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‘Ven, sígueme’ del 15 al 21 de junio: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre 1 Samuel 17-18, 24-26 y 2 Samuel 5-7?

La guía de estudio de esta semana incluye el relato de David y Goliat

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca 1 Samuel 17-18, 24-26 y 2 Samuel 5-7, que incluye el relato de David y Goliat.

A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sobre estos capítulos de las Escrituras.

1 Samuel 17

“Otro de mis ejemplos favoritos de la protección y los cuidados que Dios nos brinda es el del pastorcito David, quien tuvo una fe firme en el Dios de Israel, y esa fe lo dotó de un valor extraordinario.

“Cuando los ejércitos de los filisteos se juntaron para luchar contra los israelitas, el poderoso Goliat se puso al frente y profirió su amenazante desafío de un combate individual. Tanto el rey Saúl como todo Israel ‘se turbaron y tuvieron gran miedo’ (1 Samuel 17:11). Día tras día, el gigante repetía el desafío, pero nadie se atrevía a hacerle frente.

“En una ocasión, cuando el joven David fue al campamento para entregar algunas provisiones, oyó la amenaza de Goliat. Sorprendido, preguntó: ‘… ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?’ (1 Samuel 17:26). El joven pidió entonces que le permitieran luchar contra él; pero el rey se opuso, diciendo: ‘… tu eres muchacho’ (1 Samuel 17:33). Mas con fe y determinación David contestó: ‘… Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librara de la mano de este filisteo …’ (1 Samuel 17:37).

“Cuando entró en el campo de batalla, Goliat se burló de el por ser tan joven y le maldijo en nombre de sus dioses y le gritó que daría su carne a las aves del cielo y a las bestias del campo (véase 1 Samuel 17:42-44).

“La respuesta de David es una de las mayores expresiones de fe y valor registradas en toda la literatura de esta tierra; me llenaba de emoción en mi niñez y me conmueve aún hoy en día:

“‘… Tu vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

“‘Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortare la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

“‘Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregara en nuestras manos’ (1 Samuel 17:45 47).

“Ya conocemos el final del relato. David hirió al filisteo con una honda y después le cortó la cabeza con su propia espada. Asustados al ver caer a su adalid, los filisteos huyeron. Con gritos de triunfo, los ejércitos de Israel los persiguieron y obtuvieron una gran victoria sobre sus enemigos.

“Son incontables los jóvenes que han sido inspirados por esta maravillosa enseñanza de rectitud. Hay momentos en que todos tenemos que hacerles frente a los que se burlan de nosotros y nos humillan; habrá veces en que algunos de nosotros tengamos que enfrentar una fuerza terrenal tan potente como Goliat; cuando eso suceda, debemos emular el valor de David, que fue poderoso porque tenía fe y siguió una causa justa en el nombre del Señor de los ejércitos”.

Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1992, “Historias bíblicas y protección personal

1 Samuel 18

“Ahora, mis jóvenes hermanos, recuerden que todo David tiene un Goliat al que vencer; y todo Goliat puede ser derrotado. Tal vez no sea un bravucón o abusivo que pelea a golpes, con espada o con arma de fuego; tal vez ni siquiera sea de carne y hueso. Puede que no mida tres metros ni lleve armadura, pero todo joven tiene sus propios Goliates. Y todo joven tiene su honda y tiene acceso al arroyo, donde encontrará sus piedras lisas.

“Se encontrarán con Goliates que los amenazarán. Ya sea que su Goliat sea un abusivo del vecindario, o la tentación de hurtar o de destruir, el impulso de despojar a otros, el deseo de maldecir y decir groserías; ya sea la inclinación a destruir sin sentido, la tentación de la lujuria y del pecado, o las ganas de evitar la actividad, cualquiera que sea su Goliat, puede ser derrotado. Pero recuerden que, para salir victoriosos, hay que seguir el camino que siguió David: ‘David se conducía con prudencia en todo lo que hacía, y el Señor estaba con él’ (1 Samuel 18:14)”.

