De pie frente al recién terminado Templo de Montpelier, Idaho, el martes 8 de septiembre, el élder Mark D. Eddy, Setenta Autoridad General y director ejecutivo adjunto del Departamento de Templos de la Iglesia, miró por encima del hombro hacia la Casa del Señor, de 46 metros de altura.
Acababa de regresar de asignaciones en los templos de Belo Horizonte, Brasil, y Miraflores, Guatemala. Cada templo, dijo, simboliza tanto al Dios cuya casa es como a las personas que prestarán servicio en él.
“Es un símbolo y una manifestación, como siempre lo es, del amor del Padre Celestial, pero también de la fe, de la fidelidad de las personas”, dijo.
Él y el élder Karl D. Hirst, también Setenta Autoridad General y miembro de la Presidencia del Área Estados Unidos Central, hablaron de los templos y de las bendiciones de la familia, de la reunión y de la conexión que se reciben mediante el servicio en ellos.
En un video de Church News titulado ‘Cimientos de fe’, el élder Eddy, el élder Hirst y Monroe Rigby comparten sus sentimientos acerca del nuevo templo en el sureste de Idaho y cómo esos sentimientos son los mismos más allá de las fronteras geográficas y genealógicas.
El élder Hirst dijo: “No sé exactamente qué tan profundos son los cimientos de este templo, pero me parece que se remontan a unos 160 años”.
