Hace varios años, mientras conducía con su hija, la presidenta general de las Mujeres Jóvenes, Emily Belle Freeman, notó algo con el rabillo del ojo.
Ella y su hija se detuvieron al ver a un grupo de chicos vestidos con armaduras de cartón — armaduras que, según contaron los chicos, habían empezado a fabricar dos meses antes para poder jugar al paintball.
Este encuentro hizo que la presidenta Freeman reflexionara más profundamente sobre la descripción de la “armadura de Dios” que se encuentra en Efesios 6 y sobre cómo el difunto presidente Boyd K. Packer, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó que la armadura de Dios “debe confeccionarse en casa y a la medida de cada persona” (Conferencia general de abril de 2004, “No temáis”).
Los chicos que conoció en el camino habían creado su mejor medio de protección para su juego, dijo la presidenta Freeman; y cada armadura era única, hecha a la medida para quien la usaba.
Explicó que la armadura del evangelio consiste en la rectitud, el evangelio, la fe, la salvación y el Espíritu Santo.
“Piensen en su familia o en la persona por la que vinieron aquí a orar y en la que pensaron”, dijo. “Y luego piensen: si fuera a confeccionar [una armadura] para esa persona, ¿qué partes creen que habría que reforzar en este momento? … ¿Cómo les está yendo al confeccionarla para usted mismo?”.

Las palabras de la presidenta Freeman se produjeron durante su discurso de clausura en la Conferencia de la Coalición de Utah contra la Pornografía de 2026, el sábado 14 de marzo.
Fundada en 2002, la Coalición de Utah contra la Pornografía es una organización sin fines de lucro dedicada a “concientizar sobre los efectos nocivos de la pornografía y promover la prevención, la educación y la recuperación”.
Cientos de personas asistieron a la conferencia del sábado, celebrada en el Mountain America Expo Center en Sandy, Utah. Las grabaciones de las sesiones ya están disponibles en línea (en inglés) en el sitio web de la UCAP.
La presidenta Freeman advirtió que la pornografía crea desconexión con Dios, con la familia e incluso con la propia identidad — y que se mantiene viva por la vergüenza, la incomodidad, las necesidades insatisfechas, la soledad y el aislamiento.
Citó nuevamente al presidente Packer, quien enseñó: “La primera orden emitida por un comandante que se apresta a hacer una invasión militar es la de interferir con los canales de comunicación de aquellos a quienes intenta conquistar” (Conferencia General de octubre de 1991, “La reverencia inspira la revelación”).
La presidenta Freeman pidió a los asistentes que consideraran hasta qué punto el enemigo está bloqueando sus líneas de comunicación con Dios. “¿Cuál es el equilibrio entre la guía que recibo del mundo —las filosofías de los hombres— y la guía que recibo de Dios?”.
Fortalecer la armadura personal
La presidenta Freeman enumeró las maneras en que las personas usan la tecnología, como para el entretenimiento, para informarse sobre noticias o para aprender sobre temas sociales y culturales.
Las Escrituras también son un lugar para aprender sobre eventos, temas sociales y cultura, dijo la presidenta Freeman; pero en lugar de las filosofías de los hombres, las personas encontrarán guía en Dios.
“¿Cuántos de ustedes, la semana pasada, recurrieron a las Escrituras con la misma intensidad con la que recurren a las redes sociales?”, preguntó la presidenta Freeman.
Invitó a los oyentes a limpiar regularmente sus redes sociales. Si algo les hace cuestionar sus convicciones o su valía, dudar de Dios o de sí mismos, o faltarle el respeto a algún hijo de Dios, entonces deben “dejar de seguirlo” o desactivarlo.
“Esto no me manda”, dijo refiriéndose a su celular. “No me dice qué mirar, qué hacer ni quién soy. Yo soy quien manda aquí”.
También pidió a los asistentes que consideraran otras influencias en sus vidas, como la música, los libros y los programas de televisión.
“Esa autoevaluación constante que hacemos una y otra vez es lo que nos va a proteger. Es lo que nos va a ayudar a mantener esa armadura bien firme”, dijo la presidenta Freeman.
Otra manera de mantener fuerte la “armadura personal” es cultivando la conciencia de los pensamientos, los sentimientos y los comportamientos, dijo. El mero hecho de reconocer factores desencadenantes como la ansiedad, la soledad, la depresión o el aburrimiento es una parte importante para comprender cómo una persona se vuelve más vulnerable al uso indebido de la tecnología.
Una vez reconocidos, se puede crear un plan para afrontar estos factores, dijo la presidenta Freeman. Por ejemplo, los niños podrían aprender a avisar inmediatamente a sus padres si se encuentran con pornografía, o una persona podría enviar un mensaje de texto a un amigo o consejero de confianza cuando se enfrente a la tentación.
“A medida que creamos hogares emocionalmente seguros, a medida que creamos espacios para tener estas conversaciones, el cambio llegará”, dijo la presidenta Freeman.
También testificó de la gracia de Jesucristo, su poder sanador y su capacidad para fortalecer a las personas en sus luchas.
“Hay herramientas. Hay protección. Hay armadura”, dijo. “No libramos esta batalla solos. Y el Señor estará con nosotros en ella”.

