A continuación, se encuentra el texto de la oración que ofreció el élder Gerrit W. Gong del Cuórum de los Doce Apóstoles para dedicar el Templo de Harare Zimbabue el domingo 1 de marzo de 2026.
Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, nos reunimos hoy en este sagrado lugar en un día muy especial. Estamos aquí para dedicar la casa del Señor en Harare, Zimbabue de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Querido Padre, te amamos y amamos a Tu Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo. Gracias por estar pendiente de nosotros, por contestar nuestras oraciones, por concedernos este don de amor. Que nunca dejemos de apreciar este Templo de Harare, Zimbabue. Que en este sagrado templo el velo sea más tenue. Que cada miembro y generación de nuestras queridas familias se sienta amado y podamos reunirnos y estar unirnos eternamente.
Amado Padre Celestial, gracias por Tu plan eterno, centrado en la divina misión, vida y Expiación de Jesucristo, que se manifiesta en la redención, la salvación y la felicidad de Tus hijos, y permite que estemos unidos y felices para siempre.
Te agradecemos, querido Padre, por la plenitud del evangelio restaurado de Jesucristo. Esta restauración incluye la gloriosa Primera Visión, en la cual Tú y Tu Hijo se manifestaron al joven profeta José Smith; el Libro de Mormón, como Otro Testamento de Jesucristo; la autoridad y las llaves del Sacerdocio Aarónico y del Sacerdocio de Melquisedec; La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; Tu santo templo con sus ordenanzas y convenios salvadores y exaltadores.
Amado Padre que estás en los cielos, estamos profundamente agradecidos porque, en Tu debido tiempo, este Templo de Harare, Zimbabue, bendecirá a quienes vengan desde Zimbabue, Malaui, Mozambique, Zambia y otros lugares que se le asignen. En esta dispensación de los últimos días, las bendiciones que Tú prometiste se cumplen para los primeros y los últimos, para los últimos y los primeros, y se manifiestan incluso en sueños y visiones.
Querido Padre, permite que Tu luz y las bendiciones que emanan de esta santa casa disipen toda oscuridad y den paso a la bondad. Te rogamos que Tus bendiciones contribuyan a la paz, la estabilidad y a la edificación de cimientos firmes en nuestros países, comunidades, estacas, barrios y familias.
Nuestro amado Padre en los Cielos bendice, por favor, a nuestros mayores, a las nuevas generaciones, a los conversos, a aquellos que regresan y a nuestros preciados niños. Que todos los que entren en esta casa lo hagan con fe y humildad, con manos limpias y corazones puros. Bendice a nuestros pioneros, los del pasado y los actuales; que su fe, dedicación y sacrificios continúen estableciendo y fortaleciendo Tu obra en esta hermosa parte de Tu viña.
Padre amado, continúa volviendo los corazones de nuestros hijos y padres unos hacia otros. Ayúdanos, mientras buscamos y preservamos con fe y diligencia nuestras historias orales y escritas, así como las genealogías de nuestros antepasados y de nuestra familia actual. Permítenos a los miembros vivos de la familia, convertirnos en salvadores en el Monte de Sión. Que podamos acudir con frecuencia a esta casa del Señor y podamos darle a nuestros ancestros y familiares honorables la oportunidad de aceptar las ordenanzas y convenios sagrados que desean y necesitan. Sabemos que estos familiares permanecen cercanos y nos bendicen a ambos lados del velo.
Ahora, Santo Padre Celestial, en el nombre de Tu Hijo, Jesucristo, en virtud de la autoridad del santo Sacerdocio de Melquisedec y del santo apostolado, bajo la dirección del presidente Dallin H. Oaks, dedicamos y consagramos a Ti y a Tu Hijo Amado este, el Templo de Harare, Zimbabue, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Dedicamos su estructura física desde los cimientos hasta la aguja, todos los sistemas para su funcionamiento y sus hermosos jardines. Dedicamos el centro de reuniones adjunto como un lugar de recogimiento y adoración. Dedicamos cada habitación, espacio y elemento sagrado para su santo propósito. Te pedimos, querido Padre, que protejas esta Tu santa casa de desastres naturales y de cualquier intención o plan malvado. Te rogamos que esta sea realmente una casa del Señor, con santidad al Señor.
Amado Padre Celestial, bendice, por favor, a los presidentes y directoras de obreras; a los líderes, obreros y a los que vengan a este templo a adorar y servir. Bendice a quienes lleguen buscando guía espiritual, consuelo, ánimo en medio de las preocupaciones y cargas de este mundo. Bendice a nuestras tierras y naciones. Nutre abundantemente a Tus hijos con el agua viva y el pan de vida.
Querido Padre Celestial, al dedicar esta casa del Señor, nos volvemos a dedicar a Ti y a Tu Hijo, y unos a otros en amor y pertenencia al convenio. Que seamos aún más bondadosos, generosos, considerados y capaces de perdonar a medida que nos acercamos a Ti, Padre, y a Tu hijo, en este sagrado lugar. Bendice y prepáranos para que, en Tu debido tiempo y según Tu voluntad, podamos entrar en Tu santa presencia limpios y sin mancha, con un gozo pleno.
Amado Padre, hoy cantamos y gritamos “hosana” a Dios y al Cordero. Por favor, escucha nuestra gozosa gratitud y amor, nuestros amenes desde lo profundo de nuestro corazón. Acepta, te rogamos, todo lo que sentimos pero que no podemos expresar adecuadamente con palabras.
Todo lo pedimos y agradecemos, con fe, gratitud y humildad, hoy y siempre, en el santo nombre de Jesucristo. Amén.
