A continuación, se encuentra el texto de la oración que ofreció el élder Ronald A. Rasband del Cuórum de los Doce Apóstoles, para dedicar el Templo de Managua, Nicaragua, el domingo 18 de octubre de 2026.
Oh Dios, nuestro eterno y amoroso Padre Celestial, venimos ante Ti en sagrada y solemne oración para dedicar este magnífico Templo de Managua, Nicaragua. Que se erija como un faro de rectitud, fortaleza, promesa eterna y paz.
Te agradecemos por amarnos, por escuchar nuestras oraciones y por proporcionarnos un plan que nos permita, si vivimos dignamente, volver a vivir Contigo por toda la eternidad. Estamos inmensamente agradecidos por nuestro Salvador, Jesucristo, por Su Expiación, Su misericordia, y Su amor, así como por el Espíritu Santo, que nos guía de manera apacible en nuestra vida terrenal. Estamos agradecidos por el profeta José Smith, por la restauración del evangelio y por nuestro querido profeta viviente, el presidente Dallin H. Oaks.
Te agradecemos por el Libro de Mormón, por sus enseñanzas que abren nuestra mente y nuestro corazón a la verdad, y por los numerosos relatos que contiene sobre quienes valientemente llegaron y se establecieron en estas tierras prometidas.
Reconocemos Tu mano en el establecimiento del evangelio en esta tierra de Nicaragua y te estamos agradecidos por ello. Que el evangelio florezca a medida que los Santos de aferren firmemente a sus convenios y vivan de tal manera que su ejemplo cristiano atraiga a otras personas a la Iglesia. Oramos por los misioneros y sus líderes, quienes enseñarán y bautizarán a las personas que estén preparados para recibir el evangelio. Estamos agradecidos por los numerosos misioneros y líderes que han prestado servicio aquí antes.
Oramos por los líderes de esta nación, para que reconozcan la bendición que representa para su pueblo poder adorarte en esta, Tu santa casa y la honren. Que el espíritu de este templo traiga paz a Nicaragua y a todos sus habitantes.
Ahora, por asignación del presidente Dallin H. Oaks, con el poder y la autoridad del santo Sacerdocio de Melquisedec, que es tan precioso para mí, y en virtud del santo apostolado, dedico a Ti y a Tu Hijo Jesucristo, este Templo de Managua, Nicaragua de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Te rogamos que lo aceptes como una ofrenda de los creyentes de esta nación y de todos los continentes, cuyos diezmos y ofrendas voluntarias hacen posible el recogimiento de Tus hijos.
Te pedimos, Padre Celestial, que cuides este hermoso templo, que se destaca a la vista en una de las ciudades más grandes de Centroamérica. Dedicamos toda su estructura desde lo más profundo de sus cimientos hasta su aguja, así como los edificios auxiliares, los muros exteriores, las ventanas, las oficinas interiores, las salas, los salones y los altares. Dedicamos también los bellos jardines y la iluminación exterior que crea una sagrada presencia en esta comunidad. Dedicamos los edificios adyacentes, entre ellos, los alojamientos para quienes asistan, el edificio auxiliar y las instalaciones mecánicas para que todos se utilicen y funcionen debidamente. Rogamos que protejas este templo de los desastres naturales y de cualquier persona que intente dañarlo o alterar su apariencia.
Oramos por el presidente y la directora del templo, así como por quienes presten ese servicio después de ellos en los años venideros. Oramos por los consejeros y las asistentes de la directora. Rogamos que los obreros del templo estén llenos de paciencia, amor y gratitud por el privilegio de servir en la casa del Señor.
Que todos los que acudan al templo para adorar lo hagan con un corazón preparado para progresar en el evangelio y llevar esa rectitud a sus hogares y familias. Que nuestros queridos jóvenes que vienen al baptisterio se acerquen más a Jesucristo y, por inspiración, aprendan cuál es Tu plan para cada uno de ellos.
Que pensemos de manera celestial y permitamos que Tu Espíritu prevalezca en nuestra vida. Y, tal como nos han aconsejado nuestros profetas, que nos esforcemos siempre por ser pacificadores. Es nuestro humilde ruego que las palabras “Santidad al Señor” que adornan el exterior de este templo, den testimonio de que Tu pueblo aquí se ve fortalecido por medio de su fe en Jesucristo, su deseo de seguirlo y vivir Su evangelio restaurado. Lo pedimos en el nombre del Príncipe de Paz, el Rey de reyes, el Señor de señores, en el nombre de Jesucristo, amén.
