El presidente D. Todd Christofferson, segundo consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, testificó durante la rededicación del emplo de San Diego, California, que el templo es “un testimonio”.
“El edificio, todo en su conjunto, todo lo que ocurre aquí es un testimonio tangible de nuestra fe en la Resurrección de Jesucristo”, dijo en una entrevista. “Porque si Él no hubiera resucitado, nada de esto tendría sentido; no tendría ningún propósito. Pero si Él ha resucitado, esta es una obra de vital importancia y es esencial”.
El presidente Christofferson rededicó el Templo de San Diego, California, el domingo 23 de agosto, después de tres años de extensas renovaciones.
En un video de Church News titulado “Un testimonio de la Resurrección”, el presidente Christofferson dijo que el templo es una conexión entre el cielo y la tierra.
“Realmente dejamos atrás el mundo cuando entramos en el templo”, dijo. “En cierto modo, cuando entramos en el templo, dejamos nuestros problemas y desafíos en la puerta, y cuando salimos, los problemas y desafíos siguen allí; tenemos que volver a tomarlos y llevarlos con nosotros. No han cambiado, pero nosotros sí durante ese tiempo”.
Al reconocer lo hermoso que puede ser el templo, el presidente Christofferson agregó que el edificio físico “nunca podrá ser tan importante ni tan hermoso, en un sentido eterno, como las ordenanzas mismas que se llevan a cabo aquí”.
“Pero es el estuche perfecto para esa hermosa perla”, dijo. “El Espíritu del Señor está aquí; emana de aquí. Es un símbolo para las personas de lo eterno y de lo que realmente importa”.
‘El templo es para nosotros’
Quienes asistieron a la dedicación hicieron eco de las palabras del presidente Christofferson.
J. Clifford Wallace, quien vive en la zona y anteriormente prestó servicio como presidente del Templo de San Diego, California, asistió a la rededicación del domingo. Dijo que el templo ayuda a cada persona que entra en él a cambiar y llegar a ser más como el Salvador Jesucristo.
“El templo es para nosotros, los vivos, y nos brinda una manera de centrarnos en los símbolos sagrados del templo y recibir revelación para guiar nuestra vida a fin de que podamos regresar a nuestro Salvador”, dijo.
Jenée Wallace dijo que ella y su esposo entran en el templo con el propósito de hablar en el salón celestial sobre lo que aprenden cada vez que asisten.
“El templo es algo personal”, dijo. “Es tu conexión personal con Dios. Recibes revelación personal para ti”.
Kary Ann Hoopes asistió a la dedicación después de haber conocido la Iglesia por medio de la casa abierta y la dedicación originales en 1993.
Recuerda haber recorrido el templo cuando era adolescente y haber sentido algo especial en su interior. Al llegar a la puerta del templo, miró hacia atrás y leyó la inscripción “Santidad al Señor, la Casa del Señor”.

“Recuerdo claramente que me di vuelta y la tristeza que sentí al pensar que nunca podría volver a entrar allí. Sentí la desesperanza de saber que había algo allí que sabía que me faltaba, algo que necesitaba en mi vida”, dijo.
Hoopes se unió a la Iglesia unos meses después de aquella experiencia y más tarde fue sellada en el Templo de San Diego.
“Aquí comenzaron los cimientos de mi comprensión de quién es Jesucristo y de lo que Sus sacrificios significaron para mí”, dijo.
Los líderes de la Misión California San Diego, el presidente Art Rascon y la hermana Patti T. Rascon, dijeron a Church News que la casa abierta previa a la rededicación también creó oportunidades para que más personas como Hoopes descubrieran el Evangelio restaurado de Jesucristo.
“Porque todo se trata de Jesucristo. Todo está enfocado en Cristo, con Él en el centro”, dijo el presidente Rascon.
La hermana Rascon agregó: “A menudo les decimos a nuestros misioneros que la meta no es el bautismo. La meta es el templo y ser sellados en el templo. Y todo lo que les enseñamos, y al comenzar su recorrido por la senda de los convenios con el bautismo, todo los conduce hasta aquí, al templo”.
El presidente Rascon dijo que toda persona que entra en la Casa de Dios sale de ella siendo una mejor persona.
“Con esa fortaleza y resiliencia para resistir al mundo”, dijo. “Toda persona que salga de este templo debería sentir menos desesperación, menos desesperanza, y más esperanza y más gozo. Porque su atención se centra en el Salvador”.
