La guía de estudio de esta semana “Ven, sígueme” abarca Doctrina y Convenios 27 y 28, que incluye la enseñanza de que solo los profetas reciben revelación para toda la Iglesia.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes de la Iglesia, tanto pasados como presentes, sobre estas secciones de Doctrina y Convenios.
Doctrina y Convenios 27
“El Sacerdocio de Melquisedec es la autoridad divina que Dios ha delegado para efectuar Su obra de “llevar a cabo… la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39); en 1829, los apóstoles del Salvador, Pedro, Santiago y Juan lo confirieron a José Smith y a Oliver Cowdery (véase D. y C. 27:12). Es sagrado y poderoso, más allá de nuestra capacidad de descripción.
“Las llaves del sacerdocio son los poderes para dirigir el ejercicio de la autoridad del sacerdocio. Por lo tanto, cuando los apóstoles confirieron el Sacerdocio de Melquisedec a José y a Oliver, también les dieron las llaves para dirigir su uso (véase D. y C. 27:12–13). …
“El Sacerdocio de Melquisedec no es un rango ni un título. Es un poder divino que se nos confía para su uso en beneficio de la obra de Dios para Sus hijos. Debemos recordar siempre que los hombres que poseen el sacerdocio no son ‘el sacerdocio’. No es apropiado decir ‘el sacerdocio y las mujeres’. Deberíamos decir ‘los poseedores del sacerdocio y las mujeres’”.
— Presidente Dallin H. Oaks, primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2018, “Los poderes del sacerdocio”
“En una época en que las fuerzas del mal atacan a la familia, … la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce han expuesto en ‘La Familia: Una Proclamación para el Mundo’ lo siguiente: ‘Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud’”.
“Esto implica criar a los hijos con amor, apoyarlos y enseñarles en cuanto a todas las cosas concernientes a la rectitud para que se mantengan firmes, con los lomos ceñidos con la verdad, ‘llevando puesta la coraza de la rectitud y calzados [los] pies con la preparación del evangelio de paz’ (Doctrina y Convenios 27:16)”.
— Élder Francisco J. Viñas, entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2010, “Cosas concernientes a la rectitud”

“Hay un hecho muy claro: el lugar más seguro y la mejor protección de las enfermedades morales y espirituales los constituyen el hogar y la familia estables. Esto siempre ha sido cierto y será cierto para siempre. Debemos conservar eso en primer lugar en la mente.
“Las Escrituras hablan de tomar ‘el escudo de la fe’, y el Señor dice: ‘con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos de los malvados’ (Doctrina y Convenios 27:17).
“Donde mejor se fabrica ese escudo de la fe es en la industria casera. Si bien ese escudo se puede pulir en las clases de la Iglesia y con las actividades de ésta, debe confeccionarse en casa y a la medida de cada persona.
“El Señor ha dicho: ‘…tomad sobre vosotros toda mi armadura, para que podáis resistir el día malo, después de haber hecho todo, a fin de que podáis persistir’ (Doctrina y Convenios 27:15).
“En muchos aspectos, nuestros jóvenes son mucho más fuertes y mejores de lo que fuimos nosotros. Ni ellos ni nosotros debemos tener miedo de lo que yace adelante”.
— El difunto presidente Boyd K. Packer (en inglés), entonces presidente en funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2004, “No temáis”
“Los testimonios personales son el cimiento y la fortaleza de la lglesia. Nuestro testimonio proporciona una luz orientadora que nos guía hacia un cometido que dirige nuestra conducta y nuestra forma de vida. Nuestro testimonio es el norte certero de nuestra brújula espiritual; es una fuerza impulsante que no se puede ver pero se puede sentir; es un ardor interior que nos dice lo que está bien. …
“Nuestro testimonio es el fruto de la obediencia y se recibe en forma de paz, de gozo y por medio de la comprensión de los principios del evangelio en nuestro corazón. Un testimonio es ‘el escudo de la fe con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos de los malvados’ (Doctrina y Convenios 27:17)”.
— El difunto élder Robert D. Hales (en inglés), entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1994, “La importancia de recibir un testimonio personal”
“Las características de esta dispensación, en comparación con otras, son únicas por ser la última de todas, acerca de la cual el profeta José Smith recibió esta información divina contenida en una revelación:
“‘A quienes he encomendado las llaves de mi reino y una dispensación del evangelio para los últimos tiempos; y para el cumplimiento de los tiempos, en la cual juntaré en una todas las cosas, tanto las que están en el cielo, como las que están en la tierra’ (Doctrina y Convenios 27:13)”.
— El difunto élder Alvin R. Dyer, entonces asistente del Consejo de los Doce, en la conferencia general de abril de 1972, “La última dispensación” (en inglés)
Doctrina y Convenios 28

