Las mejoras al programa Niños y Jóvenes tienen como objetivo ayudar a los jóvenes a vivir el Evangelio de Jesucristo con mayor propósito: creer en Jesucristo, pertenecer a Jesucristo y a Su Iglesia, y llegar a ser más como Jesucristo, dijo el presidente general de los Hombres Jóvenes, Timothy L. Farnes.
“Todo se trata del discipulado para toda la vida, y eso realmente no ha cambiado”, dijo. También citó la descripción de los cuórums del Sacerdocio Aarónico del Manual General, que “ayudan a los hombres jóvenes a hacer y guardar convenios sagrados y a profundizar su conversión a Jesucristo y Su Evangelio”.
Las mejoras, dijo, pueden ayudar a los jóvenes a conectarse más plenamente con el Padre Celestial y Jesucristo cada día.
Durante su participación en el pódcast de Church News junto con sus consejeros, el hermano David J. Wunderli y el hermano Sean R. Dixon, el presidente Farnes explicó cómo las mejoras anunciadas el 3 de noviembre se basan en el propósito del programa y, al mismo tiempo, ponen mayor énfasis en sus tres áreas: el aprendizaje del Evangelio, el servicio y las actividades, y el desarrollo personal.

Las mejoras se explican con más detalle en el Kit de herramientas para los jóvenes, disponible en Jóvenes.LaIglesiadeJesucristo.org. Este kit de herramientas también se incluirá en la revista Para la Fortaleza de la Juventud de enero de 2027 y podrá separarse de la revista impresa para consultarlo y utilizarlo posteriormente.
Aprender y vivir el Evangelio
Las mejoras se basan en el cambio reciente a las reuniones dominicales de cuórums y clases de 25 minutos, con lecciones organizadas en torno a doce temas mensuales de la guía Para la Fortaleza de la Juventud. Los materiales del curso de estudio y los recursos de apoyo están disponibles en la revista Para la Fortaleza de la Juventud y en la Biblioteca del Evangelio.
El presidente Farnes hizo hincapié en la lección del domingo de ayuno, cuando los hombres jóvenes aceptan una invitación a actuar, y en la lección del último domingo, cuando reflexionan sobre sus experiencias.

“Piensen en una invitación como: ‘¿Qué me está invitando el Señor a hacer?’. Entonces, la meta es: ‘¿Cómo voy a lograrlo? ¿Qué voy a hacer para alcanzar esa meta?’”, dijo.
“Es importante que los asesores trabajen con los jóvenes durante la semana para comprender de qué van a hablar y que lleguen preparados, listos para aceptar una invitación, listos para hacer algo diferente en su vida y llegar a ser más como Él”.
El hermano Dixon dijo que este enfoque reemplaza el énfasis anterior en las metas organizadas en torno a las cuatro áreas de desarrollo relacionadas con Lucas 2:52. No se espera que los jóvenes mantengan ese modelo y, al mismo tiempo, agreguen invitaciones mensuales.
“La mejora consiste en que ahora seguiremos el mismo principio de actuar con fe, pero centraremos nuestros esfuerzos en el tema mensual de la guía Para la Fortaleza de la Juventud”, dijo.
La idea central, dijo el presidente Farnes, es que los análisis dominicales deben surgir del discipulado diario.
“Deben venir preparados para dirigir un análisis sobre lo que están aprendiendo en casa, cómo están viviendo el Evangelio y cómo este está cambiando su vida”, dijo.
Prepararse y enseñar juntos
El presidente Farnes citó el ejemplo de Alma y Amulek en el Libro de Mormón para ilustrar cómo los jóvenes y los asesores adultos pueden prepararse y dirigir juntos los análisis del Evangelio.
Después de que Alma regresó a Ammoníah, pasó tiempo en la casa de Amulek, donde se prepararon para enseñar como compañeros, apoyándose mutuamente al enseñar y testificar (véase Alma 8:21–22, 27).
De manera similar, un asesor adulto puede apoyar a un hombre joven al prepararse con él, fortalecer su testimonio y compartir las perspectivas que ha adquirido mediante su experiencia.
“Juntos, como compañeros de enseñanza, pueden elevarse y fortalecerse mutuamente, y ser un segundo testigo el uno para el otro de lo que es verdadero y correcto”, dijo el presidente Farnes.

