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‘Ven, sígueme’ del 19 al 25 de enero: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre Génesis 3-4 y Moisés 4-5?

La guía de estudio de esta semana incluye la Caída y la historia de Caín y Abel

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La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 3-4 y Moisés 4-5, que incluye la Caída y la historia de Caín y Abel.

A continuación, se presentan algunas citas de líderes de la Iglesia, tanto del pasado como del presente sobre estos capítulos de las Escrituras.

Génesis 3

“Una fe firme en Jesucristo no sucede de la noche a la mañana. No, en este mundo terrenal, los que crecen espontáneamente son los espinos y los cardos de la duda (véase Génesis 3:18). El árbol saludable y fructífero de la fe requiere un esfuerzo intencional, y una parte esencial de ese esfuerzo consiste en asegurarse de estar arraigados firmemente en Cristo. …

“Debemos preguntarnos: ¿Se basa mi testimonio en lo que espero que suceda en mi vida? ¿Depende de las acciones o de las actitudes de otras personas? ¿O está fundado firmemente en Jesucristo, ‘arraigado y sobreedificado en él’ (Colosenses 2:7), sean cuales sean las circunstancias cambiantes de la vida?”

Presidente Dieter F. Uchtdorf, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2024, “Nutran las raíces, y las ramas crecerán

“Las madres literalmente hacen sitio en su cuerpo a fin de nutrir a un bebé que aún no ha nacido y un lugar en su corazón al criarlos; pero nutrir no se limita a tener hijos. A Eva se la llamó ‘madre’ antes de que tuviera hijos (véase Génesis 3:20); creo que ‘ser madre’ significa ‘dar vida’. Piensen en las muchas maneras en las que dan vida. Podría significar dar vida emocional al desesperanzado o vida espiritual al que duda. Con la ayuda del Espíritu Santo, podemos crear un lugar de sanación emocional para el discriminado, el rechazado y el desconocido. De esas maneras tiernas pero poderosas, edificamos el Reino de Dios. Hermanas, todas nosotras vinimos a la tierra con estos dones maternales, de dar vida y de amar, porque ese es el plan de Dios”.

— Hermana Neill F. Marriott, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, conferencia general de abril de 2016, “¿Qué haremos?

“Al oír la voz de Dios después de participar del fruto prohibido, Adán y Eva se escondieron en el Jardín de Edén. Dios llamó a Adán y le preguntó: ‘¿Dónde estás? Y [Adán] respondió: Oí tu voz… y tuve miedo’ (Génesis 3:9–10). Particularmente, uno de los primeros efectos de la caída fue que Adán y Eva sintieron temor. Esa poderosa emoción es un elemento importante de nuestra existencia terrenal. ...

“El conocimiento correcto del Señor y la fe en Él, nos dan la fuerza para calmar nuestros temores, porque Jesucristo es la única fuente de paz duradera. ...

“La paz que Cristo da nos permite ver la vida terrenal a través de la preciada perspectiva de la eternidad y otorga una firmeza espiritual (véase Colosenses 1:23) que nos ayuda a mantener un enfoque constante en nuestro destino celestial. Por lo tanto, podemos ser bendecidos para calmar nuestros temores porque Su doctrina nos brinda propósito y dirección en todos los aspectos de la vida. Sus ordenanzas y convenios dan fortaleza y consuelo en los momentos buenos y malos; y Su autoridad del sacerdocio brinda la seguridad de que las cosas que más importan pueden perdurar tanto en esta vida como en la eternidad”.

Élder David A. Bednar del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2015, “Por tanto, calmaron sus temores

Génesis 4

"Caín y Abel" es por Robert T. Barrett.
"Caín y Abel" es por Robert T. Barrett. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Curiosamente, una de las preguntas más antiguas y profundas de la historia de esta tierra la hizo Caín al responder a la que Dios le formuló después de que mató a su hermano Abel: ‘¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?’ (Génesis 4:9). Esta pregunta merece seria reflexión de parte de los que buscan hacer la voluntad de Dios. ...

“Como discípulos del Señor Jesucristo, tenemos la responsabilidad de cuidar y prestar servicio a nuestros hermanos y hermanas. ... Debemos agrandar el círculo de nuestra influencia; nuestro servicio a otras personas debe ser independiente de la raza, del color, de la posición o el parentesco. Después de todo, el mandamiento de “socorr[er] a los débiles, levant[ar] las manos caídas y fortalec[er] las rodillas debilitadas” (Doctrina y Convenios 81:5) no tiene excepciones”.

