Menú
EN LAS NOTICIAS
  • Registrarse
  • Iniciar sesión

Perfeccionismo en perspectiva: Soluciones clínicas para sanar el perfeccionismo tóxico

Tres enfoques terapéuticos que promueven la flexibilidad en el pensamiento y la superación del perfeccionismo tóxico

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

Nota del editor: Esta es la cuarta de una serie de cuatro partes sobre investigaciones recientes relacionadas con el perfeccionismo tóxico. La primera parte, “La perspectiva única de los Santos de los Últimos Días”, la puede leer aquí. La segunda parte, “La importancia de la gracia”, la puede leer aquí. La tercera parte, “Cómo comprender el evangelio de Jesucristo es un paso hacia la sanación”, la puede leer aquí.

Los investigadores de la Universidad Brigham Young descubrieron que las creencias religiosas y el perfeccionismo tóxico pueden tener una profunda influencia el uno sobre el otro. En el caso de los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los índices de perfeccionismo tóxico fueron inferiores comparados con el de las personas estudiadas que no profesaban ninguna religión.

Debra Theabold McClendon es una psicóloga clínica que se unió a los profesores de BYU para escribir, en la publicación de diciembre de BYU Studies (en inglés), sobre los impactos del perfeccionismo. McClendon centró sus escritos en las perspectivas tanto clínicas como del evangelio que pueden ayudar a la persona a sanar del perfeccionismo tóxico.

Este artículo cubre las perspectivas clínicas; la tercera parte de esta serie abarcó las centradas en el evangelio, que se basan en la Expiación de Jesucristo.

Perspectivas clínicas

Según McClendon, las personas que lidian con el perfeccionismo tóxico pueden tener una serie de distorsiones en el proceso de su pensamiento. Entre estas se pueden incluir:

  • Dicotomía del pensamiento (blanco y negro). Ver el mundo desde sus extremos, sin dar lugar a las zonas grises.
  • Atención selectiva. Ignorar los aspectos positivos de uno mismo o de su rendimiento.
  • Doble discurso. Aplicar un conjunto de normas a uno mismo, pero utilizar unas más indulgentes para los demás.
  • Generalización excesiva. Tomar un error puntual y aplicarlo de manera general a otras experiencias, generando un sentimiento de fracaso.
  • Lenguaje de exigencia interna. Utilizar “debería”, “debo” y “tendría que” como una forma de autoevaluación negativa y como una estrategia de protección contra el mal rendimiento (miedo al fracaso).

McClendon los definió como “errores de pensamiento” que suelen estar inclinados hacia la negatividad.

“Todos lo hacemos, no solo quienes tienen perfeccionismo”, dijo, añadiendo que, cuanto más repetimos un pensamiento erróneo y negativo, “más nos deterioramos y caemos en una espiral emocional”.

Estrategias de tratamiento

Las estrategias que recomienda McClendon siguen lo que se conoce como “terapia cognitivo-conductual”. El objetivo es identificar y analizar los pensamientos distorsionados mediante varias técnicas.

La primera técnica que señaló McClendon es el cuestionamiento socrático. Consiste en examinar y determinar la validez de un pensamiento al preguntarnos: “¿Es justo tener reglas más estrictas para mí que para los demás?; y, “¿Qué le diría a un amigo en esta situación?”

“¿Es así como yo trataría a un ser querido?” planteó McClendon. “Si no lo es, tal vez haya que hacer alguna corrección allí”.

Otra técnica que McClendon recomienda es crear un diagrama de distribución de responsabilidades (responsibility pie chart)”. Como ejemplo, una de las clientas de McClendon utilizó este tipo de diagrama para lidiar con su perfeccionismo malsano respecto al alejamiento de una hija de la familia.

“Su perfeccionismo la convenció de que simplemente era un fracaso como madre porque no siempre lo había hecho todo a la perfección”, McClendon escribió en BYU Studies Quarterly.

Después de crear el diagrama de distribución de responsabilidades, la clienta de McClendon pudo pensar en forma más amplia y realista sobre el asunto. En lugar de que el 100 % del gráfico fueran errores de la madre, se dividió en varias secciones, donde se incluyeron varias decisiones de la hija.

“Ahora hay un cierto alivio emocional y libertad”, dijo McClendon. “Y está comenzando a tener un poco más de autocompasión”.

Otra de las intervenciones favoritas de McClendon es hacer que los clientes creen una “tabla de pensamientos”.

En la primera casilla de la tabla, la persona anota lo que ha desencadenado sus sentimientos de perfeccionismo malsano (por ejemplo, perder puntos en un examen”.

En la segunda casilla de la tabla, escribe qué pensamientos o creencias surgieron junto con esos sentimientos (por ejemplo, sentirse tonto o como si nunca fuera a tener éxito).

La tercera casilla representa las consecuencias que provocaron esos pensamientos (por ejemplo, llorar, refunfuñar, aislarse).

En la cuarta casilla, la persona cuestionará las suposiciones que hizo (por ejemplo, el hecho de perder puntos en un examen no implica una calificación reprobatoria). Esto ayuda a la persona a ir en contra de sus patrones de pensamiento habituales.

A continuación, la persona escribirá lo que aprendió al cuestionar esas creencias (por ejemplo, es normal cometer errores), y después anotará qué nuevos sentimientos surgen (por ejemplo, flexibilidad, confianza, honestidad).

En la última parte se le pide a la persona que considere qué hará a partir de ahora con respecto a este tema (por ejemplo, continuar intentándolo, ver las imperfecciones como algo normal).

“Es una buena estrategia para resolver problemas”, dice McClendon. “Sin embargo no lo hago solo para resolver problemas y sentirme mejor sobre un determinado asunto. La razón principal es crear esa flexibilidad en el pensamiento para decir: ‘¿Puedo ver esto desde otros ángulos? ¿Por qué no lo estoy viendo de la forma más sana?’”.

Cómo seguir adelante

Para alguien que lucha contra el perfeccionismo tóxico, varias de las técnicas que McClendon recomienda se pueden realizar por cuenta propia o con la ayuda de líderes de la Iglesia, amigos y familiares. Sin embargo, hace hincapié en que un profesional de salud mental también puede ayudar con técnicas e intervenciones específicas.

“Existe una firme esperanza”, dijo McClendon. “Las vidas se transforman en la medida que [las personas] se esfuerzan por mejorar su forma de pensar”.

BOLETÍN
Reciba los aspectos destacados de Church News gratis en su bandeja de entrada semanalmente. Escriba su dirección de correo electrónico a continuación.