Mientras se encontraba en Nicaragua para dedicar el Templo de Managua, Nicaragua, el élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, se reunió el viernes 16 de octubre con más de 300 misioneros que prestan servicio en las misiones Nicaragua Managua Sur y Nicaragua Managua Norte de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Su mensaje fue de amor, gratitud y una invitación a ser discípulos de Jesucristo durante toda la vida, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en español.
“Les amamos, les agradecemos y les necesitamos, no solo hoy como misioneros, sino por el resto de sus vidas. De donde sean, les necesitamos aquí ahora mismo”, dijo.
El élder Rasband estuvo acompañado en el devocional para misioneros por su esposa, la hermana Melanie Rasband; el élder Mark D. Eddy, Setenta Autoridad General y director ejecutivo adjunto del Departamento de Templos de la Iglesia, y su esposa, la hermana Annette Eddy; y el élder Ryan K. Olsen, Setenta Autoridad General y miembro de la Presidencia del Área Centroamérica de la Iglesia, y su esposa, la hermana Julie Olsen.

El élder Rasband transmitió el amor y el agradecimiento del presidente Dallin H. Oaks y de los demás miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles por la dedicación de los misioneros al servicio del Señor.
Destacó que el valor del servicio misional trasciende el período formal de la misión. Invitó a los misioneros a continuar como discípulos de Jesucristo, dispuestos a servir, fortalecer a los demás y vivir el Evangelio durante toda su vida.
Al hablar sobre el Templo de Managua, Nicaragua, el élder Rasband alentó a los misioneros a asistir a la Casa del Señor y recordar los convenios que han hecho con Dios. Destacó que mantener una relación constante con el templo forma parte de su discipulado y crecimiento espiritual.

En sus palabras, la hermana Rasband alentó a los misioneros a mantener una sonrisa en el rostro y señaló que esta puede reflejar la luz de Cristo, expresar el amor del Salvador y ayudar a abrir el corazón de las personas a quienes enseñan el Evangelio.
También explicó que el amor por las personas y por el Señor impulsa a servirlas, ayudarlas y guiarlas de regreso a la presencia del Padre Celestial. Los invitó a compartir el Evangelio con alegría, amor genuino y espíritu de servicio.





