A partir de septiembre, el horario de las clases dominicales será diferente, según anunció el 30 de marzo Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Por primera vez desde el ajuste de 2019 al bloque de dos horas (en inglés), los jóvenes y los adultos asistirán tanto a la Escuela Dominical como a las reuniones de cuórum o clase todos los domingos.
Esto significa que, en lugar de alternar clases de 50 minutos cada domingo, los miembros adultos se reunirán todas las semanas durante 25 minutos en la Sociedad de Socorro o el cuórum de élderes, y durante otros 25 minutos en la Escuela Dominical.
El presidente general de la Escuela Dominical, Paul V. Johnson, dijo que, aunque el formato de las clases es diferente, el tiempo es el mismo: 25 minutos para cubrir una semana de “Ven, sígueme”, en lugar de 50 minutos para cubrir dos semanas.
“Este es el momento para centrarnos y aprender juntos. … Realmente se trata de bendecirnos unos a otros”, dijo.
El presidente Johnson y su segundo consejero, el hermano Gabriel W. Reid, conversaron recientemente con Church News sobre los próximos cambios en el horario de las clases dominicales, y ofrecieron consejos prácticos además de abordar inquietudes comunes que han escuchado de los miembros en las semanas posteriores al anuncio.
El presidente Johnson dijo que los cambios contribuirán a la “constancia del estudio y el aprendizaje continuos en la Escuela Dominical”, ya que es más fácil recordar una lección de la semana anterior que una de hace dos semanas. Además, señaló que las reuniones del consejo de maestros, que ahora serán mensuales en lugar de trimestrales, también mejorarán la continuidad entre clases, dijo.
El hermano Reid añadió que la repetición es un principio de aprendizaje
“El propósito de aprender y enseñar es profundizar la conversión. Creo que esa repetición, junto con ese enfoque en aprender acerca de Jesucristo lo logrará”, dijo.
Centrarse en Jesucristo
Los cambios buscan ayudar a los miembros a centrarse más en las enseñanzas de Jesucristo; a fortalecer el aprendizaje del Evangelio en el hogar; e incrementar la hermandad, el sentido de pertenencia y la comunidad en la iglesia, según el comunicado de la Iglesia.
El hermano Reid dijo que los maestros deben “mantener lo principal como lo principal”, lo cual significa enfocarse en Jesucristo y ayudar a los estudiantes a acercarse más a Él.

También hizo hincapié en que el aprendizaje comienza en el hogar. En lugar de preguntar “¿Qué aprendieron en la iglesia?” sería mejor preguntar: “¿Qué aprendieron en casa?”.
El presidente Johnson estuvo de acuerdo con el hermano Reid y añadió que conectar las lecciones de la clase con el aprendizaje en el hogar incentiva a las personas a estudiar en su casa de forma constante.
Otra manera en que los maestros pueden fomentar el estudio en el hogar, es plantear una pregunta o dar una asignación para que los alumnos la consideren durante la semana, dijo el presidente Johnson. Por ejemplo, un maestro podría asignar a varias personas que estudien un pasaje de las escrituras en particular y que compartan lo que aprendieron la semana siguiente.
“Cuando han aprendido algo, lo comparten, y sienten que también han bendecido la vida de otra persona. Creo que eso realmente aumenta el poder de ese estudio en el hogar”, dijo el presidente Johnson.
También animó a los maestros a mantener las lecciones centradas en los principios del Evangelio y en la conversión a Jesucristo. A veces, los maestros sienten que deben cubrir todo lo que establece la lección de “Ven, sígueme” de esa semana, dijo; sin embargo, no se espera que lo hagan. En cambio, el presidente Johnson señaló que es mejor orar para discernir cuáles son los puntos específicos que necesita la clase y enfocarse en ellos.
Cómo administrar el tiempo y recursos

El presidente Johnson también dijo que será importante que los barrios hagan una transición rápida entre la reunión sacramental y las clases. Esto podría implicar trasladar los anuncios a las redes sociales u otras plataformas, de modo que las clases se mantengan centradas en el aprendizaje.
En el caso de los maestros, dijo que deben comenzar con una oración e iniciar la lección inmediatamente después: “No tenemos que dedicarle 15 minutos a la introducción”.
Aunque las clases serán más cortas y más frecuentes, el hermano Reid animó a los maestros a estudiar más para preparar las lecciones. Esto les ayudará a alinearse con los temas adecuados para el análisis y a determinar los puntos de “Ven, sígueme” en los que deben enfocarse.
“Una lección más corta y con más impacto. … Creo que realmente será una bendición”, dijo.
El presidente Johnson agregó que los maestros tienen acceso a una variedad de recursos proporcionados por la Iglesia, desde “Enseñar a la manera del Salvador” hasta los consejos de enseñanza en “Ven, sígueme”.
Se refirió a un gráfico que se encuentra en el manual “Enseñar a la manera del Salvador”, el cual destaca cinco principios de la enseñanza:
- Centrarse en Jesucristo
- Enseñar la doctrina
- Fomentar el aprendizaje diligente.
- Amar a quienes se enseña.
- Enseñar por el Espíritu.
Cuando los maestros siguen estas pautas, “es muy probable que haya conversiones a Jesucristo”, dijo el presidente Johnson.