— El fallecido presidente Spencer W. Kimball, en aquel entonces el Presidente de la Iglesia, conferencia general de octubre de 1974, “Los Davides y los Goliates” (en inglés)

"Ilustración de David" es de Dilleen Marsh.
"Ilustración de David" es de Dilleen Marsh. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

1 Samuel 24

“La parte del relato en la que deseo centrar la atención es aquella en la que Saúl, al enterarse que David estaba en el desierto, ‘tomó tres mil hombres escogidos de todo Israel y fue a buscar a David y a sus hombres por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses’ (1 Samuel 24:1-2). Este es el momento en que David y sus hombres estaban escondidos precisamente en la cueva a la que Saúl entró para descansar. Entonces los hombres de David le dijeron: ‘He aquí, este es el día del que te ha dicho Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tus manos, y harás con él como te parezca’ (1 Samuel 24:4).

“Ahora bien, en estas circunstancias, ¿qué pensamientos habrán pasado por la mente de David? Para él, era obvio que Samuel, y el Señor habían rechazado a Saúl; además, que era un hombre beligerante y de espíritu mezquino, cuya principal ocupación era perseguir a David para quitarle la vida; que el pueblo de Israel amaba a David y lo consideraba su héroe; y, sobre todo, que David mismo había sido escogido por Dios y ungido por el profeta para suceder a Saúl como rey.

“Entonces, ¿qué hizo David? El relato nos dice que salió sigilosamente y cortó el borde el manto de Saúl. Y cuando Saúl se levantó y salió de la cueva, David lo dejó alejarse una distancia segura, y luego lo llamó, sosteniendo el trozo del manto y diciendo: ‘Mi Señor, el rey’. Y cuando Saúl miró hacia atrás, David se inclinó rostro en tierra e hizo reverencia (1 Samuel 24:8).

“Al darse cuenta de lo que había sucedido, de cómo su vida había estado en manos de David, de que este se la había perdonado y que, además, en ese momento estaba arrodillado ante él, ‘alzó Saúl su voz y lloró’ (1 Samuel 24:16).

“Ahora bien, ¿no nos impresiona la conducta de David? En estas circunstancias, ¿no actuó de manera admirable? Pero esperen, ay dos versículos más que debemos leer.

“‘Y aconteció después de esto que se turbó el corazón de David, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.

“‘Y dijo a los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová’ (1 Samuel 24:5-6).

“Cuando reflexiono sobre este relato y sobre la admirable perspectiva y conducta de David, me llena de asombro. No puedo pensar en otro relato que se compare con este como ejemplo de honrar a un siervo ungido del Señor, incluso cuando ese siervo, a toda vista, no parecía ser digno de ello”.

— R. Kent Crookston, en aquel entonces decano del College of Biology and Agriculture de la Universidad Brigham Young, en su devocional de BYU de marzo de 2001, “La ley natural de las bendiciones” (en inglés)

1 Samuel 25

“El libro de 1 Samuel incluye un relato poco conocido de David, el futuro rey de Israel, y una mujer llamada Abigail.

“Después de la muerte de Samuel, David y sus hombres huyeron del rey Saúl, que buscaba acabar con la vida de David. Ellos brindaban protección a los rebaños y a los sirvientes de un hombre rico llamado Nabal, que era perverso. David envió a diez de sus hombres a saludar a Nabal y a pedirle los alimentos y suministros que tanto necesitaban.

“Nabal respondió a la petición de David con desprecio y echó a sus hombres con las manos vacías. Ofendido, David preparó a sus hombres para enfrentarse a Nabal y a su casa diciendo: ‘[…] él me ha devuelto mal por bien’ (1 Samuel 25:21). Un sirviente avisó a Abigail, la esposa de Nabal, acerca del desprecio de su marido hacia los hombres de David. Abigail se apresuró a reunir los alimentos y suministros necesarios y fue a interceder.

“Cuando Abigail se encontró con él, “postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra.

“‘Y se echó a sus pies y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado […].

“‘Ahora pues […], Jehová te ha impedido venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano […].

“‘Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor sea dado a los criados […].

“‘Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa […].

“‘Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases;

“‘y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has impedido hoy el ir a derramar sangre y a vengarme por mi propia mano […].

“‘Y recibió David de su mano lo que le había traído y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he escuchado tu voz y te he tenido respeto’ (1 Samuel 25:23-24, 26-28, 32-33, 35).

“Ambos partieron en paz.