‘Una parte fundamental’
La Presidencia General de los Hombres Jóvenes desea que todos los hombres jóvenes lean o escuchen el Libro de Mormón antes de cumplir dieciséis años, la edad en que pueden ser ordenados presbíteros.
“El Libro de Mormón es una parte fundamental de todo lo que viene”, dijo el presidente Farnes. “Es importante que abran el Libro de Mormón y lean sus palabras para escuchar Su voz y comprenderlo más plenamente cada día”.
Emblemas
El hermano Dixon describió los nuevos emblemas relacionados con las mejoras al programa.
Cuando los hombres jóvenes ingresan al programa como diáconos, reciben un emblema del discipulado, un Christus de cristal que puede servir como recordatorio visible del Salvador y del discipulado para toda la vida.

Cuando llegan a ser presbíteros, los hombres jóvenes pueden recibir un emblema de logro: un envase de aceite que tiene grabado un templo. El hermano Dixon dijo que, para recibirlo, deben actuar de acuerdo con las invitaciones mensuales, leer o escuchar el Libro de Mormón y hablar con el obispo sobre esas experiencias.
El envase de aceite les recuerda las oportunidades futuras de recibir el Sacerdocio de Melquisedec, dar bendiciones y prepararse para recibir la investidura del templo.
Los demás emblemas para los hombres jóvenes dejarán de utilizarse.
“Hacemos eso un par de años antes para que puedan tener ese símbolo en sus manos y recordar lo que está por venir”, dijo el hermano Dixon.
Servicio, actividades y sentido de pertenencia
El servicio y las actividades siguen siendo esenciales en las nuevas mejoras, dijo el hermano Wunderli, pero los líderes deben planificarlos teniendo presente un resultado claro: ayudar a los jóvenes a pertenecer a Jesucristo y a Su Iglesia. Eso significa más que sentirse bienvenidos. También significa participar en Su obra.
“¿Qué están haciendo para llegar a ser una parte más activa del cuerpo de Cristo?”, dijo.
El hermano Wunderli relató la experiencia de una mujer joven que recibió galletas de sus hermanas ministrantes, pero que hubiera deseado que la invitaran a prepararlas con ellas.
“Pertenecer significa más que simplemente sentir que te aceptan”, dijo. “Significa realmente ser parte de algo, participar”.
El curso de estudio mensual de la revista Para la Fortaleza de la Juventud incluye dos actividades sugeridas relacionadas con las verdades del Evangelio de ese mes. El hermano Wunderli dijo que también se está preparando una colección de más de 150 ideas para actividades, que pronto estará disponible en Jóvenes.LaIglesiadeJesucristo.org y se compartirá a través de las cuentas de Instagram y Facebook de Young Men Worldwide.
Las actividades deben adaptarse a las circunstancias locales y las necesidades individuales.
El hermano Dixon recordó a un asesor que hizo dos preguntas: “¿Quién no está aquí hoy?” y “¿Qué les gusta hacer?”. Esas preguntas pueden ayudar a la presidencia de un cuórum a planificar una actividad teniendo presentes a los hombres jóvenes que no asistieron.
Campamentos, PFJ y relaciones
Los miembros de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes reafirmaron el valor de los campamentos y las experiencias exigentes al aire libre, cuando las circunstancias lo permitan y cuenten con la aprobación de los líderes locales.
El fin de la relación de la Iglesia con Scouting America, anteriormente Boy Scouts of America, nunca tuvo como objetivo poner fin a los campamentos, dijo el hermano Wunderli.
“De hecho, se está haciendo hincapié en eso”, dijo. “Sigamos haciéndolo”.
El hermano Dixon dijo que hacer senderismo, llevar una mochila y lograr algo difícil puede desarrollar la resiliencia y unir a un cuórum. Estas experiencias también pueden ayudar a los hombres jóvenes a fortalecer sus relaciones con los obispos y otros líderes.
“No hay nada como estar en la naturaleza haciendo cosas difíciles para ayudar a unir a un cuórum y lograr que esté más unido”, dijo.
El presidente Farnes agregó: “Menos conexión con el mundo, más conexión con Dios”.
Los miembros de la Presidencia General de los Hombres Jóvenes alentaron a los líderes a considerar las conferencias Para la Fortaleza de la Juventud (PFJ) y Seminario como recursos adicionales para ayudar a los jóvenes a venir a Cristo. El presidente Farnes alentó a los obispos y asesores a comunicarse con los maestros de Seminario sobre las necesidades de los hombres jóvenes y a ayudarlos a asistir a PFJ.

