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‘Ven, sígueme’ del 16 al 22 de marzo: ¿Qué han dicho los líderes de la Iglesia sobre Génesis 42-50?

La guía de estudio de esta semana incluye el reencuentro de José con sus hermanos y cómo los salvó de la hambruna

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

La guía de esta semana de “Ven, sígueme” abarca Génesis 42-50, que incluye el reencuentro de José con sus hermanos y cómo los salvó de la hambruna.

A continuación, se presentan algunas citas de líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tanto del pasado como del presente, relacionadas con estos capítulos de las Escrituras.

Génesis 43

“No es suficiente para ningún padre amoroso tener él mismo ese testimonio, ni con haber ayudado a otros a conocer los principios verdaderos. No puede sentirse plenamente satisfecho si quienes más ama no llegan también a saberlo por sí mismos. Así ocurre con todo padre de verdad, tal como sucedía con el Israel de la antigüedad:

“‘Y si he de ser privado de mis hijos, que así sea’ (Génesis 43:14). …

“Yo sé que Dios vive y que Jesús es el Cristo. También sé que otros han llegado a saberlo. Pero eso no es suficiente, mis hijos; ustedes deben saberlo por sí mismos”.

— El fallecido élder Marion D. Hanks, en aquel entonces asistente del Consejo de los Doce, conferencia general de octubre de 1975, “Ustedes también deben saberlo”(en inglés)

Génesis 44

“Hemos estado estudiando recientemente acerca de José, el amado hijo de Jacob. … Una lección que me encanta de ese relato procede de Judá, hermano de José, que desempeñó una función importante en el plan de Dios para José. Cuando José fue traicionado por sus hermanos, Judá los convenció para que no le quitaran la vida, sino que lo vendieran como esclavo (véase Génesis 37:26–27).

“Muchos años más tarde, Judá y sus hermanos tenían que llevar a su hermano menor, Benjamín, a Egipto. Inicialmente, su padre fue renuente a permitirlo; pero Judá le hizo una promesa a Jacob: él traería a casa de nuevo a Benjamín.

“En Egipto, la promesa de Judá fue puesta a prueba. El joven Benjamín fue acusado injustamente de un delito. Judá, fiel a su promesa, se ofreció para ser encarcelado en lugar de Benjamín. Él dijo: “Porque, ¿cómo volveré yo a mi padre sin el joven?” (véase Génesis 44:33–34). Judá estaba decidido a cumplir su promesa y hacer que Benjamín regresara sano y salvo. ¿Alguna vez sienten hacia los demás lo que Judá sentía hacia Benjamín?

“¿No es eso lo que los padres sienten hacia sus hijos, lo que los misioneros sienten hacia las personas a las que sirven, lo que los líderes de la Primaria y de los jóvenes sienten hacia aquellos a quienes enseñan y aman?

“Sin importar quienes sean ustedes o sus circunstancias actuales, hay alguien que se siente exactamente así hacia ustedes. Alguien quiere regresar al Padre Celestial con ustedes”.

Élder Michael T. Ringwood, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2022, “De tal manera nos amó Dios

Génesis 45

“En otras situaciones, cuando nuestros deseos dignos no se conceden de la manera en la que esperábamos, en realidad puede ser para nuestro beneficio final. Por ejemplo, José, el hijo de Jacob, era envidiado y odiado por sus hermanos hasta el punto de que tramaron su asesinato. En cambio, lo vendieron como esclavo a Egipto. Si alguna vez una persona ha sentido que sus oraciones no eran contestadas de la manera en la que esperaba, esa persona bien pudo haber sido José. En realidad, su aparente infortunio resultó en grandes bendiciones para él y salvó a su familia de la hambruna. Más tarde, después de haberse convertido en un líder de confianza en Egipto, con gran fe y sabiduría les dijo a sus hermanos:

“‘Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.

“‘Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los que no habrá arada ni siega.

“‘Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación.

“‘Así, pues, no me enviasteis vosotros acá, sino Dios’ (Génesis 45:5-8).”

