La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Deuteronomio 6-8, 15, 18, 29-30 y 34, que incluye los últimos discursos de Moisés al pueblo de Israel.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sobre estos capítulos de las Escrituras.
Deuteronomio 6
“Guardar los mandamientos del Señor requiere algo más que obediencia. Debemos amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza (véase Deuteronomio 6:5).
“Quienes no lo aman no guardan Sus mandamientos. Por lo tanto, no tendrán el don de la paz en esta vida ni en el mundo venidero”.
— Presidente Henry B. Eyring, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2023, “Hallar paz personal”
“En Deuteronomio 6:6-7 leemos:
“‘Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón;
“‘y se las repetirás a tus hijos y les hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes’.
“Enseñamos estas cosas a los niños mediante nuestro buen ejemplo, trabajando y sirviendo con ellos, estudiando las Escrituras y siguiendo las enseñanzas de Jesucristo tal como las enseñan los profetas”.
— Élder Hugo E. Martínez, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2022, “Enseñar la autosuficiencia a los niños y los jóvenes”
“Todo padre hace frente a momentos de frustración y diversos grados de resolución y fortaleza cuando cría a sus hijos. No obstante, cuando los padres ejercen la fe al enseñar a sus hijos de manera sincera y amorosa, y hacen todo lo posible por ayudarles en el camino, ellos reciben una mayor esperanza de que las semillas que están plantando arraigarán pronto en el corazón y la mente de sus hijos.
“Moisés entendía bien la necesidad fundamental de una enseñanza constante. Él aconsejó: ‘… repetirás [estas palabras] a tus hijos y les hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes’ (Deuteronomio 6:7)”.
— Élder Steven R. Bangerter, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2018, “Poniendo los cimientos de una gran obra”
“Las dos vallas de contención de la profunda conversión personal y de las relaciones familiares fuertes nos ayudan a mantenernos en el camino celestial.
“Sabiendo esto, Satanás desprende rocas que abaten la conversión y que fracturan a la familia para cruzarse en nuestro camino del sacerdocio. Afortunadamente, Jesucristo y Sus profetas han puesto señales de ‘precaución’ por el camino que constantemente nos advierten del orgullo que abate la conversión y de los pecados que fracturan a la familia, tales como el enojo, la avaricia y la lujuria.
“Hace mucho tiempo, Moisés aconsejó: ‘…cuídate de no olvidarte de Jehová’ (Deuteronomio 6:12)”.
— Élder Anthony D. Perkins, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2012, “Tengan cuidado en cuanto a ustedes mismos”
“De los llamamientos de la Iglesia se nos puede relevar; sin embargo, no se nos relevará de nuestra función de padres. Desde los primeros días de la historia de la humanidad, el Señor ha mandado a los padres que enseñen el Evangelio a sus hijos. Moisés escribió: ‘Las repetirás [las palabras de Dios] a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes’ (Deuteronomio 6:7). … La Iglesia está para ayudar y no para sustituir a los padres en sus responsabilidades de enseñar a sus hijos”.
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2008, “La salvación y la exaltación”
“Con frecuencia hemos hablado de cuál es el mejor lugar para aprender sobre Él; por supuesto, ese lugar es —y siempre será— en el hogar. Ese es el propósito principal por el cual el Señor estableció la familia y el hogar como organización, para que allí podamos enseñarnos unos a otros, especialmente a los niños, a amar al Salvador y a comprender y vivir Sus enseñanzas. …
“Al considerar cómo podemos aprender mejor de Él y enseñar acerca de Él, permítanme sugerir que una de las grandes bendiciones que su familia se podría estar perdiendo es la sencilla experiencia de leer las escrituras juntos todos los días. En Deuteronomio 6:6-7 leemos: ‘Y estas palabras que yo te mando hoy estarán sobre tu corazón; y se las repetirás a tus hijos y les hablarás de ellas estando en tu casa …’”.