Élder Michael J. Teh, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2007, “De las cosas pequeñas

“Tal vez algunos recuerden un antiguo refrán: ‘El diablo me obligó a hacerlo’. Hoy deseo decirles, con palabras absolutamente ciertas, que el adversario no puede obligarnos a hacer nada. Él aguarda a nuestra puerta, como dicen las Escrituras, y nos persigue día a día (véase Génesis 4:7). Cada vez que salimos, con cada decisión que tomamos, decidimos avanzar, ya sea en dirección hacia él o hacia nuestro Salvador. Pero el adversario se debe alejar si le decimos que se aleje. Él no puede influir en nosotros a menos que se lo permitamos, ¡y él lo sabe! La única vez que puede influir en nuestro cuerpo y en nuestra mente —en nuestro propio espíritu— es cuando se lo permitimos. Dicho en otras palabras: ¡No tenemos por qué sucumbir a sus tentaciones!”

— El fallecido élder Robert D. Hales, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2006, “Para actuar por nosotros mismos: El don y las bendiciones del albedrío

“La fama basada en rumores, en la realidad, o en lo que se establece mediante un apodo, es casi imposible de superar. El refrán que dice: ‘No sacar los trapos al sol’ es un sabio consejo. No es necesario, ni apropiado ni saludable dar a conocer nuestros errores privados o pecados familiares para el escrutinio público. Cuanto más se conozca el pecado, más difícil será el arrepentimiento o el cambio.

“Esto no significa que los pecados se deban cubrir, aunque ése sea el impulso natural de cualquiera que cometa un pecado. En vez de arrepentirnos, queremos esconder cualquier error o pecados cometidos, pero, como Caín descubrió cuando mató a Abel: no le fue posible esconder sus pecados del Señor (véase Génesis 4:9-10), porque todas las cosas están presentes delante de Él. Él ve todo error que cometemos, pero, a diferencia de la gente en general, con el conocimiento que Él tiene de nuestros pecados nos brinda la promesa específica de que Él no los recordará más si nos arrepentimos”.

— Élder Lynn A. Mickelsen, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2003, “La Expiación, el arrepentimiento y la ropa sucia

Moisés 4

"Leaving Eden" es por Annie Henrie Nader.
"Leaving Eden" es por Annie Henrie Nader. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Recordarán que hubo oposición en el jardín, y que a Lucifer se le permitió probar a Adán y a Eva. Primero tentó a Adán para que comiera del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Recordando el mandamiento de no hacerlo, Adán se resistió. Luego vino Eva, quien decidió comer del fruto y convenció a Adán para que hiciera lo mismo.

“Más tarde, Adán y Eva declararon que aquella decisión fue necesaria para cumplir con el plan del Padre Celestial. Pero al comer del fruto, transgredieron la ley, una ley que procedía directamente del Padre. La resultante y aplastante comprensión del bien y del mal debe haberlos dejado angustiados cuando oyeron la voz del Padre anunciando Su regreso al jardín. Se dieron cuenta de que estaban desnudos —porque estaban, de hecho, sin ropa— tras haber vivido en un estado de inocencia (véase Moisés 4:13-17). Aunque tal vez más doloroso que el haber estado sin ropa en ese momento era que ahora se encontraban expuestos a causa de su transgresión. Estaban indefensos y vulnerables; estaban desnudos en todo el sentido de la palabra.

“Lucifer, siempre oportunista, conociendo su estado expuesto y debilitado, los tentó una vez más, en esta ocasión para que se escondieran de Dios.

“A esa tentación la llamaré la ‘segunda tentación’; es la tentación que puede traer las mayores consecuencias si sucumbimos a ella. ...

“Si sufren una lesión física, su estado empeorará y puede que su vida corra peligro si no buscan la atención médica adecuada. Lo mismo se puede decir de las heridas espirituales. Solo las heridas espirituales que no se tratan pueden amenazar su salvación eterna. No se escondan de quienes los aman y los apoyan; más bien, corran hacia ellos. Los buenos obispos, presidentes de rama y líderes pueden ayudarlos a acceder al poder sanador de la Expiación de Jesucristo.

“A los que tal vez estén escondidos, les imploramos que regresen. Ustedes necesitan lo que el Evangelio y la Expiación de Jesucristo les ofrece, y nosotros necesitamos lo que ustedes pueden ofrecer. Dios conoce sus pecados; no pueden esconderse de Él. Reconcíliense con Él”.

Élder Scott D. Whiting, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2025, “Cuídense de la segunda tentación

“Desde el principio, el albedrío y la oposición fueron esenciales en el plan del Padre y en la rebelión de Satanás contra ese plan. En el concilio de los cielos, como el Señor le reveló a Moisés, Satanás ‘pretendió destruir el albedrío del hombre’ (Moisés 4:3). Esa destrucción era la consecuencia natural de las condiciones de la propuesta de Satanás. Se presentó ante el Padre y dijo: ‘Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra’ (Moisés 4:1).

