Más de ocho millones de mujeres de todo el mundo pertenecen a la Sociedad de Socorro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
“Al proporcionar y recibir consuelo, tanto temporal como espiritual, nos acercamos más a Jesucristo y llegamos a ser más como Él”, afirmó la presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, en su discurso de apertura del devocional mundial de la Sociedad de Socorro. El video del devocional se publicó el domingo 8 de marzo.
El élder Quentin L. Cook del Cuórum de los Doce Apóstoles, expresó que era una gran responsabilidad dirigirse a las mujeres de la Iglesia.
“Cuentan con mi amor y admiración, no solo por quienes son, sino también por su compromiso con el Señor y Su Iglesia en medio de la complejidad de este mundo”, dijo el élder Cook. “Queridas hermanas, les ruego que no subestimen el poder y el alcance de la influencia positiva, amorosa y sensible que ejercen sobre quienes las rodean. Ustedes bendicen a muchos mientras se esfuerzan por vivir vidas semejantes a la de Cristo”.
Como parte de la celebración este mes del 184.o aniversario de la organización de la Sociedad de Socorro, se invita a las mujeres a reunirse con sus barrios y estacas para ver el devocional, que también incluye comentarios y testimonios las consejeras de la presidenta Johnson, la hermana J. Anette Dennis y la hermana Kristin M. Yee.
También, el 8 de marzo se publicó una serie de videos de análisis del consejo asesor general de la Sociedad de Socorro. Estos videos se pueden utilizar junto con la transmisión o en cualquier momento a lo largo del año.
Todos los mensajes se prepararon teniendo en mente a las mujeres de la Iglesia, dijo la presidenta Johnson.
El élder Cook invita a las mujeres a profundizar en su conversión
En ocasiones, dijo el élder Cook, las mujeres pueden sentir que sin importar cuánto se esfuercen o qué hagan, nunca es suficiente. Pero su trabajo, bondad y amor bendicen a los demás inmensamente, “y eso es suficiente”.
Esta es una época de turbulencias y de conmoción mundial, y muchos de los desafíos son de carácter espiritual.
“Siempre ha existido oposición en todas las cosas”, explicó el élder Cook. “La diferencia hoy es que los escépticos del edificio grande y espacioso parecen ser más ruidosos, más contenciosos y menos tolerantes que en ningún otro momento de mi vida”.

Entonces compartió el consejo y el consuelo del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios 6:34: “… no temáis, rebañito; haced lo bueno; aunque se combinen en contra de vosotros la tierra y el infierno, pues si estáis edificados sobre mi roca, no pueden prevalecer”.
Además, en el versículo 36, el Señor aconsejó: “Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”.
En Alma 5, el profeta Alma hizo hincapié en las cuatro cualidades que debemos tener para comparecer sin mancha ante Dios, y que el élder Cook dijo son relevantes frente a los problemas que existen hoy:
- “¿Somos lo suficientemente humildes?”
- “¿Nos hemos despojado del orgullo?”
- “¿Nos hemos despojado de la envidia?”
- “¿Nos burlamos o perseguimos a un hermano o hermana?”
Gran parte del mundo está enfrascada en debates sobre asuntos temporales, las cuestiones económicas del día a día, pero se habla poco sobre regresar a los principios cristianos y de prepararnos para comparecer ante Dios, continuó el élder Cook. “Debemos centrar nuestras vidas y poner mayor énfasis en los asuntos espirituales”.
Repasar los acontecimientos que llevaron a la dedicación del Templo de Nauvoo es inspirador, especialmente la fe de las mujeres, dijo el élder Cook. Estas devotas mujeres hicieron grandes sacrificios porque sabían el significado eterno de hacer convenios en la casa del Señor. Más adelante, la fe y el conocimiento que recibieron en el templo las ayudaron a enfrentar lo desconocido mientras cruzaban las llanuras.
“Creo que las mujeres de hoy de la Iglesia son igual de fuertes y fieles”, afirmó el élder Cook.
La situación del mundo actual requiere que profundicemos nuestra conversión y fortalezcamos nuestra fe en el Padre Celestial, en Jesucristo y su Expiación, y el Señor ha preparado a Su pueblo para estos tiempos, dijo el élder Cook.
“Les testifico que Jesucristo es el Salvador y Redentor del mundo. Él vive, y nos proporciona el amor y la guía que necesitamos para regresar a Él”.
Presidenta Johnson: ‘Enfrenten las dificultades de la mano de Jesucristo’

