La guía de estudio de ‘Ven, sígueme’ de esta semana abarca 1 Samuel 8–10, 13 y 15–16, lo cual incluye la historia de Saúl y la unción de David como rey de Israel.
A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como de eruditos sobre estos capítulos de las Escrituras
1 Samuel 8
“Bajo el liderazgo de Samuel como profeta y juez, Jehová hirió a los enemigos de Israel e hizo tronar “con gran estruendo” sobre ellos (1 Samuel 7:10). Históricamente, mientras Israel prestaba atención al consejo de Jehová dado a través de Sus profetas, el triunfo y la prosperidad los acompañaban.
“Pero con el tiempo —y esta parte me asombra— Israel se cansó del gobierno de Samuel como juez. Consideraban que él y su liderazgo estaban anticuados y pasados de moda. Después de todo, los ancianos de Israel le dijeron: “tú has envejecido” (1 Samuel 8:5). Y, a su parecer, también lo estaba la idea de un juez, aunque este fuera además profeta. Había llegado el momento de rechazar los anacronismos eclesiásticos y adoptar las formas del mundo que estaban de moda. Era hora de tener un rey.
“Constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”, clamaron (1 Samuel 8:5); la lección aquí es que debemos tener cuidado con lo que deseamos, porque es probable que lo consigamos. Cuando Samuel oró al respecto, Jehová le dijo: “No te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (1 Samuel 8:7).
“Por supuesto, como se ha mencionado anteriormente, esta no era la primera vez que Israel mostraba desdén por Jehová y Sus profetas”.
“Conforme a todas las obras que han hecho desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy, y me han abandonado y han servido a dioses ajenos, así hacen también contigo”, le dijo el Señor a Samuel (1 Samuel 8:8). Entonces, en una demostración directa de justicia, el Señor le dijo que ‘oye[ra] su voz’ (1 Samuel 8:9), pero que advirtiera al pueblo en cuanto al proceder de los reyes inicuos.
“Samuel obedeció y predijo el abuso de poder y las amenazas a la familia y a la propiedad. Al informar a Israel que el deseo de ellos había sido concedido, él advirtió en una profecía:
“Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, pero Jehová no os oirá en aquel día.
“Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros,
“Y nosotros seremos también como todas las naciones; y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros y hará nuestras guerras’ (1 Samuel 8:18–20).
“La dolorosa ironía aquí es que ya tenían un rey que iba delante de ellos y peleaba sus batallas. Era Jehová, el Rey de todos, pero ellos ya no deseaban que Él los gobernara ni que peleara sus batallas, y, como sucede con el tema de tantas lecciones de la historia, las dolorosas consecuencias llegaron cuando ya era demasiado tarde para evitarlas. El pueblo más tarde se lamentó, ‘porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir un rey para nosotros’ (1 Samuel 12:19)”.
— El fallecido presidente Jeffrey R. Holland, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, en el artículo de la Liahona de junio de 2022 titulado “Escoge al Señor y a Su profeta”
1 Samuel 10
“Por supuesto, todos tenemos algunos hábitos, defectos o historias personales que podrían impedir que nos sumerjamos espiritualmente en esta obra por completo. No obstante, Dios es nuestro Padre y es excepcionalmente hábil para perdonar y olvidar los pecados que hemos abandonado, quizás porque le damos tantas ocasiones para practicarlo con nosotros. En todo caso, hay ayuda divina para cada uno de nosotros en cualquier momento que sintamos que debemos hacer un cambio en nuestra conducta. A Saúl, Dios ‘le cambió el corazón’ (1 Samuel 10:9). […] Claramente, la posibilidad de cambiar y vivir a un nivel más elevado siempre ha sido uno de los dones que Dios concede a quienes lo procuran”.
— El fallecido presidente Jeffrey R. Holland, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2021, “La mayor posesión”
1 Samuel 13

“Les testifico que las promesas que dio nuestro amado profeta son las promesas que dio el Salvador mismo. Invito a que todos lo ‘escuchemos’ en cada pensamiento y lo sigamos con todo nuestro corazón a fin de obtener la fortaleza y el valor para decir ‘No’ y ‘Vete’ a todas las cosas que puedan traer desdicha a nuestra vida. Si lo hacemos, les prometo que el Señor enviará una porción adicional de su Santo Espíritu para fortalecernos y consolarnos, y podamos llegar a ser personas conforme al corazón del Señor (véase 1 Samuel 13:14)”.
— Élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2020, “Buscar a Cristo en todo pensamiento”
“Mientras tuvo la ayuda del Señor, Saúl fue un rey magnífico; unió a Israel y venció a los amonitas que habían invadido sus tierras y pronto se enfrentó a un problema mucho más grande: los filisteos, que tenían un poderoso ejército con carros y jinetes y un ‘pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar’ (1 Samuel 13:5). Los israelitas tenían tanto miedo de los filisteos que ‘se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas’ (1 Samuel 13:6).
“El joven rey necesitaba ayuda. El profeta Samuel le mandó decir que lo esperara y que él, el profeta, iría a ofrecer sacrificio y procuraría el consejo del Señor. Saúl esperó siete días y el profeta Samuel aún no llegaba. Finalmente, Saúl sintió que ya no podía esperar más, así que juntó a su pueblo e hizo algo para lo cual no tenía la autoridad del sacerdocio —él mismo ofreció el sacrificio.
“Cuando Samuel llegó, se sintió desconsolado. “Locamente has hecho”, le dijo. Si tan sólo el nuevo rey hubiese esperado un poco más y no se hubiese desviado del camino del Señor, si sólo hubiese seguido el orden revelado del sacerdocio, el Señor habría establecido su reino para siempre. ‘Mas ahora’, dijo Samuel, ‘tu reino no será duradero’ (1 Samuel 13:13–14).
Ese día, el profeta Samuel reconoció una debilidad crítica en la personalidad de Saúl. Cuando lo presionaban influencias externas, Saúl no tenía la autodisciplina para mantenerse en el curso, confiar en el Señor y en Su profeta, y seguir el modelo que Dios había establecido. …
“Los errores pequeños y las leves desviaciones de la doctrina del evangelio de Jesucristo pueden acarrear consecuencias dolorosas a nuestra vida. Por tanto, es de vital importancia que tengamos la autodisciplina necesaria para hacer correcciones oportunas y decisivas a fin de retomar el rumbo correcto, en lugar de esperar o confiar en que los errores se corregirán por sí solos”.
— Presidente Dieter F. Uchtdorf, entonces segundo consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 2008, “En cuestión de solo unos grados”
1 Samuel 15
“Podemos, junto con Jesús, recorrer la senda de la obediencia. No siempre será fácil, pero dejemos que nuestro lema sea el legado que nos dejó Samuel: ‘Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros’ (1 Samuel 15:22) . Recordemos que el resultado final de la desobediencia es la cautividad y la muerte, mientras que la recompensa a la obediencia es la libertad y la vida eterna”.
— El difunto presidente Thomas S. Monson, conferencia general de octubre de 2014, “Examina la senda de tus pies”
“Al contrario de las enseñanzas seculares del mundo, las Escrituras nos enseñan que en verdad tenemos albedrío, y nuestro uso correcto del albedrío siempre marca la diferencia en las oportunidades que tenemos y nuestra capacidad de actuar de acuerdo con ellas y progresar eternamente.
“Por ejemplo, por medio del profeta Samuel, el Señor dio al rey Saúl un claro mandamiento: ‘Jehová me envió a que te ungiese como rey … : escucha, pues, la voz … de Jehová…
“Ve, pues, y ataca a Amalec, y destruye todo lo que tiene” (1 Samuel 15:1, 3).
“Pero Saúl no siguió el mandamiento del Señor. Practicó lo que yo llamo ‘obediencia selectiva’. Confiando en su propia sabiduría, le perdonó la vida al rey Agag y se llevó lo mejor de las ovejas, los bueyes y otros animales.
“El Señor le reveló esto al profeta Samuel y lo envió para que quitara a Saúl el puesto de rey. Cuando llegó el Profeta, Saúl dijo: ‘Yo he cumplido la palabra de Jehová’ (1 Samuel 15:13). Pero el Profeta sabía que no era así, y dijo: ‘¿Pues, qué es este balido de ovejas que suena en mis oídos y este bramido de bueyes que yo oigo?’ (1 Samuel 15:14).
