Angie Vega, de Houston, Texas, ha sufrido de extrema ansiedad desde que tenía 11 años.
“Supe que algo estaba mal cuando me di cuenta que no era normal preocuparse constantemente por todo, cada minuto del día, o que tampoco lo era sentir pánico cuando no había ninguna señal de peligro a [mi] alrededor”, dijo.
Ni ella ni sus padres sabían nada sobre la salud mental. Así transcurrieron muchos años sin recibir un diagnóstico y así que pasó la mayor parte de su adolescencia sufriendo en silencio.
A los 18 años, Vega consultó con su primer terapeuta, quien le diagnosticó un trastorno de ansiedad.
“Pasé muchos años sintiéndome avergonzada por esto, pero a pesar de ello, me esforcé por alcanzar mis metas”, dijo Vega.
Recibió su llamamiento para servir en la Misión California Ventura, que ella calificó de un “pequeño y hermoso paraíso en la tierra”. Sin embargo, su obra allí se vería truncada antes de llegar a los 18 meses de servicio — no solo a causa del impacto que tuvo la pandemia de COVID-19 en la obra misional, sino a causa del efecto que tuvo en ella.
“Ya no podía funcionar, entonces decidí que tenía que volver a casa para cuidarme”, dijo Vega. “Fue una decisión muy difícil, pero sentí que era lo mejor”.
Durante ese tiempo, su obispo la remitió a un terapeuta de Servicios para la Familia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Los líderes de la Iglesia crearon Servicios para la Familia como un recurso para que los líderes locales respondieran a las necesidades sociales y emocionales de los miembros. Los terapeutas profesionales que trabajan con Servicios para la Familia están alineados con los principios del evangelio y utilizan un modelo de terapia centrado en la resolución de problemas que interfieren con la capacidad de hacer y guardar los convenios sagrados.
A través de las sesiones de terapia, Angie Vega aprendió mucho más sobre sí misma y especialmente sobre el amor de Dios por ella. No se había dado cuenta que durante toda su vida estuvo sintiéndose rota por dentro, a la vez que buscaba constantemente la aprobación mediante logros académicos y “siempre anhelando algo más para cumplir con algo que era imposible sin Él”.

Además de los recursos de Servicios para la Familia, la Iglesia ofrece un curso de autosuficiencia llamado Hallar Fortaleza en el Señor: Resiliencia emocional, que ayuda a los participantes a desarrollar una mayor resiliencia emocional, es decir, la capacidad de adaptarse a los cambios, de cambiar los patrones de pensamiento y aumentar las emociones positivas, todo ello mientras crece su fe en Jesucristo.
Otros recursos que ofrece la Iglesia incluyen cursos para el fortalecimiento del matrimonio y la familia y el programa de autosuficiencia.
Al principio, haber regresado a casa después de la misión fue algo difícil para Vega — se sintió sola y perdida. Pero el terapeuta de Servicios para la Familia le ayudó a sentir más esperanza, y pudo aprender las estrategias que aún utiliza en la actualidad para controlar los pensamientos ansiosos. Se graduó de la Universidad Brigham Young en abril de 2023 y tiene un trabajo de tiempo completo en Salt Lake City.
No sería quien soy hoy sin el Salvador, lo sentí más cerca que nunca durante esta época oscura”, dijo Vega. “Todavía hoy me aferro a Su promesa de que un día volveré a sentirme en armonía”.

