El cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, se reunió con la Presidencia del Área Sudamérica Sur, líderes religiosos, académicos y funcionarios gubernamentales en las oficinas de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Buenos Aires, Argentina, para un encuentro centrado en el diálogo interreligioso y la libertad religiosa el 10 de septiembre.
La Presidencia del Área Sudamérica Sur, integrada en su totalidad por Setentas Autoridades Generales —el élder Alan R. Walker, presidente; el élder Mathias Held y el élder Sergio R. Vargas— asistió al encuentro, según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en español.

El evento fue organizado por el Consejo Argentino para la Libertad Religiosa y reunió a representantes de diversas comunidades de fe y organizaciones dedicadas a promover la libertad religiosa. Los participantes intercambiaron experiencias y analizaron maneras de fortalecer la cooperación, el respeto mutuo y la convivencia pacífica entre personas de diferentes creencias.
En sus palabras, el cardenal Koovakad habló sobre la importancia del diálogo interreligioso como un medio para construir sociedades más pacíficas e inclusivas que respeten la diversidad.
También hicieron uso de la palabra David Frol, presidente del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa; Pilar Bosca, directora general de Asuntos Religiosos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; el élder Walker; y Jorge Gentile, miembro fundador del Consejo Argentino para la Libertad Religiosa.

Entre los asistentes se encontraba Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano y representante del Congreso Judío Mundial ante la Santa Sede, junto con líderes del Foro Interreligioso de las Américas y otros representantes de organizaciones dedicadas al diálogo interreligioso y la libertad religiosa.
El evento concluyó con una sesión de preguntas y respuestas en la que el cardenal Koovakad conversó directamente con los participantes y reafirmó el valor de que las tradiciones religiosas se unan en un espíritu de respeto mutuo.


