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‘Ven, sígueme’ del 1 al 7 de junio: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre Rut y 1 Samuel 1-7?

La guía de estudio de esta semana incluye las historias de Rut, Ana y Samuel

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La guía de estudio de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Rut y 1Samuel 1-7, e incluye los relatos de Rut, Ana y Samuel.

A continuación, se presentan algunas citas de líderes, tanto actuales como del pasado, de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, así como de eruditos sobre estos capítulos de las Escrituras.

Rut

“Un modelo de la mujer ideal es Rut. Al percibir la gran congoja de su suegra Noemí, quien padecía la pérdida de sus dos buenos hijos, sintiendo quizás el dolor de la desesperación y la soledad que afligían a Noemí en lo más profundo de su alma, Rut pronunció lo que ha llegado a ser una clásica declaración de lealtad: ‘No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios’ (Rut 1:16). Los actos de Rut manifestaron la sinceridad de sus palabras.

“Mediante la firme lealtad de Rut hacia Noemí, ella se habría de casar con Booz, con lo cual ella, la extranjera y conversa moabita, llegó a ser bisabuela de David y, por ende, un antepasado de nuestro Salvador Jesucristo”.

— El fallecido presidente Thomas S. Monson, en aquel entonces primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de octubre de 2002, “Modelos que debemos seguir

“Al convertirnos al Evangelio de Jesucristo, nos volvemos a la vez humildes y valientes. La conversión nos fortalece en el proceso de tomar decisiones. Un buen ejemplo de la clase de circunstancias a las que las buenas personas tienen que enfrentarse en esta vida se encuentra en el Antiguo Testamento, en el breve Libro de Rut, de solo cuatro páginas. Cada vez que lo leo, encuentro algo nuevo. Últimamente he estado pensando que se trata de la historia de una conversión, de valor y de decisiones. Aunque es sobre otra época y otras costumbres, es también sobre nosotras.

“Noemí y su marido, Elimelec, y los dos hijos de ambos habían ido a la tierra enemiga de Moab, porque había una gran escasez en Israel, su tierra natal. Pasado cierto tiempo, los hijos se casaron con dos mujeres moabitas, llamadas Orfa y Rut. Después, en el transcurso de solo diez años, murieron el padre y los dos hijos. Noemí había oído decir que la escasez había terminado en Judá y quería regresar a su pueblo, por lo que aconsejó a sus dos nueras que volvieran a la casa de su madre. Luego las besó, las llamó sus hijas y ellas lloraron por el amor que sentían por su suegra. ¿No es interesante esto? No comprendo cómo es posible que este registro tan conocido y tan claro no haya tenido influencia para que desaparezcan todos los chistes de mal gusto sobre las suegras, que tanto abundan por todos lados.) Al fin, Orfa decidió quedarse en Moab; entonces Noemí le dijo a Rut: ‘He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tu tras ella’ (véase Rut 1:15).

“En ese momento, en magnificas líneas de poesía hebrea, Rut manifiesta su decisión y confirma su conversión, contestándole:

“‘No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tu fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios’ (Rut 1:16).

“Noemí, mujer criteriosa y prudente, vio la determinación de Rut y ‘no dijo más’ (véase Rut 1:18), lo que no significa que dejó de hablarle, sino que dejó de tratar de convencerla de las dificultades que enfrentaría en Israel. Rut la moabita había de enfrentar prejuicios, pobreza y gran inseguridad, pero se había convertido y había tomado su decisión. Ella y Noemí hicieron una buena pareja, enfrentando juntas no sólo los problemas sino también las oportunidades que se les presentaron.

“‘Con el tiempo, Rut se casó con Booz y ellos tuvieron un hijo (Rut 4:13).

“‘Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová …

“‘… pues tu nuera, que te ama … ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos.

“‘Y tomando Noemí el hijo … fue su aya.

“‘Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David’ (Rut 4:14-17).

“Esa es la clase de profecía que es muy importante para nosotras. En una cultura que se oponía a que las mujeres fueran lideres, estas dos, Noemí y Rut, cumplieron un propósito especial, según lo destaca el escritor del libro. Obed sería el padre de Isaí, y este el padre de David, de cuyo linaje, cuidadosamente delineado en el primer capítulo de Mateo, ‘nació Jesús, llamado el Cristo’ (Mateo 1:16). ¿Quién diría que un libro tan pequeño profetizaría un acontecimiento tan grandioso?