“En este relato, Abigail podría considerarse como un modelo o símbolo poderoso de Jesucristo. A través de Su sacrificio expiatorio, Él puede liberarnos del pecado y del peso de un corazón contencioso, y proveernos del sustento que necesitamos.

“Así como Abigail estaba dispuesta a tomar los pecados de Nabal sobre sí misma, el Salvador también ha tomado sobre Sí —de forma incomprensible— nuestros pecados y los pecados de quienes nos han herido u ofendido. En Getsemaní y en la cruz, Él pagó por esos pecados y preparó la manera para que podamos sanar un corazón vengativo. Esa ‘manera’ es mediante el perdón, que puede ser una de las cosas más difíciles que alguna vez haremos y lo más sublime que alguna vez experimentaremos. En el camino del perdón, el poder expiatorio de Jesucristo puede fluir en nuestra vida y comenzar a sanar las profundas heridas del corazón y del alma”.

Hermana Kristin M. Yee, segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2022, “Gloria en lugar de ceniza: El camino sanador del perdón

1 Samuel 26

“El libro de Proverbios está lleno de consejos sobre errores y desaciertos, y la palabra que con más frecuencia se aplica a quien no actúa correctamente en estos aspectos es ‘necio’. Nuestro diccionario define a un necio como alguien falto de juicio o de prudencia. Un necio es necio, no necesariamente un pecador. … El uso de este término en el Antiguo Testamento es evidente en la confesión de Saúl: ‘He obrado neciamente y he errado en gran manera’ (1 Samuel 26:21)”.

Presidente Dallin H. Oaks, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en su devocional de la Universidad Brigham Young de agosto de 1994, “Pecados y errores” (en inglés)

2 Samuel 6

Una réplica del arca dorada del convenio del antiguo tabernáculo itinerante de Moisés, con dos estatuas de ángeles encima y con una tabla de piedra y una vara con flores dentro.
Una réplica del arca del convenio en el tabernáculo de Moisés en Salt Lake City el 25 de abril de 2023. | Joel Randall, Church News

“El relato de Uza en el Antiguo Testamento deja una enseñanza clara. David acababa de ser ungido rey de Israel y trasladaba el arca del convenio a Jerusalén. El arca representaba la presencia de Dios, así como Su gloria y majestad. Cuando se entregó por primera vez a Israel, el arca se colocó en el Lugar Santísimo del tabernáculo, y solo el sumo sacerdote podía acercarse a ella, y eso únicamente en el Día de la Expiación. Al transportarla, los sacerdotes debían cargarla utilizando varas que pasaban por anillos a los costados.

“Cuando el arca pasó por la era de Nacón, se volvió inestable —‘porque los bueyes tropezaban’— y ‘Uza extendió la mano hacia el arca de Dios’ para sostenerla (2 Samuel 6:6). El castigo fue inmediato y severo: ‘Dios lo hirió allí mismo por su error, y cayó muerto junto al arca de Dios’ (2 Samuel 6:7).

“El simbolismo para nuestra época es claro: no sostengan el arca. Solo el Señor o aquellos y quiénes Él ha designado —la Primera Presidencia— pueden ‘sostener el arca’ o liderar la Iglesia. Únicamente quienes poseen las llaves están autorizados a ‘tocar el arca’”.

Élder Kevin S. Hamilton, en aquel entonces un Setenta Autoridad General, durante su devocional de la Universidad Brigham Young de enero de 2023, “¿Por qué una Iglesia?” (en inglés)

2 Samuel 7

“La tercera función dentro del ministerio triple de Cristo es la de rey. De las tres, probablemente este sea el título por el que más se le conoce al Salvador. … Su derecho a la realeza durante Su vida terrenal se debe a que ambos padres eran descendientes del rey David, pues Samuel profetizó que uno de los descendientes de David gobernaría el reino sempiterno de Dios (véase 2 Samuel 7:12–16). Al igual que David, este Mesías sería un rey pastor que salvaría a Israel”.

— John P. Hoffman, profesor de; Departamento de Sociología de la Universidad Brigham Young, durante el devocional de BYU de mayo de 2012, “Profeta, sacerdote y rey” (en inglés)

"El Buen Pastor" es de Del Parsons.
"El Buen Pastor" es de Del Parsons. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints
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