Líderes religiosos, juristas, académicos y otros especialistas de nueve países se reunieron en Lima, Perú, para participar en el primer Simposio Internacional sobre Libertad Religiosa del Perú, celebrado los días 4 y 5 de agosto. Allí analizaron maneras de tender puentes que fortalezcan y promuevan la libertad de religión y de creencias.
Tender puentes de amistad y entendimiento para fortalecer y promover la libertad religiosa es de suma importancia en el mundo actual, afirmó el élder Juan Pablo Villar, Setenta Autoridad General, presidente del Área Sudamérica Noroeste de la Iglesia y uno de los principales oradores del evento.
“La libertad religiosa es un derecho humano fundamental”, dijo el élder Villar en su discurso del 4 de agosto. “Es uno de los fundamentos esenciales para construir sociedades justas, compasivas y pacíficas, y afecta la vida de todas las personas, independientemente de su religión, o incluso de si no profesan ninguna. La libertad religiosa pertenece a todos”.

El evento de dos días fue organizado y patrocinado por el Centro Internacional de Estudios Jurídicos y Religiosos de BYU y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con el apoyo de diversas organizaciones académicas e interreligiosas de América Latina.
‘Un hito histórico’
En un correo electrónico enviado a Church News, el élder Villar calificó el simposio como “un hito histórico” y señaló que fue el primer evento sobre libertad religiosa que reunió a participantes de la mayoría de los países de Sudamérica.
“Esta es una oportunidad crucial para destacar el valor de la colaboración entre los grupos religiosos con el fin de fomentar el entendimiento en un mundo cada vez más dividido”, escribió. “Podemos servir de ejemplo al apoyar el derecho de las personas a creer y practicar su fe tanto en el ámbito privado como en el público”.
Los asistentes provenientes de nueve países del continente americano —Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Paraguay y Perú— compartieron experiencias y analizaron maneras de fortalecer la libertad de religión y de creencias.

Las conversaciones abordaron la relación entre los gobiernos y las comunidades religiosas, la autonomía religiosa, la cooperación interreligiosa y la protección de los derechos fundamentales. Los participantes analizaron métodos para prevenir la discriminación, construir sociedades más inclusivas y fomentar la paz mediante el diálogo y la colaboración institucionales.
Según informó la Sala de Prensa de la Iglesia en Perú, los asistentes también se centraron en los desafíos éticos que la inteligencia artificial plantea para la libertad de conciencia, la dignidad humana y el ejercicio de las libertades fundamentales.

El discurso del élder Villar
En su discurso principal, el élder Villar citó el Artículo de Fe 11, el cual afirma el derecho de todas las personas a adorar a Dios según los dictados de su propia conciencia, así como la responsabilidad de extender ese mismo respeto a los demás, independientemente de cómo o de qué manera decidan adorar.
El élder Villar señaló que el presidente de la Iglesia, Dallin H. Oaks, ha enseñado repetidamente sobre la importancia de la libertad religiosa y ha exhortado a promover la “solidaridad, la civilidad, el respeto mutuo y un espacio público abierto a todas las voces de buena voluntad”.
Añadió que la libertad religiosa es una parte fundamental de la historia de los comienzos de la Iglesia y recordó cómo sus miembros fueron expulsados de sus hogares, encarcelados, perseguidos y despojados de sus bienes mientras se trasladaban de un lugar a otro antes de establecerse en Utah.

El élder Villar dijo que más del 80 % de la población mundial vive en países donde existen restricciones a la libertad religiosa. Expresó su esperanza de que más personas vean la defensa y la promoción de la libertad religiosa como una responsabilidad compartida.
La libertad religiosa, explicó, fomenta el libre intercambio de ideas, protege la libertad de conciencia y valida los distintos puntos de vista.

“Lo que debe entenderse con claridad —y que con demasiada frecuencia se pasa por alto— es que, cuando la libertad religiosa está protegida por la ley y es valorada por los ciudadanos, la sociedad disfruta de mayor paz y seguridad”, dijo.
El élder Villar concluyó: “La libertad religiosa es un mecanismo clave para garantizar que la religión pueda aportar el mayor beneficio posible a la sociedad. También nos permite convivir pacíficamente en un mundo lleno de opiniones diversas, lo cual es esencial para que la democracia prospere”.
Mirando hacia el futuro
Gary B. Doxey (en inglés), director asociado del Centro Internacional de Estudios Jurídicos y Religiosos de BYU, dijo que el simposio brindó una oportunidad para establecer relaciones, entablar un diálogo y aprender unos de otros.

“Esperamos que cada uno de nosotros se marche con una mayor comprensión, con gratitud por las libertades que disfrutamos y con un compromiso renovado de defender y fortalecer la libertad religiosa para todas las personas, en todas partes”, afirmó.
Al mirar hacia el futuro, el élder Villar expresó su esperanza de que las ideas compartidas durante el simposio inspiren cambios duraderos.
“Espero que todos los participantes salgan de este evento comprometidos a defender la libertad religiosa, especialmente ante los crecientes ataques y críticas que enfrenta”, escribió a Church News. “La manera más eficaz de apoyarla es dando el ejemplo: vivir en una sociedad que respete la diversidad de creencias y perspectivas”.



