Varios líderes de la Iglesia honraron al fallecido presidente Russell M. Nelson durante sus servicios funerarios el martes 7 de octubre, celebrados en el Centro de Conferencias en Salt Lake City.
Los élderes Jeffrey R. Holland y Henry B. Eyring, del Cuórum de los Doce Apóstoles, compartieron discursos, al igual que la Presidenta General de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson.
Lea los resúmenes de sus discursos a continuación.
Élder Jeffrey R. Holland: Recuerdos preciados
El élder Holland presentó una vez al presidente Nelson como “el hombre para quien se creó la palabra ‘caballero’”. El presidente Nelson fue digno y cortés con cada persona que conoció, dijo el élder Holland, ya fueran diplomáticos o dignatarios, nuevos vecinos o completos desconocidos.
El élder Holland también recordó con profundo cariño y gratitud sus recuerdos de viajar a Jerusalén con el presidente Nelson en 2018, poco después de que el presidente Nelson llegara a ser el Profeta.
“Tengo esos recuerdos en mi corazón ahora, hoy y para siempre”, dijo el élder Holland. “A menudo me han sostenido en días en que el sol se olvidó de salir. … El presidente Nelson era una lámpara en lugar del débil farolero que yo estaba tratando de convertirme”.
El élder Holland también dio testimonio del llamamiento del presidente Nelson como apóstol, profeta, revelador y vidente; y de Jesucristo y Su expiación redentora, por la cual el presidente Nelson “vivió y murió, dedicando más de 100 años”.
“Hoy todos nos unimos para despedir a Russell Marion Nelson, el que sostiene manos y sana corazones”, dijo el élder Holland, y añadió: “Aunque hoy nos despedimos de Russell por un tiempo, testifico que, si vivimos dignos de ‘cosas celestiales’, todos volveremos a gozar allá de la ‘misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí... pero la acompañará una gloria eterna’ (Doctrina y Convenios 130:2)."
Élder Henry B. Eyring: Un testimonio personal
El profeta del Libro de Mormón, Alma, enseñó que cuando una persona justa muere, su espíritu es “recibido en un estado de felicidad que se llama paraíso: un estado de descanso, un estado de paz, donde descansarán de todas sus aflicciones, y de todo cuidado y pena” (Alma 40:12).
Tal ha sido la experiencia del presidente Nelson tras su partida de la vida terrenal, dijo el Élder Eyring.
“Testifico que las ordenanzas del templo —que fueron tan importantes para el presidente Nelson y que fueron un enfoque constante de su ministerio— nos brindan la esperanza y la seguridad de un reencuentro en el mundo de los espíritus con nuestros seres queridos que nos precedieron en la muerte y una gloriosa resurrección cuando nuestras ‘almas y cuerpos sean reunidos’“, dijo el élder Eyring, haciendo referencia a Alma 40:20.
El élder Eyring dijo que fue un “testigo personal” de que el Señor inspira a Su profeta. El Espíritu Santo abrió el corazón y la mente del presidente Nelson para recibir dirección importante para la Iglesia del Señor, dijo el élder Eyring; y el presidente Nelson también valoraba las opiniones y puntos de vista de los demás.
“La Iglesia es guiada por profetas, videntes y reveladores, a través de quienes el Señor habla”, dijo el élder Eyring. “Tal fue la responsabilidad y el papel de Russell Marion Nelson, que cumplió de manera magnífica”.
Presidenta Camille N. Johnson: Invitaciones proféticas
Así como el Buen Pastor conoce y numera a Sus ovejas, el presidente Nelson siempre llamaba a la presidenta Johnson por su nombre. Él literalmente cambió el mundo, una persona y una interacción a la vez, dijo ella.
La presidenta Johnson continuó diciendo que el presidente Nelson emitió invitaciones proféticas para comprender el poder de Dios, que está accesible para todos los que hacen y guardan los convenios del templo. El presidente Johnson enfatizó que el presidente Nelson enseñó que esto es tan cierto para las mujeres como para los hombres.
Y aunque su testimonio del llamado profético del presidente Nelson fue naturalmente influenciado por sus interacciones con él, la presidenta Johnson dijo que su disposición para actuar según las invitaciones del presidente Nelson fue en última instancia más importante.
“Testifico que recibiremos las bendiciones prometidas por los profetas cuando aceptemos y actuemos de acuerdo con sus invitaciones”, dijo la presidenta Johnson. “Y sabremos por nosotros mismos que ellos son quienes dicen ser, testigos especiales de nuestro Salvador, Jesucristo, con llaves del sacerdocio para gobernar la Iglesia y administrar ordenanzas”.
A pesar de su tristeza por el fallecimiento del presidente Nelson, la presidenta Johnson dijo que tiene esperanza en el futuro.
“El delicioso fruto del consejo profético del presidente Nelson es optimismo frente a la incertidumbre”, dijo la presidenta Johnson. “Es confianza aun cuando no tenemos una respuesta para cada pregunta. Es gozo y dolor coexistiendo. Es confiar en Jesucristo”.