“Para disculparse, Saúl culpó a los demás, diciendo que la gente se había quedado con los animales para hacer sacrificios al Señor. El Profeta respondió: ‘¿Acaso se complace Jehová tanto en los holocaustos y en los sacrificios como en la obediencia a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención [a los mandamientos del Señor] que la grosura de los carneros’ (1 Samuel 15:22).
“Finalmente, Saúl confesó, diciendo: “Yo he pecado; he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos” (1 Samuel 15:24).
Debido a que Saúl no prestó oídos con exactitud — porque decidió ‘obedecer selectivamente’ — perdió la oportunidad, el albedrío, de ser rey.
“Mis hermanos y hermanas, ¿estamos prestando oídos con exactitud a la voz del Señor y de Sus profetas? O, como Saúl, ¿estamos practicando la obediencia selectiva y temiendo los juicios de los hombres?”
— El fallecido élder Robert D. Hales, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2010, “El albedrío: Esencial para el plan de la vida”
1 Samuel 16

“Cuando se le ordenó elegir al nuevo rey de Israel de entre los hijos de Isaí, el profeta Samuel, al ver a Eliab, el hijo mayor de Isaí, exclamó con entusiasmo: ‘De cierto delante de Jehová está su ungido’. Pero Eliab no era el siervo escogido por el Señor. El Salvador le advirtió a Samuel: ‘No mires a su parecer ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón’ (1 Samuel 16:6–7).
“Aunque David no fuera el más fuerte ni el más hábil de sus hermanos, su corazón era fuerte ante los ojos de Dios. Él amaba a Dios con todo su corazón, y tenía un gran deseo de obedecerle. Tenía una fe inquebrantable en el amor, el poder y las bendiciones prometidas de Dios, como demostró más tarde al luchar sin temor y derrotar a Goliat con la ayuda del Señor. Esto nos enseña que todo lo que Dios necesita para cumplir Sus propósitos y ayudar a convertirnos en quienes Él quiere que seamos, es que cada uno vuelva su corazón hacia Él”.
— Élder Ronald M. Barcellos, Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2025, “Jehová mira el corazón”
“El sentido de pertenencia es importante para nuestro bienestar físico, mental y espiritual. Sin embargo, es muy posible que haya ocasiones en que cada uno de nosotros pueda sentir que no encaja. En momentos de desánimo, podríamos sentir que nunca estaremos a la altura de las normas elevadas del Señor o de las expectativas de los demás. Inconscientemente puede que impongamos expectativas a los demás —o incluso a nosotros mismos — que no son las expectativas del Señor. Podríamos comunicar de maneras sutiles que el valor de un alma se basa en ciertos logros o llamamientos, pero estos no son la medida de nuestra condición ante los ojos del Señor. ‘Jehová mira el corazón’ (1 Samuel 16:7). A Él le importan nuestros deseos y anhelos y lo que estamos llegando a ser”.
— Presidente D. Todd Christofferson, entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2022, “La doctrina de la pertenencia”
“Debemos tener en cuenta que no es fácil entender todas las circunstancias que contribuyen a la actitud o reacción de alguien. Las apariencias pueden engañar y, a menudo, no representan una medida exacta del comportamiento de alguien. A diferencia de ustedes y de mí, Cristo es capaz de ver claramente todas las facetas de una situación determinada. Aunque Él conoce todas nuestras debilidades, el Salvador no nos condena precipitadamente, sino que continúa trabajando con nosotros con compasión a lo largo del tiempo, ayudándonos a sacar la viga de nuestro ojo. Jesús siempre mira el corazón y no las apariencias (véase 1 Samuel 16:7)”.
— Élder Ulisses Soares, del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2021, “La perdurable compasión del Salvador”
“Andar con el Salvador en el servicio del sacerdocio cambiará la forma en que ven a los demás. Él les enseñará a verlos a través de Sus ojos, lo cual significa ver más allá de la apariencia externa y llegar al corazón (véase 1 Samuel 16:7). … Si andan con el Salvador el tiempo suficiente, aprenderán a ver a todos como un hijo de Dios con poder ilimitado, sin importar cuál pueda haber sido su pasado. Si siguen andando con el Salvador, desarrollarán otro don que Él tiene — la capacidad de ayudar a la gente a ver el potencial que tienen y arrepentirse”.
— Presidente Henry B. Eyring, primer consejero de la Primera Presidencia, Conferencia General de abril de 2017, “Anda conmigo”