Élder Brook P. Hales, Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2019, “Respuestas a las oraciones

“Cuando sentimos añoranza y no nos damos cuenta de que es lo que añoramos, quizás sea que nuestra alma este añorando su hogar, que anhele no continuar separada del Señor sino tratar de elevarse a un plano mucho más alto, mejor y más satisfactorio que cualquier cosa que esta tierra pudiera ofrecerle.

“José, el hijo menor de Jacob, después de reunirse con sus hermanos, les pidió que regresaran a Canaán para buscar a su padre y llevarlo a Egipto. Mientras ellos se preparaban para partir, José les encomendó con sencillez que durante el camino no se apartaran de su propósito (véase Génesis 45:24).

“¿Nos habrá dado nuestro Padre Celestial el mismo consejo cuando salimos de Su presencia para comenzar nuestra jornada terrenal?”

— El fallecido élder Marvin J. Ashton, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1992, “Añoranza del hogar

“De la misma manera, son dignos de admiración los que, a pesar del mal que se les haya hecho, siguen cumpliendo con lo que es justo, y ni se ofenden ni amargan. Que otros acusen a Dios injustamente, porque estas almas fieles son magnánimas y clementes, tal como el generoso José en Egipto al encontrarse con sus hermanos: ‘Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros’ (Génesis 45:6). Estos Santos buscan la manera de perdonar, mientras que otros se deleitan en el resentimiento”.

— El fallecido élder Neal A. Maxwell, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 1983, “‘Resplandecéis como luminares en el mundo’

“Nosotras, como mujeres de la Iglesia, debemos hacer que nuestra vida sea providente y feliz, tratando de alcanzar esta meta con innovación y agradecimiento; veamos como nuestra inventiva puede elevar el nivel de vida y no reducirlo; al ser providentes no tenemos por qué volvernos avaras ni egoístas. …

“Que podamos todas trabajar juntas con la guía de líderes escogidos del sacerdocio, como José proclamó en la antigüedad: ‘para preservaros posteridad sobre la tierra y para daros vida por medio de gran liberación’ (Génesis 45:7)”.

— La fallecida hermana Bárbara B. Smith, en aquel entonces la presidenta general de la Sociedad de Socorro, conferencia general de octubre de 1980, “Sed buenos seguidores

Génesis 48

"Jacob bendice a José (Jacob bendice a sus hijos)" es de Harry Anderson.
"Jacob bendice a José (Jacob bendice a sus hijos)" es de Harry Anderson. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

“La Biblia habla de un pueblo, los judíos; su tierra, la Tierra Santa; sus profetas, y el nacimiento y ministerio de Jesucristo.

“Pero, ¿había solamente una tribu de Israel? ¿Qué sucedió con José, el hijo con derecho a la primogenitura, que salvó a toda la familia de Israel de perecer de hambre? ¿Qué pasó con José, cuyos hijos Israel bendijo y declaró: ‘Sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac …’? (Génesis 48:16) ¿Qué sucede con José, a quien Israel bendijo y prometió que sería ‘rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro’? (Génesis 49:22)? ¿Dónde está el registro de José?

“Testificamos al mundo que nosotros tenemos el registro de José, a saber, el Libro de Mormón. Al igual que Judá, José tuvo un pueblo: los nefitas y los lamanitas. Como Judá, José tuvo una tierra: las Americas. Como Judá, José tuvo profetas, y sus descendientes también gozaron de la visita de Jesucristo, el Señor resucitado”.

— El fallecido presidente Ezra Taft Benson, en aquel entonces presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de octubre de 1984, “Un nuevo testigo de Cristo

Génesis 49

Ahora es el tiempo de proteger su legado. Casi al final de su vida, Jacob, el profeta del Antiguo Testamento, dio una bendición de padre a cada uno de sus hijos. Rubén era el primer hijo y tenía derecho a la primogenitura: bendiciones especiales reservadas sólo para él; pero, en la bendición que le dio a Rubén, su padre dijo: ‘Tú eres… impetuoso como las aguas, no serás el principal’ (Génesis 49:3-4). Piensen por un momento lo que significa la frase impetuoso como las aguas. Cuando el agua se calienta, se evapora; cuando se enfría, se congela; cuando no se canaliza, causa erosión y destruye todo lo que encuentra en su camino.

