Hablando desde Bruselas, Bélgica, a los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de toda Europa — y con sus palabras transmitidas en vivo a 37 países en 24 idiomas — el presidente Dallin H. Oaks comenzó su discurso hablando, apropiadamente, de la unidad.
“En el mundo actual existen muchos obstáculos para la unidad”, dijo el presidente Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, el domingo, 13 de julio. “Algunos son políticos. Otros son económicos.
Otros son conflictos armados. En diversas iglesias de todas las denominaciones y otros grupos religiosos, la unidad se ve afectada por controversias sobre la doctrina. Algunas familias carecen de unidad”.
Y en medio de las divisiones, “no hay manera mundana de resolver estas diferencias que logre una unidad duradera”, dijo el presidente Oaks.
¿El remedio? “La única solución permanente a las diferencias que nos dividen es que todos sigamos las enseñanzas de nuestro Salvador y, gradualmente, lleguemos a ser como Él”.
El presidente Oaks estuvo acompañado por su esposa, la hermana Kristen Oaks, en la reunión. También asistieron el élder Rubén V. Alliaud, Setenta Autoridad General y presidente del Área Europa Central, y el élder Joep Boom, Setenta de Área. La transmisión se vio en vivo en hogares y capillas del Área Europa Central de la Iglesia y está disponible en el canal de YouTube del área.
El evento se interpretó en vivo en albanés, alemán, búlgaro, checo, croata, eslovaco, esloveno, español, francés, griego, húngaro, inglés, italiano, macedonio, maltés, neerlandés, polaco, rumano, serbio, turco, ucraniano, farsi, chino mandarín y portugués. Los enlaces a la transmisión en estos 24 idiomas están disponibles en EuropeCentral.ChurchofJesusChrist.org.
El presidente Oaks testificó ante su audiencia internacional que seguir a Cristo es un compromiso continuo. Los discípulos pueden llegar a ser más como Él al resistir los placeres mundanos, guardar los convenios, buscar la perfección, ser testigos de Jesucristo y servir a los demás.

‘Seguir a Cristo no es una práctica casual u ocasional’
Hablando a Sus discípulos en las Américas, Jesucristo dijo: “¿Qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27).
“Qué desafío”, dijo el presidente Oaks sobre este encargo. “Seguir a Cristo no es una práctica casual ni ocasional. Es un compromiso continuo y un estilo de vida que se aplica a todas las personas en todo momento y lugar. Él nos manda seguirlo y llegar a ser más como Él, aquí y en la vida venidera”.
El presidente Oaks citó una invitación de abril de 1994 del presidente Howard W. Hunter, entonces presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles: “Sigamos al Hijo de Dios en todos lo que hagamos y en todos los ámbitos de la vida. Hagamos de Él nuestro ejemplo y nuestra guía… En la medida que nuestras facultades mortales lo permitan, debemos hacer todo lo posible por llegar a ser como Cristo — el único ejemplo perfecto e inmaculado que este mundo haya visto”.
Quienes buscan seguir a Cristo deben procurar cultivar Sus atributos, dijo el presidente Oaks — fe en Él, obediencia, arrepentimiento, humildad, amor y más.

Resistir los placeres mundanos
“Al procurar seguir a Cristo y esforzarnos por alcanzar la perfección en un mundo imperfecto, debemos resistir los placeres mundanos que nos rodean”, dijo el presidente Oaks.
Continuó: “Seguir al Señor no es fácil. El Señor nos ha advertido una y otra vez, directamente y por medio de Sus siervos, que el mundo nos odiará por ser diferentes, por hacer las cosas a la manera del Señor”.
En los últimos días de Su ministerio terrenal, el Salvador dijo a Sus apóstoles: “No sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo; por eso os aborrece el mundo” (Juan 15:19).
Pero hay buenas noticias: “Cuando realizamos la obra del Señor a la manera del Señor, tenemos la seguridad de recibir Sus bendiciones”, dijo el presidente Oaks.
Hizo referencia al devocional mundial para jóvenes de 2018 del presidente de la Iglesia, Russell M. Nelson, donde el presidente Nelson invitó a la nueva generación a “destacarse; sean diferentes del mundo. Ustedes y yo sabemos que deben ser una luz para el mundo. Por lo tanto, el Señor necesita que luzcan, que hablen, que actúen y se vistan como un verdadero discípulo de Jesucristo”.
El Profeta continuó: “Sí, ustedes están viviendo en el mundo, pero tienen normas muy diferentes del mundo para ayudarles a evitar la mancha del mundo”.

Encuentre el poder fortalecedor del Señor mediante los convenios
“Necesitamos la ayuda del Señor”, dijo el presidente Oaks. Una manera en que los creyentes encuentran esta ayuda divina es cuando hacen convenios con Dios y los cumplen.
“Nos ayudan los convenios que hacemos bajo el plan de salvación del Padre. Nuestra Iglesia es conocida como una Iglesia que enfatiza hacer convenios con Dios. Los convenios son inherentes a cada una de las ordenanzas de salvación y exaltación que administra esta Iglesia restaurada”.
Como dijo la presidenta general de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, en mayo pasado, los santos que mantienen una relación de convenio “nunca agotarán Su misericordiosa paciencia” para con ellos.
El presidente Oaks también citó al presidente Nelson, quien explicó en octubre de 2024 que quienes guardan los convenios del templo obtienen mayor acceso al poder fortalecedor del Señor. Esto incluye protección contra las adversidades del mundo.
Añadió la promesa del Profeta: “Todo aquel que busque sinceramente a Jesucristo lo encontrará en el templo. Sentirá Su misericordia. Hallará respuestas a sus preguntas más inquietantes. Comprenderá mejor el gozo de Su evangelio”.

Buscar la perfección
En el Sermón del Monte, el Salvador mandó a sus seguidores: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).
“El mandato de seguir a Cristo y hacer y guardar convenios en el templo es nada menos que un mandato de llegar a ser perfectos”, dijo el presidente Oaks.
Este mandato divino de buscar la perfección, continuó, forma parte del plan del Padre Celestial para la salvación de Sus hijos.
¿Qué significa ser perfecto? El apóstol Pablo describió “el perfeccionamiento de los santos” como el logro “en la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13).
Y si bien los Santos de los Últimos Días deben buscar la perfección, “nuestro destino de alcanzar esta ‘medida de la estatura de la plenitud de Cristo’ —alcanzar la perfección— es un destino demasiado lejano para alcanzarlo en la vida terrenal”, señaló el presidente Oaks.
Hay muchas maneras de buscar la perfección en la vida terrenal, dijo. Estas incluyen ser testigo de Jesucristo y prestar servicio a los demás.

Sea un testigo de Jesucristo
Desde el comienzo de la Restauración, la Iglesia ha procurado seguir la comisión bíblica del Salvador de “enseñar a todas las naciones” (Mateo 28:19). Aun siendo una iglesia pobre con solo unos pocos miles de miembros, los primeros líderes de la Iglesia enviaron misioneros a través de estados y océanos para dar testimonio de Cristo.
Alma, padre, enseñó a los futuros miembros en las Aguas de Mormón los deberes de quienes “desean entrar en el redil de Dios”. Uno de ellos era “ser testigos de Dios en todo tiempo, y en todas las cosas, y en todo lugar en que estuvieseis, aun hasta la muerte” (Mosíah 18:8-9).
El presidente Oaks explicó que “esto se aplica a cada miembro de la Iglesia que ha recibido el Espíritu Santo”.
Otros dones espirituales que benefician a los fieles incluyen los dones de “saber que Jesucristo es el Hijo de Dios” y “creer en las palabras” (Doctrina y Convenios 46:13-14).
“Por lo tanto, quienes tienen el don de saber deben dar su testimonio”, dijo el presidente Oaks, “para que quienes tienen el don de creer en sus palabras puedan disfrutar del beneficio de ese don”.
Añadió que el “programa misional único” de la Iglesia ahora cuenta con más de 78 000 misioneros, incluyendo jóvenes y mayores.

Servir a los demás
Los creyentes pueden superar su egocentrismo natural sirviendo a los demás, dijo el presidente Oaks. “El servicio es un imperativo para quienes adoran y buscan seguir a Jesucristo”.
Sin embargo, para que este servicio sea más eficaz, “debe lograrse por el amor de Dios y el amor de Sus hijos”, dijo.
El apóstol Pablo expresó este sentimiento cuando escribió: “Si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres ... y no tengo caridad, de nada me sirve” (1 Corintios 13:3).
Seguir a Cristo significa prestar servicio motivado por el amor puro de Cristo, en lugar de por el beneficio personal o cualquier otro motivo menor.
“No basta con servir a Dios con todas nuestras fuerzas”, dijo el presidente Oaks. “Aquel que mira dentro de nuestros corazones y conoce nuestras mentes exige más que esto. Para presentarnos sin culpa ante Dios en el último día, también debemos servirle con todo nuestro corazón y mente”.
La hermana Oaks también habló y dijo que el mundo anhela esperanza. Pero una persona puede hacer la diferencia al influir en quienes la rodean.
“No estamos solos y nos necesitamos unos a otros”, dijo. “Servimos como ángeles los unos a los otros en esta tierra. Las oraciones son escuchadas. Nunca estamos solos. Los tiempos pueden ser difíciles, pero nunca demasiado difíciles para quienes conocen el plan del Señor. El evangelio de Jesucristo ofrece esperanza y sanación a todos los que lo busquen”.

Otros oradores en Bruselas
El élder Rubén V. Alliaud, Setenta Autoridad General y presidente del Área Europa Central, habló con gratitud de los primeros santos europeos que llevaron la noticia de la Iglesia Restaurada de Jesucristo a su país natal, Argentina, hace 100 años.
También testificó que ser diferente puede ser una bendición si convertirse en diferente forma parte de la trayectoria de una persona para ser más como el Salvador.
“Ser diferente es un elemento fundamental de la conversión. Si queremos ser como Él, sin duda debemos ser diferentes de lo que somos actualmente”, dijo el élder Alliaud.
En Europa, señaló, muchas religiones están desapareciendo y las personas se están alejando de las creencias que antes tenían. Sin embargo, “la Iglesia en Europa está creciendo a un ritmo acelerado” porque las personas están reconociendo la necesidad de una mayor verdad en sus vidas — la verdad que se encuentra en el evangelio restaurado de Jesucristo y en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
“Ahora, los amigos asisten a nuestras reuniones sacramentales en mayor número que nunca”, dijo. “La Iglesia en Europa está viva”. Su esposa, la hermana Fabiana Alliaud, testificó que esta es la Iglesia de Cristo y animó a los oyentes a ser testigos del poder redentor y expiatorio del Salvador en sus vidas.
“Estoy profundamente agradecida por una Iglesia que responde a las necesidades temporales, espirituales y emocionales de sus miembros, y por todos aquellos que forman parte de ese equipo de respuesta consagrando su tiempo, recursos y talentos, guardando sus convenios bautismales, siguiendo el ejemplo de Jesucristo y buscando la inspiración de Dios”, dijo.

