En los últimos meses, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Argentina y Perú han reafirmado su compromiso con los valores del cuidado y el amor por su prójimo a través de diversos actos de servicio desinteresado.
Desde mejorar las escuelas hasta reconstruir hogares, estas acciones reflejan una profunda dedicación al bienestar de la comunidad, mostrando el poder del servicio desinteresado. Sus esfuerzos colectivos han mejorado significativamente tanto el entorno físico como la unidad de la comunidad.
La dedicación de estos voluntarios ejemplifica su compromiso con los necesitados y demuestra el impacto positivo que el servicio puede tener en la comunidad.
El servicio como fuente de gozo en La Plata, Argentina

En enero, los voluntarios se reunieron en la Escuela Técnica N.º 3, Jardín de Infantes y Maternal Municipal N.º 5 en Buenos Aires, Argentina, para llevar a cabo algunas mejoras muy necesarias, según la Sala de Prensa de la Iglesia en Argentina.
Estos actos de servicio — reparaciones de techos, poda de árboles, limpieza de malezas, mantenimiento del edificio y sus jardines, limpieza de escombros y pintura de la fachada — no solo transformaron la apariencia de la escuela, sino que también crearon un ambiente más seguro y acogedor para los estudiantes y los maestros.
Los funcionarios de la escuela expresaron su gratitud y describieron el trabajo como una fuente de gozo y orgullo para la comunidad educativa.


En el Jardín de Infantes y Guardería Municipal N°5, miembros de La Plata también unieron fuerzas para llevar a cabo tareas de pintura, desmalezado, poda y mantenimiento del edificio y sus jardines, mejorando el entorno y creando un espacio más adecuado para los niños y su personal.
La acción fue un ejemplo de la dedicación y el compromiso de los voluntarios hacia aquellos que más lo necesitan.

Los voluntarios en La Plata también trabajaron en la limpieza y mejora del paseo ubicado entre las calles 7 y 90. Recolectaron desechos, mejoraron los senderos y podaron árboles, restaurando la funcionalidad, embelleciendo el entorno y también promoviendo el cuidado de los recursos compartidos en un espacio utilizado por los vecinos.
Un servicio desinteresado en Perú

El 25 de diciembre de 2024, una tragedia azotó el distrito Túpac Amaru Inca en Pisco, Perú, cuando se produjo un incendio alrededor de la 1:00 h. — según la Sala de Prensa de la Iglesia en Perú — destruyendo cuatro hogares y dejando a varias familias sin techo en un día que suele estar lleno de alegría y unidad familiar.
En respuesta a la tragedia, la alcaldesa del distrito, la Dra. Fresia Choccña Sánchez, se comunicó personalmente con el obispo Henry Jhonatan Gutiérrez Ubaqui, líder del Barrio La Villa en la Estaca Pisco Perú, para solicitar apoyo.
El hermano Jesús Nina, consejero en el obispado del Barrio La Villa, y Walter Balarezo Ramos, presidente del cuórum de élderes, pusieron a los miembros del barrio en acción inmediata.
El grupo de voluntarios de la Iglesia, llamado “Manos que Ayudan”, conocido por su servicio desinteresado en la comunidad, se reunió el 26 y 27 de diciembre. Juntos pudieron lograr lo siguiente:
- Una limpieza exhaustiva del área afectada por el incendio.
- Construcción de un módulo de madera contrachapada para proporcionar un espacio seguro donde la familia de Lisbet Barrios Alache y sus seres queridos pudieran pasar la noche.
- Miembros de la Sociedad de Socorro de La Villa recolectaron alimentos y otros artículos esenciales para apoyar a las víctimas en este momento difícil.
Siguiendo el ejemplo de Cristo

Después del servicio, las familias afectadas expresaron su gratitud por la respuesta rápida y dispuesta de quienes los ayudaron a comenzar a reconstruir sus vidas.
Este esfuerzo conjunto fue un recordatorio del compromiso de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de servir a los demás, especialmente en tiempos de necesidad.
La actividad no solo alivió las necesidades inmediatas de las familias afectadas, sino que también fortaleció los lazos entre la Iglesia y la comunidad de Túpac Amaru Inca.
Al seguir el ejemplo de Jesucristo, quien enseñó a amar y servir a los demás, los miembros demostraron cómo los pequeños actos de bondad pueden tener un impacto significativo.
Esta experiencia sirve como testimonio del poder del servicio desinteresado y de cómo la unidad puede transformar incluso los momentos más oscuros en oportunidades para compartir luz y esperanza.


