Después de su bautismo en 1831, Vienna Jaques vendió su propiedad y en 1832, dejó las comodidades que le ofrecía la vida en Boston, Massachusetts, para unirse a los Santos en Kirtland, Ohio.
Posteriormente, esta hermana soltera y de 45 años, consagró una suma importante de dinero —$1400 dólares— a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que en aquel momento estaba por comprar el terreno donde se construiría el Templo de Kirtland.
El 8 de marzo de 1833, el profeta José Smith recibió una revelación donde se llamaba a Vienna por su nombre y se le decía que debía ir a Sión —Jackson County, Missouri— para recibir su herencia.
En Doctrina y Convenios 90:28-31 dice: “[E]s mi voluntad que mi sierva Vienna Jaques reciba dinero para sus gastos y suba a la tierra de Sion. … De cierto te digo, me parece conveniente que ella suba a la tierra de Sion y reciba una heredad de manos del obispo; para que se establezca en paz, en tanto que sea fiel, y no pase sus días en ocio de allí en adelante”.

Jaques es una de las dos mujeres mencionadas por su nombre en Doctrina y Convenios. La otra es Emma Smith, la esposa del Profeta José Smith, en la sección 25.
Jaques no encontró esa paz ni en Ohio, ni en Misuri, ni en Illinois, sin embargo, nunca estuvo ociosa, permaneció fiel, y con el tiempo encontró ese lugar de paz en Salt Lake City, dijo Brent Rogers, historiador del Departamento de Historia de la Iglesia.
“[Vienna] se une a la Iglesia, dona esa gran cantidad de dinero y se le prometen grandes bendiciones que finalmente se cumplen, después de haber pasado por muchas pruebas y tribulación”, dijo Rogers, quien ha investigado y escrito sobre la vida de Jaques. “Es una historia que vale la pena contar”.
Actualmente, los Santos de los Últimos Días no saben mucho sobre la vida de fe y devoción de Jaques. En tanto que los miembros llegan a conocer mejor la vida de Jaques y la sección 90 de Doctrina y Convenios a través del estudio de “Ven, sígueme” para la semana del 18 al 24 de agosto, les ofrecemos estos cinco detalles interesantes sobre su vida.
1. La conversión de Jaques
Nacida el 10 de junio de 1787, en el condado de Essex, Massachusetts, Jaques era una mujer autosuficiente que vivía en Boston y gozaba de independencia económica.
Cuando tenía 44 años conoció a los misioneros quienes le proporcionaron un ejemplar del Libro de Mormón. Al principio no estaba interesada y no le prestó atención por un tiempo.
Cuando lo retomó, Jaques decidió dedicarse al libro en oración, con el deseo sincero de saber si realmente provenía de Dios.
“Ella dijo que su mente se ‘iluminaba’ a medida que leía el Libro de Mormón y sintió que eran escrituras verdaderas; que esta era una revelación de Dios”, relató Rogers.
Después de leer el Libro de Mormón, Jaques viajó sola desde Boston hasta Kirtland para conocer la Iglesia directamente. Fue bautizada en julio de 1831 por Emer Harris, hermano de Martín Harris, uno de los testigos del Libro de Mormón.
Poco tiempo después, escuchó a José Smith predicar sobre el recogimiento de Israel y esa idea la cautivó. Regresó a Boston con varios ejemplares del Libro de Mormón y compartió su nueva fe con otras personas.
2. Una carta de consuelo
Después de donar el dinero a la Iglesia, Jaques viajó al condado de Jackson con la esperanza de recibir las bendiciones prometidas. Sin embargo, cinco semanas después de su llegada comenzó la violencia.
Mientras intentaba salvar documentos de la imprenta, Jaques vio cuando encalaron (embrearon) y emplumaron al obispo Edward Partridge, según el capítulo 16 de “Santos: Tomo 1”.