“Con confianza, Rut enfrentó dificultades que no son fuera de lo común en nuestra época: la muerte de un ser querido, la soledad en un lugar nuevo y la necesidad de trabajar duramente para ganarse el sustento. Sus pequeños esfuerzos, ligados significativamente con un gran acontecimiento posterior, nos aseguran que, al decidirnos a seguir a Dios, podemos tomar en serio la importancia de nuestra vida diaria como así también las decisiones que tomamos”.

— La fallecida hermana Aileen H. Clyde, en aquel entonces segunda consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1992, “La conversión trae confianza

1 Samuel 1

Una pintura de Hannah y su hijo Samuel del Antiguo Testamento.
"Por este niño oré" es de Elspeth Young. | Provided by Deseret Book

“Testifico que Dios oye nuestras oraciones cuando oramos con fe y con un corazón sincero. Ana es un poderoso ejemplo de ello: fue a la casa del Señor para derramar su alma en oración (véase 1 Samuel 1:7, 15). Su profunda fe y su disposición de mantener su convenio fueron evidentes. ‘El Señor se acordó de ella’ (1 Samuel 1:19), así como Él se acuerda de nosotros, aun cuando a veces no lo sintamos así. Pero también debemos recordar nuestra parte: no podemos esperar que Él se acuerde de nosotros si no cumplimos nuestra parte del convenio. Ana permaneció fiel a su convenio y cumplió su promesa de consagrar a Samuel al servicio del Señor (véase 1 Samuel 1:28)”.

— Élder Wayne Maurer, Setenta de Área, en el artículo de la revista Liahona de junio de 2026, “Dios oye y habla a Sus hijos” (en inglés)

“Las hijas fieles de Dios desean hijos. … A algunas mujeres no se les da la responsabilidad de tener hijos en la tierra, pero así como Ana, del Antiguo Testamento, oró con fervor por su hijo (véase 1 Samuel 1:11), el valor que las mujeres den a la maternidad en esta vida y los atributos maternales que logren aquí se levantarán con ellas en la Resurrección (véase Doctrina y Convenios 130:18). A las mujeres que deseen esa bendición y se esfuercen por lograrla en esta vida, se les promete que la recibirán por toda la eternidad, y la eternidad es mucho, pero mucho más larga que la mortalidad. En la maternidad hay una influencia y un poder eternos”.

— Hermana Julie B. Beck, en aquel entonces presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 2007, “Las madres que lo saben

1 Samuel 2

“Al reflexionar sobre la necesidad de cultivar la virtud de la templanza, recuerdo las palabras de Ana, madre del profeta Samuel; una mujer de extraordinaria fe que, aun después de grandes pruebas, ofreció un canto de gratitud al Señor. Ella dijo: ‘No habléis excesivamente de grandezas; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque Jehová es el Dios de todo saber, y a él le toca pesar las acciones’ (1 Samuel 2:3). Su canto es más que una oración: es una invitación que se hace a sí misma a actuar con humildad, autocontrol y moderación. Ana nos recuerda que la verdadera fortaleza espiritual no se expresa con impulsividad o altivez, sino con actitudes moderadas y reflexivas alineadas con la sabiduría del Señor”.

Élder Ulisses Soares del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 2025, “Adornados con la virtud de la templanza

“En 1 Samuel 2:12–17, 22–34, leemos en cuanto a la maldad de los hijos del sacerdote Elí, quienes se aprovecharon de la posición de su padre para quebrantar el convenio del sacerdocio. Ellos procuraban satisfacer sus deseos lujuriosos al entregarse a la conducta inmoral con mujeres que iban a adorar y al tomar corruptamente para sí la carne de los sacrificios del pueblo de Israel. El Señor pronunció duros castigos contra los hijos de Elí y contra Elí mismo por no haberlos refrenado.

“Tales deseos carnales se pueden superar mediante la determinación de guardar los convenios que hemos hecho con Dios, … Si cedemos a la tentación, el deseo de restaurar nuestra relación con nuestro Padre Celestial nos conducirá al arrepentimiento sincero. La expiación del Salvador Jesucristo nos ayuda entonces a volver a ser dignos”.

