HELSINKI, Finlandia — En un momento en que “algunas cosas no se sienten bien en el mundo”, cuando “algunas cosas no tienen sentido”, cuando la vida diaria se siente como “nadar contra la corriente”, el élder Jeffrey R. Holland prometió a los Santos de los Últimos Días finlandeses que pueden encontrar paz y consuelo en su discipulado de Jesucristo.
La principal característica de un discípulo de Cristo es amar como Él nos ama”, dijo el élder Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles.
En su visita a Finlandia del 10 al 13 de noviembre — al concluir una asignación ministerial de 10 días en tres naciones europeas que también incluyó reuniones en Alemania y Suecia — el élder Holland se dirigió a los líderes de la Iglesia en la región, a los jóvenes adultos en el Área Europa Norte de la Iglesia, a los miembros en toda Finlandia y a los Santos de los Últimos Días en Jyväskylä, en donde se encuentra la estaca más nueva de Finlandia.
El élder Holland estuvo acompañado por su esposa, la hermana Patricia T. Holland; el élder Brent H. Nielson, de la Presidencia de los Setenta y su esposa, la hermana Marcia B. Nielson; y el élder Hans T. Boom, Setenta Autoridad General y presidente del Área Europa Norte, y su esposa, la hermana Ariena Johanna Boom.
Su viaje fue, en muchos sentidos, “un paseo por el carril de los recuerdos”. Los Holland vivieron en Solihull, Inglaterra, de 1990 a 1993, mientras que el élder Holland, entonces de los Setenta, servía como presidente del Área Europa Norte de la Iglesia. La visita marcó un regreso a los lugares en los que sirvieron antes, “todos los cuales visitamos una y otra vez cuando estuvimos aquí”, y una oportunidad para volver a conectar con “muchas de las personas que conocíamos entonces”.

Reflexionando sobre su servicio, el élder Holland recordó estar tan cerca de la obra que se preguntó si estaban “avanzando y progresando”.
Pero visitar Finlandia “con un poco de distancia” le ha dado al élder Holland una nueva perspectiva. “Venir ahora, después de algunos años, y ver el tamaño de estas congregaciones, ver más estacas creadas de las que teníamos entonces, más obra misional, más actividad misional, más misiones — ha sido muy gratificante. Así que tenemos que ser pacientes con nosotros mismos, pacientes con la obra”.
Como resultado, el élder y la hermana Holland se irán con los recuerdos anteriores y los nuevos. “Hemos conocido a personas que amamos desde entonces y que amamos ahora y mucha gente nueva”. Los Holland también han sentido y han sido fortalecidos con los testimonios de “personas que se han unido recientemente a la Iglesia”.
La visita también se produjo en momentos en que el conflicto militar entre Rusia y Ucrania ha causado inestabilidad regional, inflación y aumento de los costos de la gasolina y la energía, y dejó a muchos en Europa preocupados por la proximidad del invierno. Esos sentimientos se amplificaron en Finlandia, que comparte una frontera común con Rusia que se extiende por más de 1287 km.
Sin embargo, a pesar de los tiempos difíciles, el élder Holland habló con optimismo y esperanza de que “se avecinan días más felices”.
“Las oraciones de los justos prevalecerán y tendremos paz y prosperidad para la nueva generación”, dijo.
La hermana Holland se hizo eco de la determinación del élder Holland. “Me gustaría expresar que creo completamente que pueden confiar en Jesús”, dijo la hermana Holland. “No hay duda en mi mente — he tenido suficientes experiencias con mi Padre Celestial — para saber que puedo confiar en Ellos”.

‘Dios está haciendo su obra’
Confiar en el Señor es un principio que el élder Nielson aprendió cuando era un joven misionero en Finlandia.
Durante las reuniones de miembros en Helsinki y Jyväskylä, compartió su amor por el país y la gente — e incluso por el idioma.
“Tenía solo 19 años cuando recibí mi llamamiento a la Misión Finlandia Helsinki”, recordó. “Recuerdo ir al CCM para aprender finlandés y, después de pasar ocho semanas, abordar un vuelo de Finnair en la ciudad de Nueva York. Estaba sentado junto a mi compañero en el avión y la azafata nos dio instrucciones de seguridad antes de despegar. Por supuesto, las instrucciones estaban en finlandés. Después de dar las instrucciones, me volví hacia mi compañero y le dije, ‘¿Entendió algo de lo que ella dijo?’. Ambos nos preocupamos mucho porque tal vez nos habían enseñado el idioma equivocado en el CCM”.
El élder Nielson dijo que su experiencia como misionero en Finlandia cambió su vida. Mientras prestaba servicio como asistente del presidente de misión, viajó a casi todas las ciudades de Finlandia y conoció a los santos en casi todos los distritos. “Los amo”, le dijo a la congregación del país. “Estoy agradecido de ser contado entre los misioneros que han prestado servicio en la Misión Finlandia Helsinki”.
La hermana Nielson dijo que, después de regresar a casa y durante su matrimonio, su esposo detalló cada experiencia, kilómetro, comunidad e interacción finlandesa.

