Bajo el brillante sol del Pacífico y la unidad de 23 naciones, atletas Santos de los Últimos Días entraron en escena —y se subieron al podio— en los XII Mini Juegos del Pacífico que se celebraron en la República de Palaos (ambos enlaces en inglés).
Durante su competición en atletismo y halterofilia (levantamiento de pesas), estos atletas no solo representaron a sus países, sino que también demostraron cómo la fe, la determinación y el vínculo con su comunidad de la Iglesia fueron esenciales para impulsar su desempeño, según informó (en inglés) la Sala de Prensa del Pacífico de la Iglesia.

Una muestra de fortaleza y espíritu
Judy Solo’ai, quien representó a Nueva Zelanda, ganó dos medallas de bronce el 5 de julio en la categoría femenina de halterofilia de más de 86 kg —una en envión (clean and jerk), otra en el total general (overall category) y, además, obtuvo el cuarto lugar en el arranque (snatch). Estos Juegos representaron su debut en el ámbito internacional y su primera competencia de este nivel.
“Me costó mucho trabajo y constancia llegar hasta aquí”, dijo. “Mi experiencia en los Juegos fue muy positiva, y me dio la chispa para querer continuar con mi carrera deportiva en la halterofilia”.
Solo’ai, una misionera retornada que se graduó de la Universidad Brigham Young–Hawaii, dijo que se sintió bendecida por haber conocido a otros miembros de la Iglesia del Pacífico y fortalecida al escuchar las experiencias que compartieron.
“Se me han acercado mujeres para decirme que soy una inspiración de fortaleza y determinación femenina”, comentó. “Espero que mi ejemplo como atleta del Pacífico inspire a más mujeres a esforzarse por lograr sus metas y sueños”.
Tu’i-Alofa Patolo, también de Nueva Zelanda y miembro de la Iglesia, obtuvo el bronce en arranque (snatch) en la misma categoría de peso y se ubicó en el cuarto lugar tanto en envión (clean and jerk) como en el total general (overall category).

Una segunda oportunidad en el escenario mundial
Monica Saili-Hiatika de Nueva Zelanda obtuvo el quinto lugar en la clasificación general de halterofilia femenina de 77 kg el 4 de julio. Su regreso a la competición internacional fue algo profundamente personal. Saili-Hiatika, exnadadora que dejó de competir en 2015 por motivos de salud, volvió a las competencias, esta vez en un deporte completamente distinto.
“Fue algo muy especial para mí, saber que estoy de regreso en el escenario internacional”, dijo. “He competido internacionalmente en natación desde que era una adolescente … Ahora, aquí, 10 años más tarde, compito en un deporte nuevo, en un escenario al cual nunca había pensado volver a ver”.
Comenzó a levantar pesas a finales de 2024, a los 27 años, en ese momento no sabía si su edad le pondría un límite a sus opciones. Sin embargo, su experiencia en Palaos hizo que cambiara su perspectiva.
“Cuando era más joven, siempre pensé que, con los años, había menos opciones para practicar el deporte competitivo. ¡Qué gran equivocación!”, dijo. “Ver la variedad de personas y las distintas edades en los Juegos me motivó e hizo que me diera cuenta de que, mientras mantenga la disciplina, todavía me quedan años por delante para demostrar que aún tengo mucho más para dar”.
Medallas, misiones y motivación
La fe cumplió una función muy importante para estos atletas. Para algunos, como Solo’ai, Saili-Hiatika y Errol Qaqa of Fiji, el servicio misional contribuyó a forjar su sentido de la disciplina y la identidad.
Qaqa ganó la medalla de oro en los 110 metros vallas masculinos el 7 de julio, con un tiempo de 14.59 segundos. “Hay que predicar con el ejemplo, así que me alegro de haber podido conseguir el oro”, dijo en una entrevista junto con el equipo de Fiyi. “Ya me había preparado poniendo mucho esfuerzo en casa, así que sabía que podía dar lo mejor de mí. Pero al final, lo más importante era concentrarme y terminar la carrera fuerte y sin lesiones”.

En 2012, Qaqa siguió el consejo de su madre de “unirse al equipo del Señor” y servir una misión. No fue sino hasta después de su misión que logró ingresar al equipo nacional de Fiyi.
Maika Pedro, de Samoa, obtuvo la medalla de plata en el mismo evento, la primera de su vida. Y en la categoría femenina de halterofilia de 69 Kg, la neozelandesa Sienna Fesolai se llevó la plata en el total general, otra plata en el envión y bronce en el arranque.

El atleta fiyiano Waisiki Komainaiqoro se ubicó en el cuarto lugar en el triple salto masculino y en el quinto en salto de longitud, completando así, la destacada actuación de los atletas Santos de los Últimos Días, tanto en atletismo como en halterofilia.
“Que estos Juegos sean un brillante ejemplo de lo que podemos lograr cuando nos mantenemos Unidos”, dijo el presidente de Palaos, Surangel Whipps Jr., en la ceremonia de apertura.
Para estos atletas Santos de los Últimos Días, los Juegos, en muchos sentidos, cumplieron con ese propósito: demostraron cómo la unidad y la fe pueden elevar tanto el deporte como el espíritu.