Élder Joseph W. Sitati, en aquel entonces Setenta Autoridad General, en el artículo de la revista Liahona de julio de 2016, “Honrar a Dios al honrar nuestros convenios

1 Samuel 3

"El joven Samuel llamado por el Señor (Dios se aparece en una visión nocturna al joven profeta Samuel)", de Harry Anderson.
"El joven Samuel llamado por el Señor" es de Harry Anderson. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“Podemos hacerles notar a nuestros hijos cuando escuchan y sienten el Espíritu. Retrocedamos un poco a la época del Antiguo Testamento para ver cómo Elí hizo esto con Samuel.

“El joven Samuel escuchó dos veces una voz y corrió hacia Elí diciendo: ‘Heme aquí’.

“‘Yo no he llamado’ respondió Elí.

“Pero ‘Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada’.

“La tercera vez, Elí percibió que Jehová lo había llamado, y le dijo a Samuel que dijera: ‘Habla, Jehová, que tu siervo escucha’ (véase 1 Samuel 3:4-10).

“Samuel estaba comenzando a sentir, reconocer y prestar atención a la voz del Señor; pero este jovencito no comenzó a entender hasta que Elí lo ayudó a darse cuenta. Después de que le enseñaron, Samuel pudo llegar a conocer mejor la voz dulce y apacible”.

— Hermana Mary R. Durham, en aquel entonces recién relevada como segunda consejera de la presidencia general de la Primaria, conferencia general de abril de 2016, “El don que guía a un niño

“Elí prestaba servicio como sumo sacerdote de Israel durante la infancia del profeta Samuel. En las Escrituras leemos como el Señor lo reprendió severamente, ‘…porque sus hijos se [habían] envilecido, y él no los [había] reprendido’ (1 Samuel 3:13). Los hijos de Elí nunca se arrepintieron y todo Israel sufrió a causa de la insensatez de ellos. La historia de Elí nos enseña que los padres que aman a sus hijos no pueden darse el lujo de dejarse intimidar por ellos”.

— Élder Larry R. Lawrence, en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de octubre de 2010, “Criar a los hijos con valentía

“Deben mantener la mente limpia para poder reconocer el suave susurro del Espíritu y responder a Él. Tengan cuidado al seleccionar la información que dejen entrar en su mente. “Eviten la bulliciosa confusión del mundo. La televisión, las películas y en especial el Internet les proveen una ventana abierta por la que pueden llegar a lejanos puntos del mundo. Pueden traerles información edificante, buena e inspiradora, pero si la utilizan inapropiadamente, esas tecnologías de comunicación pueden llenarles la mente con pensamientos tan malsanos que les será imposible escuchar el suave susurro del Espíritu. Vivan de tal forma que puedan estar en armonía con el Espíritu, como el niño profeta Samuel, y puedan responder al Señor y decir: ‘Habla, porque tu siervo oye’ (1 Samuel 3:10)”.

— El fallecido élder Harold G. Hillam, en aquel entonces Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2000, “Futuros líderes

1 Samuel 7

“En 1 Samuel 7 leemos que los filisteos atacaban a los israelitas. Superados en número y temiendo por sus vidas, los israelitas le rogaron al profeta Samuel que orara a Dios para pedir ayuda. Samuel ofreció un sacrificio y oró pidiendo protección. Como respuesta, Dios derrotó a los filisteos, y estos se volvieron a su territorio. Esta victoria está registrada en el versículo 12: ‘Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y la llamó Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado Jehová’.

“En hebreo, la palabra ‘eben-ezer’ significa ‘piedra de ayuda’. Esta piedra servía como recordatorio para los israelitas de lo que el Señor había hecho por ellos. Este Eben-ezer era, literalmente, un monumento erigido para recordar la gran ayuda que Dios había concedido a quien lo había levantado. El Antiguo Testamento está repleto de ejemplos en que los hijos de Israel olvidaron los muchos milagros y experiencias espirituales que el Señor les había concedido. …

“Recordar nuestras propias experiencias espirituales y reconocer que esas experiencias, dadas por el Señor, nos han llevado hasta adonde cada uno de nosotros se encuentra hoy. En otras palabras, al recodar, levantamos nuestro propio Eben-ezer”.

— Curt Holman, en aquel entonces subdirector del Departamento de Danza de la Universidad Brigham Young, en el devocional de BYU de julio de 2013, “Levanta tu Ebenezer: un monumento para recordar” (en inglés)

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