La presidenta Johnson dijo que siente un profundo “amor que le conmueve el alma” por las mujeres de la Iglesia y desearía poder decirle a cada una que pueden confiar en Jesucristo.
“Sé que la vida es difícil. Pueden enfrentar las dificultades de la mano de Jesucristo o hacerlo solas. Es su elección. Pero cuando las enfrentan con Jesucristo a su lado, lo difícil se convierte en santo y ustedes se convierten en mujeres santas”, dijo.
Una mujer le contó a la presidenta Johnson que una de sus hijas había fallecido de cáncer y que la otra estaba hospitalizada debido a un accidente automovilístico. La madre expresó su testimonio sobre los ángeles ministrantes y las familias eternas. Su experiencia mortal continuaba siendo difícil, pero ella eligió afrontarla de la mano de Jesucristo.
También habló de otra mujer que criaba sola a sus cuatro hijos en tanto que su madre enfrentaba un diagnóstico de cáncer. Confiando en el Padre Celestial y en Jesucristo, esta mujer se preparó para ir a la casa del Señor y hacer convenios en el templo.
“Su vida mortal continúa siendo difícil, pero al elegir unirse al Salvador mediante convenios, el camino a seguir se hace más llevadero. No fácil, sino más llevadero, porque tiene mayor acceso a Su poder sanador y fortalecedor”, expresó la presidenta Johnson.
Esta mujer, al igual que Ana del Antiguo Testamento, se refinó y se volvió santa mediante el fuego de la adversidad, explicó la presidenta Johnson. Por eso puede testificar que, cuando las mujeres enfrentan dificultades de la mano de Jesucristo, en lugar de hacerlo solas, lo difícil se vuelve santo.
“Hermanas, necesitamos más a Jesucristo: más de Su luz, de Su amor, de Su esperanza y de Su poder sanador y fortalecedor”, dijo. Así, la misión de las mujeres santas es compartir con los demás el consuelo espiritual que proviene del Salvador.
Hermana Dennis: Cómo sentir el amor del cielo

La hermana Dennis dijo que, a veces, no es fácil sentir el amor del Padre Celestial y del Salvador, pero siempre está presente. Así como aun en los días nublados o de tormenta, el sol sigue brillando.
“Mis hermanas, les testifico que nada puede separarnos del amor de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo. Su luz y su amor por nosotros son constantes, inmutables e inalterables, así como la luz y el calor del sol permanecen siempre”, expresó.
Cuando la hermana Dennis se trasladó a México con su esposo, no hablaba bien el idioma y estaba lejos de su familia. Estaba esperando su primer bebé y se sentía sola, perdida y con temor. Pero algunas de sus hermanas de la Sociedad de Socorro la abrazaron y la ayudaron a sentir que no estaba sola.
“Porque pude ver su amor y aceptación, se disiparon las nubes oscuras que me envolvían y comencé a sentir otra vez el amor y el apoyo de mi Padre Celestial”, relató la hermana Dennis. “Hermanas, podemos hacer esto unas por otras”.
Señaló que la tentación de compararnos y juzgarnos proviene del adversario, que quiere sembrar división entre las personas. Sin embargo, las mujeres pueden ayudarse unas a otras a sentir el amor del Salvador mientras se esfuerzan por permanecer unidas como hijas de Dios.
Quienes enfrentan desafíos, dificultades y pérdidas pueden confiar que esas pérdidas serán compensadas a medida que permanezcan fieles a Dios, explicó. Entonces continuó diciendo, “Recuerden también esta promesa: ‘… sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas obrarán juntamente para su bien…’ (Romanos 8:28)”.
Hermana Yee: Cómo las cargas pueden convertirse en luz

Hace algún tiempo, la hermana Yee se vio en medio de una circunstancia difícil. La situación comenzó a consumir sus pensamientos y la afectaba profundamente. Nada parecía cambiar, y se sentía atrapada, anhelando recibir consuelo.
Una noche, mientras oraba al Padre Celestial, le pidió ayuda y recordó que, gracias a Jesucristo su carga podía aligerarse.
La paz comenzó a reemplazar ese sentimiento abrumador. Una paz que realmente sobrepasaba mi entendimiento. Una paz que me recordaba que esta situación estaba en las manos del Padre y del Hijo, y que yo no tenía que cargar con ella”, dijo. “Al elegir confiarles mi carga, sentí Su amor y Su consuelo y, recibí la guía para saber cómo obtener el apoyo que necesitaba”.
Aunque la circunstancia difícil no desapareció, no la afligió de la misma manera ni se adueñó de sus pensamientos. El Señor aligeró su carga.
“Hermanas, elijamos creer en Jesucristo y pedir la ayuda que necesitamos mediante el poder de Su Expiación”, dijo la hermana Yee, y añadió: ‘Su Expiación, el dolor que sufrió, fue y es por ustedes”.
La hermana Yee citó lo que enseñó el presidente Dallin H. Oaks en la conferencia general de octubre de 2015: “Debido a Su experiencia expiatoria en la vida terrenal, el Salvador puede consolar, sanar y fortalecer a todos los hombres y mujeres de todas partes; pero creo que lo hace solamente con aquellos que lo buscan y piden Su ayuda”.
La hermana Yee testificó que, mientras las mujeres elijan creer en Jesucristo, aprender de Él, arrepentirse y permitir que la realidad de Su Expiación alcance a todos los aspectos de sus vidas, cambiará la forma en que ven al Salvador en su vida diaria.
Cómo ver el devocional
Tanto el devocional mundial de la Sociedad de Socorro como los videos de análisis están disponibles en varios idiomas a través de la Biblioteca del Evangelio, en broadcasts.ChurchofJesusChrist.org y en el canal de YouTube de la Iglesia, Vivir el Evangelio de Jesucristo.


