Tami Creamer nunca pensó que la canción que escribió junto con Derena Bell, “Cristo me ama, lo sé” se incluiría en el nuevo himnario, “Himnos — Para el hogar y la Iglesia”, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Creamer, que ha vivido en varias partes del mundo con su esposo, LaMar Creamer y sus cinco hijos y ahora asiste a la Estaca Washington Este, Utah, ha tocado el piano desde que tenía 4 años y compuso su primera canción a los 10.
Hace veinticinco años, le pidieron que escribiera una canción para que los niños de la primaria la cantaran en una conferencia de la Estaca Huntsville, Utah, a la cual pertenecían en aquel momento.

La directora de música de la Primaria de la estaca especificó que la canción debía hablar sobre el Salvador, Jesucristo. Creamer dedicó mucho tiempo a pensar y orar, entonces decidió escribir sobre una de sus historias favoritas de las escrituras, la que se encuentra en 3 Nefi 17, que relata la visita de Cristo al continente americano y Su bendición a los niños pequeños.
“Es una historia tan tierna”, dijo Creamer. “Al comenzar a escribir, pensaba en lo hermoso que debía ser aquel lugar donde estaba el pueblo de Nefi, y en lo maravilloso que debió ser para ellos ver al Salvador. Qué experiencia tan asombrosa debió haber sido para cada uno de ellos, especialmente para los más pequeños, cuando Él los dejó sentarse en Su regazo, los bendijo uno por uno y lloró abiertamente por ellos”.

Mientras reflexionaba, oraba y escribía, Creamer miraba por la ventana el bello paisaje que le ofrecía el Valle de Ogden, en Utah.
“Me doy cuenta de que estamos en un lugar tan hermoso como el de ellos y, aunque no podemos ver al Salvador cara a cara ni tenerlo ministrándonos y bendiciéndonos en persona, Él sigue haciéndolo a través de nuestros seres queridos. Ese fue el punto de partida para esta canción”, escribió a Church News.
Pasó hace tiempo en un bello lugar:
Cristo bendijo a los niños.
Les enseñó con amor y bondad,
y tiernamente lloró.
El mismo amor que a los niños dio
es para mí también.
No pude verlo ni estar junto a Él,
mas Cristo es real, yo lo sé.
Creamer comentó que, aunque en ocasiones la letra de las canciones le surgen con rapidez, esta le llevó mucho más tiempo, porque sabía que escribir sobre el Salvador, requería especial cuidado.
Se sintió inspirada a pedirle ayuda a su querida amiga Bell para finalizar la composición de la letra. Creamer dijo que Bell tiene una hermosa manera de expresar las cosas y “un testimonio increíble”.

En la información sobre este himno (About this hymn, en inglés), que se encuentra en la Biblioteca del Evangelio, en la sección “Himnos — Para el hogar y la Iglesia”, y en la opción “Solo letra” del himno, relata que Creamer y Bell se sintieron inspiradas a enseñar a los niños que, aunque no puedan ver al Salvador cara a cara, pueden tener un testimonio de Él y sentir Su amor.
Mientras seguían escribiendo la canción, Creamer le relató a Church News, que sintió al Espíritu ayudándolas durante todo el proceso.
¡Él vive, sí!
Yo lo seguiré con fe.
Le doy mi corazón,
pues Cristo me ama, lo sé.
Cuando la canción estuvo terminada, Creamer visitó cada uno de los barrios de su estaca con la directora de música de la Primaria de estaca, Lisa Warnes, para enseñar la canción a los niños, para que estuvieran listos para cantarla en la conferencia de estaca.
Mientras les enseñaba la canción a los niños de la Primaria del Barrio Nordic Valley, Creamer relató que Warnes inmediatamente hizo una pausa y le dijo: “¿Se dan cuenta de lo especiales que son? Esta canción ha sido escrita especialmente para que los niños de la Estaca Huntsville, Utah, la canten en la conferencia de estaca. Esta canción es tan especial que algún día sus hijos y los hijos de sus hijos la cantarán”.
Warnes les dijo a los niños que sentía que la canción se incluiría, algún día, en las publicaciones de la Iglesia para que la cantaran todos los niños del mundo. “Entonces, podrán decirles a sus descendientes que esta canción se escribió solo para ustedes”.
Creamer dijo que cuando escuchó esas palabras, se quedó boquiabierta en su asiento frente al piano. Pero esas cosas se hicieron realidad —y aún más.
Después de aquella conferencia de estaca en febrero de 2001, Creamer y Bell decidieron presentar “Cristo me ama, lo sé” al concurso de música de la Iglesia de ese año, y ganó el primer lugar. Luego, se publicó en la revista Friend en 2002 (en inglés), la interpretaron y grabaron el Coro del Tabernáculo y la Orquesta de la Manzana del Templo y se ha presentado varias veces en la conferencia general.
En 2015, la entonces presidenta general de la Primaria, Rosemary M. Wixom, dijo sobre la canción (en inglés): “¿No sería maravilloso que cada familia pudiera aprenderla y cantarla en su hogar? Al cantarla, estarán dando su testimonio sobre el Salvador”.
En febrero de 2025, “Cristo me ama, lo sé” se incluyó entre el grupo de 15 canciones publicadas como parte del nuevo himnario de la Iglesia.
Creamer, que tiene 19 nietos, dijo sentirse profundamente humilde y agradecida por “haber sido un instrumento en las manos del Señor para poder plasmar en papel una canción que las personas de todo el mundo cantarán. Ruego que, a través de esta canción, puedan llegar a conocer mejor a nuestro Salvador y Su amor por ellos”.

