A partir del 6 de septiembre, las clases para los jóvenes en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días serán diferentes — reuniones más cortas, un nuevo plan de estudios basado en el análisis y una guía revisada de “Para la Fortaleza de la Juventud”.
En una entrevista reciente para el pódcast de Church News, la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, Emily Belle Freeman, y el presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes, hablaron sobre los nuevos recursos y cómo navegar la transición.
La presidenta Freeman espera que estos cambios puedan “equipar” y “empoderar” a los jóvenes para vivir y compartir el Evangelio mientras ayudan a preparar al mundo para la Segunda Venida de Jesucristo.
“Contamos con la mayor fuerza misional que jamás haya servido en esta dispensación sirviendo en este momento”, dijo. “Este plan de estudios se diseñó en parte para ayudarles a vivir en el mundo actual, pero también para enseñar este Evangelio y tener testimonios firmes al hablar de Jesucristo”.

El presidente Farnes señaló que los recursos tienen un único propósito. “No se trata solo de aprender, sino de vivir y llegar a ser discípulos de Jesucristo para toda la vida”.
A continuación, se presentan cinco maneras en que los jóvenes, los líderes y los padres pueden prepararse para los cambios dominicales.
1. ‘Una guía para la fortaleza’
La presidenta Freeman y el presidente Farnes dijeron que el nuevo plan de estudios para los jóvenes se basa en los 12 capítulos de la guía PFJ — doctrina y verdades eternas — con un propósito reforzado y las estrategias y contraestrategias necesarias para combatir los desafíos actuales.

“Podríamos llamarla una guía para la fortaleza —una guía para hallar fortaleza en Jesucristo— porque eso es lo que los jóvenes de hoy necesitan para afrontar todo lo que tienen delante”, dijo la presidenta Freeman. “No es un libro de reglas. Es una guía basada en principios”.
2. Recursos para utilizar cada domingo
¿Qué recursos deben llevar los jóvenes a la Iglesia?
La presidenta Farnes sugirió que los jóvenes lleven sus Escrituras, la guía PFJ, la revista Para la Fortaleza de la Juventud y “un corazón dispuesto a aprender”.
“Lo más importante que llevan es el deseo de aprender a ser discípulos de por vida”, dijo el presidente Farnes.

La guía PFJ proporciona el plan de estudios para los domingos de ayuno, mientras que las últimas ocho páginas de la revista mensual para jóvenes contienen esquemas de análisis para el segundo, tercer y último domingo del mes.
Cada familia recibe gratuitamente una suscripción a la revista por correo. Las familias con varios jóvenes pueden pedir a los hermanos o hermanas ministrantes que soliciten revistas, imprimir el PDF de las páginas del plan de estudios o acceder a la versión digital en línea.
3. Doctrina en cinco minutos
La presidenta Freeman dijo que la clave para las reuniones de 25 minutos es comenzar a analizar las Escrituras dentro de los primeros cinco minutos.
“Cada uno de estos esquemas de análisis está diseñado para eso”, dijo ella. “Con el tiempo, creo que nos daremos cuenta de que las relaciones se profundizarán en nuestras clases y en nuestros cuórums —y los testimonios se fortalecerán— porque lo que se convierte en la prioridad de esos 25 minutos es Jesucristo. Veremos vidas transformadas gracias a ello”.

El presidente Farnes añadió: “En lugar de preocuparse por lo qué voy a enseñar en esos 25 minutos, tal vez la pregunta sea cómo voy a inspirarlos, edificarlos, alentarlos y ayudarlos a tener una mayor aspiración de vivir como discípulos de Jesucristo durante toda la vida”.
4. Los líderes adultos deben actuar como mentores
El presidente Farnes y la presidenta Freeman dijeron que los líderes adultos no deben delegar por complete la enseñanza a los jóvenes. Al igual que un padre que corre al lado de un niño que está aprendiendo a andar en bicicleta, los líderes adultos deben dar el ejemplo, orientar y asegurarse de que la doctrina se enseñe correctamente.
“Es importante que, al preparar a estos hombres y mujeres jóvenes para las misiones y también para el liderazgo en la Iglesia, dediquemos tiempo a esa capacitación, corriendo a su lado y ayudándolos”, dijo la presidenta Freeman.

El nuevo plan de estudios utiliza tres preguntas de análisis por clase. Las presidencias y los asesores pueden deliberar juntos sobre quién dirigirá cada una de las tres preguntas — por ejemplo, un líder adulto para una, un joven para otra e incluso una miembro de la Sociedad de Socorro o un miembro del cuórum de élderes para la tercera.
El objetivo es lograr la participación de toda la clase, donde los jóvenes puedan hacer cualquier pregunta.
“La participación invita al Espíritu Santo”, dijo el presidente Farnes.
La presidenta Freeman añadió: “Esto no es tanto una clase como una conversación sobre temas relevantes vinculados al evangelio de Jesucristo”.

5. Hacer del discipulado una práctica diaria, no semanal
Ambos líderes recalcaron que el análisis dominical debe ser la culminación de una semana viviendo el Evangelio — y no el único contacto con él.
El presidente Farnes señaló 3 Nefi 17:3, pasaje en el que el Salvador pidió al pueblo que regresara a sus hogares, meditara, orara y preparara su corazón para volver y compartir.
“Imaginen la clase o el cuórum cuando llegan listos para compartir cómo han vivido el Evangelio”, dijo. “El discipulado de toda la vida comienza con el discipulado diario. De eso se trata”.



