En Ciudad del Cabo, Sudáfrica, las palabras “Ubuntu en acción” marcaron la pauta del Foro Interreligioso del G20 de este año, celebrado del 10 al 14 de agosto, donde más de 500 líderes mundiales se reunieron para buscar soluciones a algunos de los desafíos más urgentes del mundo.
Ubuntu, una filosofía africana que significa “Yo soy porque nosotros somos”, demuestra la interconexión de todas las personas. Este fue un tema recurrente en los discursos de seis líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de cada una de las presidencias de área de África que participaron en la reunión.
El llamado de Ubuntu
El élder Thierry K. Mutombo, Setenta Autoridad General y presidente del Área África Central de la Iglesia, compartió lo que Ubuntu puede lograr.

“Ubuntu es un llamado a amar, a elevarnos y edificarnos mutuamente. Un llamado a la humanidad, la dignidad y la igualdad”, dijo. “Un llamado a la compasión práctica al servir a las comunidades vulnerables. Al vivir el ubuntu, construimos sociedades más fuertes y justas”.
Concluyó sus comentarios compartiendo que el foro es una oportunidad divina para determinar cómo marcar una diferencia positiva.
‘El mundo que Dios quiere que tengamos’

El élder Adeyinka Ojediran, Setenta Autoridad General y primer consejero del Área África Occidental, explicó ante un panel que el cambio comienza individualmente.
“Se dice que la doctrina bien entendida cambiará el comportamiento más que la ciencia del comportamiento”, dijo el élder Ojediran. “¿Qué hacemos en nuestra interacción y compromiso para cambiar a las personas desde dentro, de modo que sus acciones tengan un impacto positivo externo que nos brinde el mundo que Dios quiere que tengamos?”.

Más tarde, preguntó: “¿Podemos apelar a la conciencia de los legisladores para que vean a las personas como hijos de Dios y se pregunten cuán responsables son ante nuestro Creador en las políticas y acciones que impactan a los vulnerables?”.
‘No estamos solos’

El élder Denelson Silva, Setenta Autoridad General y primer consejero del Área África Sur, comenzó su discurso con un testimonio:
“No somos huérfanos. Podemos orar cada noche, cada mañana y hablar con nuestro Padre. No estamos solos. No estamos abandonados. Y porque Él es nuestro Padre, esto significa que todos somos hermanos y hermanas y debemos cuidarnos unos a otros”.

Al hablar sobre la iniciativa humanitaria de la Iglesia para mujeres y niños, compartió la importancia de enseñar la autosuficiencia: “Porque conozco mis necesidades y confío en Dios, puedo hacer la diferencia en mi propia vida”.
‘Liderar con respeto y amor’

El élder Adilson de Paula Parrella, Setenta Autoridad General y primer consejero del Área Oriente Medio/África Norte, habló sobre la libertad religiosa.
Dijo: “Sin importar dónde estemos, debemos participar activamente en [nuestro] país anfitrión. Debemos participar en la ayuda humanitaria y de emergencia, así como en proyectos que ayuden a las personas a ser autosuficientes. Necesitamos involucrarnos en la comunidad y promover su bienestar”.

Esa labor comienza en casa, añadió: “Todo lo que estamos tratando institucionalmente comienza en casa con los padres, enseñando y dando el ejemplo a nuestros hijos. … Damos el ejemplo de cómo tratamos a los demás y lideramos con respeto y amor por los demás”.
‘Vayan y bendigan al mundo’

El élder Vaiangina Sikahema, Setenta Autoridad General y segundo consejero del Área África Sur, compartió que sus padres recibieron apoyo temporal de la Iglesia, lo que les brindó una oportunidad de enseñanza que no ha olvidado.

“La Iglesia inculcó en mis padres la importancia de contribuir a nuestra propia autosuficiencia”, recordó el élder Sikahema con emoción. “Como recibíamos pedidos de comida del almacén del obispo, mis padres insistían en que, de niños, fuéramos todos los sábados allí a trabajar, limpiar, abastecer los estantes, barrer y trapear. ¿Saben lo que eso hizo por nosotros? Nos dio dignidad. Nos enseñó de niños que debíamos trabajar por lo que recibiéramos”.
Concluyó con un llamamiento a los asistentes para que “salieran a bendecir al mundo”.
‘El mundo ... nunca volverá a ser el mismo’

Hablando sobre la resiliencia comunitaria, el élder Isaac K. Morrison, Setenta Autoridad General y segundo consejero de la presidencia del Área África Oeste, enfatizó que las comunidades deben apoyarse mutuamente en las dificultades.

Después de que él y su esposa perdieran un hijo hace años, el élder Morrison dijo: “¿Saben qué nos ayudó? Muchos miembros de nuestra comunidad y muchos miembros de nuestra fe nos escribieron o vinieron a visitarnos y nos contaron su propia historia. ... Eso nos brindó mucho consuelo, alivio y sanación”.
Para concluir, el élder Mutombo compartió el impacto que la cumbre de este año podría tener.
“Este mundo, en particular el continente africano, nunca volverá a ser el mismo”, afirmó.
Escuche los discursos de líderes de la Iglesia, disponibles en línea
Élder Vaiangina Sikahema — Que nadie se quede atrás: Comunidades vulnerables en el centro
Élder Isaac K. Morrison — Sostenibilidad: Responsabilidades religiosas y acción (enlaces a los discursos, todos en inglés)










