La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Números 11-14, 20-24 y 27, que incluye el relato de Moisés levantando la serpiente de bronce en el desierto.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sobre estos capítulos de las Escrituras.
Números 11
“Aun el gran profeta Moisés se sintió tan abrumado y desanimado en cierto momento que deseó dejar todo y morir (véase Números 11:14-15). Pero Dios no desistió.
“Mis queridos hermanos y hermanas, si nos vemos a nosotros mismos solo con los ojos mortales, tal vez no nos veamos lo suficientemente buenos. Pero nuestro Padre Celestial nos ve como en realidad somos y como quienes podemos llegar a ser. Nos ve como Sus hijos e hijas, como seres de luz eterna con potencial infinito y un destino divino”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, en aquel entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de octubre de 2015, “¡Funciona de maravilla!”
“Como miembro de la Presidencia de los Setenta, sentí la importancia de esa responsabilidad de acuerdo con las palabras que el Señor le habló a Moisés:
“‘Reúneme a setenta hombres de entre los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales …
“‘Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti [Moisés] y lo pondré en ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo’ (Números 11:16-17)’.
“Éstas son palabras de tiempos antiguos, pero la manera del Señor no ha cambiado. …
“Esta tarde, cada uno de nosotros levantará la mano y sostendrá a la Primera Presidencia y al Quórum de los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Esto no es sólo una formalidad, ni está reservado para aquellos a quienes se llama como oficiales generales de la Iglesia. El sostener a nuestros líderes es un privilegio; conlleva la responsabilidad personal de compartir su carga y de ser discípulos del Señor Jesucristo”.
— Élder Ronald A. Rasband del Cuórum de los Doce Apóstoles, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2014, “La alegre carga del discipulado”
Números 12
“‘Moisés fue instruido… en toda la sabiduría de los egipcios, y era poderoso en sus palabras y hechos’ (Hechos 7:22). No obstante, ‘era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra’ (Números 12:3). Su conocimiento y capacidad podrían haberlo llenado de orgullo, pero en vez de ello, el atributo y el don espiritual de la mansedumbre con la que fue bendecido aminoraron la arrogancia en su vida y lo engrandecieron como un instrumento para lograr los propósitos de Dios”.
— Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2018, “Mansos y humildes de corazón”
“El profeta Moisés constituye otro ejemplo. Cuando Moisés, de manera obediente, tomó a una esposa etíope, María y Aarón hablaron contra él. Pero el Señor los reprendió, diciendo: ‘Cara a cara hablaré con [Moisés]’ (Números 12:8). El Señor utiliza este increíble incidente para enseñar a los miembros de la Iglesia en nuestra dispensación. En 1830, Hiram Page afirmaba recibir revelación para la Iglesia. El Señor lo corrigió y enseñó a los santos: ‘Y tú has de ser obediente a las cosas que le dé [a José], tal como Aarón’, (Doctrina y Convenios 28:3), ‘…porque [las] recibe así como Moisés’ (Doctrina y Convenios 28:2)”.
— El fallecido Élder Robert D. Hales, en aquel entonces miembro del del Cuórum de los Doce Apóstoles, de abril de 2014 conferencia general, “‘Si me amáis, guardad mis mandamientos’”
Números 13 y 14

“Cuando los israelitas llegaron a las fronteras de Canaán, Moisés envió espías a esa tierra y, al regresar, éstos informaron que los ejércitos de Canaán eran fuertes y se aventuraron a decir que Canaán era más fuerte que Israel. Entonces comenzó la murmuración.
“Cuestionaron los mandamientos dados a través de Moisés, su profeta viviente. Esparcieron su cuestionamiento a los demás. ¿Cómo podía derrotar Israel a los gigantes de Canaán cuando los hijos de Israel se veían a sí mismos, en comparación, como langostas? (véase Números 13:31 –33).
“El cuestionamiento se tornó en racionalización y excusas. Dijeron temer por sus esposas e hijos. ‘¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?’, exclamaron (véase Números 14:2 –3).
“La murmuración se volvió desobediencia cuando Israel procuró designar un capitán que los llevara de regreso a Egipto (véase Números 14:4).
“Simplemente rehusaron seguir al profeta viviente. Por sus murmuraciones, el Señor quitó la bendición prometida a los hijos de Israel, de que él destruiría a los cananeos y les daría su tierra prometida. En lugar de ello, envió a Israel al desierto a errar durante cuarenta años”.
— El fallecido élder H. Ross Workman, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2001, “Cuídense de murmurar”
“Siempre me ha intrigado la historia de Caleb y Josué y de los otros espías de Israel. Moisés dirigió a los hijos de Israel por el desierto; en el segundo año de su peregrinaje, escogió a un representante de cada una de las doce tribus y los envió a la tierra de Canaán para que recogieran datos en cuanto a sus recursos naturales y su gente. Caleb representaba a la tribu de Judá y Josué, a la de Efraín. Los doce se internaron en la tierra de Canaán y encontraron que era muy productiva; …
“Caleb y Josué se presentaron ante Moisés y Aarón, y ante toda la congregación de los hijos de Israel y, refiriéndose a la tierra de Canaán, dijeron que allí ‘ciertamente [fluía] leche y miel; y este es el fruto de ella’ (Números 13:27).
“Pero los otros diez espías cayeron víctimas de sus propias dudas y temores y presentaron un informe negativo en cuanto al número y la estatura de los cananeos, diciendo que ese pueblo era ‘más fuerte que nosotros’ (Números 13:31), y que ellos eran, a su parecer, como langostas en comparación con los ‘gigantes’ que decían haber visto en ese país. Fueron, pues, víctimas de sus propios temores.
“Caleb y Josué hablaron al pueblo, diciendo:
‘… La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
“‘Si Jehová se agradaré de nosotros, Él nos llevara a esta tierra, y nos la entregara; tierra que fluye leche y miel.
“‘Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; SU amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros esta Jehová; no los temáis’ (Números 14:7-9).
“Sin embargo, el pueblo se inclinó más a aceptar el informe de los diez que dudaban que el de Caleb y Josué.
“Fue entonces que el Señor declaró que los hijos de Israel debían deambular por el desierto durante cuarenta años, hasta que pereciera la generación de incrédulos, de los que dudaban y tenían temor. Las Escrituras nos dicen que “aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.
“‘Pero Josué … y Caleb … quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra’ (Números 14:37-38).
“Fueron ellos los únicos que sobrevivieron después de las cuatro décadas de peregrinación y que tuvieron el privilegio de entrar en la tierra prometida, la tierra de la que habían presentado un buen informe.
“Vemos a nuestro derredor a algunos que son indiferentes en cuanto al futuro de esta obra, que son apáticos, que hablan de limitaciones, que expresan temores, que se dedican a buscar y a escribir sobre lo que consideran debilidades pero que en realidad son de poca importancia. Dudando del pasado, carecen de visión en cuanto al futuro. … No hay lugar en esta obra para aquellos que sólo piensan con pesimismo y desesperanza. El evangelio significa ‘buenas nuevas’. Es un mensaje triunfal y su causa debe aceptarse con entusiasmo”.
— El fallecido presidente Gordon B. Hinckley, en aquel entonces el Presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 1995, “Mantengámonos firmes; guardemos la fe”
Números 21

“Recientemente [visité] el desierto donde Moisés levantó una serpiente de bronce ante los errantes hijos de Israel. El Señor había prometido sanar a todos los que fuesen mordidos por las serpientes ponzoñosas, si tan solo la miraban (véase Números 21:5-9). Al levantar la doctrina de Cristo ante nosotros, el profeta del Señor está haciendo lo mismo ‘para sanar a las naciones (2 Nephi 25:20). Sean cuales sean las mordeduras, el veneno o las luchas que experimentemos en este desierto terrenal, no seamos como aquellos de la antigüedad o de la actualidad, que podrían haber sido sanados, pero, tristemente, ‘la razón por la que no quisieron mirar fue que no creyeron que los sanaría’ (Alma 33:20). El Libro de Mormón afirma: ‘Y ahora bien […], esta es la senda; y no hay otro camino, ni nombre dado debajo del cielo por el cual el hombre pueda salvarse en el reino de Dios. Y ahora bien, he aquí, esta es la doctrina de Cristo’ (2 Nephi 31:21)”.
— Élder Ahmad S. Corbitt, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2023, “¿Sabe por qué yo, como cristiano, creo en Cristo?”
“Consideren lo que sucedió cuando aparecieron serpientes ardientes voladoras entre los antiguos israelitas en su trayecto hacia la tierra prometida. La mordedura de una serpiente venenosa era mortal, pero la persona a quien mordían podía sanarse al mirar a una serpiente de bronce que Moisés había creado y colocado sobre un asta (véase Números 21:6-9). ¿Cuánta energía se necesita para mirar algo? Todos los que miraron tuvieron acceso a los poderes del cielo y fueron sanados. Otros israelitas que recibieron una mordedura no miraron a la serpiente de bronce y murieron. Quizás les faltaba la fe para mirar. Quizás no creyeron que una acción tan simple podía desencadenar la sanación prometida; o tal vez endurecieron voluntariamente su corazón y rechazaron el consejo del profeta de Dios.