“De ese modo, Satanás propuso llevar a cabo el plan del Padre de una manera que impediría el cumplimiento del propósito del Padre y le otorgaría a Satanás Su gloria.

“La propuesta de Satanás habría garantizado una igualdad perfecta: ‘[Redimiría] a todo el género humano’, de modo que no se perdería ni una sola alma. Nadie dispondría de albedrío ni de libertad de elección, por lo cual no se requeriría ninguna oposición. No existiría ninguna prueba, ningún fracaso ni ningún éxito. No habría ningún progreso ...

“El propósito de Satanás era atribuirse el honor y el poder del Padre (véanse Isaías 14:12–15; Moisés 4:1, 3). ‘Pues’, dijo el Padre, ‘por motivo de que Satanás se rebeló contra mí… hice que fuese echado abajo’ (Moisés 4:3) con todos los espíritus que habían ejercido su albedrío para seguirlo (véanse Judas 1:6; Apocalipsis 12:8–9; D. y C. 29:36–37). Arrojados como espíritus desprovistos de cuerpo en la esfera terrenal, Satanás y sus seguidores tientan y procuran engañar y cautivar a los hijos de Dios (véase Moisés 4:4). Así es como el maligno, quien se opuso al plan del Padre y procuró destruirlo, en realidad lo facilitó, ya que la oposición es lo que hace posible escoger, la oportunidad de escoger lo correcto es lo que conduce al progreso, que es el propósito del plan del Padre".

Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2016, “Oposición en todas las cosas

“Jóvenes, su ordenación al sacerdocio es un gran privilegio y responsabilidad y no una licencia para dominar. Sean indefectiblemente dignos para ejercer ese poder divino, que se les brinda para prestar servicio. En ningún otro momento es un hombre más extraordinario que cuando es guiado por el Espíritu con el fin de honrar el sacerdocio que posee.

“Si se casan con una mujer virtuosa que escucha la voz del Señor, ella bendecirá la vida de ustedes todos los días de su vida. Piensen en Eva. Ella fue quien primero vio que el fruto del árbol era bueno; y una vez que comió, ‘dio también a su marido, y él comió’ (Moisés 4:12). Si no hubiera sido por Eva, nuestro progreso habría terminado”.

— Hermana Sheri L. Dew, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2001, “No es bueno que el hombre ni la mujer estén solos

Moisés 5

"A Semejanza del Sacrificio del Unigénito del Padre" es de Mike Malm.
"A Semejanza del Sacrificio del Unigénito del Padre" es de Mike Malm. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“La obediencia voluntaria de ustedes a los mandamientos de Dios, a pesar de no tener un conocimiento completo de Sus motivos, los coloca en la compañía de Sus profetas. En Moisés 5 se nos enseña acerca de una interacción particular entre Adán y un ángel del Señor.

“Después de que el Señor diera a Adán y a Eva ‘mandamientos de que adorasen al Señor su Dios y ofreciesen las primicias de sus rebaños como ofrenda al Señor’, en las Escrituras se nos dice que ‘Adán fue obediente a los mandamientos del Señor’. Continuamos leyendo que ‘después de muchos días, un ángel del Señor se apareció a Adán y le dijo: ¿Por qué ofreces sacrificios al Señor? Y Adán le contestó: No sé, sino que el Señor me lo mandó’ (Moisés 5:5-6).

“La obediencia de Adán precedió a su entendimiento y lo preparó para recibir el conocimiento sagrado de que estaba participando en un símbolo sagrado de la Expiación de Jesucristo. Del mismo modo, nuestra humilde obediencia allanará el camino para nuestro discernimiento espiritual de las vías de Dios y Su propósito divino para cada uno de nosotros. El esforzarnos por aumentar nuestra obediencia nos acerca más a nuestro Salvador, Jesucristo, porque la obediencia a Sus leyes y mandamientos supone establecer eficazmente una conexión con Él”.

Hermana Tracy Y. Browning, segunda consejera de la presidencia general de la Primaria, conferencia general de octubre de 2024, “Buscar respuestas a las preguntas espirituales

“Cuando tuvieron hijos, Adán y Eva enseñaron a su familia lo que habían aprendido de los mensajeros celestiales. Se centraron en que sus hijos también comprendieran y acogieran esos principios que los harían felices en esta vida, y también los prepararon para regresar con sus Padres Celestiales después de haber aumentado sus habilidades y demostrado su obediencia a Dios. Mientras tanto, aprendieron a apreciar sus diferentes puntos fuertes y se apoyaron mutuamente en su obra de importancia eterna (véase Moisés 5:1-12)”.

Hermana Jean B. Bingham, en aquel entonces presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de abril de 2020, “Unidos para llevar a cabo la obra de Dios

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