Casi 50 años después, el élder Nielson dijo que todavía se siente honrado por la fidelidad de los miembros finlandeses de la Iglesia.
“A mis maravillosos amigos, los santos de Jesucristo en Finlandia, les comparto que cuando dejé este país, solo había pequeñas ramas y distritos”, dijo. “Es un milagro para mí volver y ver tres estacas y un templo”.
Especialmente conmovedor es presenciar la primera visita apostólica a la Estaca Jyväskylä, Finlandia, creada el año pasado. De punta a punta, la nueva estaca abarca 781 kilómetros; conducir de un extremo al otro lleva 8.5 horas en coche.
Como misionero, un joven élder Nielson sirvió como líder de zona en Oulu, en el norte de Finlandia. “Nunca nos hubiéramos imaginado en 1975 que habría una Estaca Jyväskylä que incluiría la zona de Oulu”, dijo.
Durante la conferencia especial, el élder Nielson les dijo a los Santos de los Últimos Días finlandeses que nunca ha habido un mejor momento en la historia del mundo para ser miembro de la Iglesia de Jesucristo.
“Por favor, sepan que Dios está haciendo Su obra en toda la tierra y que ustedes y yo somos parte de esta obra. Ruego que seamos fieles y fuertes al participar en las ordenanzas del templo, al preparar a nuestros hombres y mujeres jóvenes para el servicio misional, al compartir el evangelio con aquellos que conocemos y amamos, y al seguir adelante con fe en Dios el Padre y Su Hijo, Jesucristo”.

‘Ellos están totalmente comprometidos’
La visita del élder Holland también coincidió con el aniversario N.°75 de la Misión Helsinki Finlandia.
Hoy hay 5000 miembros, tres estacas y un templo en Finlandia.
El élder Boom dijo que hay una palabra para describir a los Santos de los Últimos Días en Finlandia: fieles. Finlandia tiene el mayor porcentaje de actividad de toda Europa. Los miembros aquí también tienen familias más grandes que en los países vecinos.
“Cuando un finlandés dice que sí, es sí”, dijo. “Entonces, una vez que se comprometen con el evangelio, están totalmente comprometidos”.
El presidente de la Estaca Helsinki, Finlandia, Harri Myllylä, también habló sobre la constancia y dedicación de los miembros.
“Nuestros miembros son muy activos. Es parte de la mentalidad finlandesa que, si se comienza algo, se termina; no se dan por vencidos”, dijo el presidente Myllylä. “Nuestros miembros son muy fieles, están ansiosos por servir y tienen un propósito. Han elegido ser miembros de la Iglesia”.
A algunas familias de cuarta generación se suma una creciente presencia internacional de Santos de los Últimos Días — con miembros a quienes les resulta difícil aprender el idioma finlandés y que participan en un barrio de habla inglesa, establecido el año pasado en Helsinki.
Ami Kemppainen, obispo del barrio de habla inglesa, dijo que debido a que el idioma finlandés es tan difícil de aprender, es importante que las personas que no hablan el idioma local se integren al evangelio. El barrio tiene un sentimiento de “amor e inclusión”, dijo.

Mervi Multamäki, presidenta de la Sociedad de Socorro de la estaca Jyväskylä, explicó que en Finlandia la religión es algo privado. La gente no habla de eso, señaló.
Muy a menudo, compartir el evangelio es el resultado de que las personas noten el ejemplo de los Santos de los Últimos Días.
El presidente Myllylä tenía 12 años cuando sus padres conocieron a los misioneros; a través de un colega, su madre notó que no tomaba café en el trabajo. “Mis padres habían estado buscando algo”, dijo. “Era el momento adecuado para que encontraran el evangelio”.
El presidente Myllylä no quería bautizarse con sus padres y ellos respetaron su decisión. Él les siguió a las aguas del bautismo seis meses después, “con un testimonio propio” y la determinación finlandesa de permanecer activo. Después de que sus padres habían sido miembros durante un año, la familia se selló en el Templo de Estocolmo, Suecia. De 1994 a 1996, sirvió en una misión en la Misión Inglaterra Londres.
De cara al futuro, los miembros finlandeses se enfrentan a un largo invierno con el aumento de los costos de combustible y energía y la incertidumbre amplificada por su geografía compartida con Rusia. “Estamos preocupados, pero no tenemos miedo”, dijo el presidente Myllylä. “Confiamos en el Señor que Él nos ayudará”.