— El fallecido Élder H. Burke Peterson, en aquel entonces segundo consejero del Obispado Presidente, conferencia general de abril de 1975, “Ayuda para los padres” (en inglés)
Deuteronomio 7

“De modo que, si se sienten pequeños y débiles, simplemente, vengan a Cristo, pues Él hace que las cosas débiles sean fuertes. Los más débiles de entre nosotros pueden llegar a ser espiritualmente fuertes por la gracia de Dios, ya que Dios ‘no hace acepción de personas’ (Hechos 10:34). Él es nuestro ‘Dios fiel, que guarda el convenio y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos’ (Deuteronomio 7:9)”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2015, “El ser genuinos”
“Un uso importante de la palabra redimir en las Escrituras implica la liberación de los hijos de Israel de la esclavitud de Egipto. Luego de esa liberación, Moisés les dijo: ‘…sino porque Jehová os amó… os ha sacado Jehová con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de servidumbre, de manos de Faraón, rey de Egipto’ (Deuteronomio 7:8).
“El tema de Jehová redimiendo al pueblo de Israel de la esclavitud se repite muchas veces en las Escrituras. Por lo general, esto se hace para recordar al pueblo sobre la bondad del Señor al librar a los hijos de Israel de los egipcios. Pero también es para enseñarles que habrá otra redención más importante para los hijos de Israel. Lehi enseñó: ‘Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de los hombres de la caída’ (2 Nefi 2:26)”.
— Élder LeGrand R. Curtis Jr., en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2011, “La redención”
“Recordad que todos los problemas no se desploman como Goliat ante David; que todas las batallas no terminan en forma tan dramática, como la que se llevó a cabo en Cumora; que todos los milagros no se realizan en forma tan inmediata como cuando Josée Smith bendijo a los enfermos a orillas del río Misuri. Sin embargo, los problemas desparecen, las batallas se ganan y los milagros ocurren en la vida de todos nosotros. El Señor describe de la siguiente manera su plan de batalla para purificar a Israel”: ‘Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco …’ (Deuteronomio 7:22)”.
— El fallecido élder Hugh W. Pinnock, en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 1982, “Volver a empezar”
Deuteronomio 8
“Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos cuando nos sobrevengan tiempos difíciles. Encontraremos situaciones que nos pondrán a prueba y personas que nos permitirán practicar verdadera caridad y paciencia; …
“Cuando nos sintamos angustiados o ansiosos por nuestros problemas o sintamos que estamos recibiendo más de lo que nos corresponde de las dificultades de la vida, podemos recordar lo que el Señor dijo a los hijos de Israel:
“‘Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para humillarte, para ponerte a prueba, para saber lo que est[á] en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos’ (Deuteronomio 8:2)”.
— Élder Brook P. Hales, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2024, “¡La vida terrenal funciona!”
“Los planes de Dios para el desarrollo de las almas no han cambiado; son los que se describieron al antiguo Israel, cuyos cuarenta años en el desierto fueron ‘para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos’ (Deuteronomio 8:2). Por lo tanto, los discípulos de hoy en día podemos comprender por qué se ponen a prueba nuestra fe y nuestra paciencia de vez en cuando: a fin de que estemos preparados para volver al Hogar (véase Mosíah 23:21)”.
— El fallecido Élder Neal A. Maxwell, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2003, “¡Un vidente escogido!”
Deuteronomio 15
“Como miembros de la Iglesia, sentimos afinidad hacia quienes sufren de cualquier manera. Como hijos e hijas de Dios, todos somos hermanos y hermanas; damos oído a una admonición del Antiguo Testamento: ‘Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra’ (Deuteronomio 15:11)”.
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces Presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 2019, “El segundo gran mandamiento”
“El cuidado del pobre y del necesitado es una doctrina fundamental de la doctrina del Evangelio, y un elemento esencial en el eterno Plan de Salvación.
“Antes de Su ministerio terrenal, Jehová declaró, por medio de Su profeta: ‘Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra’ (Deuteronomio 15:11). …
“Cuidar del pobre y del necesitado contempla tanto la salvación temporal como la espiritual. Incluye el servicio de los miembros de la Iglesia que cuidan personalmente del pobre y del necesitado, así como el Plan de Bienestar de la Iglesia, administrado a través de la autoridad del sacerdocio”.