El principio de activar las bendiciones que fluyen de Dios es eterno. Al igual que esos antiguos israelitas, nosotros también debemos actuar según nuestra fe en Jesucristo para ser bendecidos”.
— Élder Dale G. Renlund del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2019, “Tener muchas bendiciones”
“Después de relatar un acontecimiento aparentemente sencillo que tuvo grandes consecuencias, Nefi escribió: ‘Y así vemos que por pequeños medios el Señor puede realizar grandes cosas’ (1 Nefi 16:29). El Antiguo Testamento contiene un ejemplo vívido de esto. Leemos que los israelitas fueron atormentados por serpientes ardientes. Muchas personas murieron por causa de sus mordeduras (véase Números 21:6). Moisés oró para pedir ayuda y fue inspirado a hacer ‘una serpiente ardiente y [ponerla] sobre un asta’. Entonces, ‘cuando una serpiente mordía a alguno, y este miraba a la serpiente de bronce, vivía’ (versículo 9). ¡Una cosa tan sencilla produjo un resultado tan milagroso! Sin embargo, como explicó Nefi cuando enseñó este ejemplo a los que se estaban rebelando contra el Señor, aun cuando el Señor había preparado un medio tan sencillo para que ellos fuesen sanados, ‘por causa de la sencillez de la manera, o por ser tan fácil, hubo muchos que perecieron’ (1 Nefi 17:41).
“Ese ejemplo y esa enseñanza nos recuerdan que la sencillez de la manera, o lo fácil que es la tarea que se nos manda, no significa que no sea importante para el logro de nuestros deseos justos”.
— Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces el primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2018, “Cosas pequeñas y sencillas”
Números 22
“Desde que Dios designó profetas, ellos han sido autorizados para hablar en Su nombre, pero no declaran doctrinas inventadas ‘de [su] propia voluntad’ (Números 16:28) ni enseñan lo que no se ha revelado. Consideren las palabras del profeta Balaam del Antiguo Testamento, a quien se le ofreció un soborno para maldecir a los israelitas y beneficiar a Moab. Balaam dijo: ‘Aunque [el rey de Moab] me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová, mi Dios, para hacer cosa chica ni grande’ (Números 22:18). Los profetas de los últimos días están restringidos de manera similar. Exigir revelación de Dios es tan arrogante como improductivo. Por el contrario, esperamos en el Señor y en Su tiempo, cuando Él revele Sus verdades a través de los medios que Él ha establecido”.
— Élder Dale G. Renlund del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2022, “Su naturaleza divina y destino eterno”
Números 24
“En realidad, el discipulado puede alejarnos de los honores del mundo. Como dijo Balac a Balaam, ‘yo te dije que te honraría, mas he aquí que Jehová te ha privado de honra’ (Números 24:11-12). Las pinturas de la celebridad se borronean con gran facilidad, de todos modos. Nos aflige contemplar a aquellos que tuvieron una vez los halagos del mundo, como Judas, y luego ven que se aprovechan de ellos, los desprecian y los desechan (véase Mateo 27:3-5; Doctrina y Convenios 121:20). No obstante, si algunos de ellos están listos, es preciso que hasta les levantemos sus manos caídas (Hebreos 12:12; Doctrina y Convenios 81:5)”.
— El fallecido Élder Neal A. Maxwell, en aquel entonces miembro del del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2000, “Los artificios y las tentaciones del mundo”
Números 27
“Al confirmar a una persona miembro de la Iglesia, los que tienen la autoridad le ponen las manos en la cabeza y mandan: ‘Recibe el Espíritu Santo’. ¿No se aplica lo mismo al conferimiento del poder del sacerdocio? Hace muchos años, mi padre me puso sus manos sobre la cabeza para conferirme el sacerdocio de Melquisedec y, como dicen en el Antiguo Testamento, ‘puso su dignidad sobre mí y me dio el cargo’ (véase Números 27:18-23). Yo sabía que él tenía poder que conferir y que éste era real; conocía también la fuente primordial de ese poder y por eso recibí el Santo Sacerdocio de buena fe”.
— El fallecido Élder Carlos E. Asay, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 1985, “El juramento y el convenio del sacerdocio”