‘Una gran familia’
Siguiendo las impresiones espirituales, el élder Robert Blair, un joven misionero que prestaba servicio en Finlandia en 1951, llamó a la puerta de Annikki Lehtovirta Hartiala y Martti O.J. Hartiala. Se bautizaron el 29 de diciembre de 1951 y finalmente trajeron a sus cinco hijos a la Iglesia.
Dos de sus hijas, Anna-Leena Hartiala y Mimmu M. Hartiala-Sloan, recuerdan una infancia llena de invitados Santos de los Últimos Días y actividades de la Iglesia. “Era una gran familia”, dijo Anna-Leena Hartiala. “Todos los días había algo en la Iglesia”.
Con ropa tradicional finlandesa, Mimmu M. Hartiala-Sloan explica los símbolos que forman parte del vestuario — incluido un cuchillo pequeño “para poder compartir siempre el pan”. El traje de Anna-Leena Hartiala representa a Sippola, el pueblo finlandés de su madre.
Mirando a la congregación reunida para escuchar al élder Holland, Mimmu M. Hartiala-Sloan dijo que no importaba qué espacio se proporcionara para las conferencias de la Iglesia, “siempre estaban llenos”.
Sus padres celebraron cada hito del evangelio: en la década de 1950, el Libro de Mormón se publicó en finlandés y los santos finlandeses organizaron su primer viaje al templo para la dedicación del Templo de Berna, Suiza. Unos 20 años después, en 1977, se organizó en Helsinki la primera estaca de Finlandia.
Ambas hermanas expresan su gratitud por sus padres, quienes fueron valientes y le dieron el evangelio a su posteridad. “Fueron valientes”, dijo Anna-Leena Hartiala.

‘La década de decisión’
El élder Holland dijo que es imposible servir en una misión y no amar a la gente.
“Todos nosotros tenemos un lugar especial en nuestros corazones, para siempre, para la tierra de nuestras misiones”, dijo, señalando que el élder Nielson ha estado muy feliz de estar “de vuelta en casa” en Finlandia.
Dirigiendo sus comentarios a los jóvenes de la audiencia durante la conferencia especial en Finlandia, el élder Holland pidió a los jóvenes que dedicaran la próxima década de sus vidas al Señor — prepararse para el servicio misional, las bendiciones del templo y el matrimonio.
“Y les digo a los jóvenes dentro del sonido de mi voz, que tomarán todas las decisiones importantes que vayan a tomar en su vida en esos 10 años”.
Personalmente, continuó el élder Holland, “todo lo que estimo, todo lo que aprecio”, provino de esa “década de decisión”.
Hablando en el Día del Padre en Finlandia, el élder Holland compartió la experiencia de dos padres — uno que estaba totalmente comprometido con el evangelio y lo dejó todo para responder a un llamamiento misional de un profeta y otro padre que — a pesar de su anhelo — no fue acogido por los miembros el único día que entró en un centro de reuniones Santos de los Últimos Días. El primero reclamó todas las bendiciones del evangelio y el segundo “salió del centro de reuniones para no volver jamás”. A través de una serie de malas elecciones y decisiones, el segundo padre perdió su primer matrimonio y el cariño de sus hijos antes de cambiar su vida.
El élder Holland suplicó a los jóvenes que ofrecieran su próxima década — una década que podría determinar muchas de las cosas más importantes — al Señor.
Luego dirigió sus pensamientos hacia el cielo el día en que los Santos de los Últimos Días finlandeses se estaban enfocando en los padres. De todas las cosas que Dios podría ser llamado, “Él ha pedido ser llamado Padre”, dijo el élder Holland. “La parte más grande de su misión y la consecuencia más eterna de su servicio es la palabra “padre”.
Mediante el cuidado y el trabajo, los hijos de Dios “pueden llegar a ser como Él”, agregó el élder Holland.

