A continuación, se encuentra el texto de la oración que ofreció el élder Dale G. Renlund, del Cuórum de los Doce Apóstoles para dedicar el Templo de Dávao, Filipinas, el domingo 3 de mayo de 2026.
Nuestro amado Padre Celestial, te agradecemos por las muchas bendiciones que has derramado sobre Tus hijos en toda Filipinas, incluidos aquellos a quienes prestará servicio el Templo de Dávao, Filipinas. Con profunda humildad, reconocemos Tu bondad, amor y compasión.
Te agradecemos por los fieles Santos de los Últimos Días de este distrito del templo, quienes han prestado servicio con devoción a lo largo de los años. Reconocemos sus sacrificios, así como las contribuciones de los miembros en Filipinas y en todo el mundo, que han hecho posible este templo. Te rogamos que los bendigas, así como a quienes servirán en este templo en el futuro por su fe y fidelidad.
Te rogamos que derrames bendiciones específicas sobre estas personas. Restáurales aquello que no pueden restaurar por sí mismas, sana las heridas que no pueden sanar, repara lo que esté irremediablemente roto, compénsalas por cualquier injusticia que experimenten y sana incluso los corazones más destrozados. Concédeles estas bendiciones para que puedan cumplir sus misiones en la mortalidad.
Nos hemos reunido hoy para dedicar este templo, este ‘monte de la casa de Jehová’ (Isaías 2:2) donde Tu Hijo pueda ‘enseñarnos acerca de sus caminos’ (Isaías 2:3). Por la autoridad del sacerdocio de Melquisedec, bajo la dirección del presidente Dallin H. Oaks y en ejercicio de las llaves del santo apostolado, dedicamos solemnemente el Templo de Dávao, Filipinas (en inglés), de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días a Ti y a Tu Hijo Amado, Jesucristo. Dedicamos cada parte y detalle de este hermoso edificio, desde sus cimientos hasta la cúpula y la aguja que lo corona.

Dedicamos las estructuras auxiliares, los terrenos circundantes y los jardines. También dedicamos el hermoso centro de reuniones ubicado en el terreno del templo. Te suplicamos que protejas este templo, el centro de reuniones y sus alrededores de las fuerzas adversas de la naturaleza o de actos de maldad.
Reconocemos que el templo no es simplemente una hermosa estructura, sino un lugar santo donde se pueden realizar ordenanzas sagradas que permiten a Tus hijos, a ambos lados del velo, hacer convenios Contigo y guardarlos. Estamos agradecidos porque, al adorarte a Ti y a Tu Hijo aquí, podemos aprender mejor de Tus caminos y seguir más plenamente a Tu Hijo. Rogamos que la plenitud del Espíritu Santo dirija nuestras vidas. Con humildad oramos para que nuestra adoración aquí nos ayude a madurar en nuestro discipulado y a vivir con una perspectiva eterna.
Te suplicamos protección contra el mal y que nos concedas mayor poder para resistir la tentación y para arrepentirnos cuando tropecemos. Te pedimos que nos bendigas con esperanza, consuelo y fortaleza para resistir mejor las pruebas y las aflicciones de la mortalidad.
Te rogamos que nos concedas mayor acceso a Tu poder al guardar los convenios que hacemos contigo. Te pedimos que el templo sea el medio por el cual recibamos todas las bendiciones prometidas a Abraham.
Te agradecemos por el papel central de Jesucristo en el plan de salvación. Sabemos que Él llevó “nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores”, que “Él cargó la iniquidad de todos nosotros” (Isaías 53:4-6), que Él “sufrió la cruz” (Hebreos 12:2), quebrantó “las ataduras de la muerte” (Mosíah 15:23), “subió a los cielos, y reclam[ó de Ti los] derechos de misericordia” (Moroni 7:27) para aquellos que tienen fe en Su nombre (Moroni 7:28).
Sentimos que Él desea que accedemos a Su poder para que pueda perdonar nuestros pecados y librarnos del castigo que de otro modo mereceríamos. Reconocemos que Él quiere transformarnos, que lleguemos a perfeccionarnos en Él y, por lo tanto, ayudarnos a ser santificados. Nos asombra el amor que Él nos ofrece. Nos asombra el amor que Tu nos ofreces. Estamos eternamente en deuda con Él y Contigo.
Hoy no solo dedicamos este templo, sino que nos volvemos a consagrar a la obra de Tu Hijo. Te damos gracias por la Restauración de Su evangelio, Su sacerdocio y Su Iglesia. Te agradecemos por José Smith y los profetas modernos quienes nos han ayudado a comprender nuestra naturaleza divina y el papel de los templos en ayudarnos a alcanzar nuestro destino eterno.
Te rogamos que bendigas con salud y sabiduría a los líderes del templo, actuales y futuros, a los obreros y a quienes asistan al templo. Por favor, bendice a todos los que entren en el templo para que puedan sentir Tu poder y reconocer que Tú lo has santificado. Bendice a aquellos que visiten los terrenos del templo para que sientan que este es un lugar de Tu santidad.
Rogamos por todos los que ahora viven en el distrito del templo y por quienes vivirán aquí en el futuro. Te pedimos que bendigas a todos los que sufran de alguna manera y nos ayudes en nuestro esfuerzo por aliviar el sufrimiento y brindar esperanza. Que los fieles Santos de los Últimos Días en el distrito del templo actúen como levadura para que Tus bendiciones desciendan sobre todas las personas del área de Dávao.
Te suplicamos que bendigas a esta nación escogida de Filipinas con paz, protección y prosperidad. Te pedimos que inspires y fortalezcas a los líderes gubernamentales para que promuevan las libertades que permitan adorarte y procuren el bienestar de todos Tus hijos. Ayuda a estos líderes a estar dispuestos a facilitar el progreso de la obra de Tu Hijo.
Ahora, amado Padre, te presentamos este templo como una ofrenda a Ti. Te rogamos que lo aceptes. Pedimos que lo santifiques y que bendigas a todos los que adoren aquí por las décadas venideras, en el nombre de Jesucristo, amén.