El hermano Wunderli señaló lo poderoso que puede ser para los jóvenes de ramas pequeñas reunirse con muchos otros que comparten su fe.
“Fíjense en lo que eso hace por su sentido de pertenencia, no solo de pertenecer a los demás, sino también de pertenecer a Cristo”, dijo.
Llegar a ser discípulos mediante la ministración
Las declaraciones mensuales de identidad y propósito ayudan a los hombres jóvenes a relacionar cada tema del Evangelio con su identidad y su futuro.
El hermano Dixon dijo que las doce declaraciones se basan en el lema de los cuórums del Sacerdocio Aarónico y lo amplían, en lugar de reemplazarlo.
La declaración de enero incluye: “Deseo llegar a ser un esposo fiel, un padre amoroso y un hombre de influencia recta”.

El hermano Dixon dijo que las declaraciones ayudan a responder una pregunta fundamental: “¿Cuál es la obra que Dios tiene para mí?”.
La ministración brinda a los hombres jóvenes oportunidades de comenzar esa obra ahora mismo.
La Presidencia General de los Hombres Jóvenes alentó la coordinación entre los obispados, las presidencias de los cuórums de élderes y las presidencias de los cuórums de los jóvenes, con asignaciones cuidadosamente consideradas que permitan a los hombres jóvenes servir junto a compañeros adultos que puedan orientarlos.
Esas relaciones pueden preparar a los hombres jóvenes para el servicio misional a medida que conciertan citas, comparten sus testimonios y aprenden a conversar sobre el Evangelio.
“Se trata de llegar a ser. No es algo que hacemos. Es lo que somos”, dijo el hermano Dixon. “Tenemos que ayudar a los hombres jóvenes a experimentar eso”.
Tender la mano, uno por uno
El hermano Dixon expresó su amor por el Salvador y alentó a los líderes que se sienten abrumados por los detalles a centrarse en cómo pueden ministrar uno por uno.
“¿Cómo puedo, de manera individual, uno por uno, como lo hizo el Salvador, influir en la vida de alguien y ayudarlo a venir a Cristo?”, dijo.
En un mundo acelerado, lleno de voces e influencias que compiten entre sí, el hermano Wunderli dijo que los jóvenes necesitan adultos y líderes que les tiendan la mano, en lugar de señalarlos con el dedo.

“Él desea que estemos a su lado, que los elevemos y que caminemos junto a ellos, unidos por el yugo, y los ayudemos a superar estos tiempos porque han sido llamados a ser valientes en una época como ninguna otra que hayamos visto”, dijo. “Estos jóvenes son increíbles. Pero también nos necesitan. Necesitan que estemos a su lado y los amemos”.
El presidente Farnes concluyó con su testimonio del amor personal del Padre Celestial y de la disposición del Salvador a ayudar a cada joven.
“Él siempre está allí con la mano extendida”, dijo. “No importa dónde te encuentres, hacia dónde te hayas desviado o en qué hayas fallado, no hay ningún lugar al que hayas llegado del que Él no pueda rescatarte si te vuelves a Él”.

