Los acontecimientos del Antiguo Testamento a veces pueden parecer extraños y ajenos a los lectores modernos, dijo el presidente general de la Escuela Dominical, Paul V. Johnson. Pero el propósito de todo estudio del Evangelio es profundizar la conversión a Jesucristo, y esto no es diferente al leer el Antiguo Testamento.
“Al adentrarnos en el Antiguo Testamento, si nos damos cuenta de que el evangelio de Jesucristo y el conocimiento de Él han estado presentes desde el principio, desde Adán, el hecho de darse cuenta de que está ahí cambia la forma en que vemos algunas de las lecturas del Antiguo Testamento”, afirmó el presidente Johnson.
El presidente Johnson y sus consejeros, el hermano Chad H Webb y el hermano Gabriel W. Reid, conversaron recientemente con Church News sobre por qué las personas deberían estudiar el Antiguo Testamento y cómo pueden reconocer mejor a Jesucristo en sus páginas.
Cada año, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días estudian de manera individual, en familia y como barrios y ramas, un libro de las Escrituras. El enfoque de este año, 2026, es el Antiguo Testamento.
Ver Su mano
El hermano Webb, primer consejero, dijo que el Antiguo Testamento es un testimonio de la función premortal de Jesucristo, de Su función como Jehová en el Antiguo Testamento y de Su función como el Mesías venidero y más allá.
“Creo que si ese es nuestro propósito principal al estudiar el Antiguo Testamento, encontraremos al Salvador allí y profundizaremos nuestra conversión a Él, y nuestra fe en Él”, dijo el hermano Webb.

El hermano Reid, segundo consejero, agregó que Cristo está presente en las historias del Antiguo Testamento, incluso si no se le nombra. Por ejemplo, una clase de la Escuela Dominical en el barrio del hermano Reid analizó recientemente cómo el arca de Noé es un tipo de Cristo — las personas hayan seguridad ante los diluvios de la vida a medida que construyen una relación con Él.
“A veces requiere un poco de esfuerzo, pero [Cristo] está allí”, dijo el hermano Reid.
El hermano Webb señaló que los lectores pueden ver al Salvador en los símbolos y sombras del Antiguo Testamento, así como en las profecías sobre la venida del Mesías.
“De hecho, si uno comprende las profecías de los profetas del Antiguo Testamento, realmente ve en el Nuevo Testamento a Jesús ... siendo muy explícito en cuanto al cumplimiento de estas profecías, vindicando las palabras de Sus profetas en el Antiguo Testamento”, dijo el hermano Webb.

El hermano Reid comentó que el Antiguo Testamento le brinda una mayor comprensión de los convenios de Dios y un mayor aprecio por el Libro de Mormón.
También señaló que los “convenios” y la “liberación” son temas recurrentes a lo largo del Antiguo Testamento.
“Eso es algo que resulta muy reconfortante para mí, en lo personal”, dijo el hermano Reid.
El presidente Johnson dijo que la mano de Dios es visible tanto en las historias de vidas individuales como en las historias del mundo.
“Es simplemente increíble que Él sea tan constante a través de las generaciones y tan amoroso”, dijo el presidente Johnson. “Me encanta que, incluso cuando los hijos de Israel se apartaban del camino, Sus brazos seguían extendidos y Él podía redimirlos”.

Principios para el aprendizaje
El presidente Johnson también aconsejó a los estudiantes que tuvieran presente que las personas del Antiguo Testamento vivieron hace miles de años — y que probablemente se sentirían tan sorprendidas ante la vida moderna como a veces se sienten las personas de hoy en día ante la vida antigua.
Hizo referencia a Doctrina y Convenios 46:15, pasaje que declara que el Señor otorga Sus misericordias “de acuerdo con las condiciones de los hijos de los hombres”.
“[El Señor] trató con ellos de acuerdo con las condiciones en las que se encontraban”, dijo el presidente Johnson refiriéndose a las personas del Antiguo Testamento. “Él trata con nosotros de acuerdo con las condiciones en las que nos encontramos. Y creo que si logramos abrir un poco el corazón y decir: ‘Sí, ustedes vivieron en un mundo totalmente diferente’, y no ser tan críticos con esas personas de las que leemos, creo que nos ayudará a medida que leamos”.

El hermano Webb sugirió tres principios extraídos de Enseñar a la manera del Salvador, aplicables tanto al estudio personal como a la enseñanza:
También animó a los lectores a preguntarse qué enseña la historia acerca de Jesucristo. “¿Qué me enseña esto acerca de Él, de quién es, de Su ejemplo, de los principios que estoy estudiando, de las promesas y de lo que Él me ofrece a medida que me esfuerzo por seguir las enseñanzas que encuentro aquí en el Antiguo Testamento?”.
El hermano Reid añadió que aprender acerca del Jehová del Antiguo Testamento lo acerca más al Salvador.
“Siento un gran amor y un aprecio aún mayor por nuestro Salvador, por Su papel, por Su Expiación y por Su promesa de socorrernos en momentos de necesidad. Y Él nos lo demuestra una y otra vez”, dijo el hermano Reid.