“Como poseedores del Sacerdocio Aarónico, ustedes también tienen un legado. Les doy el desafío de ser obedientes y firmes; de no permitir que su resolución se debilite poco a poco ni que su determinación de seguir al Salvador se evapore. Sean firmes como una roca al vivir el Evangelio. Ninguno de nosotros conoce todas las bendiciones que nos esperan y la única manera de perder esas bendiciones es renunciar a ellas por medio de la desobediencia. No abandonen su legado eterno por las cosas de este mundo. Seamos obedientes y preparémonos ahora para honrar, proteger y recibir nuestro glorioso legado”.

— El fallecido élder Robert D. Hales, en aquel entonces miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles, conferencia general de abril de 2007, “Al Sacerdocio Aarónico: Cómo prepararse para la década de las decisiones

“El Señor bendice grandemente a todos los países y cada uno es único por sus bellezas, su gente, costumbres y tradiciones.

“Sin embargo, hoy quisiera limitar mis comentarios a una reflexión sobre el hemisferio occidental, y en particular sobre los Estados Unidos de América, y señalar el destino de este país en el plan eterno del Señor. El descubrimiento de América no fue un accidente; había sido preordenado en los concilios eternos. Los profetas de la antigüedad lo anticiparon. Jacob lo predijo al bendecir a su hijo José y llamarlo ‘rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro … hasta el término de los collados eternos’, (Génesis 49:22, 26)”.

— El fallecido presidente N. Eldon Tanner, en aquel entonces primer consejero de la Primera Presidencia, conferencia general de abril de 1976, “Si tan solo sirvieran al Dios de esta Tierra” (en inglés)

“‘Lehi tomó los anales … y los examinó desde el principio. … Vio que contenían … la genealogía de sus padres, por lo que supo que descendía de … aquel José que era hijo de Jacob’ (véase 1 Nefi 5:10-14).

“Tal vez Lehi leyó la bendición que José recibió de las manos de Jacob. ‘Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro’ (Génesis 49:22), y supo que estaba cumpliendo con esa bendición al establecer una nueva nación que ‘se extendería sobre el muro’ hacia una nueva tierra prometida y que los llevaría a un continente, que ahora se conoce como América”.

— El fallecido élder John H. Vandenberg, en aquel entonces asistente del Consejo de los Doce, conferencia general de octubre de 1974, “La verdad saldrá victoriosa” (en inglés)

Génesis 50

“Estos pensamientos me han hecho meditar en los grandes sermones, en las bendiciones, en los testimonios y en las advertencias que los profetas y los apóstoles han dejado a lo largo del tiempo, especialmente cuando sintieron que envejecían o se preparaban para “descender al polvo”. Algunos de estos pasajes finales están entre los pasajes de las Escrituras más notables y más citados. Por ejemplo, … José, que fue vendido para Egipto, dejó estas palabras de consejo para su pueblo, Israel: ‘…Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob’ (Génesis 50:24).

“Varias generaciones más adelante, al estar por cumplirse la profecía de José, Moisés bendijo a todas las tribus de Israel y pasó el manto de liderazgo a Josué, quien guio al pueblo de regreso a la tierra prometida”.

— El fallecido élder Stephen B. Oveson (en inglés), en aquel entonces a Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 2005, “El apreciar el consejo de los ya ‘entrados en años’

“Pensa den el mal que recibió el joven José por parte de sus hermanos, que hasta lo vendieron a Egipto como esclavo. Él tenía toda razón para vengarse, pero con el tiempo, cuando las circunstancias hicieron que nuevamente se encontraran en Egipto, José les dijo, ‘Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, … para mantener en vida a mucho pueblo’ (Génesis 50:20).

“En Verdad, muchas de nuestras tribulaciones y congojas se convierten en bendiciones, en nuestra guía terrenal y nos preparan espiritualmente. Aun si no podemos entender las ‘razones’ por las que tenemos que sufrir tribulación, podemos todavía dirigirnos a Dios y renovar con Él la dedicación de nuestra vida a servirle”.

— El fallecido élder Hugh W. Pinnock, en aquel entonces a Setenta Autoridad General, conferencia general de abril de 1982, “Volver a empezar

"José y sus hermanos" es de Sam Lawlor.
"José y sus hermanos" es de Sam Lawlor. | The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints
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