenios 26:1) y que ‘el Libro de Mormón y las Santas Escrituras [se nos han dado]… para [nuestra] instrucción’ (Doctrina y Convenios 33:16). Toda mujer puede ser instructora de doctrina del Evangelio en su hogar y toda hermana de la Iglesia debe tener conocimiento del Evangelio como líder y como maestra. Si todavía no se han formado el hábito del estudio diario de las Escrituras, comiencen ahora y continúen estudiándolas a fin de estar preparadas para sus responsabilidades tanto en esta vida como en las eternidades”.
— Hermana Julie B. Beck, en aquel entonces primera consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2004, “Mi alma se deleita en las Escrituras”