“Satanás nos tentará a malgastar nuestro tiempo mediante distracciones disfrazadas. … Hiram Page, uno de los Ocho Testigos del Libro de Mormón, nos enseñó una valiosa lección sobre las distracciones. Tenía cierta piedra y mediante ella registró lo que creía que eran revelaciones para la Iglesia (véase Doctrina y Convenios 28). Al ser corregido Hiram, un relato dice que la piedra fue tomada y molida hasta convertirla en polvo para que nunca más volviera a ser una distracción. Los invito a identificar las distracciones que nos hacen perder el tiempo y que quizás deban ser molidas en sentido figurado. Tendremos que ser sabios en nuestro juicio para asegurarnos de que la balanza del tiempo esté correctamente equilibrada e incluya al Señor, la familia, el trabajo y las actividades recreativas sanas. Como muchos ya han descubierto, aumenta la felicidad en la vida cuando dedicamos nuestro tiempo a buscar aquello que es ‘virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza’ (Artículos de Fe 1:13)”.
— Élder Ian S. Ardern, entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2011, “Un tiempo de preparación”
“Hay veces en las que el Señor nos revela cosas que son específicas para nosotros. Sin embargo, en muchos, muchos casos Él concede un testimonio de la verdad a quienes lo compartirán con los demás. Ése ha sido el caso con todos los profetas desde los días de Adán. Más aún, el Señor espera que los miembros de Su Iglesia ‘en todo tiempo [abran la] boca para declarar [Su] evangelio con el son de regocijo’ (Doctrina y Convenios 28:16).”
— Élder Dieter F. Uchtdorf, entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2011, “A la espera en el camino a Damasco”
“La crítica puede ser otra fuente de apostasía personal. Cuando buscamos faltas en los demás o empezamos a pensar que podríamos tomar mejores decisiones que nuestros líderes, debemos recordar la experiencia de Oliver Cowdery, el segundo élder de la Iglesia.
En Doctrina y Convenios 28:2, a Oliver Cowdery se le dice mediante una revelación dada a José Smith: ‘Nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith, hijo’. Con el tiempo, lamentablemente, Oliver se rebeló contra José, diciendo: ‘Si dejo esta iglesia, caerá’. José respondió: ‘Oliver, inténtalo tú’. Oliver lo intentó, y cayó. Sin embargo, el reino de Dios permaneció firme.
Entramos en un estado de apostasía cuando asumimos una autoridad que no poseemos o cuando buscamos revelación para una mayordomía fuera de nuestra esfera de responsabilidad. Nuestro deber, como se le reveló a Oliver Cowdery, es ser obedientes a las cosas (Doctrina y Convenios 28:3) que el Señor revela a Su profeta y a nuestros otros líderes llamados mediante la autoridad del sacerdocio”.
— Élder Claudio D. Zivic, entonces Setenta Autoridad General, en el artículo de la revista Ensign de junio de 2009 “Cómo evitar la apostasía personal” (en inglés)

“Los profetas modernos nos han advertido que las verdaderas impresiones personales del Señor siempre estarán en armonía con lo que se enseña en las Escrituras y por los profetas vivientes. Es bueno recordar, además, que solo el presidente de la Iglesia recibe revelación para toda la Iglesia (véanse Doctrina y Convenios 28:2; Doctrina y Convenios 107:91-92). La revelación personal es para la propia edificación”.
— Grant E. Barton, entonces director de capacitación en el Centro de Capacitación Misional de Provo, en el artículo de la revista Ensign de febrero de 1996 “Cómo discernir las respuestas a nuestras oraciones” (en inglés)
“Nosotros, al igual que aquellos de antaño, tenemos la sagrada obligación de compartir el Evangelio con nuestros vecinos y amigos, ‘enseñándoles que guarden todas las cosas que [yo el Señor] os he mandado’ (Mateo 28:20). La instrucción del Señor a Oliver Cowdery también se aplica a cada uno de nosotros: ‘Y en todo tiempo abrirás tu boca para declarar mi evangelio con el son de regocijo’ (Doctrina y Convenios 28:16)”.
— Élder Kwok Yuen Tai, entonces Setenta Autoridad General, en el artículo de la revista Ensign de octubre de 1995: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones” (en inglés)
“Las maneras rápidas y fáciles de ‘regresar’ no se pueden preparar en las Oficinas Generales de la Iglesia ni entregarlas a los líderes locales del sacerdocio. El amor no se puede transmitir a distancia, ni siquiera con las nuevas tecnologías. Estos dos grandes mandamientos deben ser aplicados por los líderes de la Iglesia localmente, edificando así la Iglesia en todo el mundo:
“’Predicarás mi evangelio… y harás establecer mi iglesia’ (Doctrina y Convenios 28:8).
“Cuando eso suceda, se recibirán grandes bendiciones de valor eterno”.
— Presidente Russell M. Nelson, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la revista Ensign de enero de 1987 “Ama a tu prójimo” (en inglés)
