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Cómo el templo es evidencia del amor de Dios por Sus hijos

Durante el devocional de BYU–Idaho, el presidente Meredith invita a los estudiantes a buscar a Cristo cuando asisten al templo

El audio del artículo solo está disponible en inglés.

En su primer discurso para el nuevo semestre, el presidente de BYU-Idaho, Alvin F. Meredith III (en inglés), comenzó sus comentarios asegurando a los estudiantes no sólo sobre el amor que él y su esposa, la hermana Jennifer Meredith, sienten por ellos sino, más importante aún, el amor que Dios siente por ellos.

“Él los ama pura, profunda y perfectamente. Él los ama sin medida y sin condición. De todas las verdades del gran universo, esa es la principal. Dios los ama”, dijo el presidente Meredith durante el devocional universitario celebrado en el BYU–I Center en Rexburg, Idaho, el martes, 7 de mayo.

La mayor manifestación del amor de Dios, dijo el presidente Meredith, “es que envió a Su Hijo a la tierra para expiar por cada uno de nosotros”.

En su último discurso en la conferencia general, el presidente Russell M. Nelson invitó a las personas a considerar otras manifestaciones del amor de Dios. El presidente Nelson hizo las siguientes declaraciones:

  • “El recogimiento de Israel es una evidencia de que Dios ama a todos Sus hijos en todas partes”.
  • “El evangelio de Abraham es una evidencia adicional de que Dios ama a todos Sus hijos en todas partes. Él invita a todos a venir a Él: “Negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres […]; todos son iguales ante Dios”.
  • “El poder para sellar es una evidencia divina de cuánto ama Dios a todos Sus hijos en todas partes y cuánto desea que cada uno de ellos escoja regresar a casa con Él”.

El templo desempeña un papel importante en cada una de esas evidencias, señaló el presidente Meredith. Luego invitó a los estudiantes a considerar cómo “el templo es evidencia del amor eterno e incomparable de Dios por todos Sus hijos”.

BYUI–Idaho President Alvin F. Meredith III speaks during the campus devotional held in the BYU–I Center in Rexburg, Idaho, on Tuesday, May 7, 2024.
El presidente de BYU–Idaho, Alvin F. Meredith III, habla durante el devocional del campus celebrado en el Centro BYU–I en Rexburg, Idaho, el martes, 7 de mayo de 2024. | Mike Lewis, BYU–Idaho

Si bien la belleza física y el creciente número de templos en todo el mundo pueden recordar a los Santos de los Últimos Días el amor de Dios, son bendecidos al centrarse más en lo que sucede dentro del templo.

“Sepan que el templo puede ser un lugar de refugio, un lugar para recargarse de energía y un lugar sagrado para sentir el amor de Dios”, dijo el presidente Meredith.

El élder Neil L. Andersen, del Cuórum de los Doce Apóstoles, habló recientemente de por qué el Señor está acercando cientos de templos a los miembros de la Iglesia. “En medio del tumulto y las tentaciones del mundo, Él ha prometido fortalecer y bendecir a Sus santos del convenio” (“Los templos: Casas del Señor por toda la tierra”).

A aquellos que están experimentando lo que el presidente Meredith llamó las “d del diablo” — duda, desánimo, desesperación, desaliento — los animó a ir al templo. “En el templo podemos recordar quiénes somos, que somos hijos de un Dios amoroso. También se nos enseña que Él tiene un plan de felicidad para nosotros”.

El presidente Meredith también recordó a los oyentes que el templo es un lugar donde pueden recibir dirección celestial. “Al templo se le ha llamado la universidad del Señor, así que cuando vayan, prepárense para recibir enseñanza”.

El presidente de BYU–Idaho, Alvin F. Meredith III, y la hermana Jennifer Meredith posan para una fotografía con los estudiantes después de un devocional en el campus celebrado en el Centro BYU–I en Rexburg, Idaho, el martes, 7 de mayo de 2024. | Mike Lewis, BYU–Idaho

La oportunidad de trabajar por los antepasados fallecidos en el templo es otra evidencia del amor de Dios, dijo el presidente Meredith. “La realización de ordenanzas esenciales por los antepasados fallecidos en el templo refleja la verdad del amor de Dios que se extiende a todos Sus hijos, independientemente de cuándo o dónde vivieron”.

Las bendiciones asociadas con las ordenanzas y los convenios del templo son otra evidencia del amor de Dios. El presidente Nelson enseñó: “Una vez que ustedes y yo hemos hecho un convenio con Dios, nuestra relación con Él se vuelve mucho más estrecha que antes del convenio. Ahora estamos ligados en unión. Debido a nuestro convenio con Dios, Él jamás cejará en Sus esfuerzos por ayudarnos, y nunca agotaremos Su misericordiosa paciencia para con nosotros”.

Por último y más importante, el templo dirige a las personas a Cristo, quien es la manifestación más grande del amor de Dios, dijo el presidente Meredith. Invitó a los estudiantes a buscar a Cristo cuando asisten al templo. “Dejen que Él y Su expiación sean un recordatorio del amor de Dios por ustedes”.

‘¿Cómo se les manifestará el Señor en el templo?’

Sister Jennifer E. Meredith addresses students during a campus devotional held in the BYU–I Center on Tuesday, May 7, 2024.
La hermana Jennifer E. Meredith se dirige a los estudiantes durante un devocional en el campus celebrado en el Centro BYU-I el martes, 7 de mayo de 2024. | Tanner Brown, BYU–Idaho

Hace catorce años, el presidente y la hermana Meredith se mudaron a Hong Kong con sus seis hijos, de edades comprendidas entre 3 meses y 10 años.

Después de algunas semanas de adaptarme a nuevas escuelas y actividades, transporte público con múltiples carriolas, algunos niños nostálgicos, traducir frecuentemente instrucciones al cantonés y simplemente averiguar dónde comprar pañales, “estaba agotada en todos los sentidos imaginables”, recordó la hermana Meredith. “Le dije a mi esposo que necesitaba estar en el templo. Mi espíritu necesitaba oxígeno y sabía que estar con el Salvador en el templo me fortalecería”.

En trenes y taxis, los dos hicieron el viaje de dos horas hasta el Templo de Hong Kong (en inglés), donde el presidente Meredith esperaba en el vestíbulo con su bebé mientras la hermana Meredith participaba en las ordenanzas iniciatorias.

“Nunca en mi vida había escuchado con tanta atención las palabras de la ordenanza y las bendiciones prometidas. Esas palabras cobraron vida. El Señor verdaderamente se me manifestó esa noche en el Templo de Hong Kong”.

La hermana Meredith dijo que esa noche recordó que “el Señor ya me había bendecido con poder literal para hacer todo lo que necesitaba que hiciera, y estaría conmigo en el viaje. Sentí una fuerza renovada tangible”.

Luego preguntó a los estudiantes: “¿Cómo se les manifestará el Señor en el templo? No sé la respuesta para ustedes específicamente, pero Él la sabrá y está ansioso por hacerlo. Sólo necesitan estar ahí”.

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