La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Éxodo 35-40 y Levítico 1; 4; 16 y 19, que incluye detalles sobre el antiguo tabernáculo y el sacrificio de animales.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como de eruditos sobre estos capítulos de las Escrituras.
Éxodo 35
“El Padre Celestial puede bendecirnos con sabiduría y entendimiento, especialmente cuando los anhelamos y los buscamos con diligencia.
“‘Y lo ha llenado del espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en toda artesanía’ (Éxodo 35:31). …
“Recibimos sabiduría y entendimiento a medida que aprendemos a reconocer la voz de Dios y Su Espíritu”.
— Élder Gerrit W. Gong del Cuórum de los Doce Apóstoles, Semana de la Educación de BYU, agosto de 2025, “Un oído atento a la sabiduría, un corazón abierto al entendimiento ” (en inglés)
“Uno de los días de la semana que más disfruto es el domingo —el día de reposo, o mejor aún, el día del Señor. En ese día se nos da la oportunidad de demostrar el gran amor que sentimos por nuestro Padre Celestial, por Su Hijo, Jesucristo, y por nuestros semejantes al asistir puntualmente a la reunión sacramental, participar de la Santa Cena con seriedad y reverencia, renovar nuestros convenios y cumplir con nuestros llamamientos y asignaciones; así como dedicar tiempo a nuestra familia y estudiar aquello que nos inspire, con el único propósito de glorificar a Dios.
“Sobre el mandamiento de observar el día de reposo, leemos en el Antiguo Testamento: ‘Y Moisés hizo reunir a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que Jehová ha mandado hacer:
“‘Seis días se trabajará, pero el día séptimo os será santo, día de reposo dedicado a Jehová’ (Éxodo 35:1-2).”
— Élder José L. Alonso, Setenta Autoridad General, artículo de la revista Liahona de abril de 2019, “Deuteronomio 5:15: El Señor tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo” (en inglés)

Éxodo 39
“En cada templo se halla la inscripción ‘Santidad al Señor’ (véase Éxodo 39:30), la cual indica que tanto el templo como sus objetivos son santos. Los que entren en el templo también deben llevar el distintivo de la santidad. Puede que sea más fácil atribuir santidad a un edificio …
“Al paso que se van preparando templos para nuestros miembros, nuestros miembros deben prepararse para el templo”.
— El fallecido presidente Russell M. Nelson, en aquel entonces un miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2001, “La preparación personal para recibir las bendiciones del templo”
Éxodo 40

“Después de que los hijos de Israel emprendieron su travesía por el desierto, el Señor le mandó a Moisés que construyera un tabernáculo. … Se prepararon vestiduras sagradas para quienes servirían como sacerdotes, incluidas prendas que se llevarían debajo de otras vestiduras simbólicas. Dichas vestiduras se ‘ponían’ sobre los sacerdotes como parte de los lavamientos y las unciones (Éxodo 40:13). Una vez construido el tabernáculo conforme a las detalladas instrucciones del Señor, ‘una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenaba el tabernáculo’ (Éxodo 40:34). De ese modo el Señor aceptó el tabernáculo, y este llegó a ser Su morada sagrado.
“Como ‘Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre’ (Mormón 9:9), confío en que el Señor también acepta hoy todos Sus templos. Estoy agradecido de que, a pesar de nuestras imperfecciones, nos invita como huéspedes a Su casa. … Deberíamos desear entrar en Su casa con frecuencia, porque Jesús está ansioso de reunirse con nosotros allí”.
— Élder Allen D. Haynie, Setenta Autoridad General, en su devocional de BYU de octubre de 2023, “Encontrar a Jesús en la casa del Señor” (en inglés)
“Otra dimensión del orden en el sacerdocio se puede ver en el Antiguo Testamento, donde muchas referencias a la palabra orden están directamente relacionadas con el templo y los sacrificios. En Éxodo 40 leemos sobre la construcción del tabernáculo. Allí el Señor dio instrucciones detalladas sobre el arca del convenio, los altares y la mesa en la que Moisés debía ‘poner en orden las cosas [que debían de ponerse en orden sobre ella]’, incluyendo el pan (Éxodo 40:4). Aarón debía entonces traer a sus hijos y prepararlos para ‘servi[r] como mis sacerdotes; y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo por sus generaciones‘ (Éxodo 40:1-15). …
“Claramente, desde antes de la fundación del mundo se nos había enseñado el orden del sacerdocio y sus ordenanzas, y este conocimiento puede bendecirnos ahora mientras nos esforzamos por hacer que nuestras ofrendas sean aceptables al Señor”.
— Stephen M. Jones, en aquel entonces el decano de la Facultad de Bellas Artes y Comunicación de BYU, en su devocional de BYU de marzo de 2006, “‘Él ha hecho con nosotros un convenio eterno, ordenado en todas las cosas y seguro’” (en inglés)
Levítico 1