Jaques le escribió a José Smith y, el 4 de septiembre de 1833, recibió una respuesta consoladora.
“Desde que recibí su carta”, escribió José Smith, “he sentido a menudo un susurro [que me dice] ‘José, estás en deuda con tu Dios por la ofrenda de tu hermana Viana [Vienna], que resultó ser una salvadora en lo que respecta a tus preocupaciones pecuniarias, por lo que no debes olvidarla, pues esto es obra del Señor. Debes recordarla en todas tus oraciones y también en tus cartas, pues ella invoca con frecuencia al Señor diciendo: ‘Oh Señor, inspira a tu siervo José para que me comunique por carta alguna palabra a tu indigna sierva’”.
3. Testigo del primer bautismo por los muertos
En agosto de 1840, en Nauvoo, Illinois, José Smith introdujo la doctrina del bautismo por los muertos mientras pronunciaba un sermón fúnebre. Esta doctrina les permite a los miembros de la Iglesia realizar ordenanzas en representación de sus antepasados fallecidos.
Al mes siguiente, Jane Neyman, cuyo hijo había fallecido recientemente sin haber sido bautizado, persuadió a Harvey Olmstead para que efectuara un bautismo por él en el río Misisipi.
Al enterarse de esto, Jaques montó su caballo, fue hasta el río que estaba a poca distancia y se convirtió en la primera testigo de un bautismo por los muertos.

Más tarde ese mismo día, al enterarse de lo ocurrido, José Smith le pidió que le describiera la ceremonia. Ello lo hizo, y él confirmó su validez.
“Ella es un testigo de un acontecimiento verdaderamente transcendental, que marcó el comienzo de las ordenanzas bautismales y la obra espiritual a favor de los muertos”, dijo Rogers.
Mientras estuvo en Nauvoo, Jaques sirvió actuó como representante en más de 50 bautismos por los muertos, en su mayoría sus propios antepasados. También llevó a cabo sus propios convenios del templo (en inglés) el 22 de enero de 1846, antes de conducir su propia carreta a través de las llanuras hacia el oeste.
4. Autosuficiente y dedicada al servicio
Jaques llegó al valle de Salt Lake a principios de octubre de 1847 y vivió en su carreta la mayor parte del primer año.
En el otoño de 1848, le escribió a Brigham Young para solicitarle un terreno donde construir una casa. Se le concedió su pedido rápidamente.

Jaques fue una mujer trabajadora que criaba ganado y cultivaba un huerto para mantenerse a sí misma y servir a quienes la rodeaban. Era un miembro activo de la Sociedad de Socorro del Barrio Salt Lake 12 y compartía su testimonio con frecuencia.
“Hay ocasiones en las actas de la Sociedad de Socorro donde consta que ofrecía consejo y valiosas muestras de sabiduría”, dijo Rogers. “Hay también muchas evidencias de que compartía sus recursos y sus excedentes con quienes lo necesitaban, ya fuera tela de algodón, ropa, alimentos, leche, o lo que fuera necesario; a veces hasta donaba dinero. Siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás”.
Jaques falleció el 7 de febrero de 1884, en su casa en Salt Lake City, a los 96 años.
5. Nuevo monumento
Rogers se sitió motivado a averiguar más sobre Jaques después de descubrir que el año de nacimiento que figuraba en su tumba del Cementerio de Salt Lake era incorrecto.
El 10 de mayo, la Ensign Peak Foundation, una fundación privada que ayuda a la Iglesia a honrar y preservar su historia, instaló un nuevo monumento en la tumba de Jaques con la información correcta.

‘De lo cotidiano y sencillo a lo extraordinario’
Al reflexionar sobre lo que aprendió de Vienna Jaques, Rogers dijo que ella era tanto “sencilla como extraordinaria”.
“Hacía las cosas cotidianas, pequeñas y sencillas, y gracias a eso, lograba cosas extraordinarias”, dijo. “Hacía cosas cotidianas como, orar, estar atenta a [las necesidades] de los demás, buscar oportunidades para servir y cuando se presentaban esas oportunidades, era increíblemente constante. Siempre estaba preparada para esos momentos, lo cual es realmente extraordinario … porque no es algo fácil de lograr”.
Rogers también admira la firmeza de Jaques al creer en las promesas del Señor: que encontraría paz mientras se mantuviera fiel y no fuera ociosa. “Vivió una vida llena de fe a pesar de muchas pruebas y dificultades”, dijo. “Eso me da la paz de saber que puedo ser bendecido si hago las pequeñas cosas cotidianas que el Señor nos manda”.