— El fallecido élder Dean M. Davies, en aquel entonces segundo consejero del Obispado Presidente, conferencia general de octubre de 2014, “La ley del ayuno”
Deuteronomio 18

“El sello máximo de un verdadero profeta es cuando pronuncia, en el nombre del Señor, palabras que se hacen realidad. El Señor mismo le explicó a Moisés esta verdad diciendo:
“‘Si el Profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta’ (Deuteronomio 18:22)”.
— El fallecido presidente Ezra Taft Benson, en aquel entonces, el presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1981, “Un profeta para nuestra generación”
Deuteronomio 29
“Donde hay sol, también debe haber sombras. Las inundaciones pueden traer destrucción, pero por lo general también traen vida. Las lágrimas de dolor a menudo se convierten en lágrimas de alivio y felicidad. Los sentimientos de tristeza cuando los seres queridos se marchan se compensan más tarde con el gozo de volver a encontrarse. En épocas de guerra y destrucción, también ocurren muchos pequeños actos de bondad y amor para aquellos que tienen ‘ojos para ver [y] oídos para oír’ (Deuteronomio 29:4). …
“Hagamos constantemente un esfuerzo muy consciente por ver las dos caras de cada moneda que se nos asigne en la vida. Aunque a veces no podamos ver ambas caras de inmediato, podemos saber que siempre están ahí y confiar en ello.
— Élder Mathias Held, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2024, “Oposición en todas las cosas”
Deuteronomio 30
“El Salvador puede redimir lo que se ha perdido, incluso las relaciones que se hallen rotas y quebrantadas. Él preparó la vía para que todo lo que está caído sea redimido; para dar vida a lo que nos parece muerto y sin esperanza (véase Deuteronomio 30:20).
“Si están luchando con alguna situación que creen que ya deberían haber superado, no se rindan. Sean pacientes con ustedes mismos, guarden sus convenios, arrepiéntanse a menudo, busquen la ayuda de sus líderes si la necesitan y vayan a la Casa del Señor con tanta regularidad como puedan. Escuchen y presten atención a las impresiones que Él les envíe. Él no abandonará Su relación por convenio con ustedes”.
— Hermana Kristin M. Yee, segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2024, “El gozo de nuestra redención”
“Cuando recorran el sendero del discipulado —cuando avancen hacia el Padre Celestial—, algo en su interior les confirmará que han escuchado el llamado del Salvador y puesto su corazón en dirección a la luz; les dirá que se encuentran en el camino correcto y que están regresando a casa.
Desde el principio de los tiempos, los profetas de Dios han instado a las personas de su época a ‘[escuchar] la voz de Jehová tu Dios… guardar sus mandamientos y sus estatutos… [y convertirte] a [Él] con todo tu corazón y con toda tu alma’” (Deuteronomio 30:10)”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de octubre de 2017, “El anhelo de volver a casa”
Deuteronomio 34
“En el Libro de Mormón leemos que cuando Lehi estaba en el desierto, le dijo a su hijo José que el Señor le había prometido a José, el que fue vendido a Egipto, que en los últimos días se levantaría un profeta de sus lomos que sería semejante a Moisés, (véase 2 Nefi 3:6-9). Se nos dice en las sagradas escrituras que no había en Israel profeta como Moisés, porque él caminaba y hablaba con Dios (véase Deuteronomio 34:10). Esta es la clase de Profeta que, tres mil años antes de que José Smith naciera, el Señor prometió a José, el hijo de Jacob, que levantaría de su descendencia. Dijo que su nombre sería José y que su padre llevaría ese mismo nombre, y agregó: ‘y será semejante a mí … por el poder del Señor, guiará a mi pueblo a la salvación’ (2 Nefi 3:11, 15).
“Por medio del Profeta José Smith recibimos el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, La Perla de Gran Precio y muchos otros escritos. Hasta donde tenemos conocimiento, por medio de él se han revelado más verdades que mediante ningún otro Profeta que ha ya vivido sobre la faz de la tierra”.
— El fallecido élder LeGrand Richards, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1981, “El llamamiento de los profetas”