“A menudo, cuando los miembros de la Iglesia pensamos en los sacrificios en el Antiguo Testamento, pensamos en los numerosos mandamientos sobre sacrificios y ofrendas establecidos en la ley de Moisés, tal como se describen en Levítico. Estas leyes tenían el propósito de enseñar a los hijos de Israel a llegar a ser como Dios. …
“Los distintos sacrificios enseñaban muchos principios importantes del evangelio. Por ejemplo, el holocausto, se ofrecía principalmente como un símbolo del perdón de los pecados y un recordatorio de la venida de Cristo (véase Levítico 1). Quien presentaba la ofrenda se acercaba humildemente a Dios con un ‘corazón dispuesto’ (Éxodo 35:5), con espíritu de arrepentimiento y obediencia, ofreciendo lo mejor de su rebaño, ‘un macho sin defecto’ (Levítico 1:3), manifestando así fe en el poder del perdón y fidelidad a sus convenios. La ofrenda simbolizaba la entrega total y completa del Salvador por nosotros. La muerte de la ofrenda (el animal) representaba la muerte del hombre o la mujer pecadores y su renacimiento, por medio de Dios. La sangre derramada sobre el altar señalaba la sangre de la Expiación de Jesucristo, ofrecida por todos nosotros. El sacrificio se consumía por completo en el altar”.
— David Rolph Seely y Jo Ann H. Seely, BYU profesores del Departamento de Escrituras Antiguas, Universidad Brigham Young, artículo de la revista Liahona de septiembre de 2022, “Los sacrificios: símbolos del Salvador” (en inglés)
“Levítico hace referencia a una práctica religiosa que tiene que ver con la desolladura del becerro después de haber sido sacrificado: ‘Entonces degollará el becerro en la presencia de Jehová… Y desollará el holocausto’ (Levítico 1:5–6).
“Parece ser que ‘desollar’ aquí quiere decir despellejar el animal. Después de matar la ofrenda del sacrificio, el encargado de hacer dicha ofrenda o un integrante del sacerdocio despellejaba la bestia. El vocablo hebreo psht, que se traduce como ‘desollar’, generalmente quiere decir ‘quitar la ropa’ (véase Génesis 37:23; 1 Samuel 19:24; Ezequiel 16:39; 44:19).
“Los animales desollados que se sacrificaban eran símbolo de Jesucristo. A Jesús le quitaron la ropa —Sus vestidos y túnica— bruscamente antes de Su crucifixión:
“‘Y cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una para cada soldado; y tomaron también la túnica, mas la túnica era sin costura, toda tejida de arriba abajo.
“‘Y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será; para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes’ (Juan 19:23–24). …
“Asimismo, desollar los animales que se sacrificaban también preveía el azotamiento de Jesús. Cuando se presentó ante el gobernador romano Poncio Pilato, a Jesús lo azotaron, arrancándole pedazos de piel (véase Mateo 27:26). Tal vez Pedro hacía referencia a tal azotamiento o a las marcas posteriores de los clavos en las manos y en las muñecas del Salvador cuando dijo que Jesús ‘llevó nuestros pecados en su cuerpo’ (1 Pedro 2:24)”.
— Donald W. Parry, profesor de Biblia Hebrea y Manuscritos del Mar Muerto, Universidad Brigham Young, artículo de la revista Liahona de febrero de 2010, “Cristo y la cultura del Antiguo Testamento”
Levítico 16

“Levítico 16 describe cómo el sumo sacerdote, en el Día de la Expiación, debe rociar la sangre del sacrificio de animales ‘sobre el propiciatorio’ para ‘ha[cer] expiación’ (Levítico 16:15–16). Pablo utiliza la palabra propiciación para comparar la obra salvadora de Jesucristo con algo con lo que sus lectores estaban familiarizados: la obra de los sacerdotes en el templo para quitar los pecados del pueblo y reconciliarlo con Dios. Sin embargo, Pablo aclara que no es la sangre de los animales lo que salva, sino más bien la ‘propiciación por medio de la fe en [la] sangre [de Cristo]’ (Romanos 3:25)”.
— Jason R. Combs, en aquel entonces profesor adjunto de escrituras antiguas de BYU, artículo de la revista Liahona de agosto de 2023, “Las metáforas de la salvación de Pablo en sus contextos antiguos”
“La sangre de los sacrificios simboliza el poder de la sangre expiatoria de Jesucristo para santificar a los hijos de Dios. Cuando el sumo sacerdote llevaba la sangre del sacrificio atravesando el velo hasta el Lugar Santísimo el Día de la Expiación, y la rociaba sobre el propiciatorio del arca del convenio (véase Levítico 16:14-16), representaba simbólicamente a Cristo, el ‘gran sumo sacerdote’, quien, mediante Su Expiación, rasgó el velo por nosotros e hizo posible que pudiéramos ‘entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo’ (Hebreos 4:14; 10:19). …
“Tras el arrepentimiento y el ayuno de los israelitas, en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote llevaba la sangre de la ofrenda sustitutoria, entraba en el Lugar Santísimo y la rociaba sobre el propiciatorio en nombre de todo Israel para ‘cubrir’ sus pecados y reconciliarlos con Dios (véase Levítico 16:15)”.
— David Rolph Seely y Jo Ann H. Seely, BYU profesores del Departamento de Escrituras Antiguas, Universidad Brigham Young, artículo de la revista Liahona de septiembre de 2022, “Los sacrificios: símbolos del Salvador” (en inglés)
“La imposición de manos en la cabeza de algunos animales que habrían de ser sacrificados jugaba un papel significativo en el sistema de sacrificios de la antigüedad. …
“El hecho de imponer las manos sobre los animales para el sacrificio enseña la ley vicaria, es decir, el poder de uno para actuar en representación de otro. En este caso, se transfieren de forma simbólica los pecados del pueblo a la cabeza del animal o, como expresó un erudito de la Biblia, en la imposición de manos ‘el pecador se identifica con la víctima para el sacrificio a la que se dará muerte y simboliza el ofrecimiento de la propia vida de él’. El simbolismo de la imposición de manos, en el contexto de las ofrendas con sacrificio, se expresa en Levítico 16:21–22, donde el sumo sacerdote transfería los pecados y las iniquidades de Israel a la cabeza del macho cabrío:
“‘Y pondrá Aarón ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus transgresiones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío…
“‘Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos’.
“Claro está que los animales para el sacrificio eran tipo y sombra de Jesucristo, quien llevó sobre sí nuestros pecados e iniquidades antes de Su muerte en la cruz”.
— Donald W. Parry, profesor de Biblia Hebrea y Manuscritos del Mar Muerto, Universidad Brigham Young, artículo de la revista Liahona de febrero de 2010, “Cristo y la cultura del Antiguo Testamento”
Levítico 19

“La importancia de no maltratar a los demás se recalca en una anécdota sobre Hillel el sabio, un erudito judío que vivió en el siglo I antes de Cristo. Uno de los alumnos de Hillel estaba exasperado por la complejidad de la Torá: los cinco libros de Moisés con sus 613 mandamientos y los escritos rabínicos relacionados con ellos. El alumno desafió a Hillel a explicar la Torá solo durante el lapso de tiempo en que pudiera permanecer parado en un pie. Puede que Hillel no hubiera tenido mucho equilibrio, pero aceptó el desafío. Citó Levítico, diciendo: ‘No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico 19:18). Enseguida, Hillel concluyó: ‘Lo que es odioso para ti, no lo hagas al prójimo. Esa es la Torá completa; el resto es la explicación. Ve y aprende’”.
— Élder Dale G. Renlund del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2020, “Haz justicia, ama la misericordia y humíllate para andar con Dios”
“Esperamos que determinen, en espíritu de oración, lo que hacer —de acuerdo con su tiempo y circunstancias— para servir a los refugiados que vivan en sus barrios y comunidades. Esta es una oportunidad para servir individualmente, en familia y como organización para ofrecer amistad, tutoría y otro servicio cristiano, y es una de las muchas maneras en que las hermanas pueden servir. …
“Hermanas, sabemos que ayudar a los demás con amor es importante para el Señor. Piensen en estas admoniciones de las Escrituras:
“‘Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrine entre vosotros; y lo amarás como a ti mismo’ (Levítico 19:34)”.
— Hermana Linda K. Burton, en aquel entonces presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de abril de 2016, “‘Fui forastero’”
“La palabra extranjero procede de la palabra latina extraneus, que significa ‘exterior’ o ‘de afuera’. Por lo general, designa a alguien que es ‘forastero’ por varias razones, ya sea por su origen, su cultura, sus opiniones o su religión. Como discípulos de Jesucristo que se esfuerzan por estar en el mundo, pero no ser del mundo, a veces nos sentimos como forasteros. Nosotros, mejor que muchos otros, sabemos que ciertas puertas pueden llegar a cerrarse para aquellos a los que se considera diferentes.
“A lo largo de la historia, el pueblo de Dios ha recibido el mandamiento de cuidar de los extranjeros o de aquellos vistos como diferentes. En la antigüedad, existía la misma obligación de hospitalidad para un extranjero como para una viuda o un huérfano. Al igual que ellos, el extranjero se hallaba en una situación de gran vulnerabilidad, y su supervivencia dependía de la protección que recibiera de la población local. El pueblo de Israel recibió instrucciones precisas a este respecto: ‘Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrine entre vosotros; y lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto’ (Levítico 19:34)”.
— Élder Gérald Caussé del Cuórum de los Doce Apóstoles, en aquel entonces primer consejero del Obispado Presidente, conferencia general de octubre de 2013, “Ya no sois extranjeros